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Elegir lo que cuenta verdaderamente

Con infatigable elocuencia, el Papa insiste en abrir los ojos, la inteligencia y el corazón a una realidad cruel e injusta silenciada por muchos con espantosa intención.

"Elegir lo que cuenta verdaderamente", es el título del video mensaje que envió el pasado 25 de septiembre el Papa Francisco a la Asamblea de las Naciones Unidas en ocasión del 75 aniversario de su fundación.

En un sentido y profundo discurso de poco más de 26 minutos, el sumo pontífice reitera sus anuncios en defensa de los más pobres y descartados de todo el planeta. Confirmando de esta manera el rol de líder mundial sin distinción de razas, pertenencia política, credos o religión alguna. Sencillamente, pone en su voz el llanto de aquellos a los que no se quiere escuchar.

Con infatigable elocuencia insiste en abrir los ojos, la inteligencia y el corazón a una realidad cruel e injusta silenciada por muchos con espantosa intención.

Entre los diversos temas abordados en esa línea me llamó la atención el pedido de reconsiderar el papel de las instituciones económicas y financieras que surgieron en el marco de los acuerdos de Bretton Woods.

Es decir, del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entre otros. Es importante este hecho ya que, en el marco de los trastornos que ocasiona la pandemia mundial del Covid-19, se revisaron muchos planteos existenciales y adquirieron protagonismo nuevos desafíos para la agenda pública y privada internacional.

Es este un aporte de mucho valor para toda la humanidad. Proponer una reflexión sobre el funcionamiento del sector financiero mundial. Y eso hizo el Papa Francisco ante la ONU.

Renovó el llamado a revisar o incluso condonar las deudas que pesan en los presupuestos de los más pobres. Sin lugar a dudas que el fenómeno de la deuda externa es el mayor flagelo del mundo contemporáneo. El presupuesto de Argentina es prueba de ello con la carga de intereses que debe pagar.

En el pedido de renovar la "arquitectura financiera mundial" encendió el reclamo de justicia fiscal solicitando el cierre de las guaridas fiscales, verdaderos agujeros negros del sistema de corrupción de un mundo asimétricamente enriquecido y mayoritariamente pobre.

Frente al planteo del Papa Francisco ante la ONU y frente a lo que nos está dejando la pandemia, surge el cuestionamiento hacia nuestras propias conciencias: ¿Elegimos lo que cuenta verdaderamente?

Federico Ozanam, un corazón para alentar el corazón

"Ser una chispa que aparece en un instante para apagarse después, pero suficiente a veces para llamar la atención sobre el tesoro de la verdad social".

El contexto social de la Francia en la que vivió Federico Ozanam estuvo caracterizado por las revueltas populares y la permanente confrontación ensangrentada con violencia. El mismo decía: "Desde la caída del impero romano, el mundo no ha visto una revolución igual a esta.

El entramado laborar experimentaba un gran cambio. Asomaba en la vida social una nueva configuración de los trabajadores, una nueva clase social: el proletariado. La clase social caracterizada por depender exclusivamente de su salario, obtenido por la venta de su fuerza física para el trabajo de la fábrica.

El proceso fabril empieza a tener protagonismo en la vida del hombre y reemplaza a la labor del artesano. Del mismo modo que la mecanización incrementaba los stocks de productos en las fábricas, los pobres crecían exponencialmente y se estancaban sus vidas en hogares empobrecidos. Decía: "Debemos trabajar con entusiasmo, con un noble instinto de porvenir a favor de las clases obreras hacinadas en grandes ciudades, aplastadas por un egoísmo desdeñoso, pobres islotes de nuestra sociedad que se autotitula libre e igual".

Fue Licenciado en Derecho (1834) y Letras (1835), Doctor en Derecho (1836) y Letras (1839). Ejerció la docencia en derecho comercial en Lyon. En el año 1844 es nombrado profesor titular de la cátedra de Literatura Comparada de la universidad Sorbona de París, la más importante universidad pública francesa. Redacta el diario La Nueva Era junto a otros pensadores. Sabía ocho idiomas: francés, italiano, inglés, español, alemán, latín, griego y hebreo. Al mismo tiempo que edificaba una notable carrera en el mundo de las ideas y del pensamiento, se dedicaba, con la misma  intensidad, socorriendo a los miserables de una sociedad que marginaba a los seres humanos sin pudor alguno.

Con sólo 20 años, con un grupo de amigos, creó las Conferencias de San Vicente de Paúl, cuya finalidad era la ayuda a los más pobres. Muy pronto, esas Conferencias se difundieron por el mundo. En la actualidad, esta organización, se encuentra presente en los cinco continentes en 132 países y reúne a casi 1 millón de miembros. En marzo de 2012, la Sociedad fue admitida como Organización No Gubernamental en el Consejo Económico y Social de la Naciones Unidas.

Un 8 de septiembre de 1853 fallecía Federico Ozanam, dejando un legado de inspiración para ayudar a los más necesitados y se convertía así en una vida para continuar, en una inteligencia donde buscar luces, en definitiva… "en un corazón para alentar el corazón".

La vigencia del pensamiento de Pablo Ramella

En épocas donde el impacto de la conducta del hombre se dimensiona a escala mundial, el rescate de su tesis resulta oportuno para poner en relieve valores que estaban olvidados o eran combatidos.

En el año 1938, Pablo Ramella publicó su tesis de doctorado en derecho que había rendido con máxima calificación en la Universidad de Buenos Aires. La Internacional Católica, es el título de su magnífico trabajo.

En esta obra justificó con sólidos argumentos constitucionales, jurídicos, históricos, doctrinales y políticos la creación de una sociedad internacional que preconice la convivencia en Paz de todas las naciones. Esta necesidad de ponderar la convivencia pacífica de todas las naciones en el concierto internacional es pergeñada a raíz de la dolorosa experiencia vivida durante la primera guerra mundial. Recordemos que la Organización de Naciones Unidas se fundó el 24 de octubre del año 1945 en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos.

Es decir, siete años después de presentado su trabajo. Esto pone en relieve la clarividencia intelectual para visualizar algo donde no había nada. Diría Giovanni Papini, el genio "ve más que crea", he aquí una evidencia categórica a esa afirmación escrita por el gran pensador florentino en su ensayo Volverse genio.

El mismo Pablo Ramella decía en el prólogo, pero ya de la segunda edición de La Internacional Católica, publicada en 1951 que "no se había acallado el estruendo de las armas y alumbraba en San Francisco un nuevo organismo internacional, con mayor perfección jurídica que el anterior. Podemos decir que ya ha de considerarse como algo definitivo, dentro de las posibilidades humanas, que los hombres se agrupen en entidades internacionales".

El intento anterior al que se refería es a la Sociedad de las Naciones o Liga de las Naciones creada por el Tratado de Versalles en Junio de 1919.

Como él mismo escribiera en los primeros esbozos, su trabajo tenía por objetivo probar que el amor a la patria se completa armoniosamente con el internacionalismo. Son vertientes de un mismo pozo, de un mismo amor.

Pablo Ramella hace referencia "al genio de San Agustín que entreveía la graduación del sentimiento humano al proclamar su célebre tríptico: domus, urbs, orbis". Es decir, familia, ciudad, mundo.

Y sentenciaba el doctor Ramella, con agudeza y fino sentido profético: "sobre este recio sillar descansa toda construcción política, y por haberlo olvidado el mundo, cada día ensaya absurdos sistemas que lo dividen y que se colocan en las antípodas del genial pensamiento agustiniano".

En épocas donde el impacto de la conducta del hombre se dimensiona a escala mundial, como el caso del coronavirus, el rescate de esta tesis resulta oportuno en el sentido de poner en relieve valores que estaban olvidados o eran combatidos por algunos sectores.

La ausencia del sentido de pertenencia a una comunidad como para violar las indicaciones de la autoridad sanitaria, el anonimato al momento de emitir mensajes en la era de la comunicación promoviendo confusión o la desigualdad en los términos del intercambio del comercio internacional son meros ejemplos de ese ataque a valores esenciales para la pacífica y armoniosa convivencia humana.

"El acercamiento de los pueblos no ha de producirse tanto por razón de sus intereses económicos como por las ideologías que los animan", diría él mismo en relación al materialismo histórico y su fracaso por darle una importancia primordial al hecho económico por sobre cualquier otra realidad humana llegando a negar hasta a la misma naturaleza. Y como ya se dijo, la pertenencia a una comunidad empieza desde la piedra angular que es la familia, expandiéndose positivamente en toda la sociedad, entendida como orbis, es decir, mundo, al decir de San Agustín.

Por eso la reivindicación del pensamiento del doctor Pablo Ramella, porque rescata una institución esencial como la familia poniéndola en perspectiva, "en salida", para favorecer la convivencia pacífica de todas las naciones del mundo.

Esta situación dolorosa actual, nos puede hacer reflexionar sobre la institución familiar como estandarte que sostiene a toda la sociedad. Es mucho más que una mera expresión de sentimientos, es un engranaje sustancial para el funcionamiento de todo el sistema jurídico, político y social a nivel internacional. Eso decía San Agustín en el año 400 y eso esgrimió con precisión científica en su tesis doctoral el doctor Dr. Ramella, citando a 263 autores de distintas escuelas de pensamiento para dar las debidas pruebas intelectuales. Y eso repetimos con humildad ahora en el siglo XXI en medio de la pandemia del coronavirus.

Desde la familia se expande un sentimiento humano que resuena en toda la ciudad para hacerse eco en el concierto internacional donde conviven las naciones, y no al revés.

Mientras que los poderosos de este mundo necesitan demostrar sus fuerzas con externalidades, muchas veces con absurdos rituales y ceremonias, la institución familiar sostiene todo el sistema de convivencia con un silencio manifiesto que prescinde de cualquier banalidad sobreactuada.

Se pone en evidencia, cuando la amenaza es verdaderamente peligrosa, quién tiene el poder de custodiar a la humanidad.

Por eso la vigencia del pensamiento de Pablo Ramella.

Para pensarlo, ¿no le parece?

Persecuta

La Economía clásica prioriza las ideas por sobre el ser y los seres humanos somos víctimas de postulados ideológicos concebidos en algún laboratorio distante a un abismo de la realidad. 

Persecuta, así se llama un álbum del genial Astor Piazzolla y Persecuta es un modismo argentino para decir de alguien que se siente perseguido y que está en fuga. Y esa parece ser el distingo característico del ser humano de hoy. Está en fuga. Fuga y misterio. No importa dónde viva ni dónde nació. Se siente perseguido. Perseguido por ideas.

¿Y de qué ideas estamos hablando? Para ello recurro a una ayuda filosófica.

Aristóteles, hace unos dos mil cuatrocientos años y después Santo Tomás de Aquino, pero recién hace casi ochocientos años, contribuyeron enormemente al quehacer científico de toda la humanidad. No fueron los únicos, obvio, pero es de especial ponderación la increíble vigencia de sus aportes. Y de ellos es que quiero compartir con usted, querido lector, un razonamiento en relación a la "constitución epistémica" o forma en que el ser humano conoce. ¡Téngame paciencia!

Ellos dicen que hay tres niveles de inteligibilidad, es decir, tres niveles para que la inteligencia pueda "correr el velo" de la ignorancia y entender cómo suceden las cosas. El primer nivel es cuando algunas cosas no pueden ser conocidas ni pensadas sin la materia, como es todo lo que se percibe por los sentidos. Y aquí la Filosofía de la Naturaleza despliega sus atributos para acercar una explicación precisa. En el tercer nivel, el de mayor abstracción, están las cosas que existen en la realidad y se conciben sin la materia, aquí hablamos de Metafísica. Y hacemos referencia a conceptos como el ser, el alma u otros entes ajenos a la materia.

En el segundo nivel epistémico se pueden concebir o definir las cosas sin referencia alguna a la materia. Aquí hablamos de los entes matemáticos y desde este punto quiero orientar el comentario.

Porque la Matemática es el sustento de la Economía. Soy Licenciado en Administración y las materias de Economía estudiadas se respaldan todas en modelos matemáticos. Y encuentro que la Economía clásica prioriza las ideas por sobre el ser y terminamos los seres humanos siendo víctima de postulados ideológicos concebidos en algún laboratorio distante a un abismo de la realidad. 

Les propongo un ejemplo. El teorema de Stolper-Samuelson. Es un teorema básico en la Economía Internacional y describe la relación entre los precios relativos de los bienes comercializados y las remuneraciones relativas de los factores de producción, en concreto, los salarios reales y la rentabilidad real del capital. El teorema establece que, bajo ciertos supuestos económicos (rendimientos constantes, competencia perfecta e igualdad de la serie de factores), un aumento en el precio relativo de un bien dará lugar a un aumento en el retorno al factor que se utiliza con mayor intensidad en la producción de la mercancía y, por el contrario, a una caída en el retorno del otro factor.

Es decir, una especie de trabalenguas en esdrújulas que habilita para justificar cualquier decisión en materia de comercio exterior ya que el sustrato a partir del cual se conciben las perspectivas de análisis existe sólo en hojas de cálculo tipo Excel o en libros de Economía. Los supuestos dentro del cual se desarrolla el cálculo matemático propuesto no existen en ningún mercado de ningún país del mundo, sin embargo, se lo enuncia muchas veces para justificar decisiones. Se los enarbola como axiomas -es decir, verdades que no necesitan ser demostradas- que restringen las posibilidades reales de actividad económica cuando, en verdad, son sólo ideas que salen del extenso mundo de lo simbólico, donde las cosas se pueden concebir o definir sin referencia alguna a la materia.

Por eso la Persecuta, porque son ideas que persiguen a los seres humanos.

De esas ideas estamos hablando, de esos instrumentos que condicionan la libertad humana en búsqueda de incrementar indicadores estadísticos, tasas de interés, niveles de rendimientos y otros términos parecidos que expulsan al desarrollo humano del desarrollo económico. Y convierten al desarrollo económico en el crecimiento de variables matemáticas que no significan nada en la vida real, no significan nada en la economía real. No importa en qué país usted viva, querido lector, no encuentro punto geográfico donde estas afirmaciones tengan demostración fáctica distinta a las enunciadas.

¡Hagamos que esa Fuga y misterio encuentren un movimiento hacia la verdadera libertad del ser humano!

Fuga y Misterio es una de las piezas musicales más conocidas de Astor Piazzolla. Esa obra fue cortina musical del programa periodístico Tiempo Nuevo conducido por Bernardo Neustadt y Mariano Grondona durante 30 años.

Lo que deja ver el Covid-19

El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo.

Cuando estudiábamos el sistema Justo a Tiempo o Just in Time en la cátedra Administración de la Producción, encontrábamos en uno de los textos sugeridos una explicación muy sencilla a este complejo sistema logístico - operativo.

Decía que los niveles de inventarios, es decir el stock de materias primas, productos en proceso o productos terminados, eran los niveles de agua que había en un cubo, en un balde, y que la empresa se encontraba allí sumergida. Y comenzaban a sacar lentamente el agua. Al descender el nivel de líquido, empezaban a ser visibles diversos problemas operativos. La conclusión era que los altos niveles de stock tapaban los problemas operativos de las empresas. Ponía en evidencia las famosas ineficiencias.

Lo mismo sucede con el Covid-19. El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo. Empezando por los denominados centrales o del primer mundo.

Aquí algunos ejemplos que confirman lo dicho:

El Gobierno de China manipuló información pública en perjuicio de toda la humanidad.

En el estado de Michigan, Estados Unidos, con fusiles de asalto, se manifiestan los ciudadanos en contra de la excesiva cuarentena propuesta en unos de los estados con más infectados. Con fusiles de asalto, es decir, con las armas estándar de cualquier ejército de infantería.

El mítico Central Park vestido de hospital de campaña y las fosas comunes en la isla de Hart, también en New York, pudieron ser un guión cinematográfico, pero, fueron tristemente reales.

En las barriadas periféricas de París, en Francia, durante cuatro noches consecutivas se originaron disturbios. En los suburbios parisinos hubo enfrentamientos en donde tuvo que intervenir la policía por los hechos de violencia que incluyó el incendio de un establecimiento escolar.

En Londres construyen una morgue del tamaño de dos estadios de fútbol y llevan 38.161 muertes registradas hasta el 29 de mayo de 2020. El Reino Unido jugó con la idea de que el virus caminara para estimular la inmunidad de grupo, y luego pasó al cierre de la economía y un aislamiento blando. Al final se ha quedado con un pie en cada lado, entre la aproximación liberal y la autoritaria, con consecuencias desastrosas.

Así podríamos seguir enumerando y encontrando situaciones de extrema dificultad. Porque la pandemia a complicado la vida de todo el mundo. Literalmente, todo el mundo.

¿Y nosotros?

Obviamente, también tenemos problemas. Los propios, los nuestros, los únicos problemas que cualquier ser humano lleva sobre sus hombros. Y toda sociedad también los lleva. Pero, la gran, gran diferencia, es que podemos relatarlos desde un relativo superior status quo dentro de esta impensada tragedia.

Tenemos esa holgura de sistema, de recursos, de excelente respuesta comunitaria y social. De correctas y oportunas decisiones políticas tomadas siguiendo un libreto propio.

Tenemos esa holgura de información que nos permite analizar lo que pasa mientras la pandemia está impactando con violencia a todos.  

¿Aprenderemos a valorar lo que sí tenemos?

Farsantes

La confianza es un tesoro que quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones falsamente caracterizadas para cometer el delito de la confusión.

Un error que puede tener consecuencias severas es sacar conclusiones en medio de una tormenta, en medio de una tempestad. Y en ese lugar nos encontramos. La humanidad, literal, está en medio de una situación inédita. En medio de una pandemia.

Y en esta pandemia hay algunos que practican un juego de apariencias extrañas que, como danza siniestra, con cada cambio de máscara acrecientan un sentimiento de espanto cuando uno acerca los ojos a las ventanas para ver qué colores tiene el cielo de hoy.

Portadores de rostros falsos, asoman desde lugares desconocidos, profetas del odio que anuncian catástrofes, debacles, hecatombes y todo tipo de desgracias para una humanidad encarcelada en sus propias casas. A la privación forzosa de libertad hay que sumarle, para demostración de esclavitud perfecta, un horizonte de caos. Sin dar mayores precisiones de fechas, sino como un estado espiritual indefinido en el tiempo… Y que ya empezó.

¿A quién escuchamos? ¿A quién le damos atención? ¿A aquellos que, sistemáticamente, llevan serpientes dónde se pide un poco de pan para comer? 

La confianza es un gran tesoro porque, entre otras bondades, da sustento al optimismo. Y por eso mismo nos la quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones arteramente caracterizadas para cometer el peor de los delitos que es alimentar la confusión.   

En estos momentos es donde hay que buscar faros de luz, mensajeros de paz y de verdad, portadores de esperanza, amigos de esta vida y no de ilusas ficciones, hermanos de una misma fe, con un mismo destino común que surge de este presente tan único como la existencia de cada ser humano que vive en el planeta tierra.

No escuchemos esas voces seductoras, cuidémonos de los falsos profetas.

¡No dejemos que a nuestros hogares los llenen de amargas y estériles mentiras!

#QuedateEnCasa o el poder de la familia

La más antigua institución que existe en el mundo, la familia, es puesta en un pedestal por tener el secreto para frenar un virus que amenaza con destruir todo.

Una de las medidas más significativas para la vida de toda la sociedad argentina desde la guerra de Malvinas a esta fecha, considero yo, es este "aislamiento social, preventivo y obligatorio" por disposición del Gobierno Nacional según decreto Nº 297/2020.

Seguramente se recordará al coronavirus para siempre en nuestra historia como un hito para identificar un antes y un después. Por ahora, estamos en el mientras y no es poca cosa poder contarlo.

Desde las redes sociales se acompañan las medidas tomadas por el presidente Fernández y se está insistiendo en que la mejor defensa para este temible virus que puso en jaque a todo el planeta es quedarse en casa. De manera forzada en muchos casos, la atención se tuvo que concentrar en aquellos que conviven en ese ámbito de intimidad imprescindible.

Como un eco que viene de lejos fue apareciendo con fuerza esa frase que escuchábamos de niños: La familia es la célula básica de la sociedad. La más antigua institución que existe en el mundo, la familia, es puesta en un pedestal por tener el secreto para frenar un virus que amenaza, como si fuese un hechizo, con destruir todo. 

¿Y cuál es ese secreto? Pues, el amor, así con mayúsculas, esa maravillosa fuerza imposible de doblegar que, como una brisa, sopla los sentidos hasta llegar a convertirse en la razón de ser de nuestra existencia. Y a pesar de los fracasos, las carencias, limitaciones o cualquier otro factor de amenaza, la familia, aunque esté en una aparente minoría,  seguirá siendo el factor determinante de la sociedad.

El ser humano tiende a la felicidad y en ese camino, el destino decisivo que pergeña es su familia. Podríamos decir, entonces, que el hombre es un ser familiar por naturaleza.

Hemos nacidos para ser felices. ¡Hemos nacidos para vivir en familia!

El silencio es salud

El contra punto que existe entre opinión e idoneidad. El derecho a opinar es también la posibilidad de decir cualquier cosa de cualquier tema en cualquier momento.

El martes 3 de marzo, después de que su equipo disputara un partido de fútbol frente a Chelsea, un prestigioso periodista de la prensa inglesa le preguntó al entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, qué pensaba sobre la situación que vive el mundo con la aparición del coronavirus.

La respuesta del entrenador es digna de un hombre sabio: "Mira, lo que no me gusta en la vida es que para hablar de algo muy serio, la opinión de un entrenador de fútbol sea importante. No lo entiendo, realmente no lo entiendo".

Es uno de los grandes temas en muchos foros de pensamiento. El contra punto que existe entre opinión e idoneidad. El derecho a opinar es también la posibilidad de decir cualquier cosa de cualquier tema en cualquier momento. En familia, con amigos, a nosotros mismos, con desconocidos, esperando en un consultorio, en la carnicería, en un taxi, no importa ni el ámbito, ni la temática.

Hay que divisar un oído que se preste y, sin previa autorización, empezar a esgrimir datos parciales con opiniones recién cazadas de algunos mensajes anónimos recibidos en reiteradas oportunidades en varios grupos o algún dato curioso oído al pasar. Todo mezclado y sin método alguno. Lo único que importa es hablar y decir cosas, emitir sonidos.

Hay un famoso dicho popular que dice: "Todos somos técnicos de fútbol". Que decimos cómo debe jugar un equipo, quién tiene que ser el arquero, cómo se le debe pegar a la pelota, quién tiene que ser el defensor, entre otras cosas.  Y aquí tenemos justamente a un técnico de fútbol invitando a la sensatez.

Estamos frente a un tema muy serio. Un virus que es un millón de veces más pequeño que un milímetro está poniendo en jaque a toda la humanidad dejando al desnudo las limitaciones y precariedades que existen frente a una sociedad que es petulante de lo que tiene pero enormemente ignorante de lo que realmente es necesario.

Frente a esta pandemia, escuchemos a los que saben de lo que saben.