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Timorata reacción del PJ de San Juan frente al atropello del riojano Quintela

Hace días, el delirante Gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, envió a la Legislatura de su provincia un proyecto de ley para reclamar territorio que es de San Juan. La reacción de Orrego fue inmediata y taxativa: rechazo total a las pretensiones del Gitano.

Pocos saben que a Quintela en La Rioja le llaman el Gitano, es su apodo de toda la vida, y le queda bien.

Aparte de ser rabulero e indocto, el Gitano Quintela tiene comportamientos rutilantes. Reclama lo que no le corresponde, emite pseudomonedas en su provincia, revienta el poder adquisitivo de sus comprovincianos y pretende jugar en primera cuando no le da ni para ir al banco de suplentes.

Ante tan disparatada situación, el Gobernador de San Juan respondió con dureza al pedido formulado. Pero aparte de responder con dureza inusitada, Marcelo Orrego convocó "a todas las fuerzas políticas de la provincia a defender unidos lo que nos pertenece, con el mayor respeto por La Rioja, pero con la ley en la mano, con firmeza y sin especulaciones".

Si el ataque es contra el San Juan y si La Rioja pretende robarle territorio a la provincia, es lógico que todas las fuerzas políticas se unan para enfrentar al invasor.

Si bien todos los partidos salieron en defensa de San Juan, hubo uno que respondió con la tibieza propia de los cobardes: el PJ, que emitió un comunicado tardío y flácido, donde evitó mencionar al compañero Quintela.

Actuar, de Rodolfo Colombo, la UCR, Producción y Trabajo, el Bloquismo, que lidera Luis Rueda, todos salieron a sostener la posición del gobernador, porque no es ni más ni menos que la postura de cada sanjuanino y sanjuanina: decirle "No" al okupa riojano.

Sin embargo, el Presidente del PJ de San Juan, Quiroga Moyano, evitó criticar al Gitano Quintela y anunció un comunicado que llegó tardío y frío, mal.

Juan Carlos Quiroga Moyano aseguró que la Cámara de Diputados ya fijó postura y que ahora el justicialismo haría lo mismo.

El presidente del PJ vernáculo aseguró que el tema "se tiene que solucionar en un diálogo de gobernador a gobernador", dejando la puerta abierta para que el oprobiante Quintela siga atentando contra la provincia de San Juan.

Lo que quizá no entiende el PJ, o se hacen los desentendidos, es que no hay ningún "conflicto" limítrofe, se trata de un pedido delirante del Gitano, ante lo cual el peronismo de San Juan actuó con la hipocresía habitual: levedad para con el compañero Quintela, y actitud Poncio Pilatos en temas importantes para la ciudadanía.

La cuestión limítrofe entre San Juan y La Rioja fue resuelta mediante la Ley Nacional N° 17.324, sancionada en 1967, que en su Artículo 1 estableció "la creación de la Comisión Nacional de Límites Interprovinciales para dar rigor técnico y definitivo a estas fronteras".

Además, por si quedaran dudas, se terminó de resolver el tema con la Ley Nacional N° 18.004, sancionada en 1968, la cual ratificó las demarcaciones territoriales que hoy conocemos en Argentina.

De hecho, la Ley 18.004, en su Artículo 1, establece los límites con claridad meridiana, ya que indica: "Fíjase como límite entre las provincias de La Rioja y San Juan, el siguiente: a) Tramo cerro El Potro - paraje La Majadita: el límite parte desde la cumbre del cerro El Potro".

Por si quedaran dudas, la Constitución Nacional de Argentina, en su Artículo 75, inciso 15, indica que "es facultad exclusiva del Congreso Nacional fijar los límites de las provincias", y agrega que "pretender cambiarlos por una ley provincial es un acto de nulidad absoluta".

Una soga para el compañero Quintela

El PJ local está dándole soga al Gitano Quintela, porque, en el fondo, es estirar el tema para darle tiempo al compañero peronista.

El peronismo vernáculo no deja de dar sorpresas. De hecho, evitaron mencionar a Quintela en el comunicado.

Íntimamente, el PJ local sabe de memoria aquello de que "entre gitanos no nos vamos a leer la mano".

Así nos va.

Martín De Güemes, el héroe argentino que capturó un barco inglés a caballo

Güemes, procedente de una familia acomodada del noroeste, participó en la mayoría de las instancias decisivas de la independencia argentina.

Su epopeya en el Río de la Plata fue uno de los pocos casos de la historia universal en que un barco de guerra fue capturado por una partida de caballería.

Los hitos de Güemes son incontables: desde capturar a galope de caballo y a punta de espada en pleno Río de la Plata al buque inglés Justina, armado con 26 cañones, durante las invasiones inglesas, cuando tenía sólo 21 años, hasta garantizar la seguridad de la frontera norte durante el cruce de Los Andes.

Su apoyo de la causa patriótica, en abierta oposición a los sectores acomodados salteños que preferían la continuidad de sus privilegios coloniales, y por eso respaldaban a los godos realistas que trataban de reconquistar el territorio perdido, le valió soportar condenas de todo tipo.

Tampoco les cayó bien que se presentara como Protector de los Pobres, ni su desempeño como gobernador salteño. Por eso las sanciones de las clases acomodadas no se limitaron al pasado. Y no sólo en el pasado: hasta el día de hoy, Güemes no tiene monumento ni mención en la plaza central de la capital salteña.

Güemes nunca sintió angustia por el destino que había elegido. Estaba simplemente en el orden natural de las cosas.

En sus valores, nunca se le hubiera ocurrido invitar a las autoridades españolas a la celebración de nuestra independencia para ensayar un discurso en tono de pedido de disculpas.

En 1808 contrajo una enfermedad en la garganta, que le provocó una deficiencia crónica al hablar, que le generó burlas de sus camaradas.

Las descripciones con que contamos permiten suponer que padecía además una suerte de hemofilia, aunque esta dolencia no se hubiera descubierto aún, que le condicionó muchísimo su desempeño, ya que cualquier herida, por mínima que fuese, podría causarle la muerte.

Para no lastimarse, Güemes evitó en lo sucesivo entrar en combate directo, aunque su papel era determinante debido a su habilidad para organizar la estrategia general y financiarla.

Aunque sus hombres se hubieran hecho matar por él, sus detractores aprovecharon esta situación para calificarlo de "cobarde".

Lo mismo hizo el padre de la historia oficial, el porteño Bartolomé Mitre, quien se empeñó en destacar que utilizaba "medias rojas de seda para cabalgar".

Lo que para Güemes era un elemento de protección, para Mitre resultaba cosmética afeminada.

Tampoco le fue del todo bien con el General Manuel Belgrano, quien, a cargo del Ejército del Norte, lo castigó por "indisciplina", a consecuencia de una discusión entre oficiales por cuestiones de mujeres.

Pero esa situación no duró mucho. Después de los desastres de Vilcapugio y Ayohuma, el  creador de la enseña nacional fue reemplazado por José de San Martín, quien, consciente de los méritos de Güemes, su liderazgo regional y su fabulosa capacidad para manejarse con recursos exiguos, con la inestimable colaboración de su hermana Macacha, otra "maldita" de la historia oficial, lo puso al frente de una guerra de guerrillas, que fue conocida desde entonces como la Guerra gaucha. Los enfrentamientos eran cotidianos y breves, e iban mermando la capacidad de resistencia del enemigo.

Tras la caída del director supremo Carlos María de Alvear, el pueblo salteño se convocó a las calles y exigió su designación como gobernador intendente de Salta, con jurisdicción sobre las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, San Ramón de la Nueva Orán y varios distritos de campaña.

Como era de esperar, la respuesta de las oligarquías del noroeste no se hicieron esperar. Y si bien Güemes resistió todo lo que pudo, las conspiraciones internas y los ataques de los godos fueron agravando su situación, tanto política como de salud.

Güemes trabajó en estrecho diálogo con San Martín, sobre todo en el plan de atacar el último reducto del poder colonial, Perú, desde Chile. Pero San Martín precisaba tener la retaguardia cubierta, y para eso lo designó general en jefe del Ejército de Observación. 

Cuando San Martín desembarcó en territorio peruano, el salteño tomó la decisión de avanzar sobre el Alto Perú, pero sus fuerzas resultaban insuficientes, habida cuenta de que el noroeste estaba infestado por la guerra civil entre una oligarquía que se negaba a perder sus privilegios, y los revolucionarios que se jugaban la vida por la independencia de la patria.

La aristocracia salteña, que controlaba el Cabildo, aprovechó una de sus expediciones militares en 1821 para deponerlo, acusándolo de "tirano", para librarse de las permanentes contribuciones forzosas que les imponía para destinarlas a la causa revolucionaria, previo acuerdo con el general español Olañeta, a quien le entregarían la ciudad a cambio de mantener sus bienes y privilegios.

Si bien la denominada "revolución del comercio" fracasó y Güemes retornó pacíficamente el control, sirvió para que sus enemigos conformaran un partido opositor, denominado Patria Nueva, para diferenciarse de Patria Vieja, el partido de Güemes. Otra versión de la "grieta" que atravesó históricamente nuestro país.

Lejos de restablecerse la paz, las conspiraciones en connivencia con los españoles no cesaron. Hasta que en un nuevo intento de invasión de la provincia, Güemes recibió una herida de bala que no pudo ser cicatrizada por su condición de hemofílico, y falleció diez días después, el 17 de junio de 1821, a los 36 años de edad.

Murió a la intemperie, en la Cañada de la Horqueta, cerca de la ciudad de Salta, en un precario catre. Cuando su esposa, Carmen Puch, se enteró de su deceso, se encerró en su habitación y se dejó morir de hambre.

Si bien Martín Miguel de Güemes fue el único general argentino caído en el marco de una acción de guerra exterior, la oligarquía salteña festejó su muerte, reacción que se replicó a lo largo del país. En Buenos Aires, por ejemplo, un periódico tituló: "Ya tenemos un cacique menos".

Una nueva comprobación de que en Argentina el patriotismo es patrimonio del pueblo, mientras los sectores acomodados juegan en otra liga.

Cada vez más funcionarios de Casa Rosada presionan para que Adorni deje su cargo

En el Gabinete de Ministros del Gobierno libertario hay descontento por la decisión del Presidente Javier Milei de sostener al funcionario, quien lejos de aclarar con su declaración jurada de bienes, embarró más las cosas y fue criticado en medios y redes sociales. De hecho, los diseñadores de memes no dan abasto.

Hace poco, durante la previa del Mundial de Fútbol, Manuel Adorni, el emprendedor próspero, ofreció una entrevista en canal LN+, donde fue muy bien tratado por el periodista y de paso mostró parte de su declaración jurada.

Los bienes de Adorni, quien últimamente ha dado demasiado trabajo al Presidente Milei, al Jefe Karina y a los diseñadores de memes, está al alcance de cualquier ciudadano en la página de la Oficina Anticorrupción.

Triste situación la de Manuel Alhorni, ya ni el Gordo Dan lo defiende. El Jefe de Gabinete esperó el momento justo para presentar su declaración jurada de bienes: la previa del Mundial. ¿Por qué?, sencillo: todos los argentinos se engancharían en la euforia mundialista y se olvidarían del Caso Adorni.

Pero sucedió lo inesperado, millones de ciudadanos en las redes sociales le siguen pidiendo al presidente que expulse a Alhorni de su Gobierno.

Incluso, periodistas muy comprometidos con Milei, díría aliados del presidente, tal el caso de Jonatan Viale, Esteban El Pelado Trebucq y hasta Alejandro Fantino piden a gritos el alejamiento del Jefe de Gabinete.

En Casa Rosada vuelan los secretos de pasillos. Muchos funcionarios piden por lo bajo que Alhorni se vaya, aunque no se animan a decírselo a Javier Milei o al Jefe, Karina. Tienen miedo de perder sus cargos.

La única que fue de frente y ya expresó su descontento es la Senadora Patricia Bullrich, quien nunca le tuvo miedo a nada y vivió todas las etapas complicadas de la historia política contemporánea argentina.

Esta semana, se escuchó a un alto funcionario del Gobierno libertario decir que "es difícil sacar el tema del medio". "Arrancó el Mundial y nada", lamentó un hombre cercano a Milei.

Incluso avanzó más en la reflexión y recordó que "el martes juega Argentina, pero no hay manera", dijo consternado mientras miraba las encuestas que muestran cómo cae la imagen de Milei luego del Caso Adorni.

Es que Adorni metió la pata tan a fondo que ni siquiera un gol de Messi podrá sacarlo del pozo: nadie le cree, todos se le ríen y empieza a generar desprecio.

Llamarlo "muerto político" es caer en un eufemismo imperdonable. Se podría decir que el Jefe de Gabinete se llevó la marca, ya que estamos en un clima mundialista, y aglutinó en su figura toda la bronca y la impotencia de los ciudadanos que no encuentran la manera de llegar a fin de mes y hacer alcanzar la plata, en medio de una Argentina que se debate entre el paradigma mileista y el modelo kirchnerista.

El conspicuo Manuel Adorni cosechó el odio de propios y ajenos, lo castigan desde el peronismo pero también son los aliados quienes piden su cabeza.

Sucede que en Argentina a nadie le sorprende un kirchnerista ladrón, porque está en la genética del PJ robarle al Estado. Pero Milei venía para grandes cosas. Venía a moralizar el poder en un país devastado por la corrupción.

El Javote, como le dicen sus seguidores, llegó al poder para hacer caer a todos los "políticos corruptos", y es textual, ojo.

Las grandes cosas para las que llegó Milei a Casa Rosada se empiezan a escurrir entre las manos ocupadas de un poder que sigue dando vueltas subido en la calesita de lo cotidiano.

Por ahora nadie se atreve a pedir la renuncia de Adorni, porque es un aliado del Jefe y porque Milei tampoco se le anima a su hermana, sosten espiritual y emocional del presidente.

Algunos libertarios dicen por lo bajo que lo mejor que le puede suceder al presidente es que el Congreso baje a Adorni de su cargo, sería una manera limpia y sin culpa de deshacerse de un sujeto despreciable que le está erosionando la imagen positiva a un Milei que ya está lanzado a la reelección.

Mientras tanto, todos esperan que ocurra algo con el Caso Adorni, algo serio, algo ejemplificador, algo que recupere la supuesta ética moralista con la que Milei llegó a la presidencia.

Hay un fantasma deambulando en los pasillos de Casa Rosada, se llama Manuel Adorni, es de terror, y para colmo de males, los diseñadores de memes ya no dan más, quieren descansar al menos un día a la semana.

Así nos va.

Belgrano, Moreno y el día errado

Todavía hoy se sigue conmemorando el 7 de junio el Día del Periodista. Error imperdonable producido por no chequear la información. Periodistas: no podía ser de otro modo.

Una pequeña fecha manipulada, apenas un descuido de la historia y ahí está de nuevo: el periodismo torciendo la verdad.

¿Pero de qué habla este cristiano?, se preguntará el lector desprevenido. Veamos: Gazeta de Buenos Aires fue, según se cree, el primer diario argentino. Salió por primera vez el 7 de junio de 1810. Es por eso que en Argentina se celebra el Día del Periodista todos los 7 de junio.

A poco de salir Gazeta de Buenos Aires, Mariano Moreno escribe: "Los pueblos yacerán en el embrutecimiento más vergonzoso si no se dan una absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto que no se oponga a las verdades santas de nuestra augusta religión, y a las determinaciones del gobierno, siempre dignas de nuestro mayor respeto".

He ahí una declaración fundacional de principios. El periodismo subordinado al discurso oficial, a la palabra escrita desde el poder eclesial y político. Ya de antemano confiesa que está dispuesto a renunciar a la libre expresión.

Por suerte estaba Belgrano, verdadero referente indiscutido de la historia criolla, unos meses antes, más precisamente el 3 de marzo de 1810, comenzó a publicar el Correo de Comercio. Fueron editados 52 números que azuzaron y anticiparon la Revolución de Mayo. Dejó de salir el 23 de febrero de 1811.

En este diario, que sí creyó en la plena libertad, arremetió contra la Corona española y predicaba literalmente la emancipación.

Belgrano sentó las bases del periodismo anticolonial e independiente de nuestro país. Y lo hizo antes que Mariano Moreno.

El lector se dará cuenta ahora que el 7 de junio no debería ser el Día del Periodista.

Cabe preguntarse ¿por qué no es el 3 de marzo el Día del Periodista en Argentina?

¿Será que nuestro espíritu de argentinos bravucones y criollos desenfrenados nos hace arremeter contra viento y marea, aun cuando sabemos que no estamos en lo cierto?

Nadie negará a esta altura el valor de la pluma de Moreno, y todo lo que hizo para forjar una patria de iguales. Tampoco se podrán subestimar nunca los méritos de Manuel Belgrano, un hombre ilustrado, íntegro y con ideas sólidas.

Que la vulgar pretensión de querer tener la razón siempre, no nuble el espíritu esencial del noble oficio periodístico.

Así nos va.

El Día del Periodista es casi nunca

El Día del Periodista es todos los días y es casi nunca.

No debería ser celebrado luego de la destrucción masiva que sufrió el oficio tras 12 años de Gobierno kirchnerista, 4 años de macrismo, 4 más de kirchnerismo y los años de Milei. Unos por intolerantes y los otros por apretadores.

El periodismo arrinconado por los designios de la historia: la violencia verbal o simbólica obtura el debate. No puede haber discusión allí donde hay iracundia, gritos e intolerancia.

La democracia argentina se acerca cada vez más a la matriz violenta que dejó instalada el nefasto dictador Jorge Rafael Videla.

Durante el kirchnerismo hubo casos de censura en todo el país: que nadie olvide que todo sucedió en democracia.

Durante el macrismo hubo aprietes y discriminación con las pautas oficiales, como un método de ahogo a los medios independientes.

Con Alberto Fernández hubo más de la misma receta y con Milei se impuso el discurso furibundo y torpe contra el periodismo. Incluye sobrenombres, insultos y generalización, como si todos fuésemo iguales.

En más de 40 años de democracia criolla, el periodismo fue ensalzado, puesto sobre relieve, luego sospechado y finalmente vapuleado. Este no es un fenómeno aislado, es algo que aconteció en todos los ámbitos de la sociedad.

Ocurrió con la Justicia, la política, el sindicalismo, el empresariado y el Poder Legislativo y, como toda generalización, terminó por agotar el debate y someterlo a un estado de superficialidad frívola que nunca profundizó en la raíz del problema nacional: la corrupción, la indiferencia anestesiada del ciudadano y la manipulación del humor social.

El periodismo viene perdiendo terreno desde hace años, cuando la pauta de Gobierno modificó voluntades, opiniones y actitudes del oficio. No está mal que exista publicidad oficial en los medios, debería estar reglamentada y no ser discrecional.

Los medios grandes y chicos viven de avisadores privados y públicos. Se sostienen vendiendo espacios publicitarios, y eso no es ninguna estafa, no es delito, aunque muchos intentaron hacerle creer a los ciudadanos que había algo malo en vender espacios publicitarios. Lo nefasto ocurre cuando alguien modifica su opinión por plata, ese es el punto que deberíamos discutir.

Lo que sí está mal y es lamentable, es que se oculte información y se compren voluntades con Publicidad Oficial, plata que el Estado paga a medios y programas. En este caso, ambas partes estarían obrando mal. El que se deja comprar la voluntad de informar y quien la compra.

Hay virtudes que no son canjeables. Es lo que deberían comprender funcionarios, diputados, intendentes, jueces, gremialistas, figuras públicas y empresarios.

Si alguien roba, hay que dejarlo al descubierto. La sociedad pide a gritos que hagamos eso. Si alguien viola la ley, hay que dar a conocer el episodio. Ése es nuestro trabajo.

Con nuestro oficio deberíamos aportar elementos para construir una sociedad más transparente y una democracia sólida y vigorosa. Pero está sucediendo todo lo contrario.

Por ahora poco se ha visto, porque lo poco que el periodismo ha logrado sacar a la luz, luego ha sido oscurecido por la Justicia y el Poder Político, que intentan casi siempre esconder la decadencia putrefacta y cómplice en la que caímos los argentinos.

Por todo lo enumerado en esta rudimentaria nota, no es baladí explicar que el periodismo no tiene día, y es casi nunca. Al menos por ahora.

Así nos va.

El peronismo de San Juan rumbo a una nueva derrota de la mano de Sergio Uñac

Días atrás, en el camping El Paraíso, situado en Pocito, el exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, reunió a una parte importante de dirigentes y militantes del PJ local. Hubo locro, debate y un discurso encendido del controvertido senador que hoy aspira a ser presidente de Argentina. Una evidente amnesia impidió a los comensales recordar aquel estrepitoso fracaso del 2023, cuando el peronismo perdió en San Juan y Rubén Uñac quedó tercero cómodo.

Atrás quedó el fracaso de 2023, cuando el peronismo no pudo retener la provincia y ni sumando los votos de Gioja y Uñac mediante la tramposa Ley de Lemas lograron ganarle a Marcelo Orrego.

El PJ vernárculo parece estar en un momento de poca reacción: sin recambio generacional, sin la rebeldía propia de una juventud que aparentemente no tiene, y sin animarse a pedirle un paso al costado al Mariscal de la Derrota del 2023.

Acudieron al mitin político: 11 de los 13 intendentes del PJ y 13 de los 14 diputados provinciales. Hubo también varios presidentes de las juntas departamentales. 

Además, hubo asistencia perfecta de los cuatro legisladores nacionales: la Senadora Celeste Giménez y los diputados nacionales Coki Chica y Cristian Andino.

No acudió al convite el intendente más importante que hoy tiene el PJ: Carlos Munisaga. Tampoco fue un notable dirigente que hoy ostenta los votos en Chimbas: Fabián Gramajo.

Sí participaron del mitin los intendentes: Aballay, de Pocito; Abarca, de Albardón; Banega de 9 de Julio; Rodríguez, de Chimbas; Espejo, de Jáchal; Carbajal, de Calingasta; Domínguez, de Ullum; Rosas, de Caucete; Becerra, de San Martín; Jalife, de 25 de Mayo, y Castro, de Angaco.

En sus redes, Sergio Uñac lució el trofeo de una convocatoria que aparenta apoyo incondicional, pero que no convence a un electorado que ya fue defraudado hace dos años.

"Junto a intendentes, concejales, legisladores provinciales y nacionales, representantes de nuestra juventud y referentes de los 19 departamentos de San Juan, compartimos más que un locro", escribió Uñac en sus redes sociales.

"Nos reunimos para poner en común los desafíos del presente y la necesidad de construir una alternativa", explicó el senador.

Y señaló convencido que en el PJ necesitan "estar más unidos y organizados que nunca, para recuperar San Juan y proyectarlo al país".

Sin embargo la lectura que puede hacerse desde afuera quizá difiera mucho de la realidad que presenta Uñac ante un público cada vez más atomizado y disperso, y ante un peronismo vernáculo que aún sufre las consecuencias de una diáspora extraordinaria.

El peronismo de San Juan atraviesa una de sus etapas más críticas desde el retorno de la democracia a la fecha.

Bajo la conducción de Sergio Uñac, exgobernador y figura central en la política provincial durante la última década, el movimiento justicialista parece encaminarse hacia un nuevo revés electoral.

La derrota sufrida en las elecciones provinciales de 2023 marcó un punto de inflexión que aún resuena en los pasillos la sede del PJ local de calle 25 de Mayo casi Alem.

Persiste en el peronismo una sensación extraña, que tiene que ver con la posibilidad de que se profundice la diáspora.

Muchos dirigentes jóvenes rechazan las viejas prácticas y los liderazgos cuestionados. No es nada personal: ni contra Gioja, ni contra Uñac, pero las nuevas generaciones buscan protagonismo, aunque en el PJ local nadie quiere hacerse a un lado.

Sergio Uñac, quien fuera gobernador de San Juan y responsable directo, tanto de la derrota electoral del peronismo en 2023 como del diseño de una polémica nueva lista partidaria, busca retomar el control político provincial rumbo a las elecciones del 2027.

Su estrategia, que se apoya en métodos ya obsoletos, busca controlar la renta pública vinculada al auge minero local.

Esta ambición desmedida y casi ilógica, podría precipitar una nueva debacle para el PJ vernáculo.

Las tensiones internas y el distanciamiento entre dirigentes y ciudadanía amenazan con dejar al peronismo fuera del poder durante otro ciclo político.

Que 8 años no es nada, que febril la mirada

Sergio Uñac fue gobernador de San Juan durante 8 años. Su gestión dejó una deuda millonaria en la provincia y un desequilibrio financiero profundo, que al siguiente gobierno le costó equilibrar.

La gestión de Uñac al frente del Ejecutivo provincial se caracterizó por un marcado personalismo y una tendencia a tomar decisiones neurálgicas dentro de un círculo reducido.

Tras 8 años como gobernador, entre el 2015 y 2023, Uñac dejó tras de sí un partido fracturado y una base social desmovilizada.

El resultado fue contundente: por primera vez en décadas, el peronismo local perdió el gobierno.

A pesar del golpe recibido en las urnas hace dos años, Uñac ha optado por reeditar las mismas estrategias que condujeron al PJ a un desastre electoral sin precedentes.

Su intento por recuperar protagonismo se apoya en alianzas con exintendentes e intendentes dependientes, a quienes algunos en el partido desacreditan con gruesos epítetos irreproducibles en esta nota.

Esta táctica persigue dos objetivos fundamentales: desgastar a eventuales competidores internos mediante maniobras palaciegas y consolidar una estructura verticalista que le permita controlar tanto los resortes políticos como los económicos asociados al futuro minero de San Juan.

En este sentido, resulta evidente que más allá del discurso público sobre unidad o renovación, lo que está en juego es el acceso privilegiado a la renta pública derivada del desarrollo minero, sector estratégico para San Juan en los próximos años.

La puja por el control político no puede desligarse del interés por gestionar, y, eventualmente repartir los beneficios derivados de la explotación minera.

En este sentido, la insistencia en métodos personalistas y acuerdos cupulares amenaza con profundizar el divorcio entre la dirigencia peronista y la ciudadanía.

La percepción generalizada es que en el Partido Justicialista de San Juan las decisiones se toman "de espaldas al pueblo peronista", tal como dijo un viejo afiliado hace días en una reunión de junta departamental, cuyo nombre será mejor mantener en reserva.

En esa misma reunión, se escuchó una frase que podría definirse como lacerante: "Al que chocó el colectivo, se le debe sacar el carnet de conductor, caso contrario, el siniestro puede volver a suceder".

La interna prevista para definir candidaturas promete ser tensa y furibunda. Si Uñac insiste en imponer su voluntad mediante alianzas circunstanciales o manipulaciones orgánicas, es probable que se desate una contienda explosiva y destructiva para el PJ, y las consecuencias serían impredecibles.

El peronismo de San Juan se encuentra en una encrucijada histórica. De la mano de Uñac, y repitiendo fórmulas ya anacrónicas, se encamina peligrosamente hacia una nueva derrota electoral que podría dejarolo al margen del escenario político provincial.

Epilogo con música de fondo

Uñac nos recuerda al tango Volver, inmortalizado por el Zorzal Criollo, Carlitos Gardel. Porque pretende "Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon" su sien.

Y aunque no lo admita, el pocitano quizá empieza a sentir "que es un soplo la vida, que veinte años no es nada", y está a poco de comprender que "errante en las sombras", se busca y se nombra.

Lo difícil va a ser encontrarse. Porque sus 8 años de gloria ya pasaron y el peronismo perdona todo, menos la derrota.

Argentina intolerante: la dificultad de permitirnos pensar

La intolerancia en Argentina a quienes piensan distinto, tanto de un lado como del otro de la grieta, hacen que cada vez sea más difícil la convivencia.

¿Se puede pensar sin ser considerado un enemigo de quienes se ataron a un dogma y fanatizaron su posiciones?

Hoy, más que nunca: Disculpen por Pensar.

Disculpen Por Pensar invita a reflexionar los temas de la semana con la impronta particular de Ernesto Simón, director de El País Diario.

En tiempos de incertidumbre, vértigo, ansiedad y aturdimiento, el ciclo surge desde las trincheras de la razón para presentar resistencia en los campos de batalla del meme.

Producción y conducción periodística: Ernesto Simón Producción y realización audiovisual: Facundo Ortiz

Dirección general: Reynaldo Ortiz

➕ Más infor: elpaisdiario.com.ar

Isabel Martínez de Perón, el nefasto personaje del legado peronista

Decir que la expresidenta Isabel Martínez de Perón es una mujer nefasta, es caer en apenas un eufemismo a la hora de definir a la exesposa del Pocho Perón.

Fue la primera presidenta mujer en Argentina, ejerciendo el poder entre 1974 y 1976, tras la muerte de su esposo, Juan Domingo Perón.

Nombró a Videla como Jefe del Ejército y su marido, Perón, había nombrado a Massera titular de la Marina.

Fue la continuadora del terrorismo de Estado que ya había puesto en marcha Perón en el país, y le digo vigor y relevancia a la cacería asesina de argentinos y argentinas.

Ordenó a la Triple A "aniquilar" al terrorismo que había surgido de militantes civiles.

Martínez de Perón fue hábilmente influenciada por José López Rega, su ministro de Bienestar Social, que fue considerado un virtual primer ministro.

Isabelita, junto a López Rega, creó la Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A, órgano armado paraestatal con el que se comenzó a secuestrar y matar a argentinos que ofrecían resistencia al Gobierno peronista.

Isabelita, tal como la llamaban, fue tan inútil que prácticamente despejó el camino para darle paso a la Dictadura Cívico Militar que comenzó con el golpe de 1976, donde nos encontramos con un Gobierno asesino y oscuro, criminal, durante casi una década.

Fue derrocada mediante un golpe de Estado acordado entre ella y las fuerzas militares, ya que el peronismo no sabía cómo salir del fracaso estrepitoso de un tercer periodo marcado por los peores resultados de la historia.

Su gestión fue un fracaso de punta a punto, y se la recuerda por una profunda crisis económica que provocó tanto Isabelita como su Minsitro, Celestino Rodríguez, etapa que se recuerda como "el Rodrigazo".

Durante sus años de gobierno imperó la violencia política y el abuso de poder de grupos parapoliciales, tal el caso de la Triple A, liderado por su Ministro José López Rega.

El 24 de marzo de 1976, el día del golpe, Isabelita fue detenida por la Junta Militar y estuvo presa bajo arresto domiciliario durante 5 años. Primero en la residencia El Messidor, ubicada en Villa La Angostura, Neuquén, y posteriormente en la Quinta de San Vicente, situada en Buenos Aires. 

Más tarde se exilió en España, donde ha residido desde entonces, manteniendo un perfil muy bajo.

Isabel Martínez de Perón nació un 4 de febrero de 1931 en La Rioja. Sembró, junto a su marido, el Pocho Perón, el peor ejemplo y dejó una cría inefable que los ciudadanos y ciudadanas de Argentina padecemos hasta hoy.

Así nos va.

Economía Argentina, un enigma insoluble

Cuando asumió Milei la presidencia, en 2023, hubo un plan de estabilización que aparrentemente funcionó. Los números de la macroeconomía muestran un equilibrio importante. Pero en apariencias no hay plan de desarrollo. ¿Cuándo llegará el beneficio a la economía cotidiana de los argentinos, es decir a la micro?

La economía argentina ha sido siempre un enigma sin resolución. Insoluble, problemático y frustrante. ¿Será esta la excepción?

En tiempos de incertidumbre, vértigo, ansiedad y aturdimiento, el ciclo Disculpen por Pensar surge desde las trincheras de la razón para presentar resistencia en los campos de batalla del meme.

Los argentinos esperan el despegue de la economía, que tarda en llegar y deja fuera de la supervivencia mínima a los más vulnerables, los pobres, las personas con discapaciedad y a jubilados y pensionados.

La macro despega pero la micro parece no reaccionar: ¿tiene un límite la paciencia?

Editorial emitida en el canal de streaming Nexo Media.

Producción y conducción periodística: Ernesto Simón
Producción y realización audiovisual: Facundo Ortiz
Dirección general: Reynaldo Ortiz

Malvinas: la guerra que perdimos todos

Cualquier cifra que se busque para intentar entender esta etapa de la historia argentina, no alcanzará para dimensionar el tamaño de la tragedia que significó la Guerra de Malvinas.

El enfrentamiento bélico ocurrió en el año 1982, duró 74 días y murieron 649 soldados argentinos, 258 ingleses, 1.810 bajas totales para Reino Unido, y 3 civiles.

Quienes se quedaron allí para siempre, enterrados bajo la indiferencia de la corrupción y el olvido, están en el Cementerio argentino de Darwin.

Los historiadores no pueden explicar aún por qué Argentina enfrentó a Reino Unido sin buenos armamentos, sin recursos económicos y sin aliados de peso que le permitieran al país especular con un posible triunfo.

Argentina fue a la guerra mientras estaba sumergida en una crisis política y económica. El país era cuestionado por organismos internacionales por la falta de libertades cívicas y por violación a los derechos humanos.

La Junta Militar estaba desprestigiada y ya sin posibilidades de continuar en el poder. Leopoldo Galtieri, por entonces presidente de facto en Argentina, soñaba con ser el nuevo Perón. La coincidencias no eran pocas. Ambos habían participado de golpes militares a la democracia, los dos surgieron desde el poder castrense y a ninguno de los dos les había interesado nunca la democracia.

La dictadura cívico militar en Argentina llegaba a su ocaso. El desembarco en las Islas Malvinas era la excusa perfecta para volver a legitimarse y reconquistar la adhesión de la mayoría de los argentinos y argentinas.

No en vano Galtieri salió al balcón de la Casa Rosada, anunció la toma de Malvinas, levantó los brazos emulando al Pocho Perón y hasta se podría decir que intentó imitar el tono de voz del fundador del Partido Justicialista.

Sin dudas el nivel de improvisación era alto, y los chicos argentinos, sin entrenamiento ni equipo, fueron enviados al matadero. Describir la Guerra de Malvinas como una trampa mortal es casi un eufemismo: aquello fue una matanza anunciada.

No en balde ninguno de los jefes de las fuerzas armadas argentinas fueron a pelear a las islas. Ellos se quedaron en Buenos Aires, siguiendo la marcha de la batalla y leyendo revista Gente, que anunciaba en su portada la victoria de los criollos sobre los ingleses.

Por su parte, en Reino Unido, la Primera Ministra Margaret Thatcher también atravesaba una crisis política. La guerra fue un elemento clave en su recuperación política y en su reconciliación con los ciudadanos británicos.

Los hechos

El 2 de abril, durante la madrugada, las fuerzas armadas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas.

El 3 de abril, la Primer ministro británica Margaret Thatcher, por entonces bautizada como La Dama de Hierro, mandó una flota hacia el Atlántico Sur con el fin de recuperar el territorio ocupado por Argentina.

Esa semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 502, exigiendo el retiro de las tropas argentinas de las islas y el inicio de negociaciones entre ambos países.

Entre el 5 y el 28 de abril se llevaron adelante una serie de acciones diplomáticas en las que Argentina advirtió que apelaría al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca si Gran Bretaña atacaba las islas.

El entonces Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, ofreció como mediador a su Secretario de Estado, Alexander Haig, quien fue aceptado por ambos países. Mientras tanto, Gran Bretaña anunció el bloqueo a las Islas Malvinas.

Asimismo, la primer ministro británica advirtió a Haig que cualquier negociación requería primero el retiro de las tropas argentinas, y el entonces dictador argentino Leopoldo Galtieri amenazó que habría batalla si los ingleses invadían Malvinas.

En la primera etapa de la guerra, Gran Bretaña recuperó las islas Georgias de Sur y parte del archipiélago del Atlántico Sur. Fue entonces cuando el órgano de consulta del TIAR aprobó una resolución solidaria con Argentina y sus derechos sobre Malvinas.

La decisión del TIAR no fue respetada por Estados Unidos, que decide apoyar a Gran Bretaña en el conflicto bélico.

El 1 de mayo se declaró formalmente la guerra, cuando aviones británicos bombardearon la pista de aterrizaje de Puerto Argentino.

El 2 de mayo, el submarino nuclear Conqueror hundió al crucero General Belgrano, que se encontraba fuera de la zona de exclusión. En esa acción bélica murieron muchos soldados argentinos.

El 4 de mayo, varios aviones de la Armada argentina bombardearon al destructor inglés Sheffield, que se hundió unos días después.

El 6 de mayo, el Secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, propuso un plan de paz que consistía en la presencia de un administrador de la ONU en Malvinas mientras duraran las negociaciones, y que flameen las banderas de Argentina y de Gran Bretaña.

El 9 de mayo, los bombardeos británicos en Puerto Darwin se volvieron virulentos, provocando daños severos en las fuerzas argentinas.

El 14 de mayo, un grupo comando inglés destruyó 11 aviones argentinos y al día siguiente, naves británicas bombardearon la isla Borbón y destruyen otras 10 aeronaves criollas.

El 16 de mayo los ingleses hundieron al mercante argentino Río Carcarañá y dañaron el Bahía Buen Suceso. En tanto, los ataques aéreos y navales a las islas se volvieron más intensos.

El 20 de mayo, Pérez de Cuéllar anunció la gestión de la ONU fracasó, sin embargo, Perú presentó otra propuesta de paz, la cual también fue rechazada.

El 21 de mayo, los británicos establecieron una cabeza de playa en Bahía San Carlos y las bajas argentinas fueron numerosas. Fue hundida la fragata Ardent y dañadas otras cuatro naves. También fueron derribados 3 aviones Harrier y 2 helicópteros ingleses.

El 24 de mayo fue hundida la fragata inglesa Argonaut y quedó seriamente dañada la fragata Antelope.

El 25 de mayo, aviones argentinos averiaron al buque de transporte inglés Atlantic Conveyor y al destructor Coventry. El contrataque inglés consistió en un virulento ataque a Puerto Argentino.

El 1 de junio comenzaron los combates terrestres, cuerpo a cuerpo, a 20 kilómetros de Puerto Argentino. Las tropas inglesas avanzaron sobre Darwin y Ganso Verde.

El 8 de junio, la Fuerza Aérea argentina hundió la fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan.

El 11 de junio, en medio del conflicto, el Papa Juan Pablo II llegó a Argentina y ofreció un mensaje de paz mientras en Malvinas masacraban a jóvenes que no tenían casi chances de defensa.

El 12 de junio se produjeron violentos combates, muchos de ellos cuerpo a cuerpo, en Monte Kent, Monte Dos Hermanas, Monte Longdon, Tumbledown, Monte Harriet y Moody Brock, que eran las últimas defensas terrestres que quedaban para proteger Puerto Argentino.

El 14 de junio, el militar Mario Benjamín Menéndez firmó la rendición de las tropas argentinas.

Réquiem

El fracaso de una guerra innecesaria y perversa dejó al desnudo a una dictadura cívico militar que había causado estragos en Argentina.

La vuelta de muchachos jóvenes al país, mostró la atrocidad irresponsable que había cometido Leopoldo Galtieri junto a la plana mayor de las fuerzas armadas.

Amputados, heridos y con daños psicológicos irreparables, los chicos de la guerra volvieron a un país que ni siquiera supo ponerlos en el lugar que merecían: eran héroes tratados como parias en una Argentina lastimada que aún sigue sin encontrar su rumbo.

En Malvinas perdimos todos, porque una parte de nuestra frustración se quedó allá, hundida en el frío mar del olvido, para siempre.

Así nos va.