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Balotaje en Perú: hay empate técnico entre Keiko Fujimori y Sánchez y se define voto a voto

El estrecho margen de menos de un punto que dio el conteo rápido que brindó la encuestadora Datum, indicó que Roberto Sánchez, con el 50,14% se habría impuesto por sobre Keiko Fujimori, con el 48,86%.

El empate técnico, debido a una diferencia de 0,28% inferior al 1% del margen de error, dejaba a Perú ante una definición incierta y cargada de tensión.

A medida que avanzaba el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, que ofrece los datos oficiales, publicó que con el con el 55,5% de las mesas escrutadas, la candidata de derecha, Fujimori se imponía con el 52,7%, lo que equivale a unos 3.016.947 de votos, mientras que el líder de la izquierdista, Sánchez, había logrado el 47,3% de los sufragios emitidos, lo que significa unos 2.721.668 votos.

Ambos llegaron a esta instancia tras una campaña marcada por la polarización y con niveles de apoyo relativamente bajos desde la primera vuelta.

La elección también expone una marcada fractura territorial en Perú. Mientras Lima y los principales centros urbanos tienden a inclinarse hacia la candidata de la derecha, las zonas rurales muestran un respaldo mucho más contundente a las figuras de la izquierda.

Ballotage en Perú: con el 90% de las actas procesadas, Keiko Fujimori se impone a Pedro Castillo por escaso margen

El final del conteo es dramático entre la candidata de Fuerza Popular y el postulante de Perú Libre. El escrutinio de las zonas rurales y del extranjero será clave y las proyecciones apuntan a una diferencia exigua

Los votos del campo, la selva y del exterior pueden definir el balotaje presidencial de este domingo en Perú, donde Keiko Fujimori supera al izquierdista Pedro Castillo, en un país devastado por la pandemia, en recesión y bajo incertidumbre política.

Con el 90% de las actas procesadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales informó que Keiko Fujimori obtiene un 50.27% de los votos, mientras que Pedro Castillo suma 49,73% de respaldo. La carga de datos es progresiva, por lo que el resultado final aún es incierto y las autoridades ya adelantaron que recién se sabrá quién ganó en los próximos días.

"Los resultados que presentamos son un avance de las actas replegadas de las mesas de sufragio más cercanas a nuestros centro de cómputo, por lo que no son una muestra, son solo un avance", insistió la ONPE. De hecho, estos primeros datos son urbanos, donde Fujimori es más fuerte y aún restan contabilizarse los votos rurales y del exterior.

Las autoridades, además, informaron que la participación fue del 78%.

No bien cerraron las mesas se conocieron los resultados del primer boca de urna de la consultora Ipsos Perú. Según este estudio, Keiko Fujimori obtendría el 50,3 %, mientras Pedro Castillo el 49,7 %. Sin embargo, horas después de la difusión de esta encuesta, el conteo rápido de la misma consultora, le otorgó una victoria al candidato izquierdista con el 50,2% frente al 49,8% que obtendría Keiko Fujimori.

La contradicción de los dos estudios, que genera cada vez más incertidumbre, se basa en que se confeccionan con distintas metodologías, aunque pertenezcan a una misma consultora: el boca de urna se realiza a través de encuestadores que se ubican fuera de los locales de votación y el conteo rápido recoge los resultados de una muestra de mesas de votación y se realiza en los 27 distritos electorales del país, incluyendo el extranjero.

De momento es aún inviable adjudicar la victoria a cualquiera de los contendientes y habrá que esperar a contabilizar todos los votos, incluidos los emitidos en el exterior, para que pueda confirmarse cualquier resultado, lo que no será antes del martes.

En 2016 la situación fue similar y tras varios días de recuento Pedro Pablo Kuczynsky obtuvo la victoria frente a la misma Fujimori por un 50,12 % frente al 49,88 %, algo más de 40.000 sufragios.

Perú y México: dos elecciones claves para el futuro de América latina

Mientras Perú deberá elegir entre la izquierda y la derecha para definir su nuevo presidente, en México se renuevan 21.000 cargos, entre ellos 15 gobernadores y 500 diputados, en un contexto electoral violento.

Este domingo se juega otra fecha importante del calendario electoral regional: Perú define presidente en un clima político y social convulsionado, mientras en México se decide el rumbo de la segunda parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Luego de una elección con 18 candidatos a presidente, síntoma de la crisis política que hay en el país, Perú deberá definirse este próximo domingo entre Pedro Castillo (Perú Libre), un maestro socialista que empezó en el sindicalismo, y Keiko Fujimori (Fuerza Popular), un cuadro de la derecha actualmente bajo fianza por escándalos de corrupción.

La crisis política de los últimos cinco años ya se consumió a cuatro presidentes en Perú, Pedro Pablo Kucynski, Ollanta Humala, Martín Vizcarra y Manuel Merino, y la primera vuelta registró uno de los índices más altos de ausentismo de las últimas décadas, cerca del 30%, como consecuencia del descontento con la dirigencia política y el coronavirus.

La economía peruana ha sido una de las más afectadas por la pandemia y el país tiene la mayor tasa de mortalidad en el mundo, luego de que un recuento de las cifras oficiales casi triplicara los fallecidos por Covid-19: de 69.000 a más de 180.000.

En los últimos meses, Fujimori, que prometió indultar a su padre Alberto Fujimori si gana, logró achicar la brecha de casi seis puntos porcentuales con Castillo, que sigue liderando los sondeos aunque por menos de dos puntos, dentro del margen de error.

"Si hay, como parece, un resultado ajustado, yo me temo que el perdedor no lo va a aceptar. El mejor escenario sería que quién gane, lo haga con una diferencia de por menos 4%, 5% para que no sea cuestionado. De allí podría venir aquello del problema de estabilidad".

Miles de personas han salido a las calles en los últimos días para manifestarse en contra de ambos candidatos: quienes están en contra de Castillo temen que el profesor de izquierda, sin experiencia de gobierno, imponga un giro hacia países como Venezuela o Cuba; los anti Keiko tienen miedo de que se instale un gobierno autoritario y corrupto.

Castillo propone reformar la Constitución peruana y nacionalizar sectores estratégicos como el gas y la minería. En línea con otros líderes de la región, el candidato plantea un rol más preponderante del Estado, aunque ha tratado de desmarcarse de figuras como Hugo Chávez o Nicolás Maduro, y se posiciona más cerca del expresidente uruguayo, José Pepe Mujica.

Fujimori, que incluso ha conseguido el apoyo de Mario Vargas Llosa, ferviente antifujimorista, quiere mantener el modelo de libre mercado y bajar los impuestos.

"La inestabilidad va ser signo de los próximos años. El gobierno que entre va ser débil y va a carecer de legitimidad porque entramos en un proceso de polarización", le dijo a Reuters la analista Giovana Peñaflor.

Y es que más allá del poco interés que despiertan ambos candidatos, con un Congreso fuertemente fragmentado será difícil que el oficialismo pueda tener poder en la legislatura, que ya corrió a dos de los últimos cuatro presidentes.

En este contexto, el asesinato de 16 campesinos a manos del grupo Sendero Luminoso agitó el escenario político en la cuenta regresiva a la segunda vuelta.

México: referéndum para AMLO

Andrés Manuel López Obrador, aliado regional del Presidente Alberto Fernández, también se juega una importante elección en el contexto de una escalada de violencia política sin precedentes en los últimos años.

Este domingo, México elegirá 15 gobernadores, casi la mitad del territorio, 2000 alcaldes; la renovación de la Cámara de Diputados (500); y 30 de las 32 legislaturas estaduales. En total, se definen unos 21.000 cargos.

AMLO, que terminará su gestión en 2024 y no tiene reelección, definió las elecciones de medio término como "el fin de período y el inicio de otro".

El resultado de los comicios definirá si el mandatario saldrá lo suficientemente fortalecido para seguir impulsando su cuarta transformación en la segunda mitad de su mandato; o si la oposición del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Democrático (PRD), gana poder.

Por ahora, todo indica que el oficialismo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) mantendría el control de la Cámara Baja, aunque tendrá que depender de sus aliados. También se podría llevar cerca de la mitad de las gobernaciones que se disputan.

Pese a las críticas por su sesgo autoritario y el manejo de la pandemia (México es el cuarto país con más muertes por Covid-19), López Obrador mantiene niveles de aprobación por encima del 50% en las encuestas.

La posición de Morena en el Congreso será esencial para continuar con las ambiciosas reforma que impulsa AMLO en la segunda parte de su gestión. El presidente mexicano busca revertir la apertura del mercado energético al capital privado que había encarado su predecesor Enrique Peña Nieto (PRI).

El presidente ha puesto el control del sector energético en el centro de su agenda económica, argumentando que las anteriores administraciones favorecieron el interés de privados a expensas del pueblo. Muchas de las modificaciones propuestas están frenadas en la Justicia.

Todavía resta que la Suprema Corte falle en relación a la Comisión Federal Eléctrica, la mayor compañía eléctrica estatal, y Pemex.

El predominio del estado sobre el sector privado es clave en la reforma energética del presidente, y hasta amenazó incluso con cambiar la Constitución. Un desempeño positivo de Morena podría inclinar la balanza a favor de López Obrador.

Por otra parte, se trata de una de las campañas más violentas de la historia reciente, con los grupos criminales tratando de asegurarse los municipios en donde operan. Según la consultora de seguridad Etellekt, en los últimos nueve meses fueron asesinados 89 políticos: unos 35 eran candidatos, 25 eran mujeres.

Fuente: El Cronista

Sorpresa en Perú: ganó un sindicalista de izquierda y habrá segunda vuelta

Durante las elecciones de este domingo, el docente Pedro Castillo, del partido Perú Libre, fue el candidato más votado. Atrás quedó el economista Hernando De Soto, Keiko Fujimori y Yonhy Lescano, que pelean por entrar a la segunda vuelta.

En una jornada electoral atravesada por la pandemia y con un altísimo nivel de fragmentación, el docente de izquierda, Pedro Castillo, del partido Perú Libre, logró el 16% de los votos, según el conteo oficial.

De esta forma, tras un crecimiento exponencial en la encuestas en el último mes, Castillo se mete en la segunda vuelta programada para el 6 de junio, pero aún no se definió el contrincante, ya que, Hernando de Soto, Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori se ubican detrás con 13,7%, 13,04% y 12,7%, respectivamente.

Pedro Castillo encabezó varias huelgas docentes en 2017 y representa una opción de izquierda que en Perú es considerada "radical".

Según detalló diario El Comercio, de Perú, el plan de gobierno de Castillo plantea indultar a Antauro Humala, militar y hermano del expresidente Ollanta Humala, quien se encuentra preso desde 2005 por impulsar un levantamiento armado contra el entonces Presidente Alejandro Toledo.

Además plantea un "Estado socialista e interventor", una "ley que regula los medios de comunicación", retirar a jueces, desactivar el Tribunal Constitucional, estatizar "sectores estratégicos", salir del Grupo de Lima y promover una Asamblea Constituyente para una nueva Carta Magna, entre otras medidas.

"Nosotros siendo gobierno, inmediatamente bajaremos el sueldo de los ministros y los congresistas a la mitad", aseguró Castillo, quien además aseveró que recuperará "la economía del país rescatándolo de esta gran corrupción. El sueldo vitalicio de los expresidentes tiene que ser anulado de inmediato, así como quitarle también la inmunidad parlamentaria a los corruptos"

Dijo además que sacará "a los jueces que hoy agreden al país y agreden a las organizaciones".

La crisis en Perú se expresa en la fragmentación de sus sistema político y la apatía de la sociedad con sus dirigentes.

El próximo presidente tendrá que lidiar con eso, además de una pandemia que ha golpeado con mucha fuerza y un Congreso sin mayorías propias y con la presencia de 11 partidos políticos.

Los antecedentes recientes indican que los presidentes que no cuentan con mayoría no tiene poder de juego y terminan siendo sometidos a procesos de destitución y obligados a renunciar.