Etiqueta: Prisión domiciliaria

La Suprema Corte bonaerense revocó el fallo que permitió prisiones domiciliarias

Antes de conceder el beneficio los jueces a cargo deben considerar varios aspectos de la situación de cada persona privada de la libertad.

La Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires revocó el hábeas corpus colectivo que permitió las prisiones domiciliarias de los presos a causa de la pandemia por Covid-19 y ordenó que esos beneficios deben ser analizados caso por caso, por el juez que tiene a cargo a cada detenido.

Fuentes judiciales precisaron que el fallo del máximo tribunal de la provincia de Buenos Aires fue dictado por unanimidad, con la firma de los ministros Daniel Fernando Soria, Luis Esteban Genoud, Eduardo Julio Pettigiani, Hilda Kogan, Sergio Gabriel Torres y Eduardo Néstor de Lázzari.

La decisión determina que "son los órganos judiciales competentes los que deben revisar y evaluar las peticiones deducidas por los procesados o condenados a su disposición mediante un juicio debidamente motivado, considerando los derechos de las víctimas y en función de una serie de directrices orientadoras relativas a los grupos de mayor riesgo ante el Covid-19".

De acuerdo al fallo, las pauas que deben ser tenidas en cuenta son: los bienes jurídicos afectados, las condiciones personales del procesado o condenado, el grado de intervención asignada al procesado o condenado por el delito, y las modalidades de la comisión del delito, es decir, la forma en que se afectó el bien jurídico, medios empleados y las particulares relaciones con las víctimas.

También, el fallo indicó que a la hora de analizar la concesión o no del beneficio de prisión domiciliaria por la pandemia, se debe tener en cuenta el nivel de organización delictual en que ha sido perpetrado el delito, la pena en expectativa o la ya establecida, el examen del nivel de avance del proceso y de los riesgos procesales y la situación de la víctima.

El máximo tribunal bonaerense también hizo hincapié en la necesidad de evaluar la relación con el domicilio constatado del procesado o condenado reclamante y la consideración de la existencia de lugares especialmente destinados por el sistema carcelario para alojar personas en riesgo sanitario agravado.

En sus fundamentos, el Tribunal añadió que el análisis de cada causa "debe efectuarse sin descuidar el enfoque sobre la situación de la víctima, en especial, su vulnerabilidad, por ejemplo, en casos de violencia familiar o de género o agresión sexual".

A su vez, estableció que debe asignarse prioridad "al trámite de las peticiones articuladas a fin de dirimirlas con la mayor celeridad posible y con participación de las partes interesadas", y reafirmó los supuestos abarcados en el fallo de Casación deben reconducirse para su resolución por parte de cada órgano judicial competente.

Video: nuevo cacerolazo en contra de las prisiones domiciliarias

La protesta se volvió a a hacer sentir este domingo desde los balcones en diferentes puntos de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las grandes ciudades de todo el país.

Este domingo, desde las 20 horas, se volvió a escuchar el ensordecedor sonido de las cacerolas contra el Tío Beto y la Justicia garantista.

En Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde los balcones y casas las latas sonaban a rabiar. La masiva manifestación que se dio en todo el país fue contra de las prisiones domiciliarias que se les está concediendo a los presos bajo el pretexto de la pandemia de coronavirus.

La indignación de los ciudadanos y ciudadanos se puso de manifiesto una vez más y el mensaje fue claro: los argentinos no quieren convivir en las calles con delincuentes de alto calibre.

https://twitter.com/BastaPosta/status/1257085338104795144

Desde diferentes puntos del país, la gente expresó su rechazo a la decisión judicial que beneficia a los condenados en diferentes penales del país. La convocatoria comenzó desde las redes sociales.

Lanata: "No puede ser que liberen a un violador, la Justicia no está haciendo bien su trabajo"

El periodista más influyente de Argentina, Jorge Lanata, criticó duramente el decreto de la Justicia bonaerense de dar arresto domiciliario a ciertos presos en situación de riesgo.

En medio de las huelgas de hambre y motines en algunas cárceles de Buenos Aires por temor al coronavirus, muchos se expresaron en contra de la decisión judicial de disponer arrestos domiciliarios a los presos que son grupo de riesgo ante la pandemia del coronavirus, y que están detenidos por haber cometido delitos grabes.

En ese marco, Lanata criticó a los funcionarios que piden liberar a los presos y a la justicia "porque muchas liberaciones no son serias desde el punto de vista técnico".

En su programa que se emite por Radio Mitre, Lanata Sin Filtro, dijo que "la sensación que da es que esto que empezó como un problema carcelario o en todo caso médico, ahora se complica y se hace más exponencial a partir de la política".

Además, mientras entrevistaba a Mario Coriolano, el Defensor ante el Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, el conductor dijo que el tema del estado de las cárceles "se podría discutir desde el punto de vista político", al tiempo que añadió: "Una de las cosas que más me molesta de las últimas liberaciones es que muchas de ellas no son serias desde el punto de vista técnico".

Finalmente aseveró que "no puede ser que un juez libere a un violador con prisión domiciliaria y lo termine mandando a la casa de al lado de la nena que violó. Esto que digo es un ejemplo concreto que contamos el viernes. Esto va más allá respecto de qué hacemos con los presos. Acá todos tienen que hacer su trabajo y a mí me parece que en muchos casos la justicia no lo está haciendo".

La rebelión de las cacerolas

Hace unos días, dije que el cacerolazo, amenazaba con ser masivo. Me quedé corto. Superó todas las expectativas.

Fue la protesta más ruidosa, más extendida territorialmente y por más tiempo, en mucho años. Fue uno de los tiros más graves en los pies que se pegó el gobierno de los Fernández. Cayeron en una trampa que ellos mismos armaron.

Fue impresionante la rebelión ciudadana que se generó apenas con conciencia social, las redes de Internet y con un utensilio tan familiar como es una simple cacerola. Es altísimo el costo político que va a pagar el presidente.

Se va a reflejar en su imagen de las próximas encuestas. Fernández demoró demasiado en tomar distancia y lo hizo a media lengua, sin repudiar fuertemente lo que estaban tramando y que el colega Claudio Savoia bautizó: "Impunocracia". Quiso quedar bien con Dios y con el Diablo. O con las víctimas y con Cristina y se llevó puesta una pared de críticas. Se veía venir.

Una actriz como la China Suárez, ajena a la política, tuiteó: "No liberen monstruos". Y tiene la friolera de 3.800.000 seguidores. Se veía venir. Alrededor de medio millón de personas habían repudiado en la plataforma change.org semejante salvajada que solo servía para sumar más miedo al miedo.

Se olfateaba en el aire la bronca por semejante despropósito. ¿A quién se le ocurre liberar alegremente a femicidas, asesinos, violadores, secuestradores y narcos? Ya le dije que el plan sistemático para excarcelar delincuentes tuvo a Cristina como autora intelectual.

El soporte teórico fue del abogado que más daño le hizo a la justicia, el que más torcido enseñó el derecho, el ex juez de la Corte, Raúl Eugenio Zaffaroni. Su pensamiento abolicionista que siempre está del lado de los delincuentes, tengan o no uniforme militar, a esta altura fue sepultado por el tiempo.

Es jurásico y profundamente reaccionario. Pero su prédica de años y su falso prestigio de falso garantista, penetró demasiado tiempo en la formación de abogados y militantes presuntamente progres.

Además de Cristina y Zaffaroni, llevaron este tema al precipicio funcionarios y dirigentes cristinistas. Ayer le di los argumentos para responsabilizar a cada uno.

Hoy solamente los enumero para que no olvidemos: Axel Kicillof, Julio Alak, Víctor Violini, Horacio Pietragalla, Juan Martín Mena, Roberto Cipriano García, Rodrigo Codino, Lucila Larrandart, Alejandro Slokar, Elizabeth Gómez Alcorta y Stella Maris Martínez, entre otros fueron parte de la justicia legítima que legitimó de una u otra forma que los delincuentes fueran privilegiados.

Pero quien mejor expresó ese pensamiento retrógrado, falsamente vanguardista, fue la militante kirchnerista Julia Mengolini. Y quien mejor le explicó lo que ocurre en la inmensa mayoría de la sociedad, fue la militante del sentido común, Lizy Tagliani.

Mengolini, en un solo tweet demostró como la ideologitis, es decir la inflamación de la ideología, te lleva a chocar con la realidad. Escribió que “Toda esa mitología sobre los monstruos siendo liberados de las cárceles, es una mentira y, sobre todo, una expresión del odio que sienten por los pobres”.

Es increíble que a esta altura, todavía sostengan ese prejuicio de que la lucha por más seguridad es una bandera de la derecha y de los ricos. Toda persona trabajadora y toda familia, quiere vivir en paz y en tranquilidad para estudiar, divertirse, amar, ganarse la vida con honradez, e incluso, para militar en política si lo desea. Y no hay dudas de que los que más sufren los delitos son los más humildes.

Solo hay que ir a los barrios populares para escuchar las quejas de las madres que odian a los soldaditos de los narcos que los envenenan a sus hijos con el paco y la merca. Solo hay que escuchar a los laburantes que se levantan de madrugada para ir a la fábrica, como se quejan del “peaje” que los pistoleros le hacen pagar con un reloj o un celular o unos pesos.

Solo hay que tener sensibilidad para comprender el grito en el cielo de las madres que sufren porque a sus hijos les roban la mochila o las zapatillas cuando vienen de la escuela. Y eso ocurre todos los días en todos los barrios más desprotegidos. Y es donde los repugnantes femicidas producen más crímenes porque se sienten impunes en lugares donde muchas veces no llega ni la policía.

Por el contrario, la gente de mayor poder adquisitivo, tiene más instrumentos para defenderse del delito. Alarmas, rejas, seguridad privada, luz en las calles, cámaras en la puerta de los edificios. Aunque los K crean que los presos son potenciales guevaristas y traten de reclutarlos, deberían leer un poco no a Vargas Llosa, deberían leer a Karl Marx cuando habla del "lumpen proletariado".

Define su rol contra revolucionario que siempre jugaron desde su resentimiento y falta de conciencia de clase. El sujeto histórico de las izquierdas siempre fue el proletariado y no la marginalidad de los malandras.

Los vecinos de los barrios más humildes lo comprenden perfectamente porque lo viven cotidianamente y lo sufren en carne propia. Lizy Tagliani fue muy contundente en su respetuosa respuesta a Mengolini: "Perdón, te voy a aclarar que mi familia y yo, venimos de ser muy pobres y ninguno visitó una comisaría más que para un certificado de domicilio. En nombre de muchos pobres te digo que tu tuit está lejos de defender a los más necesitados". Brillante explicación de Lizy. Y enseguida tuvo el visto bueno de mucha gente, incluso del mundo del espectáculo, como Gustavo Yankelevich y Viviana Saccone.

¿Dónde surgió que la cultura tumbera y la militancia forzada del Vatayón Militante conduce a la emancipación y al socialismo? Más bien refleja cierto sentimiento de culpa y búsqueda de la compensación por defender a millonarios y oligarcas como Cristina, Máximo, De Vido, Daniel Muñoz, Lázaro Báez, y una gran parte de los integrantes del Cartel de los Pinguinos y los jerarcas sindicales.

Muchos peronistas de base y algunos dirigentes entendieron esto. Por distintos motivos, muchos votantes de los Fernández repudiaron las excarcelaciones al igual que Sergio Massa, Sergio Berni y una parte del colectivo de Actrices Argentinas que se dieron cuenta que no podían callar frente a la liberación de criminales y violadores de mujeres.

El Ni Una Menos debe ser para siempre y en todos los casos. Hoy en esta radio, la valiente jueza de Quilmes, Julia Márquez reveló que desde que empezó la pandemia, soltaron a 176 violadores, más que en todo 2018. ¿Creerá Mengolini que esto es mentira? En 24 horas excarcelaron a 176 violadores.

La rebelión de las cacerolas fue un misil de la opinión pública que Alberto no había recibido hasta ahora. Su reacción culpando a los medios, fue para enterrarse más en el barro. Le sobró entorno y le faltó calle. Hasta Néstor Kirchner puso la foto de Axel Blumberg sobre su escritorio presidencial el día que 150 mil personas expresaron su indignación por esa ejecución cobarde.

Y otro tema: muchos de los que salieron de la cárcel por privilegios, no son pobres. Amado Boudou y Julio de Vido, por ejemplo. El negociador y delegado de los presos de Devoto es conocido como El Concheto, porque lideraba la "banda de los niños bien", hijos de gente pudiente que mataba por placer. Además es un asesino serial.

Carlos Dalmasso, el empresario misionero que violó a sus hijos no es pobre. El delincuente es delincuente. No es macrista, ni kirchnerista, ni pobre, ni rico. El que viola la ley comete un delito contra toda la sociedad, contra los que se esfuerzan todos los días por construir una comunidad más igualitaria, con más libertad y sin corruptos. Lo presos tienen derechos, por supuesto. Pero no deben tener privilegios.

Deben cumplir sus castigos porque es una forma de premiar a los argentinos de bien que no roban ni matan ni violan ni secuestran y que cumplen las normas.

Premios y castigos que hacen que una sociedad funcione sin salvajismo y que no haya venganzas ni intentos de hacer justicia por mano propia como pasó en Esquel cuando los vecinos vieron llegar a Pablo Summaruga, un secuestador serial, recién liberado y casi lo linchan. Ese también es el rol del estado. Impartir justicia. Separar a los que cometen delitos. Evitar el ojo por ojo.

Fue tan grande la exigencia de las cacerolas que seguramente obligará a Alberto a escuchar su mensaje. Ahora su matrimonio por conveniencia con Cristina está crujiendo. Es difícil mantener un pacto espurio que cambia el sillón de Rivadavia por impunidad.

Sobre todo, como le dije ayer y hoy se lo repito, cuando Cristina pretende ocultar sus propios delitos, liberando a otros delincuentes. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.

En todo el país hubo un brutal cacerolazo contra las prisiones domiciliarias

Fue convocado desde las redes sociales con varios hashtag que se oponían a la "liberación de presos".

Vecinos y vecinas de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de todas las ciudades del país salieron este jueves a sus balcones y a las puertas de sus casas para golpear sus cacerolas con la consigna #NoLiberenALosPresos, una movida que comenzó en las rede sociales y resonó en los barrios a partir de las 20.

El reclamo es contra la decisión judicial de otorgar prisiones domiciliarias a presos de delitos menores o que ya hayan cumplido parte de su condena, siempre y cuando no hayan cometidos delitos violentos.

El miércoles, el Presidente Alberto Fernández, se refirió a la situación y señaló una "malintencionada campaña" de medios de comunicación y opositores políticos que responsabilizaron al gobierno por una decisión judicial de la Cámara de Casación Penal.

Además de los barrios de la Ciudad de Buenos Aires, también se sintieron las cacerolas en los barrios de provincia de Buenos Aires y en las principales ciudades del interior.

Fernández dijo que "hay una campaña para acusar al Gobierno" de liberar condenados

El Presidente Alberto Fernández utilizó su cuenta de Twitter para desestimar que el Gobierno prepare una salida masiva de reclusos y recalcar su postura en contra de los indultos.

Fernández aseguró que existe "una campaña mediática" que busca "acusar al Gobierno de querer facilitar la libertad" de personas detenidas que fueron condenadas y recordó que organismos internacionales y de derechos humanos formularon recomendaciones para "evitar el hacinamiento en las cárceles" en el actual contexto de la pandemia de coronavirus.

"Es conocida mi oposición a ejercer la facultad del indulto. Digo esto en momentos en que una campaña mediática se desata acusando al Gobierno que presido de querer favorecer la libertad de quienes han sido condenados", señaló el Presidente a través de una serie de mensajes publicados en su cuenta oficial de Twitter.

En ese sentido, el jefe de Estado remarcó que "Argentina, como todo el mundo, enfrenta una pandemia de enormes proporciones" y "el riesgo de contagio se potencia en los lugares de mucha concentración humana por lo que las cárceles se convierten en un ámbito propicio para la expansión de la enfermedad".

"Organizaciones internacionales como la Organización de Naciones Unidas o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han formulado recomendaciones para evitar que el hacinamiento en las cárceles ponga en riesgo la vida de los reclusos", enfatizó Fernández.

Además, afirmó que "en el mundo, muchos gobiernos han dispuesto libertades tratando de minimizar ese riesgo" y sostuvo que "algunos han conmutado penas, otros han indultado condenas y otros han dejado el tema en manos de la Justicia".

"En Argentina la solución del problema está en manos de los tribunales. Son los jueces naturales quienes, de considerarlo necesario, disponen libertades. Las cámaras de casación han hecho muy oportunas recomendaciones para hacer frente al problema", recalcó.

El mandatario aclaró también que formula "estas aclaraciones tan solo ante la malintencionada campaña que se ha desatado en redes y medios de comunicación induciendo a hacer creer a la ciudadanía que el Gobierno prepara una salida masiva de gente detenida en virtud de procesos penales.

"Lamento la conducta de quienes en circunstancias tan cruciales como los que vivimos, muestran su poco apreciable condición humana intranquilizando a la sociedad en momentos en que precisamente más necesita ser contenida", puntualizó.

Aclaran que los detenidos por delitos graves están excluidos de la prisión domiciliaria

Así lo explicó, en base a una acordada de la Justicia, el Juez de la Cámara de Casación Penal, Mariano Borinsky.

El Juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Mariano Borinsky, sostuvo que las prisiones domiciliarias en el contexto de la pandemia por coronavirus "no se van a decidir sin antes escuchar a la víctima" y aclaró que la acordada de la justicia federal al respecto señala "expresamente que se excluye" del beneficio a detenidos por delitos violentos, graves, de violencia de género y contra la integridad sexual.

Ante el debate por el otorgamiento de prisiones domiciliarias a presos en distintos penales del país por cuestiones sanitarias vinculadas al riesgo de contagio masivo de coronavirus, Borinsky remarcó hoy que la acordada que dictó la Cámara de Casación para los casos de los detenidos en el sistema penitenciario federal "señala expresamente que la prisión domiciliaria es para casos no graves".

En ese sentido, el magistrado, en declaraciones a la señal Todo Noticias, dijo que "no hay una norma general y que cada juez estudia el caso y resuelve la situación ante cada pedido, siendo el mismo juez el más interesado en que se cumpla la condena que dictó con anterioridad".

Además precisó que "en el último mes, en la Cámara ingresaron 600 pedidos y solo 6 personas fueron autorizadas a la prisión domiciliaria, lo que sería el 1%" y aclaró que "en total, fueron autorizados unos 200 detenidos en todo el país”.

Otro de los puntos que aclaró el juez federal fue que “la medida es una decisión extraordinaria que solo durará hasta que se termine la pandemia del Covid-19”.

Entre los requisitos que deben cumplir los detenidos por la justicia federal es que hayan cometido "delitos no violentos; que tengan penas inferiores a los 3 años; que no sean reincidentes; sean mujeres embarazadas; personas que están en situación de peligro; o presos que les falta menos de 2 meses para concluir con su condena", precisó.

También están excluidos de recibir la prisión domiciliaria aquellos que han sido detenidos por reiteradas violaciones a la cuarentena.

En cifras, Borinsky señaló que en el caso de la justicia federal "hay 14 mil personas detenidas en el servicio penitenciario con delitos de narcotráfico, secuestros extorsivos, lesa humanidad y delitos de funcionario público; esos son los casos que están bajo la competencia de la Cámara de Casación Penal en todo el país".

"El Servicio Penitenciario Federal realizó un informe en el que afirma que 1.280 detenidos están en condiciones de recibir la prisión domiciliaria por tener algún tipo de riesgo de salud al contraer Covid-19", explicó y distinguió: "De esas 1.280 personas, hay que separar a los que cometieron delitos graves y también a aquellos que ya hayan violado la cuarentena".