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Argentina inviable: con 18 millones de pobres y 2 millones de indigentes, el país da señales de que así no va más

En el glosario del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, los pobres significan lo mismo: ciudadanos frágiles a quienes se busca conquistar para arrebatarles el voto cada dos años. El resto es folclore criollo de una sociedad que decidió volverse sorda, ciega y muda: nadie escucha a nadie, nadie mira al otro y nadie escuchará el reclamo de los vulnerables vulnerados una y otra vez.

La historia argentina lleva décadas ofreciendo síntomas de inviabilidad. ¿Por qué seguimos haciendo lo mismo de siempre si nos ha ido tan pero tan mal? No se sabe.

Según la Universidad Católica Argentina, la pobreza alcanzó al 43,1% y afecta a más de 18.000.000 de coterráneos. En tanto, la indigencia en el país superó el 8%, lo cual indica que hay más de 2.500.000 indigentes.

Traducido en un lenguaje menos numérico y más coloquial: 4 de cada 10 ciudadanos está bajo la línea de pobreza. Además, hay otro dato que es demoledor: 1 de cada 10 personas es indigente.

A las cifras expuestas deberíamos agregar algo más doloroso: según un estudio de Unicef, 2 de cada 3 niñas y niños viven en hogares con ingresos insuficientes. Esto se traduce en un número cruento: 8.800.000 de niños viven en la pobreza.

Insólito: Argentina produce alimentos para 400.000 millones de personas, pero somos apenas 46.082.160 habitantes, ¿cómo se explica esto entonces? Inoperancia, la respuesta es esa, una Casta Política integrada por ineptos que toman medidas desacertadas y encuentran en su ego la respuesta ideal para alimentar sus delirios megalómanos y sus necesidades de acumulación patrimonial.

Traducido a un lenguaje popular: estamos gobernados por delirantes ladrones que albergan en su interior la vana ilusión de ser recordados como grandes estadistas. Algo que, desde luego, no sucederá: apenas si los recordamos como cacos ineptos o avezados delincuentes.

Pero para quien crea que esta rudimentaria nota de opinión no ofrece datos, vamos con más cifras: en los últimos 20 años hemos vaciado las reservas del Banco Central de la República Argentina, destruimos el superávit energético, abusándonos de los subsidios que favorecieron más a la clase alta y media que a los pobres.

Además, desde el inicio del siglo XXI, es decir, en los últimos 20 años, acumulamos una inflación del 23.000%, tocando este año el 100% anual.

Se puede ser tan inepto para gobernar un país rico: Sí, se puede porque según el Gobierno en Argentina está Primero la gente.

Obituario para un país inviable

En Argentina la historia indica que hay una tradición extraña: se castiga a quien invierte en la actividad privada, se hostiga a los emprendedores con una presión impositiva infranqueable, y a los productores del campo se los esquilma con una impiedad perversa.

Estamos labrando, año tras año, un futuro de pobreza y escasez. ¿Es eso lo que queremos dejarle a nuestros hijos?

Las generaciones venideras deberían condenarnos al exilio, porque estamos dejándoles un país en ruinas. Todos somos responsables: unos por no hacer, otros por hacer mal las cosas, algunos por robar y la gran mayoría de nosotros por dejar hacer a los gobernantes lo que nunca deberíamos haber permitido: vulnerar nuestros derechos y malgastar el dinero que les pagamos en concepto de impuestos.

En algún momento aparecerá un grupo de políticos o dirigentes que podrán leer el mensaje que nos está dejando esta Argentina inviable: así no va más.

El grito será estruendoso y la sensación de anarquía será insoportable: ojalá ese día estemos todos atentos para escuchar el llamado de la patria.

Según la UCA, la pobreza alcanzó al 43,1% y afecta a más de 18.000.000 de argentinos

Hay más de 18.000.000 de pobres en el país, 4 de cada 10 argentinos está bajo de la línea de la pobreza y uno de casa 10 es indigente. La cifra no mostró avances, pero preocupa.

La pobreza monetaria en Argentina alcanza al 43,1% de la población y la indigencia al 8,1%, según el último informe del Observatorio de Deuda Social de la UCA. El número no sufrió grandes variaciones contra 2021 pero Agustín Salvia alerta: "Estamos ante la tercera generación de pobres en el país".

El informe Deudas sociales en la Argentina urbana 2010-2022 analiza el tercer trimestre de 2022 y determina que en un año la pobreza pasó de 42,4% a 43,1% y la indigencia de 9% a 8,1%.

Con estos números hay que tener en cuenta dos cuestiones, un por lado la pobreza se mantuvo casi igual ya que "estadísticamente no es relevante el medio punto que creció la pobreza en 2022", estima el titular del ODSA, Salvia y por otro, la indigencia sí marcó un descenso, pero se le atribuye al aumento de los planes sociales.

Los números de la UCA no son comparables con los del Indec, pero la tendencia es similar. Según los últimos datos del organismo que dirige Marco Lavagna, la pobreza en el país en el primer semestre del año alcanzó al 36,5% y la indigencia al 8,8%, un número más cercano. Cabe destacar que los números muestran una leve baja contra 2020 año fuerte de la pandemia de Covid-19, pero siguen siendo altos: en el país hay más de 18 millones de personas bajo la línea de pobreza.

Pobreza e indigencia en Argentina 2022

"Bajo el escenario de postpandemia, la recuperación económica, el aumento de la ocupación, la caída del desempleo y los refuerzos en la asistencia social lograron atenuar o incluso revertir la tendencia creciente de los indicadores de indigencia y pobreza", explica el informe.

Y destaca que en un contexto inflacionario "no se evidencia un crecimiento exponencial" de estos indicadores. ¿La razón? El aumento de los planes y programas públicos para los sectores más vulnerables, que destacan no es una política a largo plazo. "El financiamiento de los pobres es un modelo insostenible", lanza Salvia.

En el cuadro puede observarse como hay una baja en la pobreza desde el pico de 44,7% durante 2020 y que el número actual sigue sobre los 40 puntos, marca que se superó en el año de ASPO. En cambio, la indigencia supera el 8% desde el año 2019.

En la combinación de variables se puede advertir que tanto como la pobreza como la indigencia golpea a personas vinculadas a segmentos bajos marginales e integrados y en el Conurbano Bonaerense. En términos etarios, los niños y adolescentes de 0 a 17 años son los más afectados.

Según estos datos el 61,6% de los niños es pobre en el país. La cifra está por encima del 60% desde la pandemia. En cuanto a la región, el 50,5% vive en el Conurbano bonaerense.

En cuanto a la indigencia el 13,1% de los niños vive en este estadio, seguido por las personas de 18 a 29 años (7,4%) y los mayores de 60 años (6,8%). Las cifras marcaron un caída marcada contra 2021.

"La pobreza monetaria viene aumentando en Argentina en términos tanto relativos como absolutos", destaca el informe. En un pequeño raconto: en 1974 la pobreza marcaba 6% (1,5 millón de personas), en los ’80 el piso fue del 20% (6 millones de personas), durante la convertibilidad entre 25% y 30% (no menos de 10 millones de personas). Actualmente, 40% de la población urbana es pobre.

Pobreza multidimensional

La pobreza multidimensional entrecruza datos de ingresos monetarios con carencias de derechos. Se analiza a la población en base a la privación de derechos relacionados con alimentación y salud, servicios básicos, vivienda digna, medioambiente, educación, empleo y seguridad social, y las relaciona con ingresos.

Según el informe, la crisis de 2018 da inicio a otra etapa signada por el deterioro de las condiciones de vida en general que se manifiesta por el incremento en privaciones monetarias y no monetarias que tuvieron como efecto un fuerte incremento de los niveles de pobreza multidimensional y pobreza estructural.

En este periodo se observa fundamentalmente las personas que no eran pobres por ingresos, pero presentaban alguna privación no monetaria. También se registra un incremento de los hogares sin carencias no monetaria pero que cayeron bajo la línea de pobreza particularmente como efecto del deterioro de los salarios reales. 

"Estamos ante una caída sostenida del salario real que genera más pobreza, sumado a que no hay nuevos empleos genuinos", insiste Salvia.

En este sentido la pobreza multidimensional en Argentina alcanza al 39,9% de las personas, es decir son pobres por ingresos y tiene algún tipo de privación no monetaria.

¿Pobreza real del 50%?

La UCA realizó además una medición de la pobreza y los planes de asistencia del Estado que crecieron con la pandemia de Covid-19. Se implementaron mecanismos compensatorios como IFE, bonos extraordinarios a AUH y Tarjeta Alimentar y refuerzos en la entrega de viandas y bolsones de alimentos.

Pero desacatan que la cobertura de los programas sociales es superior a la existente en la prepandemia. Específicamente, en el año 2022 "se incrementa, en términos interanuales, la proporción de hogares perceptores de transferencias monetarias o asistencia alimentaria directa".

Así en 2022, sin planes sociales la pobreza llega al 51,1% de las personas y el 40,4% de los hogares tiene cobertura de algún tipo. Los números muestran el papel creciente de la asistencia social en la capacidad económica de los hogares.

Cabe destacar que esa ayuda a los hogares pasó en 24,4% en 2010 a sus actuales 40,4%. Casi se duplico en 12 años. El periodo más alto fue en pandemia (47,3%) y el más bajo precisamente cuando comienza el ciclo de análisis.

¿Qué pasó con los gobiernos de Cristina y Macri?

"A diferencia de lo que se cree, las tasas de pobreza monetarias tuvieron sus mejores momentos recién en la segunda década del siglo XXI", afirma la UCA es que hubo mejora real de la pobreza en dos periodos. La primera entre los años 2011 y 2012, bajo la gestión de Cristina de Kirchner, y la segunda entre el 2017 y 2018, en el Gobierno de Mauricio Macri.

"Estos momentos de relativa euforia, bajo gobiernos de muy diferente orientación, con distintas recetas económicas y ambos con promesas de progreso sostenible. En ninguno de ambos casos, las mejoras logradas en el bienestar social fueron sostenibles", se lamentan.

Por ello, Salvia concluye: "Estamos ante la tercera generación de pobres en el país, por la falta de un modelo sostenible en base a la creación de empleo genuino".

Un estudio de la UCA indica que el 65% de los chicos argentinos viven en la pobreza

El dato surge del relevamiento presentado por el Observatorio de la Deuda Social elaborado por esa Universidad Católica Argentina, que señala que la pobreza bajó 1 punto con respecto al año 2020.

El 43,8% de los argentinos se encontraba bajo la línea de la pobreza hacia octubre último, mientras que el 65% de los chicos permanecía en esa condición.

El dato representa una leve baja respecto de 2020, cuando la pobreza arrojaba 44,7%, pero sigue por encima del 39,8% de 2019.

Entre julio y octubre de 2021, el 43,8% de las personas eran pobres, mientras el 8,8% eran indigentes.

Sin los planes, la pobreza subiría del 43,8% a 48,9%, de acuerdo con el estudio.

Los niveles de indigencia se encuentran en valores relativamente similares a los de la prepandemia: la pobreza por ingresos es aún superior a la que se registraba en 2019, cuando llegaba al 39,8%.

Salvia señaló que los planes sociales son "fundamentales para evitar que se dispare la indigencia", y sostuvo que sin estas ayudas, ese índice subiría del 8,8% al 18%.

Los expertos de la UCA alertaron que la franja etaria de los más jóvenes es la única en la que la pobreza volvió a subir, al presentar los nuevos datos del barómetro de la deuda social.

La medición tiene registros mejores a los de 2020, aunque advierten que persiste el deterioro socioeconómico, en buena medida por la inflación.

Según el relevamiento, entre el tercer trimestre de 2021 y el mismo período del 2020, la pobreza se redujo del 44,7% al 43,8%, mientras el desempleo retrocedió del 14,2% al 9,1%.

Por el efecto del confinamiento severo que generó la pandemia, entre 2019 y 2020 la tasa de desocupación se incrementó de 10,6% a 14,2%.

Tanto en 2020 como este año, impactó fuerte el "efecto desaliento", de desocupados que abandonaron la búsqueda de empleo al ver que disminuían las chances de conseguir trabajo.

La UCA estima que sin ese fenómeno la desocupación se habría incrementado a niveles cercanos al 28,5% en 2020, y al 12,5% en 2021.

En 2021 sólo el 42,1% de la población económicamente activa tenía un empleo pleno de derechos, mientras el 29,6% tenía uno precario, el 19,2% un subempleo inestable y el 9,1% estaba desocupado.

Esta situación, unida al efecto de la inflación, hizo que entre 2019 y 2021 el poder adquisitivo del total de los ocupados disminuyera 7,4%.

En 2021, la media de los ingresos mensuales del total de los ocupados fue de $50.534.

Para trabajadores con empleo pleno el ingreso medio fue de $68.973 y para los que tienen un subempleo inestable fue de $18.637.

Agustín Salvia, responsable del trabajo, dijo que el empleo se recupera más en el sector informal, pero allí a su vez golpea fuerte la inflación.

Dijo que observaron un "empobrecimiento de las clases medias con capacidades de ahorro".

El impacto sobre la niñez

El relevamiento estimó que en 2021 el 64,9% de los niños y adolescentes vivían en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza, y el 14,7% en viviendas con ingresos por debajo de la frontera de la indigencia.

En 2020, la pobreza había llegado al 44,7%, y no escaló más allá por el impacto de medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, con tres bonos de $10.000 para 9 millones de personas.

Salvia alertó que a la Argentina le tomará varios años volver a los niveles de pobreza del 2017, cuando el indicador estaba en 28%.

Para la UCA, la Tarjeta Alimentar redujo el hambre en hogares pobres

Los beneficiarios tuvieron un 19,4% menos posibilidades de sufrir esa carencia.

La Tarjeta Alimentar entregada por el Estado a hogares con necesidades para que compren exclusivamente alimentos, sin poder usarla para adquirir bebidas alcohólicas o retirar dinero en efectivo, empezó a mostrar su impacto real en la sociedad: redujo considerablemente la inseguridad alimentaria de quienes la recibieron, en comparación con aquellos de igual condición pero sin este beneficio.

Esto surge de un trabajo elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. "El Programa Alimentar ejerció en el marco de la crisis sanitaria y socioeconómica Aspo-Covid19 un impacto protector ante la inseguridad alimentaria de los hogares y sus miembros, y especialmente ante la situación más grave que afecta a niñas, niños y adolescentes", concluyó el estudio.

Ianina Tuñón, investigadora responsable del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina y una de las autoras del informe especial titulado "Evaluación de impacto del Programa Tarjeta Alimentar", explicó que el trabajo muestra de manera muy contundente que un destinatario de este beneficio tuvo una incidencia de la inseguridad alimentaria de 34,8%, mientras que en el grupo de comparación", señaló.

Otro tanto se pudo observar en el caso de la población infantil, donde la diferencia fue incluso mayor. "En los destinatarios hubo una incidencia de la inseguridad alimentaria de 41,7%, mientras que en los que no tuvieron el beneficio esa incidencia ascendió a 70,8%, con lo que los niños y niñas que recibieron la tarjeta tuvieron 29% menos de posibilidades de sufrir inseguridad alimentaria", destacó Tuñón.

En otros estudios la comparación se hacía con poblaciones que tenían otra condición social, mientras que en este el cotejo se hizo con grupos de idéntica condición social y cuya única diferencia es que no recibieron la Tarjeta Alimentar. "Esto hizo que el análisis fuera muy preciso al evaluar cuál fue el efecto que tuvo la tarjeta en la inseguridad alimentaria, en los consumos alimentarios y en los consumos no alimentarios vinculados básicamente a la higiene", comentó Tuñón.

El trabajo muestra, además, la eficacia que tuvo el Programa Alimentar a la hora de reducir la indigencia y la pobreza. Así, se ve que los hogares por debajo de la línea de indigencia en el país son 9,2%, mientras que si se quita el Programa Alimentar (Tarjeta Alimentar más AUH) esa cifra asciende a 27,5% . En el caso de niños esos porcentajes son 10,6% y 33,3%, respectivamente.

En tanto, los hogares que están por debajo de la línea de la pobreza son 71,6%, mientras que si se quita el beneficio del Programa Alimentar ese número llega a 82,2%. En el caso de los niños, esos porcentajes son 79,8% y 88,9%, respectivamente. "Lo que pasó con indigencia y pobreza era esperable, pero lo más importante era reducir la inseguridad alimentaria", acotó Tuñón.

Según la UCA, tres de cada diez trabajadores es pobre

El estudio muestra que entre 2017 y 2020 se duplicó la cantidad de empleados que no logra superar la línea de pobreza. Además, un 4,4% está en la indigencia.

Más del 27% de los trabajadores viven en hogares pobres, cuyos ingresos familiares son insuficientes para cubrir la canasta básica total y más del 4% están debajo de la línea de indigencia, es decir que no llegan a comprar la canasta básica alimentaria. Así lo revela un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina.

Según el último dato oficial disponible, una familia de cuatro integrantes necesita cerca de $63.000 para no ser pobre y $26.677 para no caer en la indigencia. De acuerdo con el reporte de la Universidad Católica Argentina, tener alguna clase de trabajo no garantiza ni siquiera ese umbral de ingresos.

Entre 2017 y 2020, el porcentaje de trabajadores que viven en hogares pobres creció casi 12 puntos, al pasar de 15,5% a 27,4%. En tanto, las personas ocupadas que viven en hogares indigentes más que se duplicaron en el mismo período, ya que escalaron de 1,9% a 4,4%. “Uno de los elementos que subyace a esta evolución es la fuerte reducción real de los ingresos laborales, que entre 2017 y 2020 se estima en 18,8%”, afirma el reporte.

La cantidad de trabajadores pobres casi no varió entre 2019 y 2020, pese a la fuerte retracción de la actividad económica por las restricciones sanitarias. Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina explicaron que eso tiene dos causas posibles: por un lado, que muchas personas de los sectores vulnerables dejaron de buscar trabajo en el marco de las dificultades a la movilidad y la menor oferta.

Por otra parte, las asistencias sociales mantuvieron a muchas familias trabajadoras por encima de la línea de pobreza. De hecho, el estudio presentó una simulación donde los ocupados pobres habrían llegado a 43,3% si no hubiera existido ningún ingreso de política social.

Sueldo e ingreso familiar

El estudio del OSDA plantea que un 15,4% de los trabajadores tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza, pero viven en hogares que no son pobres, es decir, "evitan" la situación de pobreza gracias al modo en que se reúnen los ingresos con sus convivientes. Esta proporción aumentó levemente el año pasado

En cambio, un 11,9% de los ocupados tienen ingresos que superan esa línea pero viven en situación de pobreza. Este colectivo de trabajadores incrementó su participación entre 2019 y 2020. A ellos se suma otro 15,5% de los trabajadores tienen salarios inferiores a la línea de pobreza y, además, viven en hogares pobres.

Finalmente la proporción de trabajadores que se encuentra en situaciones de extrema pobreza pasó de 1,9% a 4,4% entre 2017 y 2020.

Los factores de la pobreza entre los trabajadores


El estudio del ODSA también releva los factores que hacen más propicio que un trabajador viva en un hogar que no supera la línea de pobreza. Las principales conclusiones son las siguientes:

  • Si bien los jóvenes son los más propensos a experimentar pobreza en comparación con los trabajadores de 60 años y más, dicha propensión es muy similar a la que se verifica entre los trabajadores de entre 35 y 59 años.
  • Los trabajadores sin educación secundaria tienen 3,7 veces más chances de experimentar pobreza que aquellos que completaron ese nivel.
  • Los extranjeros se encuentran más expuestos a la pobreza que los nativos.
  • Aquellos que viven en hogares nucleares completos son más propensos a experimentar pobreza y lo contrario ocurre con los hogares unipersonales.
  • La variable con mayor peso en la determinación de la pobreza de trabajadores es la cantidad de niños en el hogar. Quienes viven en hogares con dos o más niños tienen casi 8 veces más chances de estar en pobreza que los trabajadores sin niños.
  • Los hogares con mayor número de ocupados tienen menos chances de experimentar pobreza y aquellos que reciben transferencias de ingresos se encuentran más protegidos que los que no las perciben.
  • Entre los trabajadores que desarrollan una jornada parcial las posibilidades de experimentar pobreza son 1,7 veces superiores a las que registran los trabajadores a tiempo completo.
  • Quienes se desempeñan en el sector microinformal tienen más chances que los del sector público o los del sector formal privado de ser pobres, aunque entre estos últimos no se aprecian diferencias significativas.
  • Los trabajadores con empleos precarios tienen 3,2 veces más posibilidades de experimentar pobreza que quienes tienen empleos plenos.

El índice de pobreza de la UCA alcanzó el 44,2%

La pobreza en Argentina avanzó casi cuatro puntos porcentuales con respecto al mismo informe presentado un año atrás.

Cifra que deberá achacársele al Presidente Fernández, sin olvidar las responsabilidades de Macri, Duhalde, Néstor, Cristina y Menem, todos promotores de la pobreza en el país.

El índice de pobreza subió al 44,2% de acuerdo a la medición realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina durante el período de julio y octubre. 

De ese total, un 34,1% se ubicó en la categoría de "pobres no indigentes" mientras que un 10,1% están en la "indigencia", quienes no pueden cubrir la canasta alimentaria básica.

La mayor cantidad de pobres, que ya rondarían los 20.300.000 de personas, se disparó en medio de la pandemia de coronavirus, que impactó muy fuerte sobre la actividad económica.

Para la UCA, en el período comprendido entre julio y octubre, el desempleo ya llegaba al 14,2%, lo que representa unos 2.700.000 de personas sin trabajo.

La UCA difundió el "Informe de Avance: Deudas Sociales en la Argentina 2010-2020. Crisis del empleo, pobrezas y desigualdades estructurales en el contexto COVID-19", el cual mostró subas en tasas de pobreza, indigencia y desempleo, todo un logro que la Casta Política argentina deberá acreditarse con justa responsabilidad y notoria complicidad de la Casta Gremial.

En 2019, durante la presidencia del farsante estafador Mauricio Macri, el mismo estudio de la UCA había arrojado que un 40,8% de los argentinos se ubicaban bajo la línea de pobreza. Medidos por hogares, los afectados por la pobreza subieron del 32,1% al 34,9%.

"El dato de pobreza también se agrandó", explica el informe de la UCA, "porque se amplió la consulta a 30 partidos del Área Metropolitana del Gran Buenos Aires, 6 más que los consultados por el organismo oficial de estadística".