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Alfredo Leuco: Gobierno de usurpadores

"Este es un gobierno de científicos", anunció Alberto Fernández. Uno podría apelar a la sabiduría popular y decir que "se alardea de lo que se carece".

Pero los resultados del fracaso absoluto de la economía y la salud son tan crueles, que esa frase hoy suena como una burla macabra.

Casi 4 millones de desocupados, superamos la barrera del millón de infectados, más de 26 mil muertos, son cifras irrefutables donde se acaban las mentiras.

Más que de científicos, este parece ser un gobierno de usurpadores. Lo único que no usurparon fue el resultado electoral. Ganaron en las urnas y tienen legitimidad de origen. Y se debe respetar ese ADN de la democracia.

Pero casi de inmediato, a la hora de construir su legitimidad de ejercicio, el cuarto gobierno kirchnerista, fue chocando contra paredes cada vez más grandes. La primera usurpación, la madre de todas las usurpaciones, fue la de Cristina.

Ella ocupó el sillón de Rivadavia, se lo expropió a Alberto y este es uno de los grandes dramas que hoy tenemos los argentinos. Con ironía Carlos Reymundo Roberts llama a esta etapa "la tercera presidencia de Cristina". Esta tragedia institucional previsible fue traducida en términos dramáticos por Jorge Castro en el diario Clarín.

Uno de los intelectuales más serios y rigurosos puso negro sobre blanco un concepto que nos hace correr frío por la espalda: "vacío de poder".

El párrafo completo de su columna dice textualmente: "La raíz de la crisis cambiaria, no es cambiaria. Es la consecuencia directa, sin mediación, de la virtual desaparición de la autoridad presidencial en un país híper presidencialista por necesidad, como es la Argentina".

Jorge Castro remata su análisis, asegurando que "de ahí que el resultado inmediato del debilitamiento y desaparición de la autoridad presidencial, sea un brutal vacío de poder".

Esto siempre es de extrema gravedad institucional, y mucho más cuando alguna vertiente del peronismo está en el poder. La usurpación de Cristina al Poder Ejecutivo que es unipersonal por definición constitucional, congela todo el sistema de decisiones y desarticula la pirámide de comando del estado. Nadie sabe quién manda.

Cristina manda y Alberto demanda. Nadie conduce el volante y esa falta absoluta de confianza repercute en todos los ámbitos de la vida nacional.

Nunca creí en esa hipótesis, pero muchos argentinos, sobre todo empresarios, valoraron la presunta prudencia y el pragmatismo de Alberto para frenar el chavismo vengativo, tardío y anacrónico de Cristina. Eso no ocurrió.

La tozudez y rigidez dogmática de Cristina le quitó pragmatismo, uno de los principales instrumentos del peronismo tradicional. Jorge Fernández Díaz lo resumió en una frase brillante: "El peronismo fue alguna vez plastilina, pero los kirchneristas, lo convirtieron en cemento duro".

La segunda gran usurpación de Cristina, fue a la justicia. Es una movida antidemocrática que está en pleno desarrollo a paso redoblado y tambor batiente. Todavía encuentra resistencias.

En la movilizada sociedad republicana, en la Corte Suprema y en varios jueces y fiscales que mantienen alta las banderas de su independencia y dignidad. Pero están llenando de jueces adictos los tribunales, todavía tienen en la mira a Eduardo Casal, el jefe de los fiscales y esperan ansiosos la estocada final.

En pocos días, la comisión Beraldi, encabezada, como su apellido lo indica, por el abogado personal de Cristina, instalará la necesidad de aumentar los miembros de la Corte.

El objetivo es lograr la mayoría automática que tuvo Carlos Menem a nivel nacional y Néstor Kirchner en Santa Cruz, donde el presidente del Superior Tribunal era nada menos que Carlos Zannini.

Pretenden que en esa Corte cristinista mueran todas las causas que tiene Cristina por ser la jefa de una asociación ilícita para saquear al estado. Pero el gobierno de usurpadores, también lo es en toda la dimensión delictiva de la palabra.

Guernica, Villa Mascardi, El Foyel son apenas las tomas de tierras más conocidas de la cientos que se han diseminado a lo largo del país. El jefe de gabinete, Santiago Cafiero les dio luz verde cuando dijo una burrada legal terrible: que en las tomas de tierras no hay delitos hasta que el fallo de la justicia no esté firme.

El falso garantismo zafaroniano que protege a los delincuentes y re victimiza a los que padecen robos, violaciones y asesinatos, tiene un espejo en el tema de la propiedad de la tierra. El concepto es una mezcla patética de marxismo anquilosado de reforma agraria y pobrismo del Papa Francisco y Juan Grabois.

Clarín dice que Grabois estuvo en estos días en Santa Marta de visita al Santo Padre. Ya le dije que Grabois es el único argentino que reposa bajo el mismo techo que Bergoglio.

Grabois, en su momento, aseguró que la única posibilidad que tienen los pobres de acceder a la tierra, es con las tomas y vaticinó que "va a haber 1, 5, 20, Guernicas más".

Es increíble cómo se han naturalizado y multiplicado estos delitos masivos. En la provincia de Buenos Aires, ciertos piqueteros kirchneristas apoyan la ocupación ilegal de tierras. Otros se quejan y acusan a la izquierda, por estar detrás de esto.

Pero se trata de sus compañeros de ruta junto a los que, en las inmediaciones del Congreso, arrojaron más de 10 toneladas de piedras, con disparos de un mortero casero, con el fin de evitar que sesionara uno de los poderes del estado.

Berni dice una cosa y Sergio Massa, otra. Axel Kicillof dice que va a cumplir con la orden de la justicia pero no sabe, no puede o no quiere. El ejemplo de Guernica cunde.

Hay millones de necesitados y poca eficiencia del gobierno para atenderlos con un plan serio de censos y loteos populares organizados. Para eso hay que hablar menos y trabajar más.

La justicia y la policía miran desde lejos las señales confusas del poder y se cruzan de brazos. Y los vecinos de los terrenos ocupados por la fuerza, sufren por temor a la inseguridad, al colapso de las cloacas o la falta de agua allí donde existen, mientras sus casas sencillas, que construyeron con esfuerzo y meritocracia, pierden valor.

La Patagonia, directamente es tierra de nadie. Hay muchísimas zonas liberadas donde gobierna un grupo violento y armado que hace lo que quiere y se atribuye falsamente la representación de un pueblo mapuche que en su inmensa mayoría es pacífico, trabajador e integrado.

Estos enemigos de la Argentina a la que no reconocen como estado, también usurpan el título de vanguardia iluminada de los pueblos originarios. Nadie los eligió. Se eligieron a sí mismos y están dispuestos a recuperar las tierras que según les dicen las Machis, les pertenecen de tiempos ancestrales.

Ayer agredieron a pedradas al automóvil de la gobernadora de Río Negro y en forma cobarde, entre varios golpearon a un camarógrafo de TN con un trípode y le produjeron heridas alrededor de su ojo.

Son muy agresivos y radicalizados. Queman camiones, herramientas de trabajo y cabañas. Ocupan tierras de Parques Nacionales, del Ejército, de la Iglesia o de los particulares. No les importa nada. No dejan entrar a la policía ni a los jueces.

Tienen sus propias autoridades. El comandante de esta insurrección es Facundo Jones Huala que está preso en Chile, pero que el año que viene cumplirá su condena y quedará en libertad.

Estos usurpadores tienen una ministra en el gobierno nacional. Elizabeth Gómez Alcorta militante de Juan Grabois (todo se relaciona, como se puede ver) es la abogada de Jones Huala.

Es decir que una ministra del gobierno nacional, asiste a alguien que no se siente argentino y que viola la ley y atenta contra la seguridad de ciudadanos argentinos. De hecho su locura va aumentando a medida que no sufren ningún tipo de sanción.

Hasta se atrevieron a tomar un campo pero le agregaron el secuestro de sus verdaderos propietarios. Cometieron el gravísimo delito de privación ilegítima de la libertad.

Los propietarios no podían salir de su casa y eso que ya ganaron tres veces un juicio ante la justicia. Pero estos energúmenos no creen en el estado argentino ni en su justicia.

Después del desalojo de El Foyel, hubo cuatro detenidos que fueron llevados a la comisaría de El Bolsón. Un grupo de cómplices atacó la sede policial y quemó cubiertas en la puerta. Todo muy peligroso. La gobernadora Arabela Carreras, los jueces, la policía y los habitantes, se mueven tímidamente, con dos tipos de pánico.

Primero a las represalias furiosas de estos falsos líderes y segundo, a la condena social y castigo político de las autoridades nacionales que comandan las acciones de estos malandras. Hablo de Magdalena Odarda y Juan Pilquimán, titulares del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas).

¿En el gobierno de los Fernández no tienen nada para decir sobre estos delitos seriales que se están multiplicando peligrosamente? ¿No tienen miedo de que esa justicia por mano propia que fomentan sus funcionarios provoque una reacción de las víctimas y todo termine en una tragedia?

¿A quién le van a echar la culpa si los usurpados deciden defenderse por su cuenta ante la ausencia o la presencia cómplice del estado con los usurpadores? Ese vacío de poder que denuncia Jorge Castro y esta vocación usurpadora del cristinismo, nos llevan derechito hacia un precipicio institucional.

Si algún activo común nos queda a todos los argentinos, es la democracia republicana. Es el contrato de Alfonsín de 1983 que dice nunca más golpes de estado y nunca más la utilización de la violencia como herramienta política.

Ese es el último refugio colectivo que nos queda como Nación. Ojalá Cristina no insista en dinamitarlo. Ojalá Cristina no se lleve puesta la legalidad, Ojalá Cristina pare con su fiebre usurpadora.

Alfredo Leuco: Báez es un mensaje para Cristina

Las últimas imágenes de Lázaro Báez son impresionantes. Y una verdadera radiografía de lo que está pasando en la sociedad, frente a tanta impunidad multiplicada.

Explotó la condena social, por ausencia de la condena legal. Hace 7 años que Jorge Lanata mostró la corrupción de estado en vivo y en directo con 30 puntos de rating.

Hace más de 4 años que Lázaro está preso en Ezeiza y todavía no tiene un fallo definitivo. Tiene mil expedientes, pruebas de todos los colores y no está condenado por los tribunales correspondientes. Y varias causas comenzaron durante el gobierno de Cristina.

Por lo tanto no le pueden echar la culpa a la presunta mesa judicial de Macri. Este es el mayor daño institucional que provocan los jueces cómplices o cobardes. Solo el 1% de los acusados por corrupción terminan condenados.

Yo no justifico ningún escrache ni la justicia por mano propia. Pero no es gratis que los magistrados cajoneen los expedientes por años y se laven las manos mucho antes de las recomendaciones por la pandemia.

Dinamitan la credibilidad de la justicia. Producen indignación y bronca en la gente honrada que trabaja y paga sus impuestos y respeta la ley. Encima, a Lázaro lo liberan, no le cobran ni un peso de fianza y lo mandan a un lujoso country donde viven otros corruptos como Ernesto Clarens y Claudio Uberti.

Es too much, diría Cristina. Provocan al ciudadano común que reacciona como lo hizo anoche. Les mojan la oreja. ¿Qué pasó? Los vecinos con carteles, huevos y piedras, impidieron en cuatro ocasiones el ingreso de Lázaro Báez a su arresto domiciliario.

Ahora su paradero va a ser secreto. Es que se produjo una conmoción inédita. Patadas a la camioneta, jóvenes que se sentaron delante del vehículo y lo obligaron a dar marcha atrás y retirarse con un grito: "Volvé a la cárcel/ la puta que te parió".

Ni los abogados pudieron entrar al barrio cerrado. La indignación se hizo rebelión ciudadana. Pocos se atreven a decirlo, pero todo el mundo lo sabe: Lázaro Báez es Cristina. Son lo mismo. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina.

Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina. Por eso sostengo que Báez es Cristina.

A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y en una parte, invertidos en el exterior a nombre de Daniel Muñoz, el secretario de mayor confianza de la familia K.

Vale la pena revisar la lectura de la acusación, por parte de la secretaria del juzgado cuando comenzó el juicio oral. Fue letal. Dijo que la catarata de dinero le había llegado a Lázaro producto de "una asociación ilícita de amplia corrupción institucional integrada por Néstor, Cristina, De Vido, Josesito López, Nelson Periotti de Vialidad en ese entonces y otro Kirchner más: Carlos Santiago".

Más que pingüinos, son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes.

Los Báez son socios de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno. Lázaro tiene 7 causas ante la justicia.

Seis son por lavado y en dos está en el banquillo de los acusados junto a Cristina. Hicieron 15 operaciones inmobiliarias entre los Báez y los Kirchner. Y hablo solamente de las que blanquearon.

En su momento, Martín, el hijo de tigre que sigue preso, supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena "Kirchner, Resort All inclusive". Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas.

En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó a Cristina por habitaciones que jamás usaron. Insólito. Incluso Cristina fue el hada madrina de otro curro pero deportivo de Martín Báez, llamado club Boca, en Río Gallegos.

¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero. Los del Cartel de los Pinguinos, en realidad, son chorros de cuarta, ladronzuelos que les robaron las migajas a los verdaderos ladrones de guante blanco, los patrones del mal de Santa Cruz.

Son los perejiles de un supermercado repleto de dinero como el que se guardaba en las bóvedas de Lázaro. Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Elisa Carrió. Nunca presentaron balances y los dibujos son groseros. Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno.

Hay mucho misterio que develar en el caso más espectacular de movilidad social ascendente de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a mega millonario.

Y fue en apenas diez años, en la década ganada por los Kirchner y sus amigos y cómplices. Lázaro se levantó y anduvo. Prometieron distribuir la riqueza y la distribuyeron entre ellos.

¿Quién es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? Es el terrateniente más grande del país con 1.412 propiedades y estancias que en tamaño son igual a 13 veces la Capital Federal. ¿Escuchó bien semejante locura?

Las tierras que nos robaron las familias Kirchner y Báez, ocupan el mismo territorio que 13 veces la Capital Federal: 263 mil hectáreas.Y dos lujosos aviones que en realidad, eran tres y uno se incendió sospechosamente. Y siguen las estafas. Es interminable la lista de bienes y billetes que robaron.

Record Guinnes. Por eso los Kirchner están entre los más corruptos del planeta. Lázaro tiene, o tenía, la flota de vehículos más grande del país. Ni las empresas de transporte tienen 1.000 vehículos como él. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana.

La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y el vigilador en retiro efectivo del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ese monumento a la corrupción y la desmesura fue monitoreado on line por Cristina desde cualquier lugar. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo.

La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: "Lázaro, levántate y anda".

Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición.

La información dura y pura dice que Lázaro, recibió 52 contratos por la friolera de 46 mil millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito.

La convivencia fue obscena entre ellos. A Cristina y Lázaro Báez no los une el amor sino el espanto. Ella nunca lo quiso. Pero hoy más que nunca, uno está atado a la suerte del otro.

Lázaro ya fue excarcelado, generó un bloqueo de repudio en el country Aires de Pilar porque sus vecinos no quieren convivir con semejante ladrón de estado, por más tobillera electrónica que le pongan.

Y eso que en ese barrio privado, uno de los más lujosos, Lázaro tiene dos casas y cuatro terrenos. Pero debe dos millones de pesos de expensas.

Dos fiscales de Justicia Legítima, Abel Córdoba y Javier de Luca, en lugar de acusar como es su trabajo, defendieron y jugaron para Lázaro Báez de Kirchner. El doctor Córdoba, fue condecorado por Florencia Saintout como "fiscal de la patria", hace 4 años. Más claro, imposible.

Esto generó la ola de excarcelaciones de los presos más cercanos a Cristina: Amado Boudou, Julio de Vido, Pata Medina, Luis D’Elia, Cristóbal, Fernando Esteche Roberto Baratta, el Caballo Suárez y sigue la lista de angelitos cristinistas.

La colosal corrupción comprobada, de la Cleptocracia K nos permite rebautizar la ruta del dinero K como la Autopista del dinero K. Porque la magnitud del robo supera todo lo imaginable. Ella dijo, igual que Fidel Castro que la historia ya la absolvió y que los jueces van a tener que responder preguntas.

Pero lo cierto es que la condena social hacia Lázaro, también es un mensaje para Cristina. Todos la llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Porque son lo mismo. Báez es Cristina.

Alfredo Leuco: Illia es la ética republicana

Se cumplieron 120 años del nacimiento de don Arturo Umberto Illia. Ya sé que hace poco le hablé de su vida y obra a propósito de un aniversario del golpe que lo derrocó.

Pero es tan angustiante la aparición cotidiana de ladrones de estado y de funcionarios absolutamente corruptos, que la única defensa que tenemos los ciudadanos honrados, es respirar el aire puro que dispara la figura de don Arturo.

Uno se llena de frustraciones y bronca cuando ve personajes tóxicos como los Mario Ishi y la falopa en las ambulancias o ese malandra que se robó en Salta los 35 kilómetros de gasoductos y ni hablar de los campeones mundiales de las estafas de estado encabezados por Cristina, Boudou, Lázaro y siguen las firmas.

Hoy cumpliría 120 años don Arturo Illia. Sería una buena idea designar al 4 de agosto como el día de la austeridad republicana o el día de la ética en la política. Porque ese fue su extraordinario aporte.

Así quedó instalado en la memoria colectiva de los argentinos. Pero también es cierto que, como dice Agustín María Barletti, don Arturo no fue solamente un presidente honesto.

Nos recuerda en su nota que Illia vivió en Europa durante un año, desde 1933 y pudo padecer en carne propia el surgimiento del fascismo de Hitler y Mussolini. Eso marcó para siempre su lucha por la libertad y en contra del horror criminal de todos los nazis.

Yo no sabía, pero Barletti cuenta que llegó a dormir un par de noches en un calabozo de Berlín por negarse a saludar con el brazo en alto ante el paso de una patrulla de las SS.

También nos ilustra sobre el coraje de don Arturo. El extraordinario gobernador de Córdoba de aquel momento, don Amadeo Sabattini, estaba jaqueado por una posible intervención federal a su provincia.

El radicalismo envió a Illia al norte argentino a negociar con peligrosos traficantes la compra de armas de rezago de la guerra chaco paraguaya para defender al gobierno constitucional y popular de "El Peludo Chico" como le decían a Sabattini por "El Peludo" que era Hipólito Yrigoyen.

A este país le faltan más políticos como don Arturo Illia. Gente que no meta la mano en la lata para enriquecerse en forma ilegal y que busque consensos y diálogo. Porque como dijo Alfonsín, si la democracia no es diálogo, es violencia.

Si lo sabrá don Arturo que hasta tuvo que sufrir un simulacro de fusilamiento. Justó el, que era un admirador del pacifismo de Ghandi y un practicante del yoga. Illia era un hombre del partido.

Recorrió todos los rincones del país y todos los cargos. Fue senador provincial, vice gobernador y luego gobernador de Córdoba y diputado nacional.

El golpe que lo derrocó, es un golpe que todavía duele. Todos los asaltos al poder protagonizados por los militares, tuvieron resultados nefastos porque dinamitaron las instituciones democráticas y la libertad.

Pero el de Juan Carlos Onganía contra don Arturo tuvo características especiales porque voltearon a Illia por todo lo bueno que estaba haciendo y porque al cerrar el camino de la democracia, los militares, le abrieron las puertas a la violencia de los civiles.

Mucha gente recuerda a ese médico rural con ponchito sobre los hombros que llegó a ser presidente de la Nación. Pero muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota una verdadera leyenda republicana.

Pero que, además de atender a los pacientes, fue un gran colaborador de Salvador Mazza en la investigación y el cambio de la lógica para combatir el Mal del Chagas. Llegó a la presidencia en 1963.

Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. "Tasas chinas", diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos.

Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Por primera vez se redujo la deuda externa. Firmó con Eduardo Frei, el presidente demócrata cristiano de Chile, un acuerdo para exportar sus productos desde cualquiera de los dos océanos.

Fue el primer país occidental en comerciar sus productos, trigo en este caso, con la China Popular de Mao. Pragmático sabía que la responsabilidad de los hombres de estado es cuidar las necesidades y el interés nacional, no la ideología.

El desempleo en 1965 era del 4,4%. Las proyecciones para el año 66 eran que el salario real iba a experimentar un aumento promedio del 15 por ciento. Promulgó la Ley de Salario Mínimo Vital y Móvil. El presupuesto en educación y salud aumentó un 24 %, ¿suena a otro planeta, no?

Pero quiero ser lo más riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.

Le doy un dato más: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan de lucha que Augusto Timoteo Vandor, alias El Lobo, y el resto del sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad.

Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera.

Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy más facturan en el planeta, pese al gran crecimiento de las empresas punto com y las tecnológicas: los medicamentos y el petróleo. A Illia nunca le perdonaron eso.

Nunca le perdonaron tanta independencia, ley de medicamentos, anulación de contratos petroleros tal como lo había prometido en la campaña electoral. Si hasta se opuso al envío de tropas a Santo Domingo. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones.

A Illia no lo derrocaron los chistes irónicos ni la caricatura de una tortuga. A Illia lo derrocaron los militares reaccionarios cripto fascistas como Juan Carlos Onganía, los monopolios extranjeros y sus socios internos, los jerarcas sindicales, su debilidad de origen y la indiferencia de la mayoría de la sociedad que no salió a defender al Gobierno como se lo merecía.

El mismo lo dijo: "A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean la Casa de Gobierno".

Cuando lo voltearon, se instaló el oscurantismo cultural más reaccionario que reprimía libertades y profesores con bastones largos, alargaba minifaldas, allanaba hoteles alojamiento y cortaba pelos largos de rebeldía. Seamos sinceros con nuestra verdad histórica.

Aquel día, seguramente el más triste en la vida de don Arturo, cuando el general Julio Alsogaray le comunicó que lo destituían como presidente de la Nación, se tuvo que ir de la Casa Rosada rodeado por un pequeño grupo de amigos.

Don Arturo llamó "salteadores nocturnos" a los sediciosos de Alsogaray y del coronel Luis César Perlinger. "Sus hijos se lo van a reprochar", les vaticinó.

Y la historia se los reprochó: un hijo Alsogaray se sumó a la guerrilla con el tiempo y fue abatido en un enfrentamiento armado en el monte tucumano durante la dictadura de Videla. Y Perlinger le pidió disculpas públicas a Illia y le agradeció la lección que le dio.

Pero con el tiempo el coronel arrepentido sería un colaborador de la criminal insurrección armada trotskista del Ejército Revolucionario del Pueblo. El Gobierno de Illia tuvo el primer planteo militar a los dos meses de haber asumido. suficiente.

Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca más un presidente hizo lo que él hizo con los fondos reservados: no los tocó.

Nació en Pergamino pero don Hipólito Yrigoyen le aconsejó que fuera a vivir a Cruz del Eje para llevar el radicalismo popular a los talleres ferroviarios. Allí, don Arturo, ejerció su vocación: el arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política.

Todavía no habían llegado los tiempos de los vidrios polarizados y los guardaespaldas. La plata robada no se pesaba ni se escondía en bóvedas. No se cobraban pensiones vitalicias como las de Cristina y Boudou.

A la luz de los Kirchner y su asociación ilícita, la figura de Don Arturo merece un monumento a la honestidad. Illia nació en un hogar de inmigrantes italianos. Sus padres se llamaban Emma y Martín. Su padre era chacarero.

Don Arturo tuvo un Renault Dauphine que debió vender cuando dejó de ser presidente para pagarle una operación en la ciudad de Houston a Silvia, su esposa, que, de todas maneras, murió poco tiempo después.

A Don Arturo Umberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho más pobre de lo que entró y eso que entró pobre.

Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Hoy cumpliría 120 años. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia.

Yo tenía 11 años cuando los golpistas y la brigada lanza gases de la Policía Federal lo arrancaron de la Casa de Gobierno. Mi padre, que lo había votado y lo admiraba profundamente, se agarró la cabeza y me dijo: Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.

Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

Inseguridad para todos y todas

Todo el tiempo estamos denunciando la pandemia de la inseguridad. Han crecido muy fuerte la cantidad y la ferocidad de los delitos. Pero muchas veces se nos hacen callos en el alma y todo se transforma en un número de las estadísticas o en algo que no nos va a pasar a nosotros.

Por eso quiero humanizar este drama con tres ejemplos que me estremecieron en los últimos días. Son tres esforzados laburantes que se ganan el pan con el sudor de su frente. Que se rompen el lomo para llevar, con dignidad, un peso a sus casas. Para parar la olla. No pretenden nada más.

Adrián Pocovi es un mecánico de 48 años. Tuvo que abandonar la carrera de ingeniería para darle una mano a su viejo en el taller. Viene trabajando día y noche y el manguito que le sobra lo invierte en herramientas y maquinarias para brindar un mejor servicio para sus clientes.

Es conocido en su barrio, en Santa Fe. Alegre, siempre anda con su mameluco y sus manos con grasa, como corresponde. Le robaron varias veces. Ya están acostumbrados. Pero esta vez la cosa fue distinta.

Llegó muy temprano al taller para tomar unos mates antes de empezar la jornada y habían arrancado la reja de la ventana. Por ahí entraron y le robaron todas sus herramientas y máquinas.

Adrián estaba quebrado, desolado. Le llevó 27 años comprar las llaves inglesas, las pinzas, la amoladora, la motosierra o la pistola de impacto neumático. Y se quedó sin nada.

Encima dijo que estaba agradecido porque su padre, que vive al lado, no salió de la casa porque lo hubieran asesinado. Como una postal macabra de la Argentina que estamos viviendo, puso un cartel en la puerta que dice: "Compro mis herramientas robadas".

Sabe que la policía no va a hacer nada y que jamás las va a recuperar. Por eso dice que las quiere comprar él. Pero ni piensa en la pesadilla de que los mismos ladrones, se las vuelvan a robar. A ese compatriota honrado y esforzado, le cagaron la vida.

A Fernando Marino, directamente, le quitaron la vida. Tenía 28 años y convivía con quien era su noviecita hace 6 años. Se quedó sin trabajo en una empresa de medicina prepaga y estaba desesperado en medio de la cuarentena porque no conseguía nada.

Le daba vergüenza pedirle una ayuda a su viejo al que tampoco le sobra nada. Viven con lo justo. El padre le prestó a Fernando una camionetita para que hiciera unas changas como repartidor de paquetes a domicilio.

Hacía una semana que estaba en esa tarea. Frenó en una calle de Adrogué, para averiguar una dirección. Dos malditos motochorros le quisieron robar su mercadería y le pegaron un balazo en el pecho. Lo mataron y se fugaron sin llevarse nada. Solo la vida de Fernando.

Hoy ya no está pero había terminado el secundario en una escuela de adultos y quería ir a la universidad. Quería progresar. Cumplir las leyes. Armar una familia.

Cristian Almarás es un colectivero, tan sacrificado como todos los colectiveros. Maneja un coche de la línea 324. En Florencio Varela, dos salvajes subieron y le robaron unos pocos pesos, el reloj y el celular. Pero no se fueron.

Tal vez porque son sanguinarios o porque tenían la cabeza quemada por la droga, le cortaron un dedo con un cuchillo de carnicero. Porque si, nomás. De puro criminales que son.

Son solamente tres ejemplo pero son miles los casos de inseguridad brutal. En estos momentos se produce un robo cada tres minutos. Ahora un análisis político de la falta de política de seguridad que tiene este Gobierno de los Fernández y el de Axel Kcillof, fundamentalmente.

Regla básica: los delincuentes deben ser castigados y no importa si son civiles o uniformados, kirchneristas o macristas, argentinos o extranjeros.

Horacio Verbitisky, quedó congelado en los 70 cuando Montoneros asesinaba policías o militares porque eran los instrumentos de la represión oligárquica.

Eugenio Zaffaroni se convirtió en un fundamentalista defensor de los ladrones y criminales porque, según piensa, todos son víctimas de la injusta sociedad capitalista.

Ya han pasado muchos años y ya comprobamos que esa actitud es profundamente reaccionaria porque se pone siempre en el lugar de los victimarios y nunca en el lugar de las víctimas.

Se auto engañan diciendo que lo hacen en defensa de los derechos humanos y en realidad violan los derechos humanos de los ciudadanos honrados y pacíficos que todos los días se esfuerzan para trabajar y estudiar.

Y como si esto fuera poco, no comprenden que los más afectados son los sectores más humildes de la sociedad a los que dicen defender. Estos delirantes dicen que el tema de la inseguridad es una bandera de los ricos y de la derecha? ¿Se acuerda cuando Cristina decía eso?

Pregunto: ¿Eran millonarios, acaso los tres casos que le conté? Fernando, el repartidor, Adrián el mecánico y Cristian, el colectivero no merecen protección? ¿Los delincuentes que los atacaron, ¿No merecen castigo con todo el peso de la ley?

Este gobierno liberó a 4.500 presos desde que comenzó la pandemia. Y no liberó más porque se armó un escándalo político y cacerolazos fuertísimos que frenaron ese despropósito presuntamente progre.

Todos los días las madres de la pobreza sufren al ver como a sus hijos les roban la mochila, las zapatillas, les cobran peaje o los suman al narco menudeo. En el gobierno anterior, cada vez que la gendarmería iba a los barrios con más exclusión social eran aplaudidos.

Les rogaban que no se fueran. Cada vez que destruían un bunker de los narcos, eran ovacionados. Verbitsky, Zaffaroni ven un gendarme y todavía ven un represor de la dictadura de Videla.

Algún gatillo fácil o mal policía hay, y por supuesto, debe pagar por lo que hizo. Pero hay decenas de policías que actuaron bien y se pasan años presos y pierden su trabajo y su familia.

Atrasa 30 años y es nefasta esa idea de que en cada uniformado hay una represor y que en cada delincuente una pobre víctima del capitalismo. La política de seguridad debe ser democrática, eficiente y debe medirse por resultados.

Hay una ancha avenida del medio cargada de racionalidad y profesionalismo entre los extremos de Bolsonaro y Zaffaroni. Entre Sergio Berni y Sabina Fréderic.

El policía debe ser capacitado, educado, bien armado con la última tecnología, formado en derechos humanos pero con una actitud firme de defensa de la sociedad. Hay que valorarlos y respetarlos. Hay que proteger a los que nos protegen a nosotros.

Es triste recordar que el cristinismo tuvo una relación inmejorable con los que han cometido delitos. No es casual que en las últimas elecciones hayan sacado casi el 75% de los votos en las cárceles. Había fiesta entre las rejas.

Los internos ya tienen experiencia de lo que fue el Vatayón Militante que permitía salir a los detenidos para ir a actos, presuntamente culturales.

El relator del relato que volvió también recargado, Víctor Hugo Morales le escribió el prólogo al libro del Luis Vitette Sellanes el jefe del robo del siglo en el banco Río.

En ese texto, sin que se le caiga la cara de vergüenza, Víctor Hugo hace inmorales reflexiones donde pone al malandra casi como si fuera un Robin Hood moderno porque "cada uno combate a la sociedad capitalista como puede".

¿Qué diría Víctor Hugo si Vittete siguiendo sus consejos, le desvalija su lujoso departamento de Nueva York? ¿Será generoso con el bolsillo ajeno?

Guillermo Moreno se hizo más tristemente célebre con aquel video, tenebroso donde le aconsejaba a los que querían vivir de lo ajeno que lo hicieran, pero que tuvieran códigos de no lastimar y quebrarle la cadera a una pobre jubilada.

El que les facilita su actividad a los delincuentes, es cómplice. Todo lo contrario, los pistoleros y estafadores deben saber que no es gratis delinquir y que los costos deben ser mucho más altos que los beneficios de robar en un negocio o afanar una empresa.

Estoy absolutamente convencido que la seguridad democrática es un derecho humano. Vivir, trabajar y estudiar en paz y tranquilidad con nuestras familias y defender la vida, es un reclamo justo y profundamente democrático y republicano.

Estoy seguro que los más perjudicados por la inseguridad son los argentinos más humildes que no tienen recursos para tener rejas, alarmas, o vidrios polarizados en autos que tampoco tienen.

Zaffaroni es el gran responsable de la llamada "puerta giratoria", donde muchas veces, un ladrón o un asesino sale en libertad a la velocidad de la luz. Necesitamos una policía de manos limpias y de mano justa, no de mano dura y tampoco de brazos caídos.

¿Se acuerda de Aníbal Fernández, cuando no, que rompió el boludómetro y dijo que era una mera sensación térmica? ¿O que Argentina era un país de paso de los narcos?

Hay que alertar. Para "vivir sin miedo y no convivir con el miedo". El miedo es el peor veneno de una sociedad y de un individuo. Siempre el pánico nos saca lo peor de nosotros.

Hay que ser duro con los delitos duros y duro con las causas que llevaron a esa persona a delinquir? Pero mientras tanto hay que proteger la vida de la gente. Sin Zaffaronis ni Bolsonaros.

Para frenar la pandemia de inseguridad. Para que no haya impunidad para todos y todas.

Alfredo Leuco: la Reina Cristina y su Corte

La República Argentina debería encender sus luces de alarma ante el atropello arrollador de la República Cristina.

Es que el operativo más formidable de búsqueda de impunidad y venganza del que se tenga memoria en democracia, avanza a paso redoblado y a tambor batiente.

Ya comenzó el asalto a la Corte Suprema de Justicia que es el principal objetivo. Alberto Fernández, una vez más hizo lo contrario de lo que dijo. En campaña electoral y hasta hace diez minutos sostuvo que no habría que modificar los integrantes del máximo tribunal argentino.

Dicen que el peor enemigo de Alberto Fernández es el archivo. El 9 de junio de 2016, dijo en televisión y en forma contundente que la Corte debe tener 5 miembros y que Cristina piensa lo mismo.

Y encima criticó a Eugenio Zaffaroni por plantear algo que es muy parecido a lo que se va a impulsar ahora. Cambia, todo cambia.

Cristina, una vez más, lo obligó a quemar sus convicciones y para disimular semejante agachada, el presidente, testaferro político de la vice, armó una comisión de notables para que lo asesoren sobre el tema. Se lavó las manos.

Va a decir que tuvo que cambiar de opinión por el trabajo de juristas expertos y no por orden de Cristina. Pero la trampa ya está hecha. Es un engaña pichanga tan infantil que asusta por la falta de creatividad.

La conclusión a la que va a llegar esa comisión es voto cantado. Van a recomendar al presidente lo que su jefa política quiere y necesita con urgencia: una Corte Suprema de Cristina. Es la única manera de llevar a la práctica un auto indulto, o una auto amnistía.

Una Corte Suprema con mayorías automáticas, como la de Carlos Menem, que resuelva según las órdenes de Cristina. Por eso la llamo Corte Suprema de Cristina. Porque dejará de ser Corte Suprema de Justicia.

Habrá cortesanos de la reina y no magistrados independientes. Y esto es de una gravedad institucional poco frecuente. Por eso hablo de que la República debe encender sus luces de alarma.

El camino lo marca el abogado de Evo Morales y principal asesor jurídico de Cristina: el doctor Raúl Eugenio Zaffaroni que, dicho sea de paso, es el principal responsable de que haya una parte de la justicia y de la facultad de derecho que se especialicen en beneficiar delincuentes y perjudicar a las víctimas de delitos.

¿Qué propuso Zaffaroni? Una Corte Suprema de 15 miembros dividida en forma inconstitucional en 5 salas. Y eso es lo que la comisión de juristas le va a recomendar a Alberto y eso es lo que Alberto va a hacer para felicidad de Cristina.

¿Por qué estoy tan seguro que la decisión ya está tomada y el resultado está puesto? Es muy sencillo. Solo hay que repasar la pertenencia político partidaria de cada uno de los once integrantes y comprobaremos que la mayoría de las votaciones, van a terminar ocho a tres.

No es precisamente equilibrada ni pluralista la comisión que convocó Alberto y que le dibujó Cristina. Ocho son los que simpatizan o militan con el peronismo en general y con el cristinismo en particular. Y solo son los tres juristas a los que no se les conoce camisetas partidarias. Así es Cristina.

Podrían haber elegido 6 del palo y 5 críticos. De todas formas ganaban 6 a 5. Pero por las dudas y para evitar sorpresas, la comisión tiene amplia mayoría oficialista. Veamos.

El grupo de los 8 que van a recomendar a Alberto que amplíe la Corte lo integran Carlos Beraldi y León Arslanian. Uno es el abogado defensor de Cristina y el otro de Ricardo Echegaray.

A confesión de partes, relevos de pruebas. Fueron socios durante mucho tiempo y nunca ocultaron sus convicciones peronistas.

De todos modos, siempre me pregunté los motivos por los que el doctor Arslanián elegía, a esta altura de su vida, pelear en el barro en lugar de conservar el bronce que se ganó por haber integrado el tribunal que juzgó y condenó a las juntas militares.

¿Por dinero? No creo que los honorarios logren mover la aguja de su patrimonio: es millonario. ¿Por prestigio social? Tampoco. Ya lo tenía y lo fue perdiendo por asistir a varios personajes como Gils Carbó, Alderete y Echegaray, entre otros.

¿Por militancia y disciplina partidaria? Tal vez. Pero volvamos al tema de la comisión. Ya tenemos dos del lado de Cristina. Hay seis más. Enrique Bacigalupo, de gran prestigio en España, donde vive, se formó en el peronismo y fue funcionario de Héctor Cámpora.

Fue uno de los mentores jurídicos de Alberto, junto a Esteban Righi, Ministro de aquel gobierno y echado por Cristina y Boudou como Procurador General de la Nación.

El cuarto jugador cristinista es Gustavo Ferreyra, que hizo gran parte de su carrera al lado de Zaffaroni que, como le dije, es el autor intelectual de este asalto inconstitucional a la Corte.

El quinto, Omar Palermo, es uno de los fundadores de Justicia Legítima. No haré más preguntas, señor juez. Las restantes, son tres mujeres. Marisa Herrera, coordinadora de los equipos de justicia del Partido Justicialista.

Claudia Sbdar fue designada en la Corte de Tucumán por el gobernador José Alperovich que además nombró a su hijo como secretario privado.

Y por último, María del Carmen Battaini, nombrada en Tierra del fuego por el gobernador peronista Carlos Manfredotti y además impulsa la ampliación de la Corte Suprema provincial, con lo que ya sabemos que piensa al respecto.

Aclaración necesaria: Todas y todos, son profesionales de primerísimo nivel y de excelencia que nadie discute. Mi crítica es política.

Lo mismo digo respecto de los tres miembros restantes de la comisión asesora del presidente. Tranquilamente podrían integrar la selección nacional de los mejores juristas.

Hablo de Inés Weinberg de Roca. Ella fue propuesta por Mauricio Macri como procuradora general pero el peronismo no le dio los votos.

Hilda Kogan, jueza de la Corte bonaerense a la que casi no se le conoce la voz y mucho menos sus preferencias ideológicas y Andrés Gil Domínguez que estuvo en la vereda de enfrente en un par de casos muy importantes que involucraron a Cristina como la Ley de Medios.

Aquí también mi reflexión es política. Estos tres brillantes profesionales, seguramente, son conscientes de que al final, van a tener que escribir un despacho por la minoría. Los votos de los ocho restantes van a ir en un mismo sentido de unidad y respaldo a las necesidades de Cristina.

¿Ayuda eso al debate tan necesario en la justicia? ¿O sus presencias en esa comisión son funcionales o legitiman esta trampa que es la crónica de un final anunciado? Tengo un gran respeto por los tres, pero me pregunto lo que muchos abogados intachables se preguntan.

Hoy mismo, otra estrella de las leyes, el profesor de Derecho Constitucional, Roberto Gargarella escribió en Clarín que "el Poder Judicial, al que la sociedad considera, con razón, desprestigiado, poderoso, corrupto, millonario y poco democrático, fue utilizado una y otra vez como excusa para insistir sobre lo mismo: impunidad para los amigos, venganza para los enemigos".

Por eso al comienzo de esta columna le hablé del operativo más formidable de impunidad y venganza puesto en marcha en democracia. Es la traducción práctica de la peor frase del peor Perón: "A los amigos todo, a los enemigos, ni justicia".

Precisamente, la movida esta tan coordinada por el Instituto Patria que no ha dejado lugar clave sin cubrir. ¿Saben quiénes son los presidentes de las comisiones de Justicia parlamentarias? Oscar Parrilli en el senado y Rodolfo Tailhade en diputados.

Exjefe y exintegrantes de los servicios de inteligencia de Cristina. Y Tailhade, un talibán cristinista en lucha contra los periodistas, en el día del amigo recibió incluso fuego amigo por haber citado aquella frase nefasta de Perón en un tuit. Fue premonitorio.

La oposición debe armar un esquema de resistencia a estos avances antidemocráticos. Debe poner límites a tanta desmesura e irracionalidad fogoneada por el vamos por todo de Cristina. Hay banderas que no se pueden bajar nunca.

La independencia de los poderes, la libertad de expresión y la plena vigencia de la Constitución. La doctora Elisa Carrió rompió su silencio para advertir que no hay ningún tipo de acuerdo posible para tratar la ampliación de la Corte Suprema.

Es que sería escandaloso que a cambio de un puestito, algún tránsfuga de Juntos por el Cambio, aceptara semejante afrenta. Mario Negri fue en el mismo sentido. Dijo que la presencia de Beraldi "hace que esa comisión nazca muerta porque es el abogado de Cristina y necesita sacarle las causas que tiene".

Encima, todo esto ocurre cuando la inmensa mayoría de los argentinos está ocupada y preocupada por los muertos de la pandemia y la inseguridad y por los heridos de la hecatombe económica. Cristina quiere apurar todo.

Quiere aprovecha este momento para consolidar su impunidad, algo que sabe no tiene un respaldo mayoritario. Cristina entiende que es ahora o nunca.

Pero gran parte de los argentinos comprende que con impunidad y venganza este país no tiene salida. Y que los autoritarios y los ladrones deben tener merecido por violar la ley. Para que la Corte no sea de Cristina. Y para que la Argentina no termine de hundirse en la desesperanza y el dolor.

Los intentos hegemónicos del cristinismo siguen su ruta. Y a todos los que se oponen los tratan de odiadores seriales.

Pero el país sensato y democrático, no debe permitir que Cristina sea la dueña de la República. La democracia resuelve sus problemas con más democracia. Nunca con más prepotencia ni chavismo.

Este no es un país de mierda

Este no es un país de mierda. En todo caso, a este país, lo hicieron mierda. O lo hicimos mierda. Me involucro, porque creo que todos los argentinos tenemos una cuota parte de responsabilidad.

Por supuesto que los dirigentes y funcionarios, son mucho más culpables que los ciudadanos comunes. Los que manejaron y manejan el poder desde la política, las empresas, la justicia, la educación o los gremios, son los primeros que tienen que ir al banquillo de los acusados.

Porque tuvieron y tienen las herramientas para cambiar las cosas y en general, por acción u omisión, permitieron o facilitaron que este país se fuera hundiendo cada vez más. Los habitantes de este suelo, seguramente habremos contribuido con nuestras propias agachadas.

Insisto con la idea que le comenté el otro día. No creo que haya una sociedad de ángeles y que sus dirigentes sean demonios. Los funcionarios de todos los niveles no vienen de Japón ni los trae la cigüeña de Paris. Son mucho más parecidos a nosotros de lo que creemos.

Tienen nuestras mismas miserias y grandezas. Insisto con esta obviedad: no tendremos mejores gobiernos si no tenemos una mejor sociedad.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Estamos entre los pocos países del mundo que vienen cayendo sin prisa pero sin pausa, hace décadas. Vamos para atrás y para abajo.

En un momento jugamos en primera y éramos admirados por nuestros recursos naturales y por nuestros recursos humanos. La riqueza del campo y de nuestra educación pública, nos permitía estar en las ligas mayores.

Brillaban nuestros científicos, nuestros profesores e investigadores, los premios Nobel que no tiene cualquier país, el progreso y la excelencia, la movilidad social ascendente. Hoy nos fuimos varias veces al descenso.

Hemos destruido riqueza, multiplicado por cien la pobreza y el hambre y participamos de una comunidad cargada de odios, revanchismos y mezquindades. Las redes sociales son cloacas donde todos los días aparecen grietas cada vez sembradas de insultos.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Lo digo porque en los últimos tiempos me cansé de escuchar esa frase. "Este es un país de mierda. Argentina es inviable. Hay que irse a vivir a otro lado".

¿No le pasó lo mismo, señor oyente? ¿No escuchó eso de sus amigos, familiares, compañeros de trabajo y estudio o en el supermercado o en la cola del colectivo?

La única salida que tiene este país es Ezeiza. Que vengan los alemanes o los uruguayos a gobernarnos. Esto no se aguanta más. Son quejas reiteradas que se generalizan. Por supuesto que en muchos casos, estas palabras, están en el plano de la fantasía o de la catarsis.

Son pocos los que están en condiciones de irse a otro país. Por idioma, por capacidad técnica o por no alejarse de la familia, no es un tema tan sencillo. Incluso, nada nos garantiza que en otro lugar encontremos mejores condiciones para vivir dignamente y tratar de ser felices.

El arraigo, las raíces, nuestro ADN, son muy importantes para saber quiénes somos, que queremos y donde estamos parados. Hay mucha gente exitosa en el exterior que vive añorando su tierra y sus afectos más profundos y que nunca deja de ser un extranjero.

Ojo que con esto no quiero hacer un ensayo sociológico. Porque no me da el cuero y porque este no sería el lugar más adecuado. Solo estoy tratando de que pensemos juntos que nos pasa y porque nos pasa. Y no pretendo tener la verdad revelada ni mucho menos.

No soy quien para levantar el dedito y dictar cátedra. Cada uno sabrá cuál es su mejor camino hacia su felicidad y la de sus seres queridos. Porque ese es el gran desafío.

Para algunos será peleando en esta tierra para cambiarla, expulsar a los que dinamitaron este país y tratar de ser mejores ciudadanos para tener mejores gobernantes. Y otros preferirán huir despavoridos y probar suerte y construir un destino en otro lado.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Hay un sector importante de la población que está harta. Vamos a decirlo en criollo: muchos compatriotas tienen las bolas por el suelo. Están podridos y por momentos caen en la tentación de bajar los brazos.

Es que a cada rato se presentan montañas inmensas que subimos con un esfuerzo terrible y cuando llegamos a la cima, extenuados, resulta que hay un estado que te pone delante otra montaña gigantesca y otra más, y uno no termina nunca de subir la cuesta pese a que las piernas ya no le responden.

Cada uno cuando se levanta a la mañana, tiene su propia montaña. Y los dirigentes de todos los ámbitos en lugar de facilitar las cosas, potenciar a los emprendedores e incentivar el trabajo, el esfuerzo y la creatividad, son como decía algún político, una máquina de impedir.

Esto no se puede, señor. Tiene que hacer 150 trámites. Ese expediente no sale, señora. Tiene que dejar plata para los muchachos. El abuso del estado llega a la asfixia brutal: hay 165 impuestos en la Argentina. Una locura.

Hay sectores del gremialismo que pisan todos los brotes y no dejan crecer a nadie. Se abusan con sus exigencia y al final se funde o cierra la empresa en la que trabajan. Pan para hoy y hambre para mañana.

No son todos, por suerte, pero hay una mayoría de dirigentes que se hacen millonarios con el dinero del pueblo. Son ladrones y mafiosos. Crece el hambre, crece la desocupación y los delitos cada vez son más sanguinarios. "La inseguridad es una sensación", nos decía un lenguaraz.

"Argentina es un país de tránsito", repetía y ahora a los narcos los tenemos adentro, bien adentro, prostituyendo todo lo que tocan. Incluso, las respuestas desesperadas de muchos ciudadanos son defenderse como pueden, a los tiros, con rejas por todos lados.

Y muchos despreciables, encima, defienden a los delincuentes. El estado te arranca la cabeza con impuestos, te aturde la vida con burocracias y papeles y no es capaz de brindarte los mínimos servicios de seguridad y educación.

Otro tema: el desplome de la calidad educativa también resume múltiples causas. Pero el rol del gremialismo docente, castigando todo lo que sea innovación y blindando sus privilegios, son la madre de todas las dificultades que ahora, además, han multiplicado en muchos casos, adoctrinando chicos y jóvenes en lugar de despertarle curiosidad y amor por el estudio.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Si vamos a la historia, seguramente encontraremos hitos de nuestra implosión, de nuestro suicidio colectivo.

Los que amamos la democracia, pondremos el acento en aquél golpe de estado de 1930 del teniente general José Félix Uriburu que fue el comienzo de muchas dictaduras posteriores.

Los que amamos la República, no podemos desconocer el populismo peronista que sumó derechos, pero que también potenció los autoritarismos, el facilismo, la venganza y las persecuciones.

Los que amamos el progreso y la carrera por superarse a sí mismo, observamos que concepciones religiosas masivas fueron poco a poco consolidando el clientelismo, el combate a los que generan riqueza y el resentimiento hacia los que encabezan la locomotora del crecimiento.

Los falsos progresismos de los últimos años, vienen satanizando incluso la meritocracia. Son tan burdos y dogmáticos que creen que el avance social siempre debe ser colectivo e impulsado solamente por el estado que reparte prebendas y planes. Así nos va.

Han edificado un drama conceptual que está en las convicciones de muchísimos argentinos: solamente tenemos derechos y ninguna obligación. La obligación es del estado que nos tiene que proveer todo.

Y eso ha generado un achatamiento en la curva de los emprendedores y un castigo insólito hacia los que crean fuentes de trabajo. Son tan jurásicos que creen que una sociedad más igualitaria es igualar hacia abajo.

En lugar de distribuir la riqueza, como dicen, potencian la pobreza. Se puede ver en todas las estadísticas. Este no es un país de mierda. Este es un país maravilloso que recibió con los brazos abiertos a mis abuelos que huían del hambre, los nazis y las guerras.

Les dio respeto y un lugar para que pudieran pelearla. Desde los conventillos, pudieron convivir en paz y sin discriminaciones con otras clases sociales, razas o religiones. Mis abuelos eran muy pobres y rompiéndose el lomo trabajando pudieron enviar a algunos de sus hijos a la universidad.

Y eso que uno vendía pan y facturas por las calles de Córdoba y el otro tenía una mercería en la calle Pasteur, en el corazón del barrio de Once.

Este no es un país de mierda. Este en un país maravilloso que fue un faro en muchos aspectos. No estoy seguro, pero tal vez en algún momento nos comportamos como esos hijos inútiles que funden la empresa próspera que le dejaron sus padres. Nos subimos al pedestal de la soberbia.

Nos creímos de verdad que Dios era argentino y que siempre nos iba a salvar una buena cosecha. Nada es para siempre.

Hasta los países y las empresas más ricas quiebran si no se les sigue poniendo el combustible del esfuerzo, del sacrificio, de la excelencia, de la honradez, de la solidaridad.

Ningún país, ninguna empresa y ninguna familia, aguanta mucho tiempo la corrupción, la envidia, el revanchismo resentido, la falta de incentivos, la insensatez cotidiana del estado, la mezquindad y la altanería de creernos los más vivos del mundo.

Tenemos que recuperar esos valores de nuestros abuelos y nuestros padres. Ellos no merecen que tiremos a la basura de la historia el ejemplo que nos dieron. Este país no debe ser gobernado. Debe ser refundado.

No hace falta que miremos modelos extraños ni de otro planeta. Miremos con ojos de hoy y con modernidad, como fue que ellos lograron poner este país de pie y cómo fue que nosotros, lo acostamos en la lona.

Refundemos el país desde la periferia al centro. En el interior profundo, los valores, todavía no están tan contaminados. Mucha gente se quiere ir porque dice que este es un país de mierda. Muchos se quedan y bajan los brazos y dicen: "Yo no me meto más, que se arreglen".

Yo no juzgo a nadie. Cada uno se arregla como puede y hace lo que quiere. Pero tengo la impresión de que la epopeya de refundar la Argentina con los valores de nuestros mayores, puede ser apasionante.

Nos puede cargar de épica y energía productiva. Es un trabajo duro, a mediano y largo plazo. No se puede cambiar todo de la noche a la mañana.

Son décadas de despropósitos y de creer que la Argentina es de goma y resiste todas las tropelías de los delincuentes, los vagos, los autoritarios y los incapaces. Pero creo que vale la pena empezar cuanto antes.

Tengo la sospecha o la ilusión de que este, no es un país de mierda. Y que podemos hacer mierda a los que lo hicieron mierda. ¿No le parece? Es ahora y es acá.

Soledad Pastorutti suele cantar un tema hermoso llamado Entre a mi pago sin golpear, que dice: "Fue mucho mi penar/ andando lejos del pago/ Tanto correr/ Pa’ llegar a ningún lado. Estaba donde nací/ lo que buscaba por ahí".

El pacto espurio entre Cristina y Alberto

El pacto espurio que firmaron Cristina y Alberto es el origen de todos los tiroteos verbales de estos días.

Es una situación de gravedad institucional porque ese acuerdo, es de imposible cumplimiento dentro de las reglas del sistema democrático.

Cristina le ofreció lo que Alberto siempre aspiró y nunca había imaginado poder cumplir: el sillón de Rivadavia. ¿Y qué le pidió Cristina a cambio?

Lo único que le interesa en la vida en estos momentos: la impunidad para ella y sus hijos y, si se puede, de paso, para los integrantes del Cartel de los Pingüinos.

La jefa política del gobierno quiere volver a tener un prontuario virgen, donde no haya vestigios de haber cometido delitos de mega corrupción y que Máximo y Florencia también queden limpios de toda sospecha.

Y si puede, Cristina pretende que la feliciten como dijo Jorge Lanata o que le hagan un monumento como los que le hicieron a Néstor Kirchner.

¿Cómo se puede concretar eso respetando la división de poderes y la Constitución Nacional? Son muchas las causas y varias están muy avanzadas.

Cristina tiene que estar en el banquillo de los acusados pese a que según ella, ya la absolvió la historia, como dijo emulando a Fidel Castro. Hay cantidad y variedad de pruebas documentales y decenas de testimonios de ex funcionarios y empresarios coimeros arrepentidos.

Cristina aceleró esta movida antidemocrática porque comprende que es ahora o nunca. Debe aprovechar la oportunidad, antes que se disipe la preocupación social por el saldo de muertos por la pandemia y de heridos graves por la hecatombe económica.

¿Qué puede hacer Alberto para cumplir con su parte del trato? ¿Indultar a todos y todas? El no quiere quedar grabado a fuego con ese estigma en la historia y ella no quiere porque el indulto perdona la pena pero no oculta el delito.

¿Una amnistía? Debe ser generalizada y desataría un escándalo social. Solo le queda ampliar los miembros de la Corte Suprema con abogados militantes para lograr una mayoría automática que liquide todas las causas.

O llenar de magistrados de Justicia Legítima los tribunales de Comodoro Py para que volteen todos los expedientes. Todo eso pone en tensión al sistema republicano y es muy difícil hacerlo de la noche a la mañana.

Y tal vez más adelante, sea directamente imposible, con el panorama de conflictividad social por la pobreza y la desocupación galopante que se viene.

Alberto no sabe cómo honrar ese acuerdo fundacional y deshonroso. Va y vuelve en todos los temas y, por ahora, no quiso o no pudo construir poder propio dentro del oficialismo. Primero anuncia con tono marcial que ya ordenó expropiar la empresa Vicentin.

Después, frente al repudio masivo del banderazo, retrocede, dice que se equivocó porque espera festejos y que no es un loco suelto que anda con la chequera expropiadora.

Y en ese mismo momento, la senadora Anabel Fernández Sagasti, la preferida de Cristina, insiste con la idea, desmiente al presidente y plantea que el objetivo de expropiar la agroexportadora, sigue en pie.

El mismo mecanismo del sí, no, bueno pero no tanto, lo hizo con Hugo Chávez y Maduro. A Lula le dijo que lo extrañaba. Su funcionario en la ONU le pidió elecciones libres a Maduro y protestó por las brutales violaciones a los derechos humanos.

Hasta el PRO felicitó a Alberto por ese volantazo democrático. Pero bastó que el relator del relato, Víctor Hugo, hablado por Cristina, lo retara por esa "vergüenza" y le manifestara su desilusión para que al Presidente, le volviera a temblar la voz y a titubear con los conceptos para asegurar que con Venezuela mantiene la misma posición de siempre.

Cristina radicaliza sus acciones y ahora lo hace públicamente, junto a sus soldados más fanáticos. Presiona a Alberto para que vaya en ese sentido y rompa con los empresarios, con Estados Unidos y con los medios de comunicación.

Y es ahí, en ese río tan revuelto con turbulencias institucionales, donde Cristina quiere encontrar su ganancia. Por eso es tan inquietante esta situación.

Porque como bien planteó Carlos Pagni en su columna, Cristina no solamente designó al presidente mediante un tweet, también se eligió a ella misma como primera en la línea sucesoria. Y esta es una amenaza constante.

El Diputado Álvaro de Lamadrid recordó que Néstor y Cristina apelaron por lo menos dos veces a golpes palaciegos o autogolpes. Los padecieron dos gobernadores de la provincia de Santa Cruz, la cuna del feudo.

Sergio Acevedo y Carlos Sancho fueron puestos por los Kirchner al frente del estado provincial y cuando no les sirvieron más a sus intereses, los destituyeron.

Ese es el concepto de la lealtad que tuvo el matrimonio presidencial: use y tire. Ya saben cómo se le dice a los productos que se usan y luego se tiran. No quiero ser grosero.

En OPI Santa Cruz, el colega Rubén Lasagno y en las redes sociales, los más audaces especulan con que una enfermedad del presidente resolvería esta batalla. ¿O que agobiado, Alberto, quebrado por su destino de títere, renunciaría.

En forma patriótica, por supuesto. Y cuando hablo de títere no erosiono la investidura porque cito al propio presidente.

Cinco minutos antes de aceptar el ofrecimiento de Cristina dijo: "O Cristina es candidata o se va a su casa, yo no tengo ganas de que el poder esté en Uruguay y Juncal y en la Casa Rosada haya un títere al que Cristina le prestó los votos".

Esta situación le generó a Alberto Fernández una ostensible fragilidad demasiado pronto. Todos los que defendemos y valoramos la democracia republicana, tenemos que estar atentos y denunciar cualquier intento de alterar el orden constitucional.

También Pagni citó a un funcionario que dijo que se viven tiempos de una "Ezeiza con distanciamiento social". Este es el peor riesgo de todos. Ya es repudiable que una vez más, el peronismo lleve su interna y su pelea de poder a toda la sociedad.

Que involucre a los ciudadanos que no votamos a los Fernández, en esta disputa que les hacer ventear mucha energía que no utilizan para gobernar y solucionar los graves problemas concretos que existen. No sería la primera vez que los justicialistas nos obligaran a tomar partido en sus rencillas.

En alguna ocasión, como en los 70, estas diferencias intentaron zanjarse a los tiros y con asesinatos, donde la masacre de Ezeiza fue un hito horroroso que desembocó en la dictadura militar y el terrorismo de estado.

Los gobernadores, mudos hasta ahora y los intendentes verticalistas, tienen mucha responsabilidad en evitar que esto se desborde. Estamos como sociedad frente a un desafío descomunal.

¿Cómo contener a Cristina que tiene muchos votos y poder movilizador y evitar que ella se lleve todo por delante? Su exigencia de impunidad es de cumplimiento imposible.

No se puede ocultar una inmoralidad y cleptocracia tan grande que hizo mega millonarios, en pocos años, a los secretarios privados del matrimonio presidencial. Eso solo da una pista de la magnitud del latrocinio cometido.

Que el árbol de los fuegos artificiales de los insultos que se cruzan actores secundarios como Grabois, De Vido, Bonafini o Cortiñas, no nos tape el bosque de la crisis en la que han metido a los valores cívicos.

Pero es cierto que la profanación de algunos significados llegó al máximo de su degradación. A los organismos de los derechos humanos, primero, le pusieron la camiseta partidaria y los transformaron en militantes de una facción.

Después a algunos, no a todos, los ensuciaron con el dinero de la corrupción como el caso de Bonafini y los manejos de la Fundación Sueños Compartidos o la Universidad de las Madres y finalmente, los sumaron a sus propias peleas internas.

Que Hebe de Bonafini ataque al presidente y que Nora Cortiñas o Carlotto lo defiendan, es solo un botón de muestra. El humor profundo de Fernando Sendra, los radiografió con claridad.

Dicen las caricaturas: "Último momento: Grabois y De Vido se acusan mutuamente de hacer negociados sucios". De inmediato la gente le cree a ambos. Con semejante credibilidad, podríamos ser candidatos, suponen los dos.

Irán juntos en la misma boleta. Anécdotas tragicómicas que no deben desviar nuestra mirada atenta a la coalición gobernante, que acelera su rumbo de colisión.

Alfredo Leuco: "Alberto, tenga cuidado con los golpes"

Alberto, tenga cuidado con los golpes. Usted avaló con el twitter oficial de la presidencia de la Nación un video en el que un puñetazo golpeaba una y otra vez a un periodista que se llama Diego Leuco.

Todo es más grave porque las imágenes editadas, fueron subidas a la red por un usuario que utiliza un seudónimo para ocultar su identidad, como todos los cobardes.

Alberto, tenga cuidado con los golpes. Su alter ego, Santiago Cafiero dijo que se trataba de un chiste. Nunca es momento para bromear con la violencia simbólica ni real. Y mucho menos en este país. Hay una larga lista de periodistas que usted agredió, maltrató o le faltó el respeto.

Pero el mensaje de la trompada tiene mayor gravedad. ¿Es una amenaza? ¿Le está dando idea a los grupos de tareas del cristinismo? ¿Fomenta el camino de los golpes para resolver los debates políticos?

Por eso le digo, Alberto, que tenga cuidado con los golpes. El diputado Alvaro de Lamadrid recordó que Néstor y Cristina apelaron por lo menos tres veces a golpes palaciegos o autogolpes. Los padecieron tres gobernadores de la provincia de Santa Cruz, la cuna del feudo.

Daniel Peralta, Sergio Acevedo y Carlos Sancho fueron puestos por los Kirchner al frente del estado provincial y cuando no les sirvieron más a sus intereses, los destituyeron. Ese es el concepto de la lealtad que tuvo el matrimonio presidencial: use y tire. Ya sabe cómo se le dice a los productos que se usan y luego se tiran. No quiero ser grosero. Le comento esto para decirle que tenga cuidado con los golpes.

Cristina sacó al partido Justicialista del congelador y ya con Gioja sin suturas en donde usted ya sabe, acusó de desestabilizador al documento que firmaron los tres presidentes de los principales partidos opositores. Por eso le hago este comentario. Si está preocupado por el cercenamiento de su poder y atribuciones, mire al costado, donde está Cristina.

Si teme que su investidura sea expropiada, recuerde lo que los Kirchner hicieron con Peralta, Acevedo y Sancho. Usan y tiran. Alberto, cuídese de los golpes. Nadie se imagina al Pro, el radicalismo o la Coalición Cívica en actitudes destituyentes.

Ojalá no ocurra nunca pero si Cristina lo lleva al borde del precipicio, sepa que que todo el arco político y todos los periodistas democráticos vamos a salir a defender las instituciones. Aunque no lo hayan votado y no lo vayan a votar jamás.

Sepa que el gran helicóptero amarillo, estaba siempre presente en las marcha del cristinismo. Era una expresión de deseo de convertir a Macri en Fernando de la Rúa. "Macri basura, vos sos la dictadura", cantaban en los actos de Cristina.

Salvo Macri, ningún presidente no peronista había podido terminar su mandato en tiempo y forma. Su partido es experto en desestabilizaciones, paros seriales y salvajes, lapidaciones al congreso, cortes de ruta y amenazas.

Alberto, tenga cuidado con los golpes. Es usted el que pierde cuando retwittea un video con golpes a un periodista y cuando Cristina avanza sobre el poder absoluto y le va dejando a usted un lugar cada vez más chico. Le tienen rodeado el rancho, presidente.

Encima quieren ir por los pocos ministros que, todavía son sus amigos. Marcela Losardo ni pincha ni corta. Claudio Moroni, no sabe no contesta. Espera mansamente que llegue Héctor Recalde. Santiago Cafiero levanta el perfil porque en cualquier momento Aníbal Fernández lo pasa por encima y se queda con ese lugar. Es que Cafiero nieto tampoco ayuda.

Cada vez que aparece, tiemblan sus manos, no encuentra las palabras y dice banalidades como que Cristina no tiene un pomo que ver con el asesinato de Fabián Gutiérrez, cosa que nadie había planteado. Encima explica como una broma lo que usted hizo con el tweet. Fue mucho más que humor negro. Una broma pesada que no le causa gracia a nadie. Vivimos en tiempos de cólera.

La inmensa mayoría de este país está expresando su hartazgo, incluso muchos de los que lo votaron con la ilusión de que usted le pusiera límites democráticos al autoritarismo chavista de Cristina. Pero usted se rindió. En el primer round, tiró la toalla.

Usted encuentra tiempo para twittear y tratar con agresividad a los periodistas o para pedirle una canción a Jorge Drexler mientras miles y miles de argentinos están sufriendo. Usted no dijo una palabra y el que calla otorga, frente a una solicitada dónde más de 300 periodistas, denunciaron ataques e intimidaciones.

Usted se quedó mudo cuando dos mafiosos de su partido incitaron al crimen de Mauricio Macri. Uno pidió colgarlo y otro fusilarlo en Plaza de Mayo. ¿Qué hubiera pasado si algún radical o macrista hubiera dicho semejante aberración de usted o de Cristina?

Usted prefiere hablar de canallas y miserables mientras millones padecen la falta de trabajo feroz, la pobreza criminal, el encierro cuasi vitalicio y el avance autoritario sobre las instituciones republicanas. Y como si esto fuera poco, en un par de semanas, tanto Cristóbal López como Lázaro Báez en libertad van a iniciarle juicios al estado para que le devuelven todo lo que ellos nos robaron.

Y con un agregado: encima van a pedir una indemnización colosal. Es el reino del revés de María Elena Walsh, donde un ladrón es vigilante y otro es juez.

Esta mañana, Jorge Lanata, hizo dos reflexiones muy atinadas. Dijo que parece que usted, Alberto, todavía no se dio cuenta que es, o que debería ser, el presidente de todos y no el gerente de Cristina. Y que a Cafiero le queda muy grande el cargo. Cada vez que habla o aparece en cámara, baja un par de escalones.

Alberto, tenga cuidado con los golpes. Piense porque Sergio Berni hace lo que quiere Cristina y dice que es su única jefa política. No pierda tiempo en confrontar con los periodistas independientes ni con los políticos opositores. Ellos utilizan palabras y representan el disenso que es el ADN de toda democracia.

Invierta su energía en recuperar el timón de su gobierno. En vigilar que los soldados de Cristina no terminen de tomar por asalto la Casa Rosada y Olivos. Ponga una foto de Sergio Acevedo que fue entronizado como usted por Cristina y que luego fue arrojado por la ventana y que hoy tiene tanto pánico que ni quiere hacer una declaración pública.

Siempre recuerde que Cristina ni olvida ni perdona. Usted fue el que más atrocidades dijo de ella. En videos y audios esta la prueba: Cínica, delirante y sicópata es lo que usted le dijo. ¿Cree que Cristina lo borró de su cabeza o lo está utilizando y en su momento se tomará venganza? Le pregunto.

¿Qué cree que hará Cristina si la crisis económica se convierte en una hecatombe como anunció el intendente Mario Ishi? ¿Cristina se pondrá a su lado o se lavará las manos? ¿Fomentará acuerdos racionales para que vengan las inversiones o lo empujará a los brazos de Maduro, Correa y Evo Morales?

Para el final conviene regresar a lo que usted generó con su irresponsable tuit. Fernando Esteche, es uno de los más violentos militantes cristinistas. Apoya a Hezbollah, estuvo preso por arrojar bombas molotov en un local de la provincia de Neuquén y fue apuñalado por sus propios ex compañeros de Quebracho. Hoy le dijo a Diego Leuco: "No te sientas impune que todo se paga".

Otros cristinistas, que defienden a corruptos de estado, arrastraron su genuflexión como el caso del empresario millonario Daniel Grinbank. Criticó a la víctima del ataque del video con las trompadas, a Diego, diciendo que "tuvo una absoluta incapacidad de saber repreguntar fruto de su mediocridad profesional y ahora busca la revancha poniéndose en víctima".

No se preocupe Grinbank, que la suya ya está. Dentro de poco va a salir la ayuda del gobierno para los patrones del espectáculo que hoy tienen sus ingresos en cero. No es necesario que haga más méritos.

Un espía K de verdad como Rodolfo Tailhade en la misma línea de los Fernández castigó duramente a Ignacio Viale, hermano de Juanita y productor de los programas de Mirtha Legrand. Lo calificó de corrupto y lo amenazó con que "va a tener que dar explicaciones en la Bicameral de inteligencia por sus negocios con la mafia macrista y por ensayar el golpismo explícito".

El colega Antonio Laje le salió al cruce y planteó que "no se puede tener semejante nivel de amenaza y patoterismo. Es brutal". Pero Miriam Lewin, la defensora del público, superó todos los límites levantando su espada censuradora contra Baby Etechecopar: "Apuntamos a evitar los discursos que atrasan para que la sociedad no los escuche por anacrónicos".

¿Miriam Lewin es la que decide en este país que discurso debe escuchar o no la sociedad? ¿Ella decide que es anacrónico y que no? ¿Estamos todos locos? No sean ansiosos, muchachos. Están haciendo todo lo posible, pero todavía no llegamos a Venezuela. En este país todavía hay democracia y cada uno escucha lo que tiene ganas.

No hay ningún burócrata estatal que nos pueda decir que tenemos que escuchar o ver los argentinos? Es cierto que hay una vicepresidenta que armó videos escrachando y acusando a periodistas de ser parte de una asociación ilícita. Y que tenemos un presidente formal que llegó a fomentar que se ataque a trompadas, a los que piensan distinto.

Con todo respeto, Alberto, tenga cuidado con los golpes. Vigile a Cristina que viene con el serrucho y en lugar de atacar a medio mundo, pruebe con gobernar.

Pruebe con gobernar, que para eso lo eligieron.

Alfredo Leuco: El odio de Cristina al periodismo

Cristina odia al periodismo. Es un odio ciego, sin límites, absolutamente irracional. Cristina es la principal enemiga de los medios de comunicación independientes. Si pudiera, los borraría de la faz de la tierra.

Desde el origen de la dinastía Kirchner, en Río Gallegos, tanto Néstor como Cristina montaron un plan sistemático para comprar a los periodistas corruptos y para castigar a los cronistas independientes que no se vendieron ni se callaron. Hay cientos de ejemplos.

La imagen del látigo o la billetera fue muy utilizada porque ilustra muy bien la calaña de estos totalitarios que están en el poder por cuarta vez. En democracia, nadie hostigó ni atacó tanto a los trabajadores de prensa. Le doy un ejemplo muy claro de estos días, que me involucra. En ese video de ficción que publicó en las redes y con el que Cristina se auto engaña, solamente aparecen las caras de los periodistas.

En esa farsa que editó Tristán, el ministro de la propaganda y la venganza, Cristina, en tono melodramático miente con descaro y acusa a políticos, narcos, fuerzas de seguridad, jueces y medios de haber integrado una asociación ilícita para perseguirla.

La primera cara que aparece es de este humilde servidor en dos ocasiones y la “denunciadora serial” Mariana Zuvic, que tiene el dudoso orgullo de ser la única dirigente política escrachada. El resto son, somos, periodistas.

Inmediatamente se apunta a dos de los periodistas de investigación que con mayor coraje investigaron los delitos que llevaron a jueces y fiscales a determinar que Cristina fue la jefa de una asociación ilícita destinada a saquear al estado. Hablo de Nicolás Wiñazky y Daniel Santoro. Ambos fueron perseguidos y amenazados.

Nico tuvo custodia policial durante meses y un día su auto, en la puerta de su casa apareció con alambres de púas alrededor. Con Santoro, montaron una operación judicial llena de mentiras y lograron procesarlo con falsos testigos K y con un juez ultra K.

Nicolás y Daniel están en el programa La Cornisa, de Luis Majul, que hizo una denuncia penal porque le mandaron a su teléfono celular imágenes para intimidarlo. Se muestra también el libro La dueña, una radiografía que Nico escribió con su padre Miguel, que prueba que los Kirchner lideraron el robo del siglo.

No hubo en democracia una era en la que se hayan producido tantos delitos y por sumas colosales que enriquecieron ilícitamente al matrimonio Kirchner y todo su entorno del Cartel de los Pingüinos. No podía faltar Jorge Lanata en la lista de enemigos señalados por Cristina. Está en el programa de Maximiliano Montenegro en canal 26.

Jorge fue el primer periodista que en la televisión abierta, en canal 13, quebró el pánico que el kirchnerismo había instalado en gran parte de la sociedad. Nunca nadie mostró tantas pruebas, arrepentidos y testimonios sobre los ladrones de estado como el matrimonio presidencial, Amado Boudou, Julio de Vido, Lázaro Báez, Milagro Sala, José López y siguen las firmas de los integrantes de la banda.

Quedaron en la historia de la televisión las imágenes de La Rosadita contando dólares con maquinitas, el revoleo de bolsos al monasterio, el lavado de los hoteles vacíos, las camionetas sacando fortunas del banco de Jujuy, entre tantas rutas de todos los dineros K.

Finalmente Tristán y Cristina, muestran rotativas imprimiendo diarios. Cristina los nombra como “medios hegemónicos” pero se supone que la amenaza es para Clarín y La Nación.

Hace tiempo lo adelanté. Textualmente le dije: "Ojo que Mariotto, también habló de la ley de medios. No vaya a ser que en un par de semanas, Alberto sea hablado por boca de Cristina y diga que la información es un bien social y que van a expropiar algún medio de comunicación para garantizar “la soberanía informativa".

¿O la comunicación no es estratégica para el proyecto de Cristina? ¿O no acusa a los medios de ser parte de su persecución y del Lawfare? En sus mejores sueños, que son nuestras peores pesadillas, Cristina ve a Tristán como el gran editor de todas las noticias de la Argentina.

Una especie de Gran Hermano que utilice las cámaras solamente para elogiar y darle impunidad a Cristina y para fustigar y castigar a los argentinos que se atrevan a denunciarla o cuestionarla. Ya lo hizo con su burda película panfleto y ahora sigue en formato videos por episodios, como una serie de Neflix del nacional populismo o del chavismo K, ladri feudal.

Tristán es un ministro que debería fomentar la cultura de todos. Pero es solamente un fanático que no duda en involucrar muñecos, dibujitos animados para adoctrinar chicos con su ideologismo setentista y jurásico.

Mientras Alberto está tratando de evitar que los muertos se cuenten de a cientos, y la gente está preocupada por la cuarentena, Cristina le rodeó el rancho y le expropió el Sillón de Rivadavia. Este zarpazo metafórico de la banda y el bastón presidencial por parte de Cristina, es mucho más grave que el robo por encargo que se produjo en Vicentin. Lo de la agroexportadora es solo un síntoma.

La enfermedad es otra: la tiranía que avanza en silencio pero a mil por hora. Pronto se viene una Corte Suprema ampliada y con mayorías automáticas, un Congreso con diputados y senadores comprados y un avance brutal sobre la libertad de expresión. La tan añorada suma de poder público. Ese es el objetivo proclamado de ir por todo. O de la Cristina eterna.

Algunos advierten estos peligros anti democráticos y por eso hubo varias reacciones muy valiosas que encendieron las luces rojas de las alarmas del sistema republicano. Alfredo Cornejo y el resto de la conducción de juntos por el cambio emitieron un documento que denuncia esto que le digo.

Dicen que los K "solo buscan venganza e impunidad" y que tienen un plan "para eludir la justicia pese a que hay “pruebas abrumadoras del saqueo y la asociación ilícita".

Varios intelectuales y referentes sociales también suscribieron ese texto que intenta poner en guardia a la sociedad frente a "la venganza, con calumnias e injurias, que impulsan contra quienes los llevaron al banquillo de los acusados y al mismo tiempo quieren sembrar temor y desalentar futuras denuncias".

Joaquín Morales Solá, flamante presidente de la Academia Nacional de Periodismo, en su columna de La Nación recordó que esto está en el ADN de Cristina. En el 2103, hace 7 años, seis periodistas hicimos una denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Pepe Eliaschev, Mariano Obarrio, Joaquin y yo, expusimos en un escrito detallado y minucioso, "las intimidaciones públicas, espionajes telefónicos y por mail y una red de propaganda oficial para difamar periodistas, con escraches y prepotencia callejera fomentados desde el estado".

El organismo de la OEA, conminó a la actual vice a "respetar la libertad y la integridad de los periodistas". Muchos recordarán que eran tiempos de patotas, de juicios populares en las plazas públicas, de afiches con el rostro de periodistas que incitaban a escupir, incluso a chicos, a fusilamientos mediáticos desde los medios públicos y otras salvajadas por el estilo.

Morales Solá tuvo el coraje de definir a Cristina como "un elemento tóxico para la democracia" y recordó que fue el mismísimo Alberto Fernández, el actual presidente "testigo", el que denunció a Cristina por espionaje, porque le habían "pinchado los teléfonos".

Le descubrieron una reunión reservada que había pactado con Julio Cobos, el vicepresidente de entonces. Y también recuerda que un juez federal encontró en la casa de Cristina carpetas con parte de inteligencia sobre varias personas disidentes de sus políticas.

La misma preocupación expresó Jorge Fernández Díaz y responsabilizó personalmente a Cristina "por cualquier incidente violento que los aludidos sufran en la calle". Cristina será querellante y asegura que le inventaron 4 causas por asociación ilícita con ella como jefa. Pero no coinciden las fechas.

Todos esos expedientes se iniciaron durante su propio gobierno. Por lo tanto es imposible que hayan intervenido Macri, y sus funcionarios o sus servicios de inteligencia. La falsa perseguida ahora anuncia que va a perseguir. Su grupo de tareas en las redes me acusan de hablar demasiado de Cristina. Y eso no lo niego.

Ya les dije que insisto con ella y voy a seguir insistiendo, porque creo que es la persona que más daño le hizo a la democracia y a la convivencia de los argentinos y la que más daño le puede seguir haciendo. Morales Sola, durante una entrevista con Clarín, aseguró que Cristina entiende que la única solución a sus problemas es "exterminar al periodismo".

Esto es lo que pienso de Cristina hace mucho tiempo. Incluso lo expresé con un libro donde planteo que "un juicio y castigo" es el camino democrático para combatir la mega corrupción de estado, el cristinato como régimen anti republicano, la fractura social expuesta de la sociedad y la profanación de los derechos humanos.

Ese es mi análisis político. Y para que no se gaste, le cuento que no conozco a ningún agente de inteligencia ni jamás me reuní con un espía. No frecuento ese mundo sucio al que nunca le creo nada. Mis críticas son producto del análisis político y no creo que en la Argentina se haya instaurado el delito de opinión. Por lo menos por ahora.

Mientras tanto seguiré diciendo lo que siento y lo que pienso sin ningún tipo de auto censura. No me dejo intimidar. No me arrodillo ante nadie y no me interesó jamás hacer arrodillar a nadie.

Creo firmemente, como dijo San Martín, que el grito de una sola persona se escucha más que el silencio de miles y que a todo puede renunciar el hombre sin dejar de ser hombre, a todo puede renunciar, menos a la libertad.

Alfredo Leuco: "Borges y el Día del Escritor"

Una buena, entre tantas malas. Un respiro con la fantasía placentera de la literatura, frente a tantas pandemias de virus, de corrupción, de impunidad y de venganza.

Una buena: este sábado es el Día del Escritor. Se celebra en homenaje a Leopoldo Lugones que nació un 13 de junio, igual que Augusto Roa Bastos y Dalmiro Sáenz.

De todas maneras, para mí, “el escritor” argentino es Jorge Luis Borges. Y este domingo se cumplen 34 años de su muerte. Para Jorge Fernández Díaz y Federico Andahazi, dos de mis escritores preferidos y más amigos, vaya este humilde homenaje al más grande escritor que haya nacido en esta patria y en los alrededores del idioma español.

Borges fue el que revolucionó el lenguaje, el que lo reinventó. El erudito que supo multiplicar en espejos las paradojas y descifrar los sueños. Le digo más todavía. Creo que Borges es un patrimonio nacional que hay que preservar y difundir por los siglos de los siglos, amén.

Todavía no hemos conocido ni reconocido en toda su dimensión a quien sentenció: “Nadie es la patria pero todos lo somos”. Parece mágico o mentira que hoy existan científicos, físicos matemáticos cuánticos que encuentran en sus ficciones elementos reales para investigar.

Borges soñaba y escribía con idéntica rigurosidad. Pocas letras e historias hay comparables con El Aleph, El libro de arena, Funes el memorioso, La biblioteca de Babel o el Jardín de senderos que se bifurcan.

Pero con la misma sinceridad, también le quiero decir que su genio literario no tiene que ocultar al ciudadano reaccionario y elitista que con sus acciones y omisiones expresó siempre su simpatía hacia todas las dictaduras que padecimos los argentinos y de otros dinosaurios como Augusto Pinochet.

Tal vez por eso nunca ganó el premio Nobel cosa que seguramente le importó muy poco. Creo que la única verdad es la realidad aunque duela. Hablo del ciudadano Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo que nació en 1899. Y sé que esto genera polémica y críticas de ambos lados. Es el eterno debate entre el autor y su obra. ¿Se pueden separar o son dos caras de una misma moneda?

Me parece estar escuchando algunos oyentes que me dicen.., “Pero Leuco, ¿en qué quedamos?, usted lo llama genio y reaccionario… al final ¿Lo ama o lo rechaza? “¿Quiere que le diga la verdad? La dos cosas. Lo amo y lo rechazo. Amo a ese talento que escribió El Hombre de la Esquina Rosada, por ejemplo.

O al que fue capaz de concentrar la belleza en pocas palabras diciendo que “no los une el amor sino el espanto” Eso es lo que amo de Borges: su literatura.

Rechazo a ese reaccionario que se sentó a la mesa de Videla, el más grande genocida que tuvo la Argentina y lo caracterizó como un caballero. O al que fue capaz de recibir una condecoración de las manos ensangrentadas de Pinochet. Eso es lo que rechazo de Borges: su estupidez. Pero creo que una cosa no invalida la otra.

Me joden aquellos adoradores de su pluma que tratan de minimizar las atrocidades que apoyó con la excusa de la ironía. Eran cosas que decía para provocar, argumentan…Puede ser… digo yo. Pero hay cosas terribles como la muerte masiva con las que no se juega ni se ironiza. Aunque seas Borges.

Solo sé que con su prestigio pudo haber ayudado mucho a las víctimas y sin embargo ayudó a los victimarios. Y eso no es poco. Recién en 1981, Borges salió de ese laberinto en el que se había metido y tuvo el coraje orillero de poner su firma en la primera solicitada de Las Madres de Plaza de Mayo. Para algunos fue demasiado tarde para lágrimas. Y para otros, nunca es tarde cuando la dicha es buena.

Borges tuvo una fugaz admiración por la revolución Rusa y hasta le escribió una módica oda. Después se sintió un tiempo anarquista tal vez en homenaje a Evaristo Carriego, un gran amigo de su padre que lo introdujo en el mundo de los guapos y los puñales.

Después, los jardines se bifurcaron y cada vez fue más reaccionario y mejor escritor. Tuvo palabras terribles para los negros del mundo sobre todo si eran peronistas. Al Martin Fierro lo llamó siciliano rencoroso.

Definió al colectivo como un vehículo lleno de chinches y sirvientas. Tuvo una batalla cuerpo a cuerpo con el peronismo que se multiplicó cuando le mojaron la oreja y lo convirtieron en inspector de ferias municipales. Entre Borges y Perón hubo una lucha cultural feroz. Borges prologó a Arturo Jauretche que después forjó Forja pero que nunca le perdonó su antiperonismo y lo inmortalizó como profeta del odio.

Borges podría haber gritado: “Libros si, alpargatas, no”. Es que Borges vio en las grandes concentraciones lo vulgar, la barbarie, la ausencia de inteligencia pese a que en su juventud fue parte del comité yrigoyenista de intelectuales jóvenes con Carlos Mastronardi, Leopoldo Marechal, los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón.

Fue su momento más democrático. Después se paró en la vereda lúcida, paqueta y elitista de Florida y humilló a los escritores del grupo de Boedo a los que llamó “poetas del mal humor obrero”. Se estaba refiriendo a Alvaro Yunque, César Tiempo, Elías Castelnuovo, Roberto Artl y Leónidas Barletta, entre otros que pusieron sus letras al servicio de la lucha social.

No lo conmovieron ni las semanas trágicas ni las patagonias rebeldes. Ignoraba a los obreros y como buen erudito, odiaba todo lo que ignoraba, tal como dijo Pedro Orgambide. Santiago Kovadloff, (cuando no), aportó un par de genialidades al respecto. Dijo que Borges es nuestro Shakespeare y que “le infundió a la lengua una originalidad léxica que nunca fue amanerada y siempre poderosamente original”.

Me joden aquellos enemigos de sus posturas políticas despreciables que tratan de minimizar sus cuentos o sus poemas con la idea de que alguien que no defiende la vida no puede construir belleza. Puede ser, digo yo.

Pero no es el caso de Borges que dijo monstruosidades pero escribió montañas de palabras que asociadas eran un placer para la estética y una perfección para el lenguaje. Es así, amigo oyente. Borges, como si tuviera las dos caras de la Argentina demuestra, entre otras cosas, que es imposible pensar siempre en términos dicotómicos, en blanco y negro.

En la vida y en el arte hay malos no tan malos y buenos no tan buenos. Se puede seguir siendo una persona democrática disfrutando de Borges, se lo aseguro. Se puede seguir siendo un admirador de sus ficciones criticando a Borges, se lo aseguro. Está claro que su obra fue muy superior a su persona si es que esto es divisible.

Sus textos quedaron en la historia y su postura política se transformó apenas en caricatura. Despreció la realidad y esa fue su principal virtud a la hora de escribir y ese fue su principal defecto a la hora de vivir. No siempre la justicia y la belleza van de la mano. En este caso la moneda tiene dos caras antagónicas. Genio y reaccionario. Ángel y demonio. Una cosa no invalida la otra.

Un hombre para no olvidar nunca y menos en el día del escritor. Un grande entre los grandes para amar y rechazar con toda intensidad. Con toda la pasión de ser tan argentino, como Jacinto Chiclana:

Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.

¿Sabe que pasa señor oyente? Siempre el coraje es mejor. La esperanza nunca es vana.

Vaya entonces esta columna para Jorge Luis Borges, el que hizo magia con las palabras.