Año 1939: Moscú. El día después de la Conferencia de Directores de Escena, el gran renovador teatral y director Vsevolod Meyerhold es arrestado por la policía de Stalin.
Será sometido a sesiones de tortura que sobrepasan las 14 horas diarias. A los 67 años Meyerhold es obligado a firmar confesiones que lo declaran traidor a la patria, anticomunista, artista burgués y enloquecido, trokista, decadente.
El firma todas estas confesiones, pues no puede más de dolor. Luego hará todo lo posible por retractarse, pero Stalin no le dará tiempo, será fusilado un 27 de septiembre de 1939.
Meyerhold muere sin saber que su mujer, la actriz Zinaida Raikh, ha sido asesinada dos días después que a él se lo llevaran.
Hombres de civil entran a su departamento. El que comparte junto a Vsevolod. La degüellan. Luego se ensañan con el cadáver: le clavan quince puñaladas en el rostro.
Hay un cadáver que habla
Yo, Zinaida Raikh. Cadáver perforado. Sin ojos. Sin boca. Puedo ver, puedo hablar. Yo que nunca creí en el realismo social.
Yo que amé a un hombre que no tenía límites. Que rompió todas las posibilidades del lugar común, que comprendió que las cosas primero pasan por el cuerpo, por la vida.
Yo, que si creí en la revolución, que amé el sueño de Lenín; no puedo creer, no puedo entender lo que pasó. Lo que nos pasó. Sólo sé. Que mi cuerpo quedará agujereado para la historia. Que mi pobre amor será fusilado eternamente. Y que el traidor, se agazapará detrás de numerosas palabras…
![El Diario de San Juan El País Diario [elpaisdiario.com.ar]](https://www.elpaisdiario.com.ar/wp-content/uploads/2023/01/el-pais-diario-logo-retina-mobile-280x67-.-elpaisdiario.ar.png)
![El Diario de San Juan El País Diario [elpaisdiario.com.ar]](https://www.elpaisdiario.com.ar/wp-content/uploads/2023/01/el-pais-diario-logo-272x65-.-elpaisdiario.ar.png)







