Etiqueta: UCA

Un estudio de la UCA indica que el 65% de los chicos argentinos viven en la pobreza

El dato surge del relevamiento presentado por el Observatorio de la Deuda Social elaborado por esa Universidad Católica Argentina, que señala que la pobreza bajó 1 punto con respecto al año 2020.

El 43,8% de los argentinos se encontraba bajo la línea de la pobreza hacia octubre último, mientras que el 65% de los chicos permanecía en esa condición.

El dato representa una leve baja respecto de 2020, cuando la pobreza arrojaba 44,7%, pero sigue por encima del 39,8% de 2019.

Entre julio y octubre de 2021, el 43,8% de las personas eran pobres, mientras el 8,8% eran indigentes.

Sin los planes, la pobreza subiría del 43,8% a 48,9%, de acuerdo con el estudio.

Los niveles de indigencia se encuentran en valores relativamente similares a los de la prepandemia: la pobreza por ingresos es aún superior a la que se registraba en 2019, cuando llegaba al 39,8%.

Salvia señaló que los planes sociales son "fundamentales para evitar que se dispare la indigencia", y sostuvo que sin estas ayudas, ese índice subiría del 8,8% al 18%.

Los expertos de la UCA alertaron que la franja etaria de los más jóvenes es la única en la que la pobreza volvió a subir, al presentar los nuevos datos del barómetro de la deuda social.

La medición tiene registros mejores a los de 2020, aunque advierten que persiste el deterioro socioeconómico, en buena medida por la inflación.

Según el relevamiento, entre el tercer trimestre de 2021 y el mismo período del 2020, la pobreza se redujo del 44,7% al 43,8%, mientras el desempleo retrocedió del 14,2% al 9,1%.

Por el efecto del confinamiento severo que generó la pandemia, entre 2019 y 2020 la tasa de desocupación se incrementó de 10,6% a 14,2%.

Tanto en 2020 como este año, impactó fuerte el "efecto desaliento", de desocupados que abandonaron la búsqueda de empleo al ver que disminuían las chances de conseguir trabajo.

La UCA estima que sin ese fenómeno la desocupación se habría incrementado a niveles cercanos al 28,5% en 2020, y al 12,5% en 2021.

En 2021 sólo el 42,1% de la población económicamente activa tenía un empleo pleno de derechos, mientras el 29,6% tenía uno precario, el 19,2% un subempleo inestable y el 9,1% estaba desocupado.

Esta situación, unida al efecto de la inflación, hizo que entre 2019 y 2021 el poder adquisitivo del total de los ocupados disminuyera 7,4%.

En 2021, la media de los ingresos mensuales del total de los ocupados fue de $50.534.

Para trabajadores con empleo pleno el ingreso medio fue de $68.973 y para los que tienen un subempleo inestable fue de $18.637.

Agustín Salvia, responsable del trabajo, dijo que el empleo se recupera más en el sector informal, pero allí a su vez golpea fuerte la inflación.

Dijo que observaron un "empobrecimiento de las clases medias con capacidades de ahorro".

El impacto sobre la niñez

El relevamiento estimó que en 2021 el 64,9% de los niños y adolescentes vivían en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza, y el 14,7% en viviendas con ingresos por debajo de la frontera de la indigencia.

En 2020, la pobreza había llegado al 44,7%, y no escaló más allá por el impacto de medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, con tres bonos de $10.000 para 9 millones de personas.

Salvia alertó que a la Argentina le tomará varios años volver a los niveles de pobreza del 2017, cuando el indicador estaba en 28%.

Para la UCA, la Tarjeta Alimentar redujo el hambre en hogares pobres

Los beneficiarios tuvieron un 19,4% menos posibilidades de sufrir esa carencia.

La Tarjeta Alimentar entregada por el Estado a hogares con necesidades para que compren exclusivamente alimentos, sin poder usarla para adquirir bebidas alcohólicas o retirar dinero en efectivo, empezó a mostrar su impacto real en la sociedad: redujo considerablemente la inseguridad alimentaria de quienes la recibieron, en comparación con aquellos de igual condición pero sin este beneficio.

Esto surge de un trabajo elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. "El Programa Alimentar ejerció en el marco de la crisis sanitaria y socioeconómica Aspo-Covid19 un impacto protector ante la inseguridad alimentaria de los hogares y sus miembros, y especialmente ante la situación más grave que afecta a niñas, niños y adolescentes", concluyó el estudio.

Ianina Tuñón, investigadora responsable del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina y una de las autoras del informe especial titulado "Evaluación de impacto del Programa Tarjeta Alimentar", explicó que el trabajo muestra de manera muy contundente que un destinatario de este beneficio tuvo una incidencia de la inseguridad alimentaria de 34,8%, mientras que en el grupo de comparación", señaló.

Otro tanto se pudo observar en el caso de la población infantil, donde la diferencia fue incluso mayor. "En los destinatarios hubo una incidencia de la inseguridad alimentaria de 41,7%, mientras que en los que no tuvieron el beneficio esa incidencia ascendió a 70,8%, con lo que los niños y niñas que recibieron la tarjeta tuvieron 29% menos de posibilidades de sufrir inseguridad alimentaria", destacó Tuñón.

En otros estudios la comparación se hacía con poblaciones que tenían otra condición social, mientras que en este el cotejo se hizo con grupos de idéntica condición social y cuya única diferencia es que no recibieron la Tarjeta Alimentar. "Esto hizo que el análisis fuera muy preciso al evaluar cuál fue el efecto que tuvo la tarjeta en la inseguridad alimentaria, en los consumos alimentarios y en los consumos no alimentarios vinculados básicamente a la higiene", comentó Tuñón.

El trabajo muestra, además, la eficacia que tuvo el Programa Alimentar a la hora de reducir la indigencia y la pobreza. Así, se ve que los hogares por debajo de la línea de indigencia en el país son 9,2%, mientras que si se quita el Programa Alimentar (Tarjeta Alimentar más AUH) esa cifra asciende a 27,5% . En el caso de niños esos porcentajes son 10,6% y 33,3%, respectivamente.

En tanto, los hogares que están por debajo de la línea de la pobreza son 71,6%, mientras que si se quita el beneficio del Programa Alimentar ese número llega a 82,2%. En el caso de los niños, esos porcentajes son 79,8% y 88,9%, respectivamente. "Lo que pasó con indigencia y pobreza era esperable, pero lo más importante era reducir la inseguridad alimentaria", acotó Tuñón.

Según la UCA, tres de cada diez trabajadores es pobre

El estudio muestra que entre 2017 y 2020 se duplicó la cantidad de empleados que no logra superar la línea de pobreza. Además, un 4,4% está en la indigencia.

Más del 27% de los trabajadores viven en hogares pobres, cuyos ingresos familiares son insuficientes para cubrir la canasta básica total y más del 4% están debajo de la línea de indigencia, es decir que no llegan a comprar la canasta básica alimentaria. Así lo revela un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina.

Según el último dato oficial disponible, una familia de cuatro integrantes necesita cerca de $63.000 para no ser pobre y $26.677 para no caer en la indigencia. De acuerdo con el reporte de la Universidad Católica Argentina, tener alguna clase de trabajo no garantiza ni siquiera ese umbral de ingresos.

Entre 2017 y 2020, el porcentaje de trabajadores que viven en hogares pobres creció casi 12 puntos, al pasar de 15,5% a 27,4%. En tanto, las personas ocupadas que viven en hogares indigentes más que se duplicaron en el mismo período, ya que escalaron de 1,9% a 4,4%. “Uno de los elementos que subyace a esta evolución es la fuerte reducción real de los ingresos laborales, que entre 2017 y 2020 se estima en 18,8%”, afirma el reporte.

La cantidad de trabajadores pobres casi no varió entre 2019 y 2020, pese a la fuerte retracción de la actividad económica por las restricciones sanitarias. Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina explicaron que eso tiene dos causas posibles: por un lado, que muchas personas de los sectores vulnerables dejaron de buscar trabajo en el marco de las dificultades a la movilidad y la menor oferta.

Por otra parte, las asistencias sociales mantuvieron a muchas familias trabajadoras por encima de la línea de pobreza. De hecho, el estudio presentó una simulación donde los ocupados pobres habrían llegado a 43,3% si no hubiera existido ningún ingreso de política social.

Sueldo e ingreso familiar

El estudio del OSDA plantea que un 15,4% de los trabajadores tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza, pero viven en hogares que no son pobres, es decir, "evitan" la situación de pobreza gracias al modo en que se reúnen los ingresos con sus convivientes. Esta proporción aumentó levemente el año pasado

En cambio, un 11,9% de los ocupados tienen ingresos que superan esa línea pero viven en situación de pobreza. Este colectivo de trabajadores incrementó su participación entre 2019 y 2020. A ellos se suma otro 15,5% de los trabajadores tienen salarios inferiores a la línea de pobreza y, además, viven en hogares pobres.

Finalmente la proporción de trabajadores que se encuentra en situaciones de extrema pobreza pasó de 1,9% a 4,4% entre 2017 y 2020.

Los factores de la pobreza entre los trabajadores


El estudio del ODSA también releva los factores que hacen más propicio que un trabajador viva en un hogar que no supera la línea de pobreza. Las principales conclusiones son las siguientes:

  • Si bien los jóvenes son los más propensos a experimentar pobreza en comparación con los trabajadores de 60 años y más, dicha propensión es muy similar a la que se verifica entre los trabajadores de entre 35 y 59 años.
  • Los trabajadores sin educación secundaria tienen 3,7 veces más chances de experimentar pobreza que aquellos que completaron ese nivel.
  • Los extranjeros se encuentran más expuestos a la pobreza que los nativos.
  • Aquellos que viven en hogares nucleares completos son más propensos a experimentar pobreza y lo contrario ocurre con los hogares unipersonales.
  • La variable con mayor peso en la determinación de la pobreza de trabajadores es la cantidad de niños en el hogar. Quienes viven en hogares con dos o más niños tienen casi 8 veces más chances de estar en pobreza que los trabajadores sin niños.
  • Los hogares con mayor número de ocupados tienen menos chances de experimentar pobreza y aquellos que reciben transferencias de ingresos se encuentran más protegidos que los que no las perciben.
  • Entre los trabajadores que desarrollan una jornada parcial las posibilidades de experimentar pobreza son 1,7 veces superiores a las que registran los trabajadores a tiempo completo.
  • Quienes se desempeñan en el sector microinformal tienen más chances que los del sector público o los del sector formal privado de ser pobres, aunque entre estos últimos no se aprecian diferencias significativas.
  • Los trabajadores con empleos precarios tienen 3,2 veces más posibilidades de experimentar pobreza que quienes tienen empleos plenos.

El índice de pobreza de la UCA alcanzó el 44,2%

La pobreza en Argentina avanzó casi cuatro puntos porcentuales con respecto al mismo informe presentado un año atrás.

Cifra que deberá achacársele al Presidente Fernández, sin olvidar las responsabilidades de Macri, Duhalde, Néstor, Cristina y Menem, todos promotores de la pobreza en el país.

El índice de pobreza subió al 44,2% de acuerdo a la medición realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina durante el período de julio y octubre. 

De ese total, un 34,1% se ubicó en la categoría de "pobres no indigentes" mientras que un 10,1% están en la "indigencia", quienes no pueden cubrir la canasta alimentaria básica.

La mayor cantidad de pobres, que ya rondarían los 20.300.000 de personas, se disparó en medio de la pandemia de coronavirus, que impactó muy fuerte sobre la actividad económica.

Para la UCA, en el período comprendido entre julio y octubre, el desempleo ya llegaba al 14,2%, lo que representa unos 2.700.000 de personas sin trabajo.

La UCA difundió el "Informe de Avance: Deudas Sociales en la Argentina 2010-2020. Crisis del empleo, pobrezas y desigualdades estructurales en el contexto COVID-19", el cual mostró subas en tasas de pobreza, indigencia y desempleo, todo un logro que la Casta Política argentina deberá acreditarse con justa responsabilidad y notoria complicidad de la Casta Gremial.

En 2019, durante la presidencia del farsante estafador Mauricio Macri, el mismo estudio de la UCA había arrojado que un 40,8% de los argentinos se ubicaban bajo la línea de pobreza. Medidos por hogares, los afectados por la pobreza subieron del 32,1% al 34,9%.

"El dato de pobreza también se agrandó", explica el informe de la UCA, "porque se amplió la consulta a 30 partidos del Área Metropolitana del Gran Buenos Aires, 6 más que los consultados por el organismo oficial de estadística".