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Y

En el juego casi infinito de símbolos y algoritmos que es el lenguaje, la Y, enuncia una idea imprescindible para la vida en sociedad: la unidad.

Participé, hace poco, en el Encuentro Nacional de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino. Algunos eminentes en su expertise y varios aprendices, escuchamos con deleite la lectura guiada de un joven de los nuestros, que se está doctorando en filosofía en la prestigiosa Abat Oliva de Barcelona.

A partir de la sólida exposición pude dimensionar la importancia social de la integración. Ese sentido de unidad en el conjunto, impulsa a reconocer una historia común, a formar parte de una misma cultura y a buscar un destino que es inevitablemente compartido. Todo esto hace de sustento para forjar identidad, tanto individual como colectiva.

Y así es que la letra Y irrumpe en este pequeño ensayo, querido lector.

Es que en el juego casi infinito de símbolos y algoritmos que es el lenguaje, la Y, enuncia una idea imprescindible para la vida en sociedad: la unidad.

Profesores y Alumnos. Titulares y Suplentes. Empresarios y Trabajadores. Ricos y pobres. Negros y blancos. Celestes y verdes. Esclavos y hombres libres. Izquierdas y derechas. Gauchos y aborígenes. Todos somos un todo.

Y ese conjunto no viene dado por naturaleza. "La Patria es un don, la Nación una tarea", señalaban los obispos argentinos, remarcando la responsabilidad que nos cabe a cada uno en esto de edificar comunidad a partir de la Terra Patrum. Hay responsabilidad indelegable en el uso de la palabra que hace cada uno.

En estos tiempos de polarización infinita, de individualismo exacerbado, de anarquismos en las relaciones, somos pobres en unidad. Mendigamos gestos de unidad. Hay abandono de expresiones amigables en los ambientes que frecuentamos. Abundan los matones de palabras que humillan. Faltan "Íes". No es "unos contra otros", no es un "versus", no es "O", no es "contra", no es "frente".

Cabe reflexionar, querido lector, si a partir de las palabras usadas no modificamos la realidad de las cosas. Y detenernos, aunque sea un instante, a dimensionar las implicancias del uso de palabras violentas y tratar de proyectar cuál sería el destino en la realidad de esas expresiones cargadas de agresividad.

Y... para pensarlo, ¿no le parece?

León XIV

Hace pocos días, la humanidad entera vivió un acontecimiento único: se eligió a un nuevo sucesor de Pedro, quien fuera el primer "jefe" de la Iglesia Católica.

Son muchos los aspectos para destacar de esta celebración milenaria, simplemente, señalo el halo providencial que hizo nueva todas las cosas y convirtió al cónclave para elegir al Papa número 267, en un acontecimiento inédito. El Occidente Cristiano vibró.

Frente a la espera de blancas señales de humo en la era digital, el pueblo sencillo ponía en ofrenda las semillas de esperanza en ese signo inequívoco, y la percepción del tiempo, protagonista de este siglo, quedó suspendida en un Kairós de gozo y felicidad: Habemus Papam.

Como un milagro inesperado, Robert Francis Prevost se convirtió en León XIV. Y fuimos testigos de ese milagro. Fuimos testigos de la irrupción del Espíritu Santo en nuestra historia.

Visiblemente conmovido apareció un hombre de cara buena y semblante firme. El Papa León XIV recibió el cariño y los vítores de las cien mil personas que estaban en la plaza de San Pedro, y con ellos, todo el pueblo sencillo se hacía presente espiritualmente. Sus primeras palabras fueron:

 "¡La paz esté con todos ustedes! Queridísimos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo Resucitado, el Buen Pastor que dio la vida por el rebaño de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, llegara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes!".

Con ese anuncio, León XIV, se consagra al designio de Dios haciéndose eco de la voz serena del sumo pontífice Francisco que tan lejos llegó con los puentes al mundo.

La santa Iglesia Católica hizo misión en las periferias existenciales más complejas y remotas gracias a Francisco. Me apuro a decir que este nuevo Papa, las asumirá como desafío institucional.

Un lúcido amigo me decía, impacta que con su sola presencia transmita prudencia política, sabiduría y santidad. Y frente a esa coincidencia, me arriesgo a citar a Santo Tomás de Aquino que decía que "las verdades de fe exceden la razón humana; por eso no caen dentro de la contemplación del hombre si Dios no las revela".

Nosotros fuimos atraídos por la revelación hecha por Dios en la elección del Papa León XIV.

El argentino más importante de la historia

Sí, querido lector, estoy hablando del Papa Francisco. De Jorge Mario Bergoglio. El argentino más famoso del momento.

Nuestro mejor representante en el mundo. El hijo más valioso que salió de nuestra tierra. Nuestro más preciado embajador.

Hijo de inmigrantes, a este porteño típico le gusta el tango, el fútbol, es socio de San Lorenzo, para más datos, vivió en el Barrio de Flores y cursó sus estudios primarios y secundarios en escuelas estatales.

Ese quien sorprende al mundo con sus gestos inigualables, llenos de sorpresas y de notable talento para comunicar lo que quiere. Como él quiere. Ese hombre, es el argentino más importante de la historia. Veamos porqué.

Empiezo por el lugar que ocupa desde el año 2013 como Obispo de Roma en el concierto internacional. La Iglesia Católica, de la cual es el máximo representante, tiene más de 2.000 años de vida con 1.254 millones de miembros en el mundo, conteniendo varios idiomas, dialectos y culturas, en los lugares más recónditos del planeta y en las realidades más diversas.

Es el referente de una institución a la que pertenece casi el 18 % de la población mundial. Sus movimientos están en sintonía a una "agenda mundial", hay que decirlo sin titubeos.

Su ocupación está relacionada con los temas más significativos del momento y con escala global. La mayoría de sus decisiones buscan ayudar a toda la humanidad. Sin lugar a dudas tiene muchas actividades para ocuparse, ¿no le parece?

Impidió el bombardeo a Siria en el 2013 con una jornada mundial de ayuno y oración más una contundente carta al G-20 diciendo clarito: "El Papa se opone al bombardeo propuesto por los gobiernos de EEUU y Francia".

Tuvo la prudencia y el timing decisivo con la encíclica Laudato Si (Alabado "Seas" la encíclica "verde" referida al cuidado de la Casa Común) para que en una jornada histórica, por primera vez y en un mismo día, 175 representantes de diferentes países del mundo firmaran el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Defiende la libertad religiosa al hablar ante el Congreso de Estados Unidos de América, el primer Sumo Pontífice de la historia que lo hace, diciéndoles: "En estas tierras, las diversas comunidades religiosas han ofrecido una gran ayuda para construir y reforzar la sociedad. Es importante, hoy como en el pasado, que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada".

Se ocupa con ardor de aquellos que solo figuran para las estadísticas. El mismo Papa decía: "La visita a Lesbos y la oración junto al arzobispo de Atenas, Jerónimo, y el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé, representan una relación fraterna y de cercanía al grito de tantos inocentes que solo piden poder salvar sus vidas. La relación fraterna con las otras confesiones nos llama a la conciencia de que no podemos dar la espalda a la petición de ayuda y de esperanza de los hermanos y hermanas que se encuentran en dificultad".

Se adelanta en gestiones diplomáticas con astucia y en silencio, como cuando el 4 de agosto de 2017, en un comunicado publicado por la Oficina de Prensa del Vaticano, la Santa Sede ha pedido la "suspensión" de la Asamblea Constituyente de Venezuela.

Cuatro días después, el 8 de agosto, Ministros de Relaciones Exteriores y representantes diplomáticos de 17 países de América condenaron la ruptura de la democracia en Venezuela, y desconocieron la reciente instalación de una Asamblea Constituyente, en una reunión en Lima. El Mercosur lo hizo recién el 18 de agosto. Es decir, catorce días después.

Hace del Perdón un instrumento de Poder. Transforma los 14 pedidos de audiencia denegados como Cardenal Primado de Argentina, la acusación del expresidente Néstor Kirchner, quien llegó a calificarlo como "jefe espiritual de la oposición política", el desaire y desprecio personal e institucional cuando desde el 2005, Kirchner anunció que no acudiría al Tedeum que cada 25 de mayo se celebra en la Catedral de Buenos Aires con motivo de la conmemoración del Primer Gobierno patrio del país, la acusación de Cristina Fernández de Kirchner de llevar a cabo una Inquisición Moderna dentro de la coyuntura política del matrimonio igualitario, transforma todo eso y más, con un enorme gesto personal de Reconciliación y Perdón para avanzar hacia una cultura del Encuentro. Recibiendo a la entonces presidenta de la Nación convirtiendo al Perdón en instrumento de Poder. Del Poder necesario para construir una Patria de hermanos con un mismo destino final.

Entiende los cambios cuando recibió a Mauricio Macri como presidente bajo un nuevo esquema de relación propuesto desde la diplomacia argentina, que buscaba entablar un vínculo más institucional que la gestión anterior. La Cancillería argentina tuvo la imaginaria pretensión de pasar a una relación de pares entre el jefe del Estado del Vaticano y el jefe del Estado argentino. Fue una interpretación sesgada de soberbia la que enarboló Marcos Peña y compañía. Como broche de oro de generosidad tuvo que salir a aclarar su relación con el expresidente: "No hay ninguna explicación en la historia para que se diga que yo tengo un conflicto con Macri", y agregó: "No tengo ningún reproche personal que hacerle al presidente Macri".

Luego recibió por segunda vez al expresidente Alberto Fernández. En esta visita le hizo saber sus diferencias y se las dijo personalmente, sin emisarios, de frente, mostrando así, y haciéndolo notar su coraje para comunicarse.

Con magnanimidad, puso en funcionamiento todo el aparato diplomático del Vaticano para llevar a cabo un seminario reuniendo al Ministro de Economía Martín Guzmán con la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; la Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen; y el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, entre otras personalidades, buscando allanar las enormes desigualdades que generan las deudas externas de los países subdesarrollados y en vías de desarrollo.

Llegó al centro de la escena desde el fin del mundo. Solo un argentino podría cambiar la historia de los Sumos Pontífices. Porque con su genio político hace sencilla las situaciones más complejas del corazón del hombre. Escuchémoslo sin ningún sesgo ideológico, sin ningún prejuicio electoral. Escuchémoslo con el deseo de sorprendernos, con deseos de grandeza, de magnanimidad, de grandes proyectos, de grandes ideales.

El Papa Francisco falleció el 21 de abril de 2025, y su figura despertó una pasión y admiración pocas veces vista en la historia de la humanidad.

Me despido, querido lector, con la alegría de habernos encontrado en algún lugar del texto sobre este notable hombre que es un reflejo de como somos verdaderamente los argentinos.

Esta nota se publicó por primera vez en el año 2021.

Silencios que matan

Hoy está en el centro de la escena las consecuencias violentas y criminales de la oferta del narcotráfico.

A propósito de la violencia y narcotráfico en la ciudad de Rosario, es que me animo a compartir con usted, querido lector, estos garabatos que surgen como un eco doloroso de lo que expresaron los agentes pastorales arquidiocesanos de Barrios Populares y Drogadepencia de ese hermoso paraje de nuestra patria.

Ellos reclaman con firmeza "romper el silencio que mata". Pero ¿A qué silencios se refiere?

A los silencios de los distintos gobiernos cuando llevan 25 años sin realizar campañas de prevención a través de los medios de comunicación, de las redes sociales, en el sistema de educación y de salud.

A los silencios del sistema financiero que se nutre y se enriquece sin tomar medidas que prevengan el lavado del dinero manchado con sangre.

A los silencios de los observatorios estatales y de nuestras universidades que no generan datos sobre todo lo referido a los consumos problemáticos y adictivos y a las consecuencias que producen en la salud y en la sociedad en su conjunto. Silencian los femicidios como consecuencia de sobredosis.

A los silencios de la academia, no solo cuando no capacita (en las carreras afines a la problemática) a los futuros profesionales para hacer frente a una de las principales problemáticas de la ciudad, sino también cuando no genera conciencia crítica al interior de su propia comunidad.

A los silencios de la Justicia cuando no fortalece sus estructuras federales y provinciales con cargos, infraestructuras y tecnología suficiente para investigar los entramados del poder corrupto público y privado.

Tal vez la detención de unos pocos poderosos, prevenga que miles de pobres terminen llenando las cárceles, los hospitales y los cementerios.

A los silencios que como sociedad hacemos cuando no hablamos en familia de lo que nos pasa, acerca de los consumos, sobre cómo, prevenir el abuso de psicofármacos y el uso de alcohol en los menores.

Hoy está en el centro de la escena las consecuencias violentas y criminales de la oferta del narcotráfico. Pero todo el sistema que sostiene la demanda permanece en silencio. En un silencio que mata.

Estamos en tiempo favorable para hacer un planteo integral del flagelo del narcotráfico.

¡Rompamos el silencio!

Fiesta

Es difícil describir con letras y signos lingüísticos lo que irradia el espíritu humano cuando la realidad lo desborda. Nos desbordó la alegría. Nos desbordó la felicidad.

Esos sentimientos naturales e ilimitados se impusieron en medio de las limitaciones humanas y se manifiestan de mil coloridos modos, casi infinitos.

Ganar la copa mundial de fútbol es algo único, inigualable, con reivindicación histórica y social, con chispazos de gesta heroica, con fe poética como dice Dolina para creer que lo que se está viviendo es algo que nos puede cambiar la vida.

Es que este acontecimiento tiene ribetes asombrosos. Como que la FIFA esperaba que la final fuese vista por 1.500 millones de personas en todo el mundo o que el tráfico de Google haya alcanzado su récord histórico durante la final generando el mayor caudal de tráfico en 25 años del buscador.

Los festejos en Bangladesh, en la India, Indonesia, Valencia, Madrid, Miami, Barcelona, Buenos Aires, Base Marambio, Dublín, Nápoles, Caracas, Haití, Pakistán hablan del fenómeno del fútbol y lo que significa Argentina superando los límites de lo deportivo.

Dígame si no coincide querido lector, aunque no tengamos el dato para verificar: la mayoría lo hacía porque quería que Messi se coronara campeón del mundo. Por la cantidad de valores que encarna nuestro crack.

Y una vez que se alcanzó la hazaña, necesariamente se liberó esa energía por todos lados.

Como si fuese una gran fiesta donde todos son bienvenidos. Así, hermanados sin pedir explicaciones ni credenciales, salimos a las calles para festejar la conquista de la selección Argentina el inolvidable 18 de Diciembre de 2022.

Con destellos, estuvimos en cada rincón del planeta quienes por algún motivo nos identificamos con el deseo de manifestar los mejores sentimientos e identificarnos en el arraigo.

Arraigo con lo que es propio de los seres humanos como es el festejo y arraigo con lo que es propio de lo culturalmente argentino como es el fútbol.

El domingo, por algún motivo que no siempre es coincidente, nos identificamos en el deseo de manifestar alegría y felicidad.

Y eso, sin más, es motivo de una verdadera fiesta.

¡Felicidades campeones del mundo!

La Cultura fundacional

Las madres son hacedoras de la cultura fundacional argentina. Es que siempre que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallan unidas.

Una antigua tradición de occidente enseña que es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadero y plenamente humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales.

Y la cultura no es una idea abstracta, aunque incluye términos universales, sino que es viviente que transita el tiempo y se hace presente, se hace historia. Nuestra historia.

El origen de esta cultura fundacional que se hace historia en el tiempo comienza siempre con perfume de mujer.

La cultura fundacional argentina se asienta en las entrañas de las madres que  materializan la cultura y la personifican con el rostro primigenio y natural de la vida.

Aquí el motivo de este artículo, querido lector, destacar a las madres como hacedoras de la cultura fundacional argentina. Es que siempre que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallan unidas, muy unidas. Indefectiblemente unidas.

Hay que decirlo con todas las letras. Nuestras madres son las hacedoras de la cultura fundacional argentina.

Ellas son las protagonistas de un sinnúmero de tradiciones, hábitos, modales, costumbres que enseñan naturalmente y con ese modo cercano, simple y conocido se edifica la cultura.

Al término cultura se lo indica desde diversos lugares y esto implica una denominación análoga, es decir, que se lo puede referir de varias formas distintas queriendo hacer referencia a lo mismo.

Bueno, siguiendo esa línea, debemos sentenciar que nuestras madres son las hacedoras por excelencia de cultura.

Y cultura fundacional porque están gestando en el quehacer de todos los días. En medio de la furiosa rutina, hacen nuevas las cosas de aquellos que están bajo el alcance de su órbita de amplio espectro con base sólida y sentido de trascendencia.

Sentido de trascendencia porque en el otro está reflejado su propio ser. Y así se adquiere el hábito de religarse con lo trascendente.

Aquí en Argentina, el día de la Madre es sagrado. Y eso es una gran cosa para todos. Porque ese día se rememora el pasado, se bendice el presente y se consagra el futuro. Y todos los años se refresca el ritual y se vive como único.

Con aquellas madres que están en vida, con las que algún día podrán serlo y con los brazos al cielo para aquellas que ya no están en este mundo.

El Papa Francisco dice que "las madres son el antídoto más fuerte a la difusión del individualismo egoísta". Sin lugar a dudas, son las hacedoras de nuestra cultura.

¡Feliz día!

El realismo ganó por goleada, aunque en figuritas

Prefiero este texto para reivindicar lo real. Les dejo a los sociólogos lo fenomenológico, me arriesgo a una reflexión acerca de lo que da sustento a lo que sale a luz.

Inesperadamente para mí, las figuritas del Mundial de Qatar 2022 son furor y han generado una enorme expectativa y son un golazo en papel que se alza victorioso en la era de las pantallas digitales.

¿Qué tal?

"En 20 minutos se agotaron todas las figuritas", me dijo, y repetía a cuantos preguntaban, el kiosquero mientras me anotaba en una lista en su celular para esperar a que lleguen y poder ser uno de los privilegiados ganadores de este, para mí, imprevisto acontecimiento.

En esta época donde parecía que las pantallas habían destronado al papel, el realismo ganó por goleada y refrescó el recuerdo de nuestra infancia. Pero… ¿y los niños que no tuvieron esa experiencia?

¿Qué los motiva a buscar las figuritas? El fútbol, el Mundial, Messi, la moda, una tradición… ¿qué será?

Aunque de apariencia infantil, considero que es un fenómeno digno para el análisis de sociólogos. Más yo prefiero este texto para reivindicar lo real. Les dejo a los sociólogos lo fenomenológico, me arriesgo a una reflexión acerca de lo que da sustento a lo que sale a luz.

Y encuentro respuesta en lo natural. En la naturaleza del ser humano, que será siempre la misma aunque cambien las épocas, aunque cambien las culturas.

En rigor, podríamos decir que las culturas intentan dar respuestas a esos deseos innatos.

Los seres humanos llevaremos siempre en nuestro corazón el deseo de amar, de ser felices, de sentirnos queridos, de buscar relegarnos con lo trascendente.

Sin importar la condición económica, ni la posición social, ni el nivel cultural, el mayor deseo del ser humano es ser feliz. ¿Y comprar figuritas?

¡Hasta la próxima!

Grabois y los Derechos Sociales

Este joven dirigente, nacido en 1983, representa a una nueva generación argentina que emerge en búsqueda de nuevas formas de hacer política y conquistar derechos sociales.

C. S. Lewis, en su libro Los cuatro amores, dice que "La mente humana, por lo general, es más propensa a elogiar o despreciar que a describir y definir" y Juan Grabois se queda con la peor parte de la cita más por ataques hacia su propia persona que por su pensamiento y acción como dirigente social representando a los trabajadores excluidos.

Juan Grabois es docente universitario, abogado, escritor, licenciado en Ciencias Sociales y uno de los dirigentes sociales más importante de Argentina. Todo eso lo describe, lo define y lo ubica más cerca del elogio que del desprecio.

En el debate propuesto por Jorge Fontevecchia junto a Javier Milei se lo presenta dentro de la Escuela Vaticana, conocida también como Doctrina Social, que nace con la encíclica Rerum Novarum publicada por el Papa León XIII en el año 1891.

Grabois se muestra en el debate muy medido en sus palabras y expectante, dejándose ver una ductilidad y un sentido de ubicuidad muy oportunas para estos escenarios.

La distinción entre empleo y trabajo y las agudas crisis de este siglo XXI fueron esbozadas y aceptada por los presentes como una realidad mundial ineludible que obliga al replanteo de la mirada en materia social.

Fue categórico al describir que la realidad mundial cambió, que las tasas de empleo descendieron y lo seguirán haciendo en todo el mundo y que las nuevas formas de trabajo se adaptan a desafíos globales donde la integridad de las personas es lo que se juega en las políticas públicas.

Planteó el límite ambiental y con solidez situó al ser humano en el centro de la evaluación por sobre ganancias y rentabilidades.

Dejó en claro que lo que él busca es que a los excluidos y marginados se les pueda dar un nivel de dignidad a partir de políticas públicas que mejoren las condiciones de aquellos que están en las periferias sociales y existenciales.

Sin importar el nombre de la ideología, coincidió con Milei sobre los manteros que fueron desalojados por la fuerza policial. Milei lo hizo en nombre del libre comercio, Grabois en nombre de la dignidad de quien quiere trabajo. Deja entrever que lo que busca son soluciones, más allá de los planteos teóricos de sistemas políticos.

Este joven dirigente nacido en 1983, representa a una nueva generación argentina que emerge en búsqueda de nuevas formas de hacer política y conquistar derechos sociales. Con honestidad y lealtad hacia aquellos que representa, lo hace con la autoridad de quien está desde el terreno tratando de aportar para cambiar el mundo que lo rodea.

Para finalizar, querido lector, repito y termino la cita de C. S. Lewis, para ponerlo como un marco del debate: "La mente humana, por lo general, es más propensa a elogiar o despreciar que a describir y definir. Quiere hacer de cada distinción una distinción valorativa de ahí ese tipo nefasto de crítico que no puede señalar nunca la diferente calidad de dos poetas sin ponerlos en un orden de preferencia, como si fueran candidatos a un premio".

¡Hasta la próxima!, que será sobre Jorge Fontevecchia y así finalizo la tríada.

Milei y el Orden Social

Aferrado a un dogma considera que el orden social se sostiene en el sistema de precios y que éste es el ordenador social.

Jorge Fontevecchia logró materializar una gran idea para buscar la verdad en la Argentina de hoy reuniendo en un debate de casi seis horas a Javier Mieli y Juan Grabois.

Dos de las personalidades más destacadas de nuestra realidad actual que encarnan ideas disímiles, opuestas, diversas, pero con algo en común como dijo el mismo Fontevecchia. Ellos quieren "cambiar el mundo". Eso no es poca cosa y se hacen merecedores de las mejores consideraciones.

Este es el primer escrito de tres en relación a esta obra de arte que supieron dar forma en el estudio Net TV de la editorial Perfil los días 28 y 29 de mayo de 2022. Ahora escribo sobre Milei, en siguientes lo haré sobre Grabois y Fontevecchia en el marco del debate mencionado.

Presentado como un exponente de la escuela austríaca, Javier Milei, es en nuestro país el protagonista de un verdadero fenómeno político-social cargado de ebullición y efervescencia pero que durante el debate logra dar justificaciones desde una sólida perspectiva económica de la vida evitando las otrora expresiones altisonantes.

Citando a más de cuarenta autores con sus pertinentes obras y argumentación de las mismas demuestra un absoluto dominio del tema que habla. Tiene un impresionante uso de la biblioteca económica que maneja con destreza en sus intervenciones.

Aferrado a un dogma considera que el orden social se sostiene en el sistema de precios y que éste es el ordenador social. Y aquí se encuentra el fundamento de su cosmovisión.

Las señales que emite el mercado a través del sistema de precios son una síntesis del quehacer humano que libremente se expresa y manifiesta sin ninguna de las regulaciones cargadas de arbitrariedad que hace el Estado que se entromete y entorpece todo.

"No hay regulación que sea buena", "eliminemos el Estado", son algunos de sus estandartes que presenta con argumentación teórica pero con evidencias válidas sólo para esos modelos de ideas a su vez considerados cada uno en forma aislada.

Desde la fundamentación del empleo formal, el futuro del trabajo, el quehacer de los comerciantes manteros, la defensa de la vida, la ley y el sentido de justicia, el monopolio de la violencia, la salud… En fin, todo, absolutamente todo lo razona desde un paradigma económico. Y de esa manera presenta un faro hacia donde se deben direccionar el pensamiento y las acciones humanas.

Su vida privada y personal también la presenta razonada con ese sesgo que lo caracteriza, lo define y también lo limita ya que se convierte en una herramienta impertinente a la hora de querer justificar desde el mercado los aspectos más nobles de los seres humanos como pueden ser los afectos, los deseos no sujetos al utilitarismo de mercado o el honesto apetito de vida trascendental innato en nuestra naturaleza.

Su potente solidez intelectual, además de otros recursos manifiestos, le permite estar donde está en la escena nacional y lo demuestra en el debate con insistencia.

A mi entender, querido lector, coincidiendo o no con su posición anarco capitalista y la dimensión absoluta del sistema de precios como ordenador social, es un digno representante de la dirigencia que es capaz de generar nuestra fértil y multicultural argentina.

Bullying

La verdad es una cuestión de proporciones, y aquí la desproporción asemeja más con las mentiras y sus patas que con la verdad y los atributos que le son específicos.

El vocablo bullying es una voz sajona que deriva de "bull" que significa "toro" y, como acción de torear, es una intimidación para el más débil que es vulnerado por el abuso del más poderoso. Todos sabemos, tristemente, qué es el bullying. Y, peor aún, todos sabemos lo tremendo de padecerlo.

Eso, a mi entender, sucede con Argentina en tanto la queremos vivir como comunidad. Los argentinos que habitamos estas tierras padecemos de bullying.

Somos víctimas de una sistemática mortificación orquestada por vaya saber qué sombría sinfónica que promueve muerte, luto y desánimo con notas hábiles, incesantes y punzantes.

Se entona a plena luz del día la maliciosa paradoja de percibirnos como los peores del mundo para experimentar al mismo tiempo la frustración de no ser los mejores de todos. La falta de mesura para medir las cosas no hace más que sospechar de la veracidad de ellas.

Como diría Chesterton: "la verdad es una cuestión de proporciones y aquí la desproporción asemeja más con las mentiras y sus patas que con la verdad y los atributos que le son específicos".

En el tema que sea, en seguridad, por ejemplo, no hay bomba, ni atentado ni misil ni guerra que pueda compararse con nuestros hechos vernáculos que son presentados con sentencias categóricas que describen nuestro escarnio.

O en materia económica, con esos rankings elaborados por supuestas prestigiosas instituciones cuyo único objetivo es desacreditarnos, apuñalarnos, repartir el pus de nuestra herida claramente reconocida y vivida con lágrimas y sudor por muchos de nosotros.

Pero aquí, la mancha de nuestra propia sangre es el alimento preferido para alimentar ese canibalismo reprimido que tiñe de rojo a la realidad.

O el desarraigo como proyecto de vida para quienes deciden irse, para aquellos que en Ezeiza buscan romper sus cadenas, es también el final de este laberinto infernal con catástrofes como método para presentar noticias nuestras, mientras que los más variados y sofisticados argumentos se apuntan al momento de traer novedad de tierras y culturas lejanas.

Tal vez el tango de Luis César Amadori describa con arte a este flagelo psicológico social:

No repitas nunca
lo que vi'a decirte:
rencor, tengo miedo
de que seas amor.

¿Y?, es para pensarlo.