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La noche de los lápices: un capítulo funesto de la historia argentina

Cada 16 de septiembre se recuerda La noche de los lápices, en referencia a aquel oscuro episodio de la historia argentina, donde un grupo de estudiantes secundarios fueron secuestrados y, casi todos ellos posteriormente asesinados por la dictadura cívico militar de los años 70, encabezada por Videla, Massera, Agosti y Viola.

Sucedió durante la noche del 16 de septiembre de 1976, aunque también hubo otros secuestros en días posteriores, en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires.

En aquellos años virulentos de una Argentina inundada de iracundia, fueron secuestrados 10 estudiantes secundarios, quienes en una prisión clandestina sufrieron torturas propinadas por grupos de tareas bajo el mando de la dictadura cívico militar que había tomado el poder en el país mediante el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

De los 10 estudiantes secuestrados, 6 fueron cobardemente asesinados sin que se hallaran sus restos hasta el día de hoy. Ellos son: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero y Horacio Ungaro.

Los cuatro sobrevivientes fueron: Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler.

Este nefasto hecho de la historia nacional fue uno de los más conocidos entre los actos de represión cometidos por la última dictadura cívico militar argentina, que se extendió desde desde 1976 hasta 1983, año en que regresó la democracia al país.

Los desaparecidos eran estudiantes, en su mayoría adolescentes menores de 18 años, quienes no tuvieron derecho a un juicio previo y fueron torturados contra todo derecho humano vigente en el mundo.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, conocida como CONADEP, estableció que "la policía bonaerense había preparado un operativo represivo para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como subversión en las escuelas".

El caso saltó a la opinión pública durante 1985, luego del testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, en el Juicio a las Juntas Militares que se realizó una vez que llegó la democracia, durante la presidencia del radical Raúl Alfonsín.

Pablo Díaz también participó en la escritura del guion que llevó la historia real al cine, días antes de cumplirse una década de lo ocurrido.

La historia que fue llevada al cine

La Noche de los lápices llegó al cine y se estrenó un 4 de septiembre de 1986, un año después de que Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, declarara en el juicio contra los militares.

La película, dirigida por Héctor Olivera, fue protagonizada por Alejo García Pintos, Vita Escardó, Pablo Novak, Pepe Monje y Leonardo Sbaraglia.

Escrita por Olivera y Daniel Kon, con la colaboración de Pablo Díaz, el guión se basó en el libro homónimo de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez.

Los adolescentes de la Unión de Estudiantes Secundarios

Los chichos y chicas asesinados, fueron, en su mayoría, estudiantes de la Unión de Estudiantes Secundarios, de la ciudad de La Plata.

Por aquellos tristes años, la agrupación, junto a otras escuelas, habían iniciado un reclamo, desde 1975, ante el Ministerio de Obras Públicas, para que se les conceda el boleto con descuento estudiantil para el colectivo. No había armas, no eran guerrilla, eran estudiantes manifestándose por un boleto.

El valioso testimonio de Pablo Díaz

Pablo Díaz manifestó ante la Justicia que el boleto que habían conseguido los estudiantes secundarios en septiembre de 1975, fue suspendido en agosto de 1976. Era una trampa para detectar, mediante un trabajo de los servicios de inteligencia de la dictadura, quiénes eran los líderes en cada escuela para luego ir a buscarlos.

Como prueba, en su testimonio, citó un documento hallado en la Jefatura de Policía de la provincia de Buenos Aires, titulado La Noche de los lápices, firmado por el Comisario general Alfredo Fernández,​ en el que describía las acciones que iban a concretar contra los estudiantes secundarios, a quienes el policía calificaba como "integrantes de un potencial semillero subversivo".

Dicho en otros términos, los secuestraron y los mataron por las dudas que en el futuro se conviertan en guerrilleros.

​La historia relata que las órdenes de detención fueron libradas por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército​, y llevaban las firmas del Comisario Fernández​ y del Coronel Ricardo Eugenio Campoamor, jefe del Destacamento de Inteligencia 101.

Si bien los estudiantes fueron calificados como de "peligrosidad mínima", igual fueron sacados de sus hogares, torturados, y seis de ellos, asesinados.

La trágica y funesta noche del 16 de septiembre de 1976, los chicos fueron secuestrados por miembros de la Policía de provincia de Buenos Aires, comandada en aquellos oscuros años por el General Ramón Camps y Miguel Etchecolatz.

Para el secuestro se usaron autos Ford Falcon verdes de la armada argentina.

Sin embargo, y a pesar de tantos años: Los lápices siguen escribiendo.

La motosierra de Peluc, la pala de Olivera y la banalización del trabajo

La Libertad Avanza de San Juan inauguró hace días una nueva sede partidaria, esta vez en la Ciudad de San Juan. Bajo el concepto de seguir conquistando espacios territoriales, los libertarios exhibieron una simbólica fotografía donde puede verse al Diputado José Peluc con una motosierra, emulando acaso la puesta en escena del Presidente Milei que hizo campaña con esta herramienta de trabajo. Aparte aparece en la foto el Diputado Abel Chiconi y el Senador Bruno Olivera con una pala cada uno. Y como colorario, cierra la secuencia el Diputado local Fernando Patinella, también con una pala.

La foto podría resultar simpática si la oferta de trabajo abundara en Argentina. También sería agradable si no fuera por la grave crisis de consumo y empleo que atraviesa el país. Los símbolos sagrados del trabajo: pala, pico, motosierra, fratacho y hormigonera, hoy sufren el fenómeno de la recesión, y exhibirlos con tal frivolidad, podrían convertir la angustia del desocupado en una burla inaceptable.

Desde que asumió Javier Milei como presidente de Argentina, en diciembre de 2023, se acumula una pérdida de aproximada de entre 240.000 a 290.000 puestos de trabajo asalariados registrados, sumando acá la caída en el sector privado formal y en el sector público, es decir el Estado.

"Seguimos inaugurando nuestras sedes partidarias en toda la provincia, esta semana tocó Capital", explica el post que tanto Peluc como el resto de la manada libertaria publicaron en sus redes sociales.

En el post también hablan de "batalla cultural y el despliegue territorial" y defienden "el rumbo que lidera" el Presidente Javier Milei.

Participó del encuentro, el Diputado nacional de La Libertad Avanza por Jujuy, Manuel Quintar, quien, acaso en un acto de sinceridad titubeante, no agarró ninguna herramienta de trabajo.

Empecemos por el recorte: si es verdad que desean aplicar la motosierra, no recuerdo que Peluc, Olivera o Chiconi hayan presentado un proyecto en el Congreso para recortar salarios de diputados y senadores, los cuales no ofrecen ninguna simetría con el salario medio de los trabajadores argentinos. Es decir que la motosierra, en este caso, pasa a ser un bano fetiche de fútil utilidad para los dirigentes de un partido que, siendo gobierno, aún no ha logrado hacer arrancar la economía.

Con un consumo reducido a la mínima expresión, 6 de cada 10 ciudadanos endeudados y unas 30.000 Pymes que cerraron desde que asumió Milei, montar una foto tilinga con herramientas de trabajo, acaso puedan convertirse en una burla para aquellos que aspiran a conseguir un empleo genuino en medio de una Argentina que parece no haber encontrado aún su rumbo económico.

¿Será que el Ministro Luis Caputo aún no le contó a los argentinos cuál es el programa económico del Gobierno libertario? Hubo plan de estabilización financiera, pero todavía no sabemos cuál es el programa económico de desarrollo y prosperidad.

Kirchnerismo nunca más

Acá abro paréntesis para que nadie interprete mal esta rudimentaria y limitada crónica. Hay que decirlo con todas las letras: kirchnerismo nunca más. Cristina debe seguir presa. Los que robaron deben devolver todo lo que se llevaron y el país no debe permitirse retornar al pasado oscuro de un peronismo que sumergió a Argentina en la miseria decadente de la cual hoy todavía no salimos. Falta mucho.

Sigamos

Dicho esto, se sabe que la pala es un símbolo del trabajo duro. Posar con una pala cuando miles de obreros de la construcción están esperando que el rubro arranque, cuando miles de trabajadores siguen esperando el milagro del empleo genuino y cuando miles de comercios están cerrando sus locales por falta de consumo, es acaso una banalización pérfida y rabulera de la crisis que hoy atraviesa Argentina.

Hacen falta dirigentes con cabeza, que no actúen como tilingos indoctos, sino como estadistas con visión clara para poder enfrentar la dura situación que atraviesan en el país jubilados, pensionados, personas con discapacidad y trabajadores que, a pesar de cobrar un sueldo en blanco, no llegan al día 20 de cada mes.

Hannah Arendt vuelve a cobrar vigencia

Banalidad del mal es un concepto creado por la filósofa alemana Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén, publicado en 1963. En su obra, la filósofa judía describe cómo los actos más cruentos y furibundos no siempre nacen de monstruos o de un odio profundo, sino de personas comunes que obedecen órdenes sin pensar, actúan por rutina y se vuelven parte de un sistema burocrático.

No sería bueno, en este caso, establecer comparaciones odiosas, pero a veces las conclusiones se revelan como escenas de una civilización que apartentemente no aprendió nada del pasado reciente.

Y qué dice el Indec de la economía criolla

La economía argentina muestra un crecimiento general impulsado por sectores como energía, minería y agro, que hoy maquillan al resto de los rubros, simulando un avance que solo se da en 3 de los 16 rubros que se miden para determinar el PBI.

El consumo masivo y cotidiano registra bajas interanuales: una caída del 3,1% en supermercados y mayoristas durante el primer semestre, y un descenso del 4,9% en centros de compras de todo el país, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Arremangarse y ayudar a los que están pasándola mal

No quedan muchos dirigentes con vocación. Al menos en San Juan, y tal vez en Argentina, quedan pocos.

La histriónica fotografía que denota cero originalidad, es una muestra de insensibilidad frente a los millones que no la están pasando bien.

Emular en cada foto con el pulgar arriba al Presidente Milei, deja al descubierto la escasa iniciativa que ofrecen los dirigentes de un espacio a quienes, por ahora, y lo escribo con tristeza, no se les cayó una sola idea útil para la sociedad.

Tal como nos enseñó el maestro Atahualpa Yupanqui:

"Si he pasao lo que he pasao,
quiero servir de alvertencia.
El rodar no será cencia,
pero tampoco es pecao".

Así nos va.

El heredero de la pluma de Sarmiento

Me persigue la sombra de su gigante figura. Su fantasma aparece por las noches y me dice que soy yo. ¿Soy yo qué?, le pregunto.

Y el viejo loco e inmortal me responde lo último que hubiese querido escuchar en mi vida: Sos el heredero de mi pluma. Me dice eso y después se aleja, el loco revirado de Sarmiento, aturdiéndome con su carcajada socarrona y feroz, casi maldita. Entonces sí, lo veo perderse por el umbral de la puerta de mi cuarto sin apuro, como si ya estuviese de vuelta de todo el muy taimado.

Sarmiento tiene la fortuna de ser un fantasma reconocido en el mundo. Y que un fantasma sea valorado después de muerto es una gran suerte por estos días. No como nosotros que somos fantasmas en vida, especie de zombies adocenados que caminamos disputándonos apenas un miserable papel de reparto en esta gran farsa que conocemos con el nombre de "vida".

El viejo masón gran maestre grado 33 se me aparece todas las noches. Créanme que no es agradable para mí tener que contar esto que cuento. Diría que es traumático y aberrante, inhumano para cualquier mortal que aspira a transitar sus días en paz. Con Sarmiento sentado sobre mi cama casi todas las noches no me es posible tan rudimentario propósito. Sé que a muchos de ustedes no les gusta que explique por qué soy el heredero de la pluma de Sarmiento. Ésa es tal vez la única razón por la que contaré esto una y mil veces. El hábito de molestar es algo reservado a los fantasmas. Nos encanta molestar, somos los dueños auténticos de tan maltratado atributo. El loco hijo de puta de Sarmiento lo sabe. Yo también.

Quienes leyeron hasta este punto, quizá estén pensando que esto que cuento es petulante y ramplón. Pero no, no es así, si se me permite cierta licencia narrativa, continuaré con mi enrevesado emprendimiento literario.

¿Sabías que un 23 de agosto intentaron asesinarme?, me pregunta el sádico de Sarmiento una noche sentado a la orilla de mi cama. Me incorporo exaltado para escucharlo: No, no tenía idea, ¿cómo fue? Sarmiento se acomoda el chaleco y se predispone a contarme. Fue un 23 de agosto de 1873, recuerda. Me dirigía hacia la casa de los Vélez Sarsfield y tras de mí se desató una balacera. Resulté ileso, no entiendo aún cómo tuve tanta suerte. Supe con el tiempo que detrás de tan canalla intento estuvo el caudillo entrerriano Ricardo López Jordán, un malhechor apátrida que merece el olvido de todos sus compatriotas.

El loco se abstrae cuando recuerda esos pasajes tan fuertes de su vida. Me fija los ojos a la espera de que diga algo. Pero yo sólo escucho. Trato de memorizar. Cuando Sarmiento se vaya voy a correr a buscar mi libreta de anotaciones para escribir, con la dedicación empecinada del amanuense, cada episodio que me cuente. ¿No pensás tomar nota?, me pregunta molesto. Le digo que no, que prefiero guardar todo en mi memoria y que cuando él se vaya voy a tomar apunte en mi libreta. Espero que así sea, me dice amenazante, por algo sos el heredero de mi pluma. ¿No será mucho, maestro?, le pregunto. No me llame maestro, mejor dígame Sarmiento, que, da la casualidad, es mi apellido. Me río por su fina ironía y él también se ríe. ¿Quiere un café?, le pregunto al fantasma vivo de Sarmiento, yo voy a prepararme uno. ¿Café?, hágase para usted, a mi tráigame algún licor, el que tenga. Le digo que bueno y me levanto de la cama.

Sarmiento me cuenta que al dejar la presidencia, en 1874, todavía alquilaba una casa ubicada en el barrio Monserrat, donde pagaba 200 pesos por mes. Un año después adquirió una hermosa propiedad en la calle Cuyo N.º 53, hoy llamada calle Sarmiento. La casa está a la altura del 1251. Me cuenta que le costó 28.000 pesos y confiesa que él se gastaba todo su sueldo como presidente, pero que su administrador e íntimo amigo, Manuel Ocampo, compró aquella propiedad con el dinero que le había hecho ahorrar separándole un porcentaje de su emolumento sin decirle nada.

Más tarde, hurgando en los registros históricos, supe que Manuel Ocampo había llevado adelante toda la operación a espaldas de Sarmiento. Incluso, cuentan que el vendedor de la propiedad, al conocer que era para Domingo Faustino Sarmiento, había aceptado un descuento de 8.000 pesos. Cuando Ocampo le comentó sobre aquel descuento a Sarmiento, el loco le respondió que no aceptaba "dádivas", y pagó el monto completo, incorporando los 8.000 pesos que le habían rebajado.

Entre 1875 y mayo de 1888 Sarmiento vivió en esa casa, en compañía de una de sus hermanas, su hija Ana Faustina y sus cinco nietos. Pero no se retiró de la política ni de la escena pública. Luego de su presidencia fue elegido senador por la provincia de San Juan. Tras asumir como senador, su popularidad fue creciendo a la par de su fama de hombre polémico y viejo cabrón, al punto de que en la puerta del Congreso lo esperaban jóvenes estudiantes para tratarlo de "loco".

El Maestro de América, como lo llaman ahora, llegó a tener muchos cargos del Estado durante más de treinta años. Éso le valió que José Hernández se refiriera a él en su diario como "caro hijo de la República". No se daban tregua. Estos tipos eran brutales.

Una noche le pregunté a Sarmiento por qué eran tan intransigentes los políticos de su época. Sobre todo cuando debatían o cuando intercambiaban epístolas. Me dijo que no estaba de acuerdo conmigo, que los de ahora son de más baja estofa y mucho más crueles, y que encima, son todos traidores. Sarmiento se puso serio, hizo una breve pausa y se me acercó como para decirme algo importante: Mirá, muchacho, me dijo, los políticos de ahora se viven trampeando entre ellos. Son detestables y ladrones. ¿No te diste cuenta todavía? Le dije que sí, entonces siguió explicándome que en su época se negociaba lo negociable. Y éramos estrictos con nuestra ética. Me lo dijo casi como profesando un reto aleccionador. Sentí que el viejo, al decírmelo, se lo estaba diciendo a toda una generación de argentinos y argentinas que devastamos este país con la desconsideración aborrecible de un pueblo inconsistente e inviable. Y la verdad, ahora que lo pienso a la distancia, el loco tiene razón, somos una legión de macaneadores hijos de puta, por eso nos va como nos va.

Hace un par de noches se me volvió a aparecer y prometió que me dejaría unos días tranquilo. Él sabe que estoy fregado y que su jodida compañía me ha trastocado la vida. La condición que me puso fue que escribiera todo lo que hemos conversado durante tantas horas juntos. Le dije que sí, que voy a escribir todo. Le doy mi palabra, Sarmiento, le dije. Esbozó apenas una sonrisa diplomática y me contestó que la palabra se honra dejándola escrita con firma propia: No te olvidés que vos sos el heredero de la pluma de Sarmiento, el loco más loco de todos los tiempos, me recordó, y después se fue.

Elecciones 2027: el complejo escenario que se abre en San Juan

A menos de un año para la votación del 2027, en San Juan ya se pusieron en marcha las maquinarias electorales de todos los espacios políticos.

Cada partido juega su propio desafío y ningún espacio tiene los votos cautivos. Final abierto para una elección que aparentemente será desdoblada de la contienda nacional.

Editorial emitida en Estación Claridad, en el programa La Radio Ataca que conduce Ernesto Simón de lunes a viernes de 19 a 21.30 horas.

Argentina intolerante: la dificultad de permitirnos pensar

La intolerancia en Argentina a quienes piensan distinto, tanto de un lado como del otro de la grieta, hacen que cada vez sea más difícil la convivencia.

¿Se puede pensar sin ser considerado un enemigo de quienes se ataron a un dogma y fanatizaron su posiciones?

Hoy, más que nunca: Disculpen por Pensar.

Disculpen Por Pensar invita a reflexionar los temas de la semana con la impronta particular de Ernesto Simón, director de El País Diario.

En tiempos de incertidumbre, vértigo, ansiedad y aturdimiento, el ciclo surge desde las trincheras de la razón para presentar resistencia en los campos de batalla del meme.

Producción y conducción periodística: Ernesto Simón Producción y realización audiovisual: Facundo Ortiz

Dirección general: Reynaldo Ortiz

➕ Más infor: elpaisdiario.com.ar

Timorata reacción del PJ de San Juan frente al atropello del riojano Quintela

Hace días, el delirante Gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, envió a la Legislatura de su provincia un proyecto de ley para reclamar territorio que es de San Juan. La reacción de Orrego fue inmediata y taxativa: rechazo total a las pretensiones del Gitano.

Pocos saben que a Quintela en La Rioja le llaman el Gitano, es su apodo de toda la vida, y le queda bien.

Aparte de ser rabulero e indocto, el Gitano Quintela tiene comportamientos rutilantes. Reclama lo que no le corresponde, emite pseudomonedas en su provincia, revienta el poder adquisitivo de sus comprovincianos y pretende jugar en primera cuando no le da ni para ir al banco de suplentes.

Ante tan disparatada situación, el Gobernador de San Juan respondió con dureza al pedido formulado. Pero aparte de responder con dureza inusitada, Marcelo Orrego convocó "a todas las fuerzas políticas de la provincia a defender unidos lo que nos pertenece, con el mayor respeto por La Rioja, pero con la ley en la mano, con firmeza y sin especulaciones".

Si el ataque es contra el San Juan y si La Rioja pretende robarle territorio a la provincia, es lógico que todas las fuerzas políticas se unan para enfrentar al invasor.

Si bien todos los partidos salieron en defensa de San Juan, hubo uno que respondió con la tibieza propia de los cobardes: el PJ, que emitió un comunicado tardío y flácido, donde evitó mencionar al compañero Quintela.

Actuar, de Rodolfo Colombo, la UCR, Producción y Trabajo, el Bloquismo, que lidera Luis Rueda, todos salieron a sostener la posición del gobernador, porque no es ni más ni menos que la postura de cada sanjuanino y sanjuanina: decirle "No" al okupa riojano.

Sin embargo, el Presidente del PJ de San Juan, Quiroga Moyano, evitó criticar al Gitano Quintela y anunció un comunicado que llegó tardío y frío, mal.

Juan Carlos Quiroga Moyano aseguró que la Cámara de Diputados ya fijó postura y que ahora el justicialismo haría lo mismo.

El presidente del PJ vernáculo aseguró que el tema "se tiene que solucionar en un diálogo de gobernador a gobernador", dejando la puerta abierta para que el oprobiante Quintela siga atentando contra la provincia de San Juan.

Lo que quizá no entiende el PJ, o se hacen los desentendidos, es que no hay ningún "conflicto" limítrofe, se trata de un pedido delirante del Gitano, ante lo cual el peronismo de San Juan actuó con la hipocresía habitual: levedad para con el compañero Quintela, y actitud Poncio Pilatos en temas importantes para la ciudadanía.

La cuestión limítrofe entre San Juan y La Rioja fue resuelta mediante la Ley Nacional N° 17.324, sancionada en 1967, que en su Artículo 1 estableció "la creación de la Comisión Nacional de Límites Interprovinciales para dar rigor técnico y definitivo a estas fronteras".

Además, por si quedaran dudas, se terminó de resolver el tema con la Ley Nacional N° 18.004, sancionada en 1968, la cual ratificó las demarcaciones territoriales que hoy conocemos en Argentina.

De hecho, la Ley 18.004, en su Artículo 1, establece los límites con claridad meridiana, ya que indica: "Fíjase como límite entre las provincias de La Rioja y San Juan, el siguiente: a) Tramo cerro El Potro - paraje La Majadita: el límite parte desde la cumbre del cerro El Potro".

Por si quedaran dudas, la Constitución Nacional de Argentina, en su Artículo 75, inciso 15, indica que "es facultad exclusiva del Congreso Nacional fijar los límites de las provincias", y agrega que "pretender cambiarlos por una ley provincial es un acto de nulidad absoluta".

Una soga para el compañero Quintela

El PJ local está dándole soga al Gitano Quintela, porque, en el fondo, es estirar el tema para darle tiempo al compañero peronista.

El peronismo vernáculo no deja de dar sorpresas. De hecho, evitaron mencionar a Quintela en el comunicado.

Íntimamente, el PJ local sabe de memoria aquello de que "entre gitanos no nos vamos a leer la mano".

Así nos va.

Martín De Güemes, el héroe argentino que capturó un barco inglés a caballo

Güemes, procedente de una familia acomodada del noroeste, participó en la mayoría de las instancias decisivas de la independencia argentina.

Su epopeya en el Río de la Plata fue uno de los pocos casos de la historia universal en que un barco de guerra fue capturado por una partida de caballería.

Los hitos de Güemes son incontables: desde capturar a galope de caballo y a punta de espada en pleno Río de la Plata al buque inglés Justina, armado con 26 cañones, durante las invasiones inglesas, cuando tenía sólo 21 años, hasta garantizar la seguridad de la frontera norte durante el cruce de Los Andes.

Su apoyo de la causa patriótica, en abierta oposición a los sectores acomodados salteños que preferían la continuidad de sus privilegios coloniales, y por eso respaldaban a los godos realistas que trataban de reconquistar el territorio perdido, le valió soportar condenas de todo tipo.

Tampoco les cayó bien que se presentara como Protector de los Pobres, ni su desempeño como gobernador salteño. Por eso las sanciones de las clases acomodadas no se limitaron al pasado. Y no sólo en el pasado: hasta el día de hoy, Güemes no tiene monumento ni mención en la plaza central de la capital salteña.

Güemes nunca sintió angustia por el destino que había elegido. Estaba simplemente en el orden natural de las cosas.

En sus valores, nunca se le hubiera ocurrido invitar a las autoridades españolas a la celebración de nuestra independencia para ensayar un discurso en tono de pedido de disculpas.

En 1808 contrajo una enfermedad en la garganta, que le provocó una deficiencia crónica al hablar, que le generó burlas de sus camaradas.

Las descripciones con que contamos permiten suponer que padecía además una suerte de hemofilia, aunque esta dolencia no se hubiera descubierto aún, que le condicionó muchísimo su desempeño, ya que cualquier herida, por mínima que fuese, podría causarle la muerte.

Para no lastimarse, Güemes evitó en lo sucesivo entrar en combate directo, aunque su papel era determinante debido a su habilidad para organizar la estrategia general y financiarla.

Aunque sus hombres se hubieran hecho matar por él, sus detractores aprovecharon esta situación para calificarlo de "cobarde".

Lo mismo hizo el padre de la historia oficial, el porteño Bartolomé Mitre, quien se empeñó en destacar que utilizaba "medias rojas de seda para cabalgar".

Lo que para Güemes era un elemento de protección, para Mitre resultaba cosmética afeminada.

Tampoco le fue del todo bien con el General Manuel Belgrano, quien, a cargo del Ejército del Norte, lo castigó por "indisciplina", a consecuencia de una discusión entre oficiales por cuestiones de mujeres.

Pero esa situación no duró mucho. Después de los desastres de Vilcapugio y Ayohuma, el  creador de la enseña nacional fue reemplazado por José de San Martín, quien, consciente de los méritos de Güemes, su liderazgo regional y su fabulosa capacidad para manejarse con recursos exiguos, con la inestimable colaboración de su hermana Macacha, otra "maldita" de la historia oficial, lo puso al frente de una guerra de guerrillas, que fue conocida desde entonces como la Guerra gaucha. Los enfrentamientos eran cotidianos y breves, e iban mermando la capacidad de resistencia del enemigo.

Tras la caída del director supremo Carlos María de Alvear, el pueblo salteño se convocó a las calles y exigió su designación como gobernador intendente de Salta, con jurisdicción sobre las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, San Ramón de la Nueva Orán y varios distritos de campaña.

Como era de esperar, la respuesta de las oligarquías del noroeste no se hicieron esperar. Y si bien Güemes resistió todo lo que pudo, las conspiraciones internas y los ataques de los godos fueron agravando su situación, tanto política como de salud.

Güemes trabajó en estrecho diálogo con San Martín, sobre todo en el plan de atacar el último reducto del poder colonial, Perú, desde Chile. Pero San Martín precisaba tener la retaguardia cubierta, y para eso lo designó general en jefe del Ejército de Observación. 

Cuando San Martín desembarcó en territorio peruano, el salteño tomó la decisión de avanzar sobre el Alto Perú, pero sus fuerzas resultaban insuficientes, habida cuenta de que el noroeste estaba infestado por la guerra civil entre una oligarquía que se negaba a perder sus privilegios, y los revolucionarios que se jugaban la vida por la independencia de la patria.

La aristocracia salteña, que controlaba el Cabildo, aprovechó una de sus expediciones militares en 1821 para deponerlo, acusándolo de "tirano", para librarse de las permanentes contribuciones forzosas que les imponía para destinarlas a la causa revolucionaria, previo acuerdo con el general español Olañeta, a quien le entregarían la ciudad a cambio de mantener sus bienes y privilegios.

Si bien la denominada "revolución del comercio" fracasó y Güemes retornó pacíficamente el control, sirvió para que sus enemigos conformaran un partido opositor, denominado Patria Nueva, para diferenciarse de Patria Vieja, el partido de Güemes. Otra versión de la "grieta" que atravesó históricamente nuestro país.

Lejos de restablecerse la paz, las conspiraciones en connivencia con los españoles no cesaron. Hasta que en un nuevo intento de invasión de la provincia, Güemes recibió una herida de bala que no pudo ser cicatrizada por su condición de hemofílico, y falleció diez días después, el 17 de junio de 1821, a los 36 años de edad.

Murió a la intemperie, en la Cañada de la Horqueta, cerca de la ciudad de Salta, en un precario catre. Cuando su esposa, Carmen Puch, se enteró de su deceso, se encerró en su habitación y se dejó morir de hambre.

Si bien Martín Miguel de Güemes fue el único general argentino caído en el marco de una acción de guerra exterior, la oligarquía salteña festejó su muerte, reacción que se replicó a lo largo del país. En Buenos Aires, por ejemplo, un periódico tituló: "Ya tenemos un cacique menos".

Una nueva comprobación de que en Argentina el patriotismo es patrimonio del pueblo, mientras los sectores acomodados juegan en otra liga.

Cada vez más funcionarios de Casa Rosada presionan para que Adorni deje su cargo

En el Gabinete de Ministros del Gobierno libertario hay descontento por la decisión del Presidente Javier Milei de sostener al funcionario, quien lejos de aclarar con su declaración jurada de bienes, embarró más las cosas y fue criticado en medios y redes sociales. De hecho, los diseñadores de memes no dan abasto.

Hace poco, durante la previa del Mundial de Fútbol, Manuel Adorni, el emprendedor próspero, ofreció una entrevista en canal LN+, donde fue muy bien tratado por el periodista y de paso mostró parte de su declaración jurada.

Los bienes de Adorni, quien últimamente ha dado demasiado trabajo al Presidente Milei, al Jefe Karina y a los diseñadores de memes, está al alcance de cualquier ciudadano en la página de la Oficina Anticorrupción.

Triste situación la de Manuel Alhorni, ya ni el Gordo Dan lo defiende. El Jefe de Gabinete esperó el momento justo para presentar su declaración jurada de bienes: la previa del Mundial. ¿Por qué?, sencillo: todos los argentinos se engancharían en la euforia mundialista y se olvidarían del Caso Adorni.

Pero sucedió lo inesperado, millones de ciudadanos en las redes sociales le siguen pidiendo al presidente que expulse a Alhorni de su Gobierno.

Incluso, periodistas muy comprometidos con Milei, díría aliados del presidente, tal el caso de Jonatan Viale, Esteban El Pelado Trebucq y hasta Alejandro Fantino piden a gritos el alejamiento del Jefe de Gabinete.

En Casa Rosada vuelan los secretos de pasillos. Muchos funcionarios piden por lo bajo que Alhorni se vaya, aunque no se animan a decírselo a Javier Milei o al Jefe, Karina. Tienen miedo de perder sus cargos.

La única que fue de frente y ya expresó su descontento es la Senadora Patricia Bullrich, quien nunca le tuvo miedo a nada y vivió todas las etapas complicadas de la historia política contemporánea argentina.

Esta semana, se escuchó a un alto funcionario del Gobierno libertario decir que "es difícil sacar el tema del medio". "Arrancó el Mundial y nada", lamentó un hombre cercano a Milei.

Incluso avanzó más en la reflexión y recordó que "el martes juega Argentina, pero no hay manera", dijo consternado mientras miraba las encuestas que muestran cómo cae la imagen de Milei luego del Caso Adorni.

Es que Adorni metió la pata tan a fondo que ni siquiera un gol de Messi podrá sacarlo del pozo: nadie le cree, todos se le ríen y empieza a generar desprecio.

Llamarlo "muerto político" es caer en un eufemismo imperdonable. Se podría decir que el Jefe de Gabinete se llevó la marca, ya que estamos en un clima mundialista, y aglutinó en su figura toda la bronca y la impotencia de los ciudadanos que no encuentran la manera de llegar a fin de mes y hacer alcanzar la plata, en medio de una Argentina que se debate entre el paradigma mileista y el modelo kirchnerista.

El conspicuo Manuel Adorni cosechó el odio de propios y ajenos, lo castigan desde el peronismo pero también son los aliados quienes piden su cabeza.

Sucede que en Argentina a nadie le sorprende un kirchnerista ladrón, porque está en la genética del PJ robarle al Estado. Pero Milei venía para grandes cosas. Venía a moralizar el poder en un país devastado por la corrupción.

El Javote, como le dicen sus seguidores, llegó al poder para hacer caer a todos los "políticos corruptos", y es textual, ojo.

Las grandes cosas para las que llegó Milei a Casa Rosada se empiezan a escurrir entre las manos ocupadas de un poder que sigue dando vueltas subido en la calesita de lo cotidiano.

Por ahora nadie se atreve a pedir la renuncia de Adorni, porque es un aliado del Jefe y porque Milei tampoco se le anima a su hermana, sosten espiritual y emocional del presidente.

Algunos libertarios dicen por lo bajo que lo mejor que le puede suceder al presidente es que el Congreso baje a Adorni de su cargo, sería una manera limpia y sin culpa de deshacerse de un sujeto despreciable que le está erosionando la imagen positiva a un Milei que ya está lanzado a la reelección.

Mientras tanto, todos esperan que ocurra algo con el Caso Adorni, algo serio, algo ejemplificador, algo que recupere la supuesta ética moralista con la que Milei llegó a la presidencia.

Hay un fantasma deambulando en los pasillos de Casa Rosada, se llama Manuel Adorni, es de terror, y para colmo de males, los diseñadores de memes ya no dan más, quieren descansar al menos un día a la semana.

Así nos va.

Belgrano, Moreno y el día errado

Todavía hoy se sigue conmemorando el 7 de junio el Día del Periodista. Error imperdonable producido por no chequear la información. Periodistas: no podía ser de otro modo.

Una pequeña fecha manipulada, apenas un descuido de la historia y ahí está de nuevo: el periodismo torciendo la verdad.

¿Pero de qué habla este cristiano?, se preguntará el lector desprevenido. Veamos: Gazeta de Buenos Aires fue, según se cree, el primer diario argentino. Salió por primera vez el 7 de junio de 1810. Es por eso que en Argentina se celebra el Día del Periodista todos los 7 de junio.

A poco de salir Gazeta de Buenos Aires, Mariano Moreno escribe: "Los pueblos yacerán en el embrutecimiento más vergonzoso si no se dan una absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto que no se oponga a las verdades santas de nuestra augusta religión, y a las determinaciones del gobierno, siempre dignas de nuestro mayor respeto".

He ahí una declaración fundacional de principios. El periodismo subordinado al discurso oficial, a la palabra escrita desde el poder eclesial y político. Ya de antemano confiesa que está dispuesto a renunciar a la libre expresión.

Por suerte estaba Belgrano, verdadero referente indiscutido de la historia criolla, unos meses antes, más precisamente el 3 de marzo de 1810, comenzó a publicar el Correo de Comercio. Fueron editados 52 números que azuzaron y anticiparon la Revolución de Mayo. Dejó de salir el 23 de febrero de 1811.

En este diario, que sí creyó en la plena libertad, arremetió contra la Corona española y predicaba literalmente la emancipación.

Belgrano sentó las bases del periodismo anticolonial e independiente de nuestro país. Y lo hizo antes que Mariano Moreno.

El lector se dará cuenta ahora que el 7 de junio no debería ser el Día del Periodista.

Cabe preguntarse ¿por qué no es el 3 de marzo el Día del Periodista en Argentina?

¿Será que nuestro espíritu de argentinos bravucones y criollos desenfrenados nos hace arremeter contra viento y marea, aun cuando sabemos que no estamos en lo cierto?

Nadie negará a esta altura el valor de la pluma de Moreno, y todo lo que hizo para forjar una patria de iguales. Tampoco se podrán subestimar nunca los méritos de Manuel Belgrano, un hombre ilustrado, íntegro y con ideas sólidas.

Que la vulgar pretensión de querer tener la razón siempre, no nuble el espíritu esencial del noble oficio periodístico.

Así nos va.

El Día del Periodista es casi nunca

El Día del Periodista es todos los días y es casi nunca.

No debería ser celebrado luego de la destrucción masiva que sufrió el oficio tras 12 años de Gobierno kirchnerista, 4 años de macrismo, 4 más de kirchnerismo y los años de Milei. Unos por intolerantes y los otros por apretadores.

El periodismo arrinconado por los designios de la historia: la violencia verbal o simbólica obtura el debate. No puede haber discusión allí donde hay iracundia, gritos e intolerancia.

La democracia argentina se acerca cada vez más a la matriz violenta que dejó instalada el nefasto dictador Jorge Rafael Videla.

Durante el kirchnerismo hubo casos de censura en todo el país: que nadie olvide que todo sucedió en democracia.

Durante el macrismo hubo aprietes y discriminación con las pautas oficiales, como un método de ahogo a los medios independientes.

Con Alberto Fernández hubo más de la misma receta y con Milei se impuso el discurso furibundo y torpe contra el periodismo. Incluye sobrenombres, insultos y generalización, como si todos fuésemo iguales.

En más de 40 años de democracia criolla, el periodismo fue ensalzado, puesto sobre relieve, luego sospechado y finalmente vapuleado. Este no es un fenómeno aislado, es algo que aconteció en todos los ámbitos de la sociedad.

Ocurrió con la Justicia, la política, el sindicalismo, el empresariado y el Poder Legislativo y, como toda generalización, terminó por agotar el debate y someterlo a un estado de superficialidad frívola que nunca profundizó en la raíz del problema nacional: la corrupción, la indiferencia anestesiada del ciudadano y la manipulación del humor social.

El periodismo viene perdiendo terreno desde hace años, cuando la pauta de Gobierno modificó voluntades, opiniones y actitudes del oficio. No está mal que exista publicidad oficial en los medios, debería estar reglamentada y no ser discrecional.

Los medios grandes y chicos viven de avisadores privados y públicos. Se sostienen vendiendo espacios publicitarios, y eso no es ninguna estafa, no es delito, aunque muchos intentaron hacerle creer a los ciudadanos que había algo malo en vender espacios publicitarios. Lo nefasto ocurre cuando alguien modifica su opinión por plata, ese es el punto que deberíamos discutir.

Lo que sí está mal y es lamentable, es que se oculte información y se compren voluntades con Publicidad Oficial, plata que el Estado paga a medios y programas. En este caso, ambas partes estarían obrando mal. El que se deja comprar la voluntad de informar y quien la compra.

Hay virtudes que no son canjeables. Es lo que deberían comprender funcionarios, diputados, intendentes, jueces, gremialistas, figuras públicas y empresarios.

Si alguien roba, hay que dejarlo al descubierto. La sociedad pide a gritos que hagamos eso. Si alguien viola la ley, hay que dar a conocer el episodio. Ése es nuestro trabajo.

Con nuestro oficio deberíamos aportar elementos para construir una sociedad más transparente y una democracia sólida y vigorosa. Pero está sucediendo todo lo contrario.

Por ahora poco se ha visto, porque lo poco que el periodismo ha logrado sacar a la luz, luego ha sido oscurecido por la Justicia y el Poder Político, que intentan casi siempre esconder la decadencia putrefacta y cómplice en la que caímos los argentinos.

Por todo lo enumerado en esta rudimentaria nota, no es baladí explicar que el periodismo no tiene día, y es casi nunca. Al menos por ahora.

Así nos va.