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Cristina condenada: ladrona de la Nación

La democracia no se terminó. Todo lo contrario. Las sagradas instituciones republicanas salieron fortalecidas. La condena por corrupción a Cristina implicó derrotar dos de los principales venenos del estado de derecho: la impunidad y el miedo.

Son dos tóxicos poderosos. La impunidad que tanto desesperó a Cristina, produce una erosión tremenda en la confianza de los ciudadanos en el sistema.

Con toda razón, la gente que trabaja honradamente y cumple la ley, siente que los poderosos pueden hacer cualquier cosa y que nunca sufren las consecuencias.

Esa idea de que nunca pasa nada y que nadie paga por los delitos que comete, ayer estalló por los aires.

Y el miedo, el pánico, es el componente más reaccionario que puede tener una sociedad. El temor nos saca lo peor de nosotros.

Hace que mucha gente se arrodille y pierda su dignidad. Quedó en la historia aquel consejo de Cristina de que había que tenerle miedo a Dios y un poquito a ella.

Hoy los únicos que le temen a Cristina son sus propios soldados y talibanes. Algunos por convicción política, otros por dinero y muchos porque sin ella no podrían ganar ni una elección en el consorcio de su edificio.

El terror que provocaba Cristina en amplios sectores de la justicia, ayer estalló por los aires.

La democracia no se terminó. Lavó parte de su mugre. Condenó a seis años de prisión con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos a la mujer más poderosa y la que más daño le hizo a la República Argentina. Y lo hizo con ella en funciones. Nunca antes había ocurrido eso en la Argentina.

Los libros de historia recordarán el 6 de diciembre de 2022 como el día en que la impunidad y el miedo fueron derrotados y la República dio un paso más en su consolidación. Funcionó la división de poderes. Funcionó la independencia de la justicia. Las operaciones asquerosas, los aprietas e intimidaciones cayeron en saco roto. Fracasó estrepitosamente el operativo para blanquear la figura de Cristina.

Los diarios del mundo lo dicen con claridad. Con todas las garantías constitucionales, la dos veces presidenta de la Nación, fue condenada por ladrona. La Ladrona de la Nación, como dicen los hashtag en las redes sociales. Se hizo justicia.

No hubo pelotón de fusilamiento. Hubo un tribunal de jueces designados durante su presidencia, al igual que el fiscal Luciani. Ninguno tiene militancia política. Todos tienen más de 25 años de trabajo en tribunales.

Se cayó a pedazos la falsedad del Lawfare y de la mafia o la dictadura jurídico mediática. Se confirmó el ADN de la democracia: nadie está por encima de la ley.

No hubo 17 de octubre ni conmoción espontánea en la sociedad. Ayer la justicia confirmó lo que todos sabíamos hace mucho. Cuando Néstor Kirchner murió, Cristina se hizo cargo de la conducción política, pero también, de la administración del sistema de coimas y retornos, del dinero sucio de la corrupción y del lavado.

Nunca nadie en la Argentina de los civiles robó tanto durante tanto tiempo. Es incomprensible la voracidad y la codicia sin límites. La cleptocracia que lideró Cristina enriqueció ilegalmente a toda su familia, a sus secretarios privados, a sus empresarios testaferros y socios y a muchos funcionarios de sus gobiernos. Yo le llamo bulimia de poder y de dinero. Obsesión descontrolada, "éxtasis", como confesó Néstor abrazando un caja fuerte con angurria pornográfica.

El peronismo hoy entró en un estado de asamblea permanente. ¿Seguirán atados al ocaso de Cristina? ¿Aceptarán seguir secuestrados por una lideresa que los llevó al paraíso del poder pero que, ahora, los lleva al infierno de la cárcel? Hay una frase legendaria de un intendente del Conurbano: "A los compañeros los acompañamos hasta la puerta del cementerio, pero no nos enterramos con ellos". Veremos.

Una Cristina descontrolada, temblorosa y contra las cuerdas ayer anunció que no va a ser candidata a nada para que la metan presa si quieren.

Ha mentido tanto la reina del Calafate que su palabra vale menos que un chupetín. Por eso, como primera medida, nunca creo y siempre dudo de lo que diga Cristina.

Esta vez, tampoco le creo. Se victimiza a fondo como perseguida política para provocar una reacción a su favor y un operativo clamor que le ruegue que sea candidata. Por ahora, ocurrió todo lo contrario. No hubo grandes movilizaciones, solamente modestos apoyos callejeros que fueron una ostentación de debilidad.

Cristina se está quedando cada vez más sola con su núcleo duro que cada vez es más duro y más chico.

La buena noticia es que si la mayoría de los argentinos sabemos procesar lo que pasó, tal vez hayamos logrado un nuevo Nunca Más.

Un nuevo contrato social. En el 83 se le dijo Nunca Más a los golpes de estado y a la utilización de la violencia armada.

Ojalá este 2022 quede grabado a fuego como el Nunca Más a los ladrones de estado. De nosotros depende.

Cristina y Alberto, los mariscales de la derrota

La paliza electoral que recibió el cuarto gobierno kirchnerista fue histórica y tiene muchos responsables. Pero hay dos mariscales de la derrota que condujeron a su tropa hacia el precipicio de las urnas: Cristina Alberto.

El régimen vice presidencial que inventó Cristina fue útil para ganar las elecciones del 2019 pero, absolutamente inútil para gobernar. Ese es su primer fracaso. La madre de todas las derrotas.

El pacto espurio de imposible cumplimiento que firmó con Alberto. Ella es la jefa del jefe del Estado y quien lideró un proyecto que ayer sufrió un severo terremoto.

Algunos se aventuran a decir que es el comienzo del final del cristinismo. Es la cuarta elección parlamentaria consecutiva que pierde la arquitecta egipcia.

Si los resultados se repiten o son todavía peores el 14 de noviembre, Cristina perderá el quorum propio en el Senado donde era reina y señora y la cantidad de diputados será mucho menor de la que tienen ahora.

Sus proyectos más autoritarios y chavistas fueron frenados por la soberanía popular del voto. Ahora será más difícil que pueda poner de rodillas a la justicia para lograr su impunidad.

Lo tradujo muy bien la doctora Elisa Carrió cuando dijo que ganó la República, que no seremos Venezuela, que la gente no quiere ser esclava de nadie y que se produjo una rebelión de los pobres.

Esa rebelión de los pobres fue una metáfora para denominar al segundo gran cachetazo político que recibió Cristina. Haber perdido en la provincia de Buenos Aires en general y en el Conurbano en particular muestra que tanto ella como su hijo, el príncipe heredero Máximo, se han quedado sin la plataforma de sus intentos hegemónicos.

Como si esto fuera poco, los Kirchner no solamente se cayeron a pedazos en el Conurbano. También perdieron en el origen de todos los males, en Santa Cruz que es la cuna de este drama que ya lleva 14 años azotando al país y dinamitando todo tipo de progreso.

Muchos de los dirigentes más ligados a Cristina fueron castigados en los comicios. Axel Kicillof, es el principal. Pero ese rechazo al cristinismo camporista más fanático también se registró en Quilmes con Mayra Mendoza, en La Pampa con María Luz Alonso, en Mercedes con el millonario en ciernes, Wado de Pedro y en Mendoza con Anabel Fernández Sagasti.

Cristina hizo el ridículo con su bailecito con el sobre ante la urna. Y ese mini show frívolo necesitó dos viajes ida y vuelta del Tango 04 que nos costó 60 mil dólares a todos los argentinos.

Fue patético ver anoche a Cristina en silencio, oculta detrás de su barbijo, mirando en el escenario a Alberto mientras se hacía el harakiri simbólico a cielo abierto y en vivo y en directo.

Ella logró vaciar de contenido a Alberto Fernández y lo convirtió en lo que Alberto había anticipado: en un títere.

Pero Cristina, es tan intensa, dañina y agresiva que terminó reduciendo a Alberto a la servidumbre.

Fue hablando por Cristina, dirían los semiólogos. Por eso el presidente se mostró perdido y tambaleante sobre el ring. No solamente lideró un gabinete de mediocres y no de científicos.

También fue un administrador que cometió torpezas increíbles que luego, en lugar de pedir disculpas, redobló la apuesta y atacó a la oposición y al periodismo independiente.

Desafiante puso su cabeza en la guillotina y dijo que las elecciones iban a ser un plebiscito de su gobierno. Así le fue. Perdió por dos millones de votos de diferencia.

Habrá que estudiar que debilitó más a este gobierno. ¿La mala praxis de la gestión o las ridiculeces que se dijeron a la hora de tratar de justificarlas? "Algo no habremos hecho bien", dijo Alberto como pidiendo disculpas.

"Algo no habremos hecho bien", repitió como una letanía. Pero no escuchó nunca las advertencias sobre el fracaso sanitario que produjo el horror de más de 113.000 muertos, la hecatombe económica que multiplicó los pobres, la desocupación y las empresas quebradas y la inseguridad galopante, con narcos incluidos, que subestimaron durante todo el tiempo.

La realidad es que no hicieron nada bien. Y encima, se manejaron con soberbia y altanería. Es muy probable que este naufragio electoral se refleje en pases de facturas internos.

Se van a tirar con las responsabilidades por la cabeza. Es que todos los actores principales de la coalición oficialista, perdieron en sus distritos o patrias chicas.

Son datos, no relatos. Alberto perdió en Capital. Cristina y Máximo en Buenos Aires y en Santa Cruz y Sergio Massa en Tigre. Hay un mensaje contundente. Casi ningún dirigente importante salvó la ropa. Ahora se abren preguntas institucionales inquietantes.

¿Cristina asaltará la totalidad del gobierno? ¿Empujará a Alberto para que se corra del medio? Tomará revancha contra los funcionarios que menos funcionan y pedirá su cabeza. Hablo de Santiago Cafiero, Martín Guzmán.

¿Seguirán en sus puestos Sabina Fréderic y otro grupo de ministros no acusan peso en la balanza? Hicieron muy poco y lo poco que hicieron lo hicieron muy mal.

¿Qué pasará en las provincias donde el peronismo es gobierno y perdió? ¿Renunciará la vice gobernadora de Santa Fe? Alejandra Rodenas enfrentó a Omar Perotti y perdió por goleada.

Hasta Jorge Capitanich, que era un plan B como posible presidenciable de Cristina, también fue sepultado por el tsunami de votos.

Ayer se jugaban dos modelos de país. Uno populista y autoritario que se quiere quedar con todo para siempre y otro que apeló a la resistencia republicana y popular en las urnas.

Se consolidó la importancia de una sociedad civil movilizada que con los banderazos, los padres organizados, los chicos reclamando vacunas y las marchas de las piedras, fue marcando el camino para los líderes opositores.

La tozudez negacionista ante los disparates de la gestión, la hostilidad hacia casi toda la sociedad y el delirio jurásico ideologista fueron hundiendo al gobierno en su propia ciénaga.

A lo largo y lo ancho del país está lleno de culpables. Pero los mariscales de la derrota fueron dos: Cristina y Alberto.

Alfredo Leuco: los traficantes de vacunas

Los delitos que cometieron los traficantes de vacunas pueden ser varios: abuso de poder y malversación de fondos y documentos públicos, entre otros.

Espero que más temprano que tarde, la justicia de su veredicto. Pero gran parte de los argentinos ya juzgaron esta actitud aberrante, insolidaria e inhumana.

Se trata de una de las humillaciones más repugnantes que los funcionarios, que se creen reyes, cometieron contra los plebeyos, ciudadanos comunes.

Fue una provocación que en muchos casos se exhibió en forma desafiante con fotos de chicos y chicas de La Cámpora con los dedos en "ve" y el hombro vacunado.

Por suerte la justicia acaba dio un paso importante contra la impunidad de los que le robaron a padres, abuelos, médicos y enfermeros la posibilidad de salvar su vida. Se salvaron solos y condenaron a otros a la muerte. Algún día sabremos a cuantos.

Es imperdonable que fanáticos que se llenan la boca hablando del pueblo y de la igualdad, a la hora de la verdad, se hayan apropiado de los salvavidas y arrojaron del barco a los demás.

Los empujaron a un mar repleto de tiburones. Y encima, se auto perciben revolucionarios y esa traición es de una mezquindad y salvajismo pocas veces visto.

El fiscal Sergio Rodríguez, procurador de investigaciones administrativas, produjo un informe donde confirma que, solo en el Hospital Posadas, hubo 385 vacunados vip que figuraban como personal de salud y no lo eran. Es un misil en la línea de flotación de la credibilidad de un gobierno que tuvo que expulsar de sus filas al jefe de esta banda llamado Ginés González García.

El ex ministro fue el responsable principal y está imputado en la causa que investigan el fiscal Eduardo Taiano y la jueza María Eugenia Capuchetti.

Ginés fue el autor intelectual y material de la estafa moral. Pero está clara la complicidad de la actual Ministra Carla Vizzotti. La vacunación vip se hizo en un despacho que estaba al lado del suyo, mintió cuando minimizó todos los casos y encima inmunizó a sus padres cuando tampoco les correspondía.

El doctor Carlos Kambourián, a través de Twitter fue contundente: "Ella se hace la distraída y es culpable de la muerte de igual número de personas".

Los beneficiados con esta maniobra tenebrosa fueron, entre otros funcionarios, familiares, amigos, favorecedores y hasta amantes de los jerarcas que mandan en este país.

Hablo de Carlos Zannini y su esposa, de Horacio Verbitsky, de Hugo Moyano, su esposa y su hijo de 20 años, de la familia Duhalde, de Eduardo Valdés y Jorge Taiana, entre otros monarcas y malandras de Estado.

Cuando un barco se hunde, el grito es "las mujeres y los niños primero". Estos salvajes gritaron en silencio: "Primero nosotros, los kirchneristas". Esta concepción estalinista de la superioridad moral sobre el pueblo ignorante que debe ser conducido, la confeso el propio Zannini. Retó a Verbitsky porque sentía culpa y había pedido tibias disculpas.

"Vos sos una personalidad que la sociedad debe proteger", le dijo el jefe de todos los abogados del estado al jefe informal del espionaje cristinista.

Los 385 vacunados vip del Hospital Posadas son apenas la punta del iceberg. Falta mucho por investigar y condenar. Por ejemplo, las vacunas que fueron en un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas hasta El Calafate, el lugar en el mundo de Cristina.

Hay un silencio absoluto, porque en el hospital de El Calafate dicen que no tienen registros de la llegada de ninguna vacuna.

Los argentinos necesitamos aplanar la curva de las mentiras y los fracasos del gobierno de los Fernández. Necesitamos tomar distancia social de Alberto, Cristina, Ginés y Vizzotti para no contagiarnos de tanta mala praxis y falsedades.

Necesitamos una vacuna que nos inmunice frente a tantas promesas incumplidas que han generado un desastre nacional en todos los planos. Menos mal que algunos medios y dirigentes políticos han puesto su lupa sobre los mamarrachos que vienen haciendo en este combate contra el covid.

El viaje de placer de Ginés a España y su regreso triunfal protegido e impune demuestra que no tiene escrúpulos ni pudor. Un chanta que fue repudiado por otros pasajeros.

¿Qué parte de esta historia dramática no entienden? Vamos camino a los 100 mil muertos ¿Nadie renuncia después de semejante delirio? Todo es oscurantismo y falta de transparencia.

Nunca es bueno negar la realidad. Y mucho menos cuando los contagiados y los muertos aumentan todos los días. Eso genera angustia. Estamos en el medio de una catástrofe sanitaria. Y todo el mundo se inquieta porque ve al gobierno produciendo una segunda ola de mala praxis.

Otra vez, cometen los mismos errores. Consultan al mismo grupo de científicos que tanto se equivocaron en la primera ola. Otra vez es un grupo cerrado sobre sí mismo.

No escuchan el reclamo de que lo mejor es ampliar las miradas y las profesiones y las experiencia de los que aportan sus ideas y conocimientos. La definición de locura que le atribuyen a Einstein, es hacer lo mismo y esperar un resultado distinto. Buscan la impunidad de rebaño.

Este gobierno de mediocres y no de científicos, está desarrollando un plan de impunidad para Cristina y no logra establecer un buen plan de vacunación.

No es tan complicado. Lo que pasa es que deberían dejar de mirar para otro lado y multiplicar las vacunas y los testeos. No hay otro camino. Con ideología y magia esto no se soluciona.

Es imposible olvidar cuando, desde el gobierno, se dijo que si hubiera estado Mauricio Macri de presidente, los fallecidos hubiesen llegado a 10 mil. Eso se llama escupir sangre para arriba. Eso se llama triunfalismo vacío.

Y eso que se hizo la cuarentena más estricta y larga del mundo. Fracaso absoluto. Este crimen de lesa inutilidad tiene varios responsables, empezando por el presidente de la Nación, Alberto Fernández que se cansó de hacer mamarrachos con forma de filminas y de decir barbaridades dignas de una persona que no entendió nunca lo que estaba pasando.

Todo esto es grave. Pero lo más terrible fueron los traficantes de vacunas. Ni olvido ni perdón.

Baradel y Moyano, el país del atraso

Roberto Baradel es el ministro de Educación de facto y hace lo que quiere. Pablo Moyano, es el ministro de Trabajo de facto y hace lo que quiere. Y así nos va.

Con este tipo de sindicalismo patotero, antidemocrático, corrupto y que se eterniza en el cargo, es muy difícil que la Argentina progrese. No son los únicos gremialistas del atraso, pero hoy funcionan como emblemas de ese país que la inmensa mayoría no quiere.

Baradel, el jefe del sindicalismo cristinista y un pequeño grupo de la izquierda dura y sin votos, adoptaron como consigna: "No a la presencialidad de Larreta".

Es para disfrazar un poco el tema. Sería demasiado vergonzoso decir "No a las clases, no a la apertura de aulas". Pero eso es lo que pretenden.

Todo el tiempo están haciendo zancadillas al funcionamiento de la educación en la ciudad. Todo el tiempo hacen paros para esmerilar la figura de Horacio Rodríguez Larreta. Porque piden protocolos y seguridad que no le piden a Kicillof que es su gurú ideológico.

En la ciudad pusieron protocolos y cuidados muy bien planificados y, entonces reclamaron vacunas. Les pusieron vacunas a los 16 mil que se anotaron y tampoco quieren trabajar. Es insólito.

Hablan del pueblo y se mostraron mezquinos y egoístas para los trabajadores de la salud y los jubilados, muchos de los que todavía no se vacunaron.

Pablo Moyano, tiene la misma matriz como defensor de sus privilegios y quintitas y no les interesa para nada el bienestar y el progreso de los laburantes. Porque espantan inversiones todos los días. Y eso significa que todos los días evitan que haya más fuentes de trabajo.

Muchos supermercados están al borde de la quiebra. Por varios motivos. Wallmart se quería ir del país. Pero un empresario argentino como Francisco de Narváez apostó a invertir y compró esa empresa.

Podría haber llevado tranquilamente su dinero al exterior o invertir en Uruguay o Chile o en cualquier lugar del mundo. ¿Cuál fue la respuesta de los camioneros? Un delirio que no tiene ningún respaldo legal.

Exigen mediante aprietes que los 500 trabajadores del Centro de Distribución ubicado en Moreno y que abastece a sus 92 sucursales, sean despedidos, indemnizados y vueltos a tomar conservando la antigüedad. ¿Se entiende?

No es que piden aumento de sueldo o mejores condiciones de trabajo. No piensan en abrir nuevas posibilidades de empleo genuino, privado y en blanco. Y amenazan con bloquear con sus camiones la entrada al supermercado. Esa es su metodología.

¿O hacen lo que nosotros queremos o les fundimos la empresa si es necesario? Hace años que hacen lo mismo.

Fuera de la ley todo, dentro de la ley nada. Hasta Claudio Moroni, ministro de Trabajo de este gobierno, ya dijo que no hay ley que obligue a la empresa a aceptar las exigencias de Pablo Moyano. Por eso se me ocurrió esa comparación y juego de palabras.

Baradel es a la educación lo que Moyano es a la actividad privada. Baradel con sus huelgas salvajes bloquea los colegios y Moyano con sus camiones bloquea a las empresas. Unos destruyen la educación pública y otros la producción a pesar de que dicen lo contrario.

Son uno de los principales factores de esta Argentina medioeval, donde solo crecen la pobreza, la indigencia, la desocupación y la inflación. Una gran cuota parte de responsabilidad es de estos jerarcas sindicales que en la mayoría de los casos son millonarios y tienen un nivel de vida al que jamás podría llegar un trabajador.

Siempre están en la rosca con los K para conseguir algún contrato como asesor o algún puesto de diputado o senador. No son defensores de los trabajadores argentinos. Son defensores de sí mismos.

Son la nueva oligarquía sindical. Son los patrones del mal del trabajo. Apuestan siempre a las listas únicas. Cada vez participa menos gente en los procesos electorales.

La mayoría de los trabajadores no está afiliada a esos gremios porque no se sienten representados o se anotan solamente por temor a la patota sindical. Y como siempre, el hilo se corta por lo más delgado. Se perjudican los más chicos y los más pobres.

Los pibes de los barrios más vulnerables quedan cada vez más lejos y con menos conocimientos que el resto de los chicos. En lugar de utilizar la educación para ese maravilloso proceso de igualar oportunidades, con su torpeza ideológica, contribuyen a hacer una sociedad cada vez más injusta y desigual.

En el caso de los camioneros, funden a las empresas pequeñas y medianas. Las grandes tienen más espaldas para aguantar la parada, pero el resto no puede pagar las coimas o los aportes inventados que hacen todo el tiempo por la fuerza.

Baradel es uno de los responsables de que haya cada día chicos con más problemas educativos y Moyano de que muchos emprendimientos familiares se hundan en la desesperación.

Se llenan la boca hablando de justicia social y la inequidad no para de aumentar desde hace años. Se niegan a aceptar que los tiempos cambiaron. Que la tecnología modificó gran parte de las relaciones laborales. Y que el que no se adapte en forma inteligente, perderá el tren para siempre.

La falta de educación y trabajo es un cáncer que condena a los chicos a la calle y los deja inermes frente a todo tipo de flagelos como la droga y la delincuencia. No hay nada más progresista que abrir escuelas y empresas.

La falta de educación y de trabajo, son la madre de todos los problemas, pero que además, se pueden convertir en la madre de todas las soluciones.

Hay que volver a poner de pie a los verdaderos trabajadores y a sus mejores delegados para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel.

Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Necesitamos una revolución educativa y productiva con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil.

Un rediseño absoluto del sistema. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación y el trabajo deben ser prioridad nacional.

Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y equidad y recoger una mejor democracia. Por la ignorancia cero. Por desocupación cero. Sin Baradeles ni Moyanos. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene.

Alfredo Leuco: Cristina robó, no es una perseguida política

Joaquín Morales Solá advirtió en La Nación que el Gobierno desató una guerra con la designación de Martín Soria.

Y asegura que esto confirma "la vieja tara del cristinismo: los periodistas son meros escribidores de cosas que le dictan los dueños del poder".

Cristina dice que es una perseguida política, y esa, es la madre de todas las mentiras. Usa una palabra en inglés para referirse a un complot contra ella en el que, según sus delirios, participan los poderes económicos concentrados, los ex funcionarios de Macri, jueces y fiscales y, por supuesto, el periodismo.

Sus fanáticos más enfermos de ideologitis, suman incluso al imperialismo y hasta la CIA a la presunta confabulación. Del ridículo nunca se vuelve.

Eso que ella llama Lawfare es una falacia del tamaño de la Patagonia. Por supuesto que habrá algún periodista corrupto por ahí, que opine según el mejor postor. Ninguna profesión ni oficio está libre de gusanos.

Pero en su inmensa mayoría, los medios de comunicación profesionales, ejercen con gran independencia su tarea que es informar e investigar con la mayor rigurosidad y después opinar de acuerdo a los hechos concretos.

El comandante del asalto final contra la justicia, el flamante ministro designado, Martín Soria, dijo que su principal tarea será desarmar esa conspiración contra su jefa espiritual y material.

Habla de fantasmas que habitan en la mente de Cristina. No se puede desarticular lo que no existe. Salvo que esa sea la excusa para cortarles la cabeza a jueces y fiscales que investigan a la jefa del jefe del estado.

Hay muchísima documentación y pruebas, miles de indicios claros y decenas de testimonios de arrepentidos que cuentan con lujo de detalles como fue el plan sistemático de enriquecimiento ilícito colosal cuya jefatura ejerció primero Néstor y luego Cristina. Ocho procesamientos y varios juicios orales en marcha lo certifican.

Cristina no es una perseguida política. Robó como nadie robó en la historia democrática argentina. Ella, sus hijos, sus testaferros, exfuncionarios y hasta a los secretarios personales del matrimonio, terminaron mega millonarios.

Todas las causas son graves pero la de los cuadernos de las coimas es la radiografía más precisa de la cleptocracia que ahora transita el cuarto gobierno.

Esa investigación, encabezada por el prestigioso colega Diego Cabot, es seguramente la más importante de la historia del periodismo. Por la magnitud de la fortuna, por la extensión territorial y por la permanencia en el tiempo.

Los periodistas no participamos de ninguna conjura. Tenemos nuestro corazoncito, como todos. Pero no defendemos camisetas partidarias ni candidaturas ni funcionarios de ningún color. Defendemos valores.

El primer valor es la verdad pura y dura. Y también protegemos los valores de la democracia, la paz, los derechos humanos, la justicia independiente, la seguridad, la libertad y la honestidad.

No nos importa quién es el delincuente ni cuál es su ideología. Esa es una grieta moral. Los corruptos y mafiosos no tienen espacio en la sociedad civilizada. Nuestro trabajo es descubrir las verdades, comunicarlas y fijar posición. Todos los días hacemos eso.

Le digo una verdad. El gobierno dispuso que mil empresas tengan que informar al estado sus costos, ventas y el stock disponible entre otras cuestiones. Esto que le cuento, es absolutamente cierto. Información chequeada.

Ahora, opinión: un verdadero despropósito, inútil para contener la inflación. Un apriete a empresarios que ya se hizo cien veces, que no resuelve ningún problema y espanta a los inversiones que tanto necesitamos.

Hubo un genocidio de empresas como dice Manuel Adroni, miles y miles de desocupados y los que producen no necesitan que el estado les de una mano. Necesitan que el estado les saque las dos manos de encima.

Son noticias. Dato, no relato. ¿Yo estoy persiguiendo a Gildo Insfrán si cuento como funciona esa tiranía feudal?

Que el gobernador de Formosa pagó una coima de dos millones de dólares a Amado Boudou, que convirtió a la provincia poco menos que en una cárcel donde se violan los derechos humanos, sobre todo de la comunidad Wichi.

O si le cuento que varios diputados del radicalismo fueron retenidos por la policía como si se tratara de bandidos de otro país.

Entre esos valores que los periodistas debemos defender con información y opinión, está el cumplimiento riguroso de las normas y las leyes. Y la mirada crítica no está puesta solamente sobre el gobierno nacional.

Si los gobernadores de Juntos por el Cambio, les ordenan a sus legisladores que voten para modificar las fechas de las elecciones según su conveniencia, sería un verdadero escándalo que incluso, pondría en riesgo la unidad opositora. Y me refiero a Gerardo Morales, Gustavo Valdés, Rodolfo Suárez u Horacio Rodríguez Larreta.

Veremos que hacen. Otra información absolutamente certera que deriva en una crítica a todos los presidentes que pasaron en estos últimos 29 años.

Hoy se cumple un aniversario del atentado terrorista a la embajada de Israel y ningún gobierno hizo nada importante y a fondo para que haya juicio, castigo y condena a los culpables de los 29 muertos y las decenas de heridos.

Hay distintos tipos de responsabilidades, por supuesto. Pero ningún jefe de estado puede decir que, desde el poder, produjo algún avance importante en esta investigación.

Daniel Carmón, en aquel momento era cónsul y en la explosión perdió a Eliora, su esposa. Casi tres décadas después, como balance, dice que le parece que "hay más gente que entiende que Irán y Hezbollah estuvieron detrás de este crimen masivo pero que eso, no alcanza para hacer Justicia".

El odio racial, el terrorismo y la complicidad local son asignaturas pendientes que no se resuelven con formalidades o palabras vacías de ocasión. ¿Para Cristina y Martín Soria, estaré ejecutando una acción de Lawfare si digo que no hay vacunas?

Que si no llegan nuevas partidas la ciudad se queda sin vacunas este fin de semana. Que el fracaso de la compra de vacunas, de la aplicación y de la pandemia en general es inocultable. Todo esto es rigurosamente cierto. Y agrego que el tráfico de vacunas tiene un símbolo además de La Cámpora.

Hablo de Carlos Zannini porque por su cargo debería haber dado el ejemplo y malversó un documento público porque se vacunó después de registrarse como "personal de Salud", al igual que su esposa.

¿Esto es Lawfare? Me llamaron jueces o los dueños de los medios para que diga esto? Por favor. ¿Se creen que somos tontos? ¿Se creen que somos títeres? ¿Se creen que somos corruptos? No es así. Aunque el ladrón cree que todos son de su condición.

¿El periodismo debería haber ocultado que una vez más aparecieron bolsos llenos de dinero sucio en el camino del kirchnerismo? Que Rosario Lufrano no puede terminar de explicar cómo le pasaron más de 11 millones de pesos delante de sus narices.

¿El periodista que revela semejante salvajada cumple con su trabajo y su responsabilidad social o es un conspirador oligarca y gorila? Todos coinciden que pusieron a Martín Soria porque es el patotero ideal para ese puesto.

Para maltratar jueces, fiscales y periodistas. Yo le conté que en una ocasión le pegó una trompada a un colega que le preguntó por la cena de su padre con el criminal de guerra nazi, Erich Priebke. También agarró del cuello a un cronista en un acto de su padre. Y empujó a un histórico dirigente del PJ y lo tiró al suelo.

Ahora se supo que el 17 de octubre de 2018 en la localidad de Allen, Soria calificó de mierdas y delincuentes a los periodistas y prometió echar a los trabajadores de prensa radicales cuando fueran gobierno.

Soria cumple con todos los requisitos para dejar contenta a Cristina. Ella buscaba alguien que atacara a los jueces y periodistas que no se arrodillan y lo encontró. El problema ahora, es para Soria.

Es imposible desarmar al Lawfare porque el Lawfare no existe. Y es imposible demostrar que Cristina es una perseguida porque nadie robó tanto y durante tanto tiempo como ella. Hay demasiadas pruebas de su latrocinio.

San Martín fue un prócer, Kirchner no

No quiero faltarle el respeto a Néstor Kirchner porque está muerto y no me puede contestar. No quiero ser ofensivo con su familia que lo recuerda a 71 años de su nacimiento.

Falleció hace una década y cuatro meses. Frente al dolor por la pérdida de un ser humano hay que ser muy prudente. Creo que no hay muerte buena. Y yo no celebro la muerte de nadie.

Pero tampoco quiero dejar de cumplir con mi tarea que es buscar la verdad, siempre desde la mirada crítica hacia todos los poderes.

No creo que la desaparición física transforme en ángeles o próceres a las personas que en vida no lo fueron. Y en estos años fueron muchos los homenajes y las declaraciones que en su afán de transformar a Néstor en un mito, malversaron la realidad.

Los muchachos de La Cámpora cantan que "Néstor no se murió, que Néstor vive en el pueblo". La ilusión y la metáfora son parte de la militancia. Es lícito para darse ánimo frente a la adversidad.

Pero la realidad es que Néstor se murió. "Entregó su vida por la patria, murió combatiendo", dijeron varios de sus defensores más acérrimos. Aquí hay varias falsificaciones de los hechos que conviene aclarar.

Néstor se murió en la cama y producto de una sumatoria de cuestiones médicas que el mismo no quiso atender. Sus rabietas envenenadas y sus constantes ataques no le dieron paz a su corazón ni a su cerebro.

Su estado se fue deteriorando y los médicos le advirtieron que debía modificar sus conductas obsesivas y vengativas. No hay nada de épico ni glorioso en eso de no cuidarse y forzar el cuerpo hasta el límite de lo razonable.

Tal vez me equivoque, pero no lo veo a Néstor en los homenajes de abajo hacia arriba, en el corazón del pueblo. Todo lo contrario, lo veo celebrado desde arriba, desde el aparato del estado como fue durante todos estos años.

No hay grandes movilizaciones en las barriadas humildes, emocionadas por la ausencia de Kirchner ni recordando que nació un día como hoy. Es la verdad. La cosa fue de arriba hacia abajo. Impuesta desde el gobierno y no surgió como algo espontáneo del ciudadano de a pie.

Por eso, todo se bautizó Néstor Kirchner. Represas, calles, avenidas, plazas y hasta cuestiones más insólitas. Pusieron una estatua de Néstor en Santa Cruz, y la mañana del 27 de octubre del año pasado, entronizaron en el CCK una copia que trajeron desde Ecuador.

Le recuerdo que esta última fue retirada del edificio del Unasur por votación de los legisladores ecuatorianos que no quisieron tener un símbolo de la corrupción en su tierra.

Sin embargo, el Presidente Alberto Fernández al final del acto, emocionado hasta las lágrimas dijo que lo único que le pedía a la vida es que Néstor Kirchner lo acompañara para siempre.

En Yapeyú, Alberto, otra vez manipuló la historia. Ustedes lo escucharon al principio. Aquellos próceres no tuvieron que luchar con gente mal intencionada como los periodistas y los opositores.

No creo para nada en esa idea que algunos quieren instalar que dice que Cristina es mala pero Néstor era bueno. Alberto Fernández lo dijo muchas veces antes de ser presidente. Ahora dice que Néstor fue un genio. Y Cristina, también. Cambia, todo cambia.

Por el contrario, creo que ambos formaron un sólido equipo para acumular dinero y poder con una codicia pocas veces vista. Han sumado millones y millones de dólares y cargos en todos los niveles del estado con una obsesión enfermiza.

El momento en el que Néstor se abraza enamorado a una caja fuerte y entra en éxtasis, lo dice todo. ¿Se acuerda? Hay decenas de investigaciones rigurosas de la justicia que prueban la asociación ilícita con la que se enriquecieron, saqueando al estado.

Cristina y sus cómplices van a tener que explicar esto en por lo menos 6 juicios orales. Salvo que concreten su plan de poner la justicia al servicio de su impunidad. Están trabajando aceleradamente en eso.

Todo el mecanismo de la estafa, fue idea y dirección de Néstor. Pero hace una década, cuando murió, fue Cristina la que heredó la fortuna y continuó con el plan sistemático de la cleptocracia, de los sobreprecios, las coimas y el lavado de dinero.

El robo del siglo comenzó desde el mismo desembarco de los Kirchner en la política santacruceña. Néstor, Cristina, sus hijos, testaferros y funcionarios más cercanos compraron terrenos muy valiosos en El Calafate a precio vil.

Algunos pagaron 6 pesos el metro cuadrado. Un robo a mano armada del patrimonio público. Ya en ese momento comenzaron las usurpaciones VIP, como las llama el diputado Alvaro de Lamadrid.

Para muestra basta un botón. Es tanta la voracidad ilimitada por el dinero que uno de esos terrenos, Néstor lo compró a 132 mil pesos y en corto tiempo, lo vendió en dos millones de dólares a la empresa Cencosud.

Un pase de manos vergonzoso. Pero eso no fue todo. Esos 132 mil pesos Néstor los pagó con un crédito del Banco provincial en 12 cómodas cuotas. Y era el gobernador.

Los Kirchner utilizaron varios mecanismos hasta convertirse en la familia que más robó desde el poder municipal, provincial y nacional.

El armado que mostró el cuaderno de las coimas es de una precisión de relojería. Pero a gran escala, el latrocinio, tuvo un pico con los tristemente célebres fondos de Santa Cruz. Entre pitos y flautas se hicieron más de mil millones de dólares que se esfumaron en el aire.

Nadie vio nunca una boleta de depósito, un papel que demostrara en que bancos estuvo esa fortuna y que intereses recibió. Jamás hubo una rendición de cuentas. Todo fue oscuro y trucho.

Le aclaro que esos fondos, Néstor los recibió de Domingo Cavallo, ministro de economía de Carlos Menem. Y para que sepan los más jóvenes.

Néstor compartió la boleta electoral en siete oportunidades con Menem y lo elogió como uno de los mejores presidentes. Néstor apareció en el escenario nacional apadrinado por Domingo Cavallo y José Luis Manzano.

Para los guardianes de hierro de La Cámpora, Menem, Cavallo y Manzano hoy son mala palabra y encarnan el neoliberalismo entreguista. Pero le estoy contando la verdad histórica. Está a tiro de Google. Quien quiera oír que oiga y quien quiera leer, que lea.

Es cierto que Néstor tenía mayor habilidad que Cristina como caudillo de los punteros políticos. Es verdad que era astuto para mover las piezas de los intendentes y gobernadores y disciplinarlos con látigo o billetera.

Era alguien mucho más pragmático en el manejo de los porotos electorales. Pero eso no lo convierte en estadista ni mucho menos.

Cristina ha sido mucho más dañina que Néstor en lo económico y en la multiplicación del autoritarismo. Su marido fue prolijo en las cuentas fiscales, en los superavit gemelos y al principio, con Roberto Lavagna, fue cuidadoso de los niveles inflacionarios.

Cristina demuestra que la economía, siempre se le fue de las manos. Con el chiquitín Axel Kicillof en su momento y con Martín Guzmán, ahora.

La hecatombe social actual, es un descontrol bañado con un relato presuntamente progresista, pero instaló los peores indicadores de pobreza, exclusión, desocupación y destrucción de empresas y, como si esto fuera poco, tráfico de vacunas.

Cristina es peor que Néstor en la construcción política y en la economía. Pero eso no convierte a Néstor en un héroe por más relato que inventen.

Los niveles de autoritarismo con intenciones hegemónicas fueron paridos por Néstor y continuados por Cristina. Fue el que atacó a los medios de comunicación y la libertad de prensa con la intimidación a cronistas o movileros o llamadas insultando a periodistas o a dueños de medios para pedir la cabeza de columnistas que lo criticaran.

Eso también ocurrió desde la génesis del kirchnerismo. Se dedicaron a demoler al periodismo independiente y cooptaron con plata y aprietes a la mayoría. No creo que Néstor haya sido un santo y Cristina un demonio.

Creo que ese matrimonio presidencial tuvo algunos logros en revalorizar la militancia política, en las asignaciones por hijo o en la ley de matrimonio igualitario, pero, que son igualmente responsables, de haber instalador el odio y la división entre los argentinos.

En el plano de los derechos humanos hay que decir la verdad con todas sus aristas. Ese Néstor que bajó el retrato del genocida Videla es el mismo que ignoró el tema de los derechos humanos durante la dictadura y muy avanzada la democracia, mientras fue intendente y gobernador.

Néstor se aprovechó de una nefasta ley de la dictadura y se dedicó a embargar las casas de los deudores como un abogado voraz y usurero. Comprendo que para muchos jóvenes cristinistas y para Cristina este sea un día más importante que el 17 de octubre.

Un día como hoy nació José de San Martín, a mi criterio un prócer de verdad, el Padre de la Patria, el argentino más grande de todos los tiempos.

Cristina cometió alguna vez la herejía de sugerir algún tipo de comparación porque Néstor también nació un 25 de febrero. Hubo hasta un video titulado "Dos gigantes de la historia".

Hace una década, un editorial del diario La Nación ponía las cosas en su lugar: "pretender hacer esa comparación es un descaro que desprecia la historia y la verdad. Es una actitud irrespetuosa y representativa de lo que pueden el servilismo y el desvergonzado afán de poner la historia al servicio de la ideología".

Néstor fue el fundador del kirchnerismo que, parafraseando a Lenin, es la enfermedad infantil del peronismo. Santa Cruz siempre anticipó lo que se venía en la Argentina de Néstor y Cristina.

Tres gobiernos de Néstor en la provincia y con el de Alberto, cuatro gobiernos a nivel nacional. La pobreza, la desocupación, el autoritarismo y la corrupción aumentaron significativamente, salvo pequeños períodos excepcionales. Esa es la gran enseñanza que nos dejan los K. Néstor no fue un prócer ni un santo. Fue una construcción del relato.

Repito en el cierre lo que le dije al comienzo. No quiero ser irrespetuoso con una persona que está muerta, pero las cosas hay que decirlas. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

Alfredo Leuco: Abrir las aulas para sembrar equidad

A esta altura no hay ningún motivo para mantener las aulas cerradas. A esta altura, solamente un pequeño grupito de sindicalistas del cristinismo y de la izquierda sin votos, se opone en forma irracional al regreso de las clases presenciales.

No se entiende muy bien esa especie de capricho ideológico de aquellos que se llenan la boca hablando de la educación pública y a la hora de la verdad, inventan cien obstáculos para no dar clases en la forma más normal que se pueda.

Los Baradel de la vida van a contra mano de la historia y ni siquiera, son coherentes con su declamado progresismo. Jorge Adaro, del gremio de Ademys, es un dirigente de un sector ideológico con muy bajo apoyo electoral y dijo en una radio K, que no descartaban medidas de fuerza porque la propuesta de Rodríguez Larreta "es criminal".

Angélica Graciano habló de "marketing educativo" y antes se había sacado una foto con un afiche que al lado de la caricatura del jefe de gobierno de la ciudad decía: "Larreta odia a les niñes". Textual.

Se sienten los dueños, los patrones de la educación. Y después dicen que son democráticos porque todo lo deciden en asambleas donde participa un ínfimo porcentaje de los verdaderos maestros que quieren trabajar porque aman la educación y es su verdadera vocación.

Adriana Puiggrós, la exvice ministra de Educación, anclada en un pasado de fracaso dogmático, dijo que para que se abrieran las aulas, debería vacunarse a todos los docentes. En ningún lugar del mundo se planteó semejante locura.

Con el ritmo de vacunación que existe en la Argentina, esperar que todos los docentes se vacunen sería demorar un año más el inicio de las clases. Y eso sería imperdonable. Sería castigar duramente a los más chicos y a los más pobres, es decir a los más vulnerables de la sociedad.

Alejandra Bonato, la secretaria gremial de Ute - Ctera Capital, obnubilada por su fanatismo cristinista llegó a comparar el riesgo de contagios del coronavirus en las aulas con el que existe en una fiesta clandestina.

La gremialista ultra oficialista, en su afán por evitar el regreso de las clases presenciales dijo semejante exabrupto pero, no conforme con eso, volvió a la carga y aseguró que "dicen que la vacuna tampoco sirve para mucho". No aclaren que oscurece.

Sobran las pruebas contundentes de que es imprescindible reabrir las escuelas y volver a las clases presenciales. Pero, como si esto fuera poco, ahora lo exigió la prestigiosa Sociedad Argentina de Pediatría.

Presentó un riguroso informe de 43 páginas donde reveló la gran preocupación que los médicos tienen porque observan en su trabajo cotidiano las secuelas del confinamiento en los chicos y adolescentes. Todas las familias lo vivieron en carne propia.

Dificultades para concentrarse, problemas para conciliar el sueño, angustia, miedos, pesadillas, ansiedad, mal humor, regresiones y hasta problemas más severos como la depresión. Es urgente declarar a la docencia como servicio público esencial. Es increíble que no se haya hecho hasta ahora.

Los médicos, los enfermeros, los policías y el resto de las fuerzas de seguridad, los bomberos, los empleados de supermercados o de bancos y los periodistas trabajamos con todos los cuidados necesarios y respetando todos los protocolos.

Es una mancha para este gobierno de los Fernández que Argentina sea uno de los países del mundo que durante más tiempo cerraron sus aulas y apagaron el proceso educativo.

Basta de consignismo vacío o de las subjetividades de las conveniencias sectoriales. Hay que pensar en grande. Como Sarmiento. Todos sabemos que la escuela es un lugar seguro para los chicos mientras los padres trabajan y que no solamente es muy valiosa para la adquisición de conocimientos.

También porque moldea y fortalece las relaciones sociales, los aspectos emocionales y la salud mental que en muchos casos está muy deteriorada.

Esta mañana, Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de gobierno de la Ciudad con todo su equipo, anunció que el 17 de febrero, vuelven las clases. Y aportó un rosario de medidas prudentes que incluyen un detallado protocolo a seguir para cuidar a los estudiantes, los maestros y a las familias. Manifestaron que la educación es prioritaria y lo demostraron con sus anuncios.

Van a poner todos los recursos de la ciudad al servicio de esta epopeya educativa. Van a testear a los docentes cada 15 días. Se fijan mecanismos para que en el transporte público, la prioridad de uso sea para la comunidad educativa.

Está probado que las escuelas en todo el planeta no fueron un centro masivo de contagio del virus y que los más chicos, se infectan menos y los que se infectan, presentan en su mayoría síntomas leves y contagian en un porcentaje muy bajo.

Por eso, la inmensa mayoría de los países democráticos resolvió que la escuela es la primera actividad que se abre y la última que se cierra en caso de que sea necesario volver a cierto nivel de confinamiento.

Los chicos tienen que volver plenamente a sus maravillosas rutinas de levantarse temprano, desayunar, intercambiar con su familia y sus compañeros, estudiar, jugar, aprender, reír, fijarse objetivos y tareas y cumplirlas, equivocarse y corregir. Es la mejor preparación posible para la vida. Puro entrenamiento para el esfuerzo y la apuesta a la meritocracia.

Por supuesto que se deben respetar los distanciamientos sociales, el escalonamiento de turnos, el uso de tapabocas, la utilización del alcohol en gel, la limpieza de manos, la desinfección y la ventilación de los ambientes y la formación de grupos reducidos de chicos en las clases y los recreos. Diez en aprendizaje y cero en riesgo.

Esa debe ser la consigna. Hay que respetar los derechos humanos. Y los derechos del niño y el joven a la educación. Es urgente porque el daño en muchos casos es irreparable. Y potencia la inequidad social.

Esta nueva realidad que debe instalarse tiene que servir como ejemplo, para que funcione como una luz que nos ayude a salir de las tinieblas. La falta de educación es un cáncer que condena a los chicos a la calle y los deja inermes frente a todo tipo de flagelos como la droga y la delincuencia.

Y la educación en todos sus niveles y formatos es la mejor manera de combatir la pobreza y la desigualdad. No hay nada más progresista que abrir escuelas en los lugares donde hay más necesidades básicas insatisfechas.

Espero que los sindicalistas que defienden su quintita y sus privilegios se den cuenta de verdad que la falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.

Albert Einstein dijo: "Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia". No es ninguna novedad que nuestros mejores años, fueron los mejores años de la educación argentina.

Fuimos ejemplo en el mundo. Tenemos 5 premios Nobel, tres de ellos en ciencias y Brasil, por ejemplo, no tiene ninguno. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, la Argentina se vino a pique.

Hay que volver a poner de pie a los verdaderos maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel.

Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se malgasta en educación se multiplica en inseguridad.

Un exministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad. Soy un convencido de que la educación es el instrumento más maravilloso que se conoce para combatir la indigencia, la marginalidad, la pobreza, la desocupación, la droga y el delito.

No hay debate ni desafío más importante. Don José de San Martín decía que la educación era el ejército más poderoso para pelear por nuestra soberanía. Por eso estoy convencido que debe ser un tema de estado y no de partido ni de grietas. Para convertirlo en una epopeya nacional de todos los argentinos sin distinción de ningún tipo.

Solo los mal nacidos pueden oponerse a que cada hermano que habita esta patria tenga la posibilidad de igualar sus oportunidades con los demás y educarse. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie.

Necesitamos una revolución educativa con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil. Un rediseño absoluto del sistema.

Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también.

Para sembrar ciudadanía y equidad y recoger una mejor democracia. Por la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ese color blanco de los guardapolvos es el color de la esperanza.

Alfredo Leuco: Alberto, el arquero que no ataja una

Desde chico, y ahora en los picados de la quinta de Olivos, Alberto Fernández juega de arquero.

Se sabe que es un puesto muy ingrato. Es el único jugador que por cada error que comete, el rival mete un gol. El legendario Hugo Gatti supo decir que "en el puesto de los bobos, yo soy el más vivo".

Y una gloria como Amadeo Carrizo, con humor dio en la tecla: "Para llegar a ser un gran arquero, te tenés que comer 400 goles, siempre que no sean en el mismo campeonato".

Alberto hace un año que es el arquero del gobierno y tiene la valla más batida. No ataja una. Entre los futboleros hay una broma de tribuna que suele rogarle a los gritos al arquero, "si las que van al arco son goles, es terrible pero, por lo menos las que vayan afuera, no las metas adentro".

Sabiduría de hincha que hoy se le puede aplicar al arquero de la Casa Rosada. Todos los días comete errores no forzados. Le hacen goles entre las piernas. Y muchas que se van afuera, Alberto Fernández las mete adentro.

¿Qué le pasa? ¿Esta fuera de estado? Encima muchos de sus jugadores le patean en contra? Cristina ya le clavó varios goles al ángulo. ¿Tiene condiciones para ese puesto clave?

Más allá de la ideología, el presidente ha demostrado que sus capacidades de conductor y administrador, dejan mucho que desear. Su mala praxis, la improvisación y las torpezas se están convirtiendo en una política de estado. Encima sus defensores, también son bastantes burros y no lo cuidan.

Cada vez que llueve un centro sobre el área, Alberto sale a destiempo y queda pagando. O se queda clavado bajo los tres palos y la tiene que ir a buscar adentro. No toma buenas decisiones y en muchos casos amaga a salir y se queda. Duda. No transmite confianza.

Pone nervioso y desconcierta a todo el equipo que mira siempre al banco para pedirle instrucciones a Cristina que es la directora técnica del equipo. Y la presidenta del club.

Hay ejemplos burdos, tragicómicos de lo que le digo, sobre todo, con el manejo de la pandemia y las vacunas. Dieron tantas vueltas y tanta información contradictoria que la credibilidad se cayó a pedazos.

Hay que tomar con pinzas y mirar con lupa cada palabra que dice el presidente o alguno de sus peores ministros como Ginés González García.

El colmo es que hace unas horas, suspendieron el vuelo heroico de Aerolíneas que iba a Rusia a buscar la vacuna que Vladimir Putin todavía no se aplicó. Confesó por televisión que "no es recomendable para los mayores de 60 años".

Me caigo y me levanto. Escuché tres veces la traducción. ¿Están locos todos los del ministerio de Salud y volvieron loco a Alberto? Hicieron varias declaraciones diciendo que iban a empezar la vacunación por el personal esencial y los grupos de riesgo entre los que están los mayores de 60 años. Pero todavía no es recomendable inocular a los mayores de 60 años. ¿En qué quedamos?

Alberto dijo que él estaba absolutamente seguro de la calidad de la vacuna Sputnik y que para dar el ejemplo, se la iba a aplicar primero. Repito: Ni Putin se puso la vacuna. Y en la gigantesca Rusia, hasta ahora solo 14 mil personas se le colocaron. Y acá querían vacunar a 300 mil la semana que viene? ¿Por favor, que alguien ponga orden y un poco de racionalidad en este gobierno desbocado y peligroso. El papelón es de gravedad sanitaria e institucional porque juega con la vida de los argentinos.

Una vergüenza que, por lo menos, debería generar la renuncia de Ginés. Y el pedido de disculpas de Alberto a todos los argentinos.

¿Vio lo que hizo con el tema de los cerdos, los veganos y los chinos? Su comportamiento fue insólito. En una sola reunión quedó mal con todos. Con Liz Solari y sus activistas, con los productores argentinos de porcinos y con los importadores de chanchos del país gobernado por Xi Xing Ping.

Recibió a la modelo y actriz en su despacho y se sacó una foto con una urna que tenía un cartel que decía: "No al acuerdo porcino con China". Nadie entendía nada. Con esa foto le dio apoyo a la campaña de la Unión Vegana Argentina que se opone con mucha dureza a una política de estado impulsada por el propio arquero Alberto Fernández.

Algo así como salir gambeteando del área y perder la pelota con un rival. Liz Solari explicó que las mega factorías de animales o las granjas, nos exponen, entre otras cosas, a nuevas pandemias. Y de paso bajó línea: "dejemos de torturar, matar animales y destruir la naturaleza". Ella le entregó un petitorio con más de medio millón de firmas de personas que respaldan esos reclamos ambientalistas.

Solari dijo que Alberto le prometió no impulsar esas prácticas que se están impulsando desde el gobierno y en conjunto con el sector productivo. No quedó claro que impulsa Alberto. ¿Sale a buscar el centro o se queda en la línea? Se generó mucha confusión. Hubo pedido de explicaciones de la industria frigorífica que prometieron invertir 3.800 millones de dólares en 4 años y generar 250 mil puestos de trabajo. La señal de Alberto fue tan contradictoria que tuvo que salir el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas a confirmar que el acuerdo con los chinos seguía en pie. Y que el Presidente había "recibido pero no apoyado a un sector que representa el 1% de la población".

Los temores de los que promueven alimentarse con hierbas y plantas pero no de carne animal, dicen que las granjas producen hacinamientos que terminan con enfermedades zoonóticas y pestes y como la porcina, la gripe aviar, la vaca loca y el MERS que viene del consumo de camello.

Es un tema que recién empieza y hay mucho por debatir. Pero mi crítica era a la turbulencia innecesaria que generó el presidente con su actitud de decirles a todos lo que quieren escuchar. Así no se gobierna. Así todo se paraliza.

El gobierno, en lugar de encontrar soluciones y resolver problemas, genera nuevos inconvenientes. No arreglen lo que funciona, dicen los norteamericanos. El caso del aeropuerto de El Palomar es tan incomprensible que hasta generó peleas dentro de la coalición de los Fernández. Nos dejaron sin un aeropuerto que funcionaba bien y que era una fuente de trabajo importante y que le daba a la zona niveles de seguridad y actividad comercial muy valoradas por los vecinos.

Como si esto fuera poco, y gracias a un sindicalista patotero que maneja la actividad como si fuera un ministro, los sectores de clase media y clase media baja no van a poder volar en líneas de bajo costo. Se llenan la boca hablando del pueblo y ahora en forma arbitraria y dañina, bajo la conducción de Pablo Biró, les privan de viajar en avión a una gran cantidad de personas que habían viajado por primera vez.

Hablan del progreso y de la movilidad social ascendente y apuestan a regreso al pasado y a la movilidad social descendente. Alberto acepta lo que diga Biró y otros camporistas y pone marcha atrás en un tema que había dado beneficios para todos los sectores involucrados.

Pero la conducción ministerial de los sindicalistas es otra de las fallas del arquero de la Casa Rosada. Por Roberto Baradel y Hugo Yasky o mejor dicho, por el presidente que acepta sus exigencias, nos convertimos en una caso único en el mundo. Cero, educación. Cero, clases. Cero es la calificación para Alberto y el ministro Trotta que también es rehén de los sindicalistas.

Y el caso de Hugo Moyano también es inexplicable. Cada vez que puede, el presidente tapa de elogios majestuosos al capo de los camioneros. Es una de las tres personas más desprestigiadas de la Argentina. Aparece en todas las encuestas. Los inversores le temen por su actitud patotera, coimera y capaz de bloquear rutas y empresas a puro autoritarismo. Alberto les pide a los empresarios que hagan inversiones y no hay muchas respuestas.

Uno de los motivos, pero solo uno, es que el presidente demuestra cuáles son sus convicciones éticas y su proyecto político al endiosar a un diablo como Hugo Moyano. ¿Es necesario poner en un pedestal a Moyano cada vez que tiene un encuentro? ¿Cuál es el beneficio político para el gobierno de colocar en un altar a un demonio? Otra vez. ¿Queres inversores o tu modelo de sindicalista es Hugo Moyano? ¿Queres un país moderno con innovación tecnológica y trabajo privado o tu ejemplo es el ladri feudalismo de Gildo Insfran? Todavía falta lo peor. Ni siquiera terminó el primer tiempo y Alberto es un arquero que no ataja una.

Podría enumerar durante toda la tarde ejemplos de este tipo de comportamientos del presidente testimonial. El más humillante tiene que ver con los insultos que tiene que digerir calladito la boca. Diosdado Cabello es el que más le moja la oreja y lo provoca. Y el peronismo kirchnerista no defiende al presidente de la nación para defender a un tirano dictadorzuelo acusado de crímenes de lesa humanidad. Esos son goles en contra terribles.

Alberto pierde autoridad y se desploma su investidura. Pero no hay un solo dirigente que haya salido a contestarle a Diosdado que volvió a arremeter contra Alberto. Ahora le dijo "tiene la piel delicadita y le molesta que le digan tibio, pero se hace el loco cuando su canciller declara contra Venezuela".

En una intolerable intromisión en los asuntos de nuestro país, Cabello pidió que liberen a Milagro Sala. Al final, Diosdado le exigió volver a caminar juntos como lo hacían el comandante Chávez y Néstor y dijo en su programa que "Yo afortunadamente soy libre, señor Fernández. No se moleste, si usted es tibio, asúmase. Nosotros somos revolucionarios, calientes, hervimos, nuestra sangre está hirviendo. No andamos con medias tintas, tenemos firmeza, no nos acomodamos para sonreírle a los jefes".

La eficiencia, la responsabilidad, la capacidad intelectual, en definitiva la meritocracia que tanto desprecian, son fundamentales para ser presidente de la Nación. Los argentinos sentimos que esa posibilidad va a demorar mucho en llegar a nuestro país.

Un presidente responsable, eficiente y con capacidad intelectual tal vez lo tengamos recién el día del arquero.

Cristina quiere quebrar a Rodríguez Larreta

Tardó demasiado pero parece que, finalmente, Horacio Rodríguez Larreta comprendió que Cristina lo quiere poner de rodillas. Lo acabamos de escuchar de nuevo.

El jefe de Gobierno porteño se preguntó: "¿Quieren sacarle la seguridad a la gente para que la calle sea tierra de nadie y que barra bravas violentos puedan tomar la Casa Rosada como el otro día?".

La conclusión fue clarísima: "Pareciera que quieren desfinanciar a la ciudad y llevarla al límite del sometimiento". Es exactamente eso. Se veía venir hace rato. Es agresión constante es parte constitutiva de la lógica autoritaria de Cristina.

El expresidente Mauricio Macri bancó a Larreta con el mismo criterio. Escribió que: "Dominada por el oficialismo, la Cámara de Diputados atropelló nuevamente las instituciones, los derechos de los argentinos y el federalismo. La ley que aprobaron saquea el presupuesto de la Ciudad y pone en riesgo la seguridad, la salud y el bienestar de millones de personas".

Nadie puede dudar que Cristina es la jefa del Operativo Demolición contra Horacio Rodríguez Larreta. Lo hace en defensa propia. Cristina, se da cuenta que el jefe de gobierno de la ciudad, puede llegar a ser presidente en el 2023 si logra el apoyo de todo el abanico opositor.

Por eso necesita destruir todo vestigio de futuro político para Larreta. Porque es la gran amenaza que tienen sus planes de monarquía hereditaria. Si el próximo presidente no es el que ella elija, la impunidad y la venganza se evaporarán en el aire y la cárcel será una gran posibilidad para la reina.

El diseño que Cristina encontró para no ir presa es que Alberto le haga parte del trabajo sucio en la justicia y que este sea, apenas, un gobierno de transición.

Para cumplir sus objetivos, ella necesita que su hijo, el príncipe heredero, Máximo Primero o su hijo putativo, Axel Primero se conviertan en el sucesor de Alberto Menos Uno.

Ya están abriendo el paraguas. El propio diputado Máximo Kirchner lo planteó en su discurso. Dijo que cada vez que un jefe de gobierno de la ciudad llegó a Presidente, como De la Rúa o Macri, el país terminó endeudado y patas para arriba.

Cristina no ocultó nunca sus intenciones. El primer gran paso que dio fue aquel discurso en La Matanza, cuando le declaró la guerra política a la Ciudad de Buenos Aires que tiene la mayor cantidad de ciudadanos anti Cristina por metro cuadrado. ¿Se acuerda?

Palabras resentidas, tratando de responsabilizar a los habitantes de la Capital por el desastre que produjo el peronismo en general y el kirchnerismo en particular en La Matanza.

Utilizó la figura de los helechos iluminados, como símbolo de riqueza y gasto frívolo frente al drama de los bonaerenses del hambre y con el barro hasta las rodillas.

Este ataque a Juntos por el Cambio, a Horacio Rodríguez Larreta y a los seis millones de argentinos que trabajan, viven, comen o se curan en esta ciudad, muestra en toda su dimensión los principales disvalores que el kirchnerismo ha diseminado en este país.

Es parte de la hipocresía del doble discurso que habla en nombre de los pobres. Se trata de un grupo de millonarios que se enriquecieron en forma colosal, robando al dinero al pueblo argentino y que no viven en La Matanza.

Cristina vive y tiene inversiones en los dos lugares más caros y elegantes: Recoleta y Puerto Madero. Y a eso hay que sumarle los hoteles de lujo en el Sur y las propiedades en Estados Unidos de Daniel Muñoz, entre otras.

El drama de la falta de cloacas, agua, viviendas y trabajo es responsabilidad absoluta de los que gobernaron. No se puede culpabilizar como hacen siempre a los otros.
Por lo menos Cristina fue sincera. Siempre le puso a Larreta la misma cara de asco que le puso a Macri.

Cristina nunca ocultó su desprecio por todos los opositores en general y por los que encabezan las encuestas en particular.

Los soldaditos de Cristina como Wado de Pedro y Horacio Pietragalla le mandaron un misil a Larreta y a Santilli a los que acusaron de represores y de culpables del mamarracho que fue el velorio de Diego Maradona.

Pietragalla los denunció por los delitos de "intimidación pública, abuso de autoridad y abandono de persona". Y ahora lo denunciaron a él por decir muy suelto de cuerpo que la Policía de la Ciudad "es coimera al mango".

Pero la orden general es apuntar contra Larreta. Sacarse de encima cualquier responsabilidad. Si crecen los casos de corona virus, la culpa es de la ciudad y los que van a correr por Palermo.

Si no hay clases presenciales es porque Soledad Acuña, la ministra de educación, denunció una gran verdad: la militancia totalitaria de los jerarcas sindicales en el adoctrinamiento. Arriba lavan dinero y abajo lavan cerebros.

Insisto en que la comandante de estas batallas contra Rodríguez Larreta es Cristina. Pero jamás lo ocultó. Alberto y Sergio Massa, sus lugartenientes se dieron vuelta y traicionaron sus propias palabras y actitudes.

Alberto Fernández llegó a llamar "mi amigo" a Larreta cuando las encuestas aprobaban el trato respetuoso e institucional en medio de la pandemia. Larreta estuvo astuto en ese momento. "Amigos son los que van a la cancha a ver a Racing conmigo", dijo al sacarse de encima ese abrazo del oso.

Y Sergio Massa, peor todavía. Son amigos personales desde hace 22 años, cuando ambos trabajaban en el ministerio de Desarrollo Social. Durante el kirchnerismo, Massa sufrió una violenta intrusión a su domicilio particular por un agente de inteligencia y sin embargo ahora es una de las piezas claves de la coalición oficial.

Hizo bromas y se mostró exultante después de haber logrado un triunfo muy ajustado, pero triunfo al fin. Se reía frente al insulto de una diputada que estaba peleada con la tecnología y no podía expresar su voto.

Por orden de Cristina, el discurso de cierre de Máximo y con 129 votos logró quitarle 65 mil millones de pesos a su ex amigo Horacio Rodríguez Larreta.

Alberto había respaldado a Cristina, cuando habló de la opulencia de esta ciudad. Es decir que en ese triángulo de las Bermudas conformado por los fundadores de la alianza oficialista, desapareció el sentido común, el diálogo y la prudencia y surgió una grieta mucho más profunda.

No debería sorprender a nadie. Era una fija que Cristina iba a marcar el rumbo con el látigo en la mano. Todo lo que sea poner piedras en el camino de Larreta es fomentado por Cristina. Ya sabemos que no tiene piedad ni escrúpulos. Se juega su libertad ambulatoria y la de su familia y sus secuaces. Y su cuerpo lo sabe.

Se trata de un zarpazo y una puñalada a traición típica del nacional populismo chavista y cleptocrático. Máximo Kirchner, como presidente de su bloque, en el cierre, enojado, levantó su voz y dijo que Juntos por el Cambio, "esquilmó a todos los argentinos para sostener un proyecto político que fracasó".

El diputado Álvaro de Lamadrid no aguantó más y gritó: "Descarado, justo vos hablás de sustracción, cuando tu fortuna le fue robada a los argentinos". Fernando Iglesias también fue contundente en su denuncia. Dijo que esta ley "es inconstitucional y que la sesión era ilegal, nula de toda nulidad".

Y aportó algunos datos duros que son incontrastables. La ciudad se lleva 10 veces menos de lo que aporta a la Nación. Y con este saqueo, ahora se llevará 16 veces menos de lo que aportan con su trabajo y sus impuestos los que viven y trabajan en este distrito.

Iglesias dijo que esta ciudad no es opulenta; es próspera y generosa, producto de que no se vota peronismo y de su administración eficiente. Puso el dedo en la llega de las injusticias paridas por el peronismo que no genera fuentes de trabajo ni hospitales ni escuelas en el interior profundo.

La mayoría de los hermanos argentinos que vive en las villas de la ciudad vienen buscando todo eso de Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, provincias en las que gobernó el justicialismo en todas sus variantes el 80 % del tiempo desde la recuperación democrática de 1983.

Pero la información más gráfica fue que 3 millones de bonaerenses vienen todos los días a trabajar a la ciudad. Y es porque no encuentran ocupación en el Conurbano.

Puso como ejemplo a La Matanza, José C. Paz, Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Ezeiza, Malvinas Argentinas, entre los diez distritos con mayor pobreza y menor trabajo privado. Todos esos municipios fueron gobernados solamente por el justicialismo.

Otro tema que potencia el avance sobre la ciudad es que es el único distrito que gobierna el PRO. Es la cuna política del macrismo y la cantera donde produce sus recursos humanos para llevar sus ideas al resto del país.

Pero la estocada final sería eliminar la autonomía de la ciudad. No hay que descartarlo, aunque parezca una locura. Dos de los más fanáticos cristinistas lo han puesto sobre la mesa de las redes sociales.

Francisco Durañona, el ex intendente de San Antonio de Areco que en su momento propuso llenar de militantes la Corte Suprema, se lamentó y calificó como "un terrible error" haberle dado la autonomía a la ciudad.

Fernanda Vallejos que siempre juega al límite pero en acuerdo con Cristina, le contestó que "es un error que se puede corregir". ¿Se atreverán a quitarle autonomía a la Ciudad? Depende de la resistencia que opongan los ciudadanos y el gobierno de Larreta.

Siempre hay que recordar que frente a Cristina no se puede agachar la cabeza. El que lo hace, corre el riesgo de ser reducido a la servidumbre. El Operativo Demolición está en marcha.

La única forma de frenar la brutal avanzada de Cristina es ponerle el pecho. Si le quieren poner la otra mejilla será el comienzo del fin de la alternancia democrática y el principio de la monarquía K.

Alfredo Leuco: Los cortesanos de Cristina

La escandalosa decisión de la Corte Suprema abrió las puertas para que Cristina termine de diseñar una justicia adicta, a su imagen y semejanza y que le garantice la impunidad y la venganza que busca con tanta desesperación.

Si a esto le sumamos que van a designar al Procurador más fanático que encuentren y que la comisión Beraldi va a recomendar todo lo que la beneficie, estamos ante lo que alguna vez definí como "Cristinato".

Es una manera de rebautizar el "Unicato", concepto que desde 1886, con la presidencia de Miguel Juárez Celman, resume el abuso y la concentración de poder basado en prebendas y castigos.

Estos niveles de opresión parieron la “Revolución del Parque”, conducida por la naciente Unión Cívica de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T de Alvear, Bartolomé Mitre y Aristóbulo del Valle, entre otros.

El Cristinato, no tiene piedad ni contemplaciones con nadie. Avanza en forma autoritaria, a paso redoblado y tambor batiente.

La decisión de los cortesanos de Cristina es de una extrema gravedad institucional y generó un verdadero terremoto que encendió las alarmas de muchos ciudadanos independientes, auto convocados que este domingo se van a expresar masivamente en el 8N.

En las redes sociales se advierte que la temperatura de la desilusión y la bronca, aumentó geométricamente. Hasta ahora a las consignas habituales, se había agregado un rotundo: "No a Rafecas".

Pero en estos momentos crecen hashtag como "Corte traidora a la patria o jueces que avergüenzan", por mencionar solo a los más respetuosos y que no insultan.

Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y la doctora Elena Highton estarán en muchas pancartas de las exigencias de los banderazos del próximo domingo.

Alejandro Fargosi, exmiembro del Consejo de la Magistratura fue terminante en su tuit: "Listo. Chau República. Domina al Ejecutivo. Domina al Legislativo. Domina al Judicial. Y no estoy hablando de Luis XIV".

Fargosi no lo dijo pero yo aclaro que Luis XIV de Francia, fue el que pronunció la frase "El estado soy yo", en el contexto de una monarquía absoluta. En este caso la referencia, es obviamente a Cristina. Por eso yo le hablé de Cristinato.

Mucha gente lo piensa y no todos los dicen, pero la Corte Suprema acaba de entregarle poco menos que la suma del poder público a este cuarto gobierno kirchnerista o la tercera presidencia de Cristina, como la bautizó Carlos Reymundo Roberts.

Ojalá me equivoque pero esto desata un mayor nivel de inseguridad jurídica, algo que de inmediato se ve reflejado en la huida de las inversiones que tanto necesita la hecatombe económica en que nos metió el fracaso de este gobierno.

Es que muchos dicen que entre otras barbaridades, la Corte se desdijo de lo que había opinando anteriormente cuando aseguró que un traslado de jueces, en la misma jerarquía y fuero no necesitaba de un nuevo acuerdo en el Senado. Fue en el 2018 y mediante dos acordadas por falta de una.

Hoy intentaron disfrazar su tributo a Cristina diciendo que los jueces que ella quiso desplazar se van a quedar pero solo interinamente hasta que los magistrados definitivos se elijan por concurso. Un dibujo teórico que no engaña a nadie. Una sarasa teórica para ocultar lo verdaderamente importante.

Borraron con el codo lo que antes habían escrito con la mano. Es bueno dividir los tantos y separar la paja del trigo. Cuando hablo de la Corte, en este caso, hablo de todos sus integrantes menos de su presidente, el doctor Carlos Rosenkrantz que votó en contra de este despropósito.

Escribió que "La Corte debía pedirle al Consejo de la Magistratura que cesara cualquier acto destinado a desplazar a los jueces cuestionados por el gobierno nacional".

Le repito que la gente común que milita en las redes está que arde. Edgardo Garófalo, a quien no conozco, escribió que "la Corte le acaba de dar a la República a los peores enemigos de la República". Para muestra, basta un botón. ¿Es el fin de la división de poderes?

Los jueces desplazados a plazo fijo en sus presentaciones hablaron de "una violación a las garantías constitucionales de legalidad, división de poderes e inamovilidad en el cargo de la que gozan los jueces".

Trascendió que los tres magistrados que pusieron en la picota estudian la posibilidad de pedir licencia e incluso de renunciar. Es que Cristina se salió con la suya.

Quedarán las vacantes necesarias para que ella las pueda cubrir con sus jueces militantes y controlar la Cámara Federal Porteña. Ahí morirán todas las causas de corrupción que Cristina debe afrontar. Ese era el objetivo principal y la Corte se lo concedió.

Como si esto fuera poco el ex jefe de inteligencia del gobierno de Cristina, el diputado Rodolfo Tailhade tiene como tarea principal voltear todos los testimonios de los arrepentidos.

Ya están cuestionando la legalidad de esa ley que permitió recoger tantos testimonios y pruebas que incriminan con mucha rigurosidad a Cristina y al cártel de los Pingüinos Ladrones.

Alberto, al conocer al fallo de los cortesanos, se agrandó y pasó a ser mas cristinista que Cristina. En Avellaneda le dijo a los diputados que se dignen a tratar la ley de reforma de la justicia que envió a la Cámara Baja.

Es la consagración del sueño del nacional populismo chavista y corrupto. Digo sueño, porque hablo del poder de los Fernández. En realidad, es una pesadilla para millones de argentinos.

El resumen de tres palabras que hizo Jorge Lanata de la carta de Cristina puede servir para titular esta peligrosa actualidad: "A los botes".

Hay que recordar que la persecución del estado nacional hacia los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia fue porque en su momento ratificaron el procesamiento de Cristina como jefa de una asociación ilícita en la Causa de los Cuadernos de las Coimas que es el robo más sistemático y millonario que se hizo en la historia democrática de los dineros públicos. Néstor y Cristina lo hicieron.

En el caso del juez Germán Castelli el castigo K es porque tiene a su cargo la etapa oral del juicio por el mismo robo, el más grande de la historia democrática. El mecanismo de trasladar jueces, tiene una larga historia y todos los presidentes lo hicieron, incluida Cristina que lo hizo en 18 ocasiones.

Ahora viene lo peor. Porque no volvieron mejore. Volvieron más decididos a atropellar las instituciones. Hace poco le dije y ahora le repito que Pepe Nun no es un gorila ni un oligarca.

Néstor Kirchner lo designó Secretario de Cultura de la Nación, cargo en el que estuvo durante 5 años. Es un abogado recibido con honores, un politólogo que llegó a investigador superior del Conicet, un intelectual muy respetado que completó su formación en Paris, Nueva York y Canadá.

Si fuera un gorila o un oligarca, Kirchner no lo hubiera sumado a su gestión y Nun, tampoco hubiera aceptado. Hoy, sus opiniones, son reproches durísimos contra Cristina y su gobierno.

Pepe dijo que estamos viviendo una "autocracia absolutista" y calificó a Cristina como "la presidenta de facto que maneja el Senado a su antojo". Muchas veces, utilizamos gobierno de facto como sinónimo de dictadura.

En realidad, "facto" es un término latino que significa "hechos consumados", o "por la fuerza de las circunstancias". Y es cierto. Cristina es la presidenta por la fuerza de las circunstancias y por un hecho consumado.

Yo apunto a lo mismo, pero lo digo de otra forma. La llamo la jefa del jefe del estado. Estoy convencido que es la principal anomalía que estamos viviendo.

Y todos los problemas más complejos que estamos atravesando los argentinos derivan de ese pacto espurio entre Cristina y Alberto: vos me das la impunidad y yo te doy el sillón de Rivadavia. Tiene razón, Pepe Nun: no hay un doble comando como algunos ingenuos o transas, creían.

Hay una usurpación del cargo por parte de Cristina que es la única que manda en el gobierno. Daniel Sabsay, tal vez el constitucionalista más importante definió el gobierno como un "régimen vice presidencial" y aseguró que esa es la principal violación de la Constitución, en el artículo 87 que define como "unipersonal" al Poder Ejecutivo. Alejandro Borensztein con humor, la llamó "la vice presidenta, en ejercicio virtual y remoto de la presidencia".

Tal vez ese inocultable sometimiento a cielo abierto y delante de todo el mundo, conmueva tanto el ánimo de Alberto que no pueda encontrar una plataforma de gobierno para ponerse de pie.

Cristina pone de rodillas a todo el mundo. Es su estilo, su forma de vivir y de gobernar. Les mete pánico a los tímidos para el coraje o a los flojos de personalidad.

Cuatro gritos y listo. Así construyó esta actualidad que podríamos llamar "Cristinato". Los cortesanos de Cristina, acaban de sumar su granito de arena.

Dios y la patria se lo van a demandar.