Fue un día como hoy, y se recuerda el retorno del Pocho Perón a Argentina, hecho que acarreó una serie de desencuentros entre las fracciones que tenía el peronismo. El general fascista llegó al Aeropuerto de Ezeiza y los enfrentamientos armados por diferencias ideológicas proliferaron a un ritmo vertiginoso.
La Masacre de Ezeiza dejó un saldo de 13 muertos y cientos de heridos. En el peronismo se recuerda aquel episodio como un acontecimiento épico, pero fue una muestra de barbarie, brutalidad y fascismo sin disimulo.
Luego de haber pasado 18 años de exilio, el líder y fundador del Justicialismo, Juan Domingo Perón, volvía al país. La matanza entre propios sucedió un 20 de junio de 1973. Fue uno de los puntos álgidos de un ciclo violento y bravucón que marcó a Argentina por décadas.
La llegada del Pocho fue vivida con fervor por los distintos grupos que albergaba el peronismo. Se movilizaron miles de militantes y adherentes hasta el Aeropuerto de Ezeiza, situado en Buenos Aires. Allí aterrizaría el avión que traía de vuelta al expresidente.
El episodio, hoy inscripto en la historia como la Masacre de Ezeiza, refiere a un tiroteo entre fracciones que se desató en cercanías del Aeropuerto de Ezeiza.
Entre los sectores del peronismo que acudieron a recibir a su líder, se encontraban grupos radicalizados y fanáticos como Montoneros y la Juventud Peronista. Además dio su presente la derecha justicialista, representada por los sindicalistas de la CGT.
En un intento bravucón e incomprensible por mostrar movilización de gente, los peronistas de izquierda quisieron irse a los puestos más próximos al avión. Pero, cuando lo hicieron, fueron atacados con armas de fuego desde el palco.
Los disparos llegaron desde quienes habían organizado el acto de bienvenida al Pocho Perón, un fascista ecléctico y autoritario que sembró la violencia en Argentina, al igual que los militares asesinos que dieron sucesivos golpes de Estado durante aquellas décadas oscuras y trágicas.
Si bien los resultados precisos de aquella matanza nunca se dieron a conocer, se calcula que hubo un saldo de 13 muertos y más de 300 heridos.
Perón se refirió a aquel episodio sangriento con las siguientes palabras: "Yo ya estoy amortizado", y agregó con cierto cinismo que "los peronistas tenemos que retornar a la conducción de nuestro movimiento, ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo de abajo o desde arriba".
Cómo se gestó el recibimiento a Perón
Algo importante de aquel nefasto hecho histórico, es que el 15 de junio de 1973, el presidente de Argentina en ejercicio, Héctor José Cámpora, había viajado en visita oficial a España para acompañar a Perón en su retorno definitivo al país.
Para la recepción del Pocho, el Tío Cámpora dejó en manos de las autoridades partidarias la elección del lugar donde se montaría el palco.
Los peronistas de la cúpula partidaria desecharon hacerlo en Plaza de Mayo o sobre avenida 9 de Julio. Fue entonces cuando Cámpora optó, a propuesta del Coronel retirado Jorge Manuel Osinde, hacerlo en el cruce de la Autopista Ricchieri con la Ruta 205, sobre el puente del Trébol, a 3 kilómetros del Aeropuerto de Ezeiza.
Todo terminó mal: una vez más, Argentina se convertía en presa fácil de la violencia fogoneada desde el poder de turno.
Así nos fue.
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