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Interfaces

El gremio APUNSJ está próximo a unas elecciones para renovación de autoridades y eso suscita interés. Es y será motivo de labor periodística.

En el lenguaje de la ciencia de la administración, se conocen a las interfaces como las conexiones que existen en las distintas áreas funcionales de cualquier tipo de organización.

Las interfaces tienen como finalidad asegurar el normal funcionamiento de toda la organización y de ese modo asegurar el cumplimiento del fin principal de la misma, es decir, aseguran estabilidad. Silenciosas y de sencilla apariencia, su presencia es vital.

Cuando hablamos  de interfaces hablamos de logística, de suministros, de manejo de inventarios, de software, de investigación operativa y demás derivados que buscan dar seguridad a cualquier tipo de organización humana.

Desde ese marco conceptual me ubico para ver lo que sucede en el gremio APUNSJ. Es que este gremio agrupa al personal no docente de la Universidad Nacional de San Juan y es ese personal el responsable de asegurar que la Universidad Nacional de San Juan pueda cumplir su misión.

Y el gremio APUNSJ está próximo a unas elecciones para renovación de autoridades. Eso suscita interés. Es - y será- motivo de labor periodística.

Lo que ahora quiero compartir es lo que entiendo se define en esas elecciones y esto es, nada más y nada menos, que la visión sindical para el siglo XXI.

Teniendo la experiencia de la pandemia sobre los hombros, nos quedan imágenes muy sensibles de lo vivido con las múltiples voces que se alzaron en torno a una encrucijada que tuvo en vilo a todos los seres humanos.

A nivel mundial se está debatiendo en diferentes foros todo lo que tiene que ver con el mundo laboral, ampliando el radio de acción solidaria hacia nuevas formas contractuales, propiciando el derecho a que sea salvaguardada la propia personalidad en el lugar de trabajo, insistiendo en el valor de los saludables ambientes de trabajos y así varios ítems que se suman al derecho a una remuneración justa.

La provincia de San Juan no es excepción a esa discusión global que se da en el marco de la autonomía de las universidades en Argentina.

Roberto Araya (actual conducción), y el licenciado Daniel Durán, personifican esta discusión electoral. El politólogo Daniel Durán busca materializar con su proyecto al sindicalismo del siglo XXI sin perder la esencia histórica de las luchas que fueron conquistas sociales, mientras que Roberto Araya busca dar continuidad a la gestión de más de diez años en el secretariado general.

Ambas visiones se ponen cara a cara a la consideración electoral. Quien gane, tendrá que interpretar los tiempos actuales con renovado espíritu y así saber conectar esas respuestas a los intereses del mundo del trabajo para que la UNSJ alcance la estabilidad necesaria para su habitual funcionamiento científico.

Tremendo desafío ¿No le parece?

La batalla final

Por estos días lo virtual y lo real se están empezando a desconocer. Y después de este enfrentamiento no habrá otro más, porque al atacar a lo real se desdibuja lo indeleble.

La grieta más espantosa de la historia es la que aleja lo virtual de lo real. Y ya lo está viviendo toda la humanidad en este primer cuarto del siglo XXI que es mucho más que problemático y febril.

Sentencia categóricamente audaz la mía, como para comenzar un escrito, querido lector. Pero me animo a adentrarme en esta milonga que es intentar describir un signo de estos tiempos que corren presurosos entre tantas exigencias cotidianas, muchas de ellas con efímero destino.

¿Y qué es lo real? Me preguntó un amigo cuando esbozaba estas ideas. Me descolocó, pero igualmente encontré en los archivos de mi limitada memoria una idea de Tomás de Aquino -que él escribió con magistral precisión- que me permitió balbucear diciendo que lo real es todo aquello que tiene existencia.

¿Y lo virtual no tiene existencia? Increpó como razonando por inercia. No, no, lo virtual sí tiene existencia, de hecho se presenta como realidad virtual, le dije poniendo énfasis en el gesto aclaratorio más que en el tono de voz. A lo que agregué que no se entienden enfrentados sino en convivencia, en sana convivencia. Y ese es justamente el nudo del problema.

Es que por estos días lo virtual y lo real, se están empezando a desconocer. Y después de este enfrentamiento no habrá otro más, porque al atacar a lo real se desdibuja lo indeleble, lo que no se puede revocar. Se ataca a lo que no tiene punto de retorno, se ataca a lo que tiene existencia.

La digitalización de las actividades humanas lleva consigo el riesgo de convertirlas en protagonistas y desplazar las actividades reales a un segundo plano. Valores como la amistad transformada en cantidad de likes, me gusta y corazoncitos conlleva un reduccionismo destructivo del sustento, de la esencia y naturaleza de las cosas como es el valor del ser humano tal como es y no como una figuración simulada buscando solamente agradar al otro sin referencia alguna a la caridad o al amor al prójimo.

La cultura de los algoritmos como generación de riqueza también es un signo alarmante de esta batalla final donde se quiere someter a aquello que da sustento al resto de la vida humana: la naturaleza, el trabajo, la producción, la política, lo sagrado, la comunidad, el pueblo. El reemplazo de lo real por lo virtual es decididamente un cercenamiento de las potencias del ser humano y de la naturaleza.

Puedo mostrarme como exagerado y alarmista en este escrito, pero no es ese mi propósito sino el de siempre: invitarlo a pensar, ¿no le parece?

Feliz Navidad y hasta el año que viene.

Palabras Cruzadas, ideas alineadas

Ese es el camino que emprendió Ernesto Simón con su propuesta televisiva: cruzar palabras que encuentren verdad y podamos entender lo que sucede.

El martes 12 de octubre, Ernesto Simón comenzó un ciclo televisivo en Canal 4 denominado Palabras Cruzadas.

Con una producción de El País Diario y desde los estudios de Estación Claridad, da forma a una apuesta para analizar la realidad cercana a los sanjuaninos pero también con referencias a los acontecimientos nacionales que nos afectan.

Y en este juego de palabras, Palabras Cruzadas, trae la idea del encuentro en un mismo tablero de expresiones distintas que se logran materializar y adquirir chispazos de semblanza con quienes las expresan.

Por eso digo de ideas alineadas, porque en ese entramado de voces que se expresan en símbolos se puede llegar a un punto en que se cruzan y es en la verdad.

En esa búsqueda el conocimiento, que es algo natural y propio del ser humano, se cruza con la verdad. No importa con qué palabras las enuncie, lo que importa es que en ese momento las ideas están alineadas y adquieren una forma amigable y entendible para todos.

El Papa Francisco dice que "la verdadera sabiduría supone el encuentro con la realidad", y ese es el camino que emprendió Ernesto Simón con su propuesta televisiva.

Porque "presos de la virtualidad hemos perdido el gusto y el sabor de la realidad", como continúa diciendo Francisco. Entonces al cruzar palabras que encuentren verdad, podemos entender lo que sucede en la realidad política, económica y social de San Juan, con referencia ineludible de los acontecimientos nacionales e internacionales.

Sin ser un crítico televisivo, encontré en su primer programa un sólido análisis electoral, propio del momento político que estamos viviendo, con testimonios de los protagonistas de ambos lados del mostrador. De los candidatos preparados con sus respectivos discursos y de los ciudadanos sorprendidos por las preguntas realizadas de forma espontánea.

El final fue de lo mejor, para mi humilde parecer, con una entrevista en tono íntimo con Osvaldo Benmuyal, el conocido periodista sanjuanino. Sin caer en vanas referencias, se logró mostrar como una charla de amigos observada por todos con el placer no del que se inmiscuye en lo ajeno, sino con el agrado de contemplar un diálogo sereno y tranquilo en épocas de demasiados enfrentamientos verbales.

Me despido, querido lector, invitándolo a pensar la realidad con esta propuesta televisiva, aunque con disidencias y desacuerdos pero con el sincero afán de cruzar la verdad con palabras.

Lecturas políticas de las crisis económicas

Las sistemáticas crisis económicas de Argentina no son consecuencias, sin causas de activación de nuevos circuitos económicos.

El pasado 19 de agosto, en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ, el politólogo, profesor y querido amigo Oscar Pedro Rivero Vives presentó su libro Lecturas políticas. En ésta su última obra, el autor presenta en cada capítulo síntesis de muy difícil manufactura de diversas corrientes filosóficas del pensamiento político.

Como un fruto maduro de muchos años de docencia y de exigencia profesional, el autor da forma con verdadero arte a conceptualizaciones de la teoría política con una distinguida mixtura entre los autores que presenta y su propia gesta intelectual.

Ejemplo de ello es cuando al abordar los Procesos de Subjetivación Política y Capitalismo Actual describe al pensamiento de Gilles Delleuze y enuncia como fórmula de subjetivación caracterizada por Félix Guattari al consumo de las clases populares que, como motor de subjetivación, activan circuitos económicos a través de las crisis y a causa de las crisis, sin poder solucionarla nunca.

Es esa idea la que quería traer este sencillo ensayo, querido lector. La activación de circuitos económicos a partir de las crisis. A partir del paradigma enunciado, podemos afirmar que las sistemáticas crisis económicas de Argentina no son consecuencias, sino causa de activación de nuevos circuitos económicos.

Es decir, lo que para el ciudadano de a pie es una tragedia interminable de desaciertos, para algunos sectores de poder, cada crisis, es el comienzo de una etapa de expansión de variables que estaban fuera de funcionamiento.

Trae mi memoria el recuerdo, sin hacer un análisis científico como podría hacerlo el profesor Oscar Rivero, del proceso de privatizaciones llevado a cabo en la década de los 90 o el blindaje financiero del año 2000 que se presentaban como instrumentos económicos de largo plazo para alivianar cuentas fiscales y dar tranquilidad macroeconómica.

Y al hacer una lectura política de los instrumentos de aquel tiempo, cabe interpretar que en realidad eran puestos en marcha nuevos y enormes sistemas económicos y financieros que empezaban a dar sus primeros pasos.

Hoy sucede lo mismo.

Son temas para pensarlos, ¿no le parece?

Cuando lo común no es lo corriente

Nos quedamos distraídos por las diferencias amplificadas y en el ataque personalizado que sólo consigue abortar cualquier proyecto de vida en común.

Querido lector, no me refiero a esa expresión popular que a veces sacamos del armario de la memoria queriendo definir algo como sencillo y lo decimos simplonamente: "es algo común y corriente".

No, me estoy refiriendo a la construcción de la vida en comunidad, que no es algo común por estos días corrientes.

En tiempos de subjetivación como sistema, es tarea heroica esto de construir comunidad, y una comunidad organizada parece ser una visión de tiempos pretéritos.

Es que entramos como invitados y no como protagonistas al siglo XXI, al siglo de la fragmentación social.

La moda es el permanente boicot a la convivencia armoniosa entre los seres humanos.

Se ve con buenos ojos este tipo de exclusión como si estuviésemos caídos bajo un hechizo, con agregado de eufemismos como los de autonomías exacerbadas, libertades sin ningún fin, ingeniería social experimental y toda la demás artillería pesada de la retórica progresista como diría Giovanni Papini.

Al no haber proposiciones en positivo, se rompe todo atisbo de edificar algo en común. Porque sólo se vociferan las ruinas de la vida social y con eso no se pueden hacer alianzas.

Con desacreditación no se edifican comunidades, de la escala que usted quiera. Un país, una región, una familia, un negocio, cualquier proyecto necesita de una apuesta común en la cual creer.

Y estamos tan habituados a la desacreditación que pareciera que ganó el poder de destrucción y lo aplicamos en todos lados. Hasta en los grupos de WhatsApp.

El ensalzamiento y personalización de las diferencias empuja a las consideraciones comunes hacia el margen de la agenda obligándola a quedar sola y en sala de espera.

Nos especializamos en poner obstáculos a los proyectos colectivos. ¡Somos expertos! Que si los rojos contra los blancos, que si los azules contra los amarillos, que si las izquierdas contra las derechas, que de los de por aquí contra los de más allá, que de los nosotros contra los ellos. En definitiva, las partes beligerantes contra el todo apacible.

Así las cosas, la noción de un bien que sea común a todos, del bien de la comunidad, queda como una pretensión anticuada para estos tiempos particularmente fragmentarios y temerariamente violentos.

Cuando lo común no es lo corriente, lo que se deja ver son los vicios más descarnados. Porque a mi lado está el vecino, el que ya conozco, ese "quien viene ataviado con todos los terrores de la naturaleza", como diría Chesterton.

Para pensarlo, ¿no le parece?

¿El fin de la Economía?

La certeza de este siglo es que, manteniéndose constantes las variables actuales (ceteris paribus para los economistas), los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres.

En el año 1989 en la revista The National Interest, Francis Fukuyama publicó un pequeño artículo llamado "¿El fin de la Historia?". Tanto revuelo causó ese escrito que en el año 1992 lo transformó en libro con más material para justificar su principal argumento: el final de las ideologías con la universalización de la democracia liberal como la forma final de gobierno humano.

Este planteo se sostiene con claras evidencias en el ámbito económico, donde los principales economistas y las más importantes escuelas del pensamiento económico son radicales defensores de los mercados libres.

En tiempos de aceleración histórica, vivimos como una eternidad lo que sucedió hace un puñado de años y eso dificulta cualquier visualización en perspectiva. Es como si mentalmente tenemos incorporado que "siempre se hizo así" y eso no es verdad.

La forma mentis, como dirían los pensadores clásicos, está quedando obsoleta para dar razones que expliquen con sensatez y sentimientos lo que está sucediendo. Es que existen síntomas de la realidad que se pueden interpretar como evidencias de la inviabilidad del actual paradigma económico. Es decir, del actual modo de mirar, leer, interpretar y cuantificar las actividades humanas.

Vaya el siguiente dato como evidencia para darme a entender.

La asociación Oxfam, que es una confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales que realizan labores humanitarias en 90 países, es citada por las Naciones Unidas en su sitio un.org para indicar que si se mantiene el grado actual de desigualdad, la economía mundial tendría que crecer 175 veces para que todos ganaran más de 5 dólares al día. Algo así como $500 pesos al día, es decir $15.000 pesos al mes.

El dato es impactante: la economía mundial tendría que crecer 175 veces para que el monto de los salarios sea equivalente a unos $15.000 al mes. Un crecimiento infinito para ingresos de miseria.

Pero, quédese tranquilo querido lector. Como ya pudo darse cuenta, no existe ninguna posibilidad de que eso ocurra.

La certeza de este siglo es que, manteniéndose constantes las variables actuales (ceteris paribus para los economistas), los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres.

Es una debilidad pensar que no hay otra forma de concebir la vida y la economía, ya que el modus operandi de la economía actual promueve la exclusión. El actual sistema de relaciones económicas genera asimetrías escandalosas.

Otra evidencia: El País de España publicó un informe de la empresa de servicios financieros Credit Suisse, donde se detalla que "el 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto. La brecha, lejos de suturarse, se ha ampliado desde el inicio de la Gran Recesión, en 2008".

Si eso se decía en 2008, imagínese hoy 2021 y con más de un año en pandemia mundial.

Algunas consecuencias de esta exclusión son la escasez de ingresos, empleo inestable, falta de empleo, imposibilidad de tener recursos propios, falta de red de contención personal y comunitaria, autoexclusión, falta de representatividad y las dramáticas consecuencias de todo esto junto. Hay que subrayar que la población infantil corre más peligro que el resto de sufrir pobreza o exclusión social. ¿Le resulta conocido este paisaje?

La pandemia del Covid-19 es un punto de inflexión en la historia de la humanidad y deja en evidencia el apremio por una nueva concepción del sistema económico ya que el actual es insostenible ya que los daños ocasionados no son rumores pasajeros que el viento los lleva a lugares olvidados, son evidencias que gimen con dolor verdades que algunos no quieren ver ni escuchar.

La ideología que triunfó hace unos pocos años quedó obsoleta frente a los síntomas de una realidad aplastante. ¿Vendrán tiempos de generación de ideas para un desarrollo más humano?

Para pensarlo, ¿no le parece?

Pueblo

La ambigüedad está en su misma esencia, ya que su raíz etimológica, que proviene del latín populus, significa igualmente una población como un lugar.

Las palabras constituyen una parte destacada de nuestro complejísimo sistema de comunicación y cada una de ellas, intentan denominar a lo que tiene existencia, tanto dentro del ser humano como fuera de él. Es un atributo único de nuestra especie el ponerle un nombre a cada cosa o realidad y una joya de esta actividad humana, es la referida al pueblo.

Y la palabra pueblo, es quizás, una de las expresiones más antiguas que se conocen. Pero pueblo, es mucho más que otras palabras, y esto dicho sin querer desacreditar a ninguna, lo que sucede es que, con el tiempo, la expresión pueblo, se convirtió en un símbolo de los acontecimientos más decisivos de la historia humana. De allí su relevancia, por lo que ella  es en sí misma y por ser objeto de disputas por su significación. ¡Tremendo!

La ambigüedad está en su misma esencia ya que su raíz etimológica, que proviene del latín populus, significa igualmente una población como un lugar geográfico. Es imposible desligar a una población de un lugar geográfico, por eso su vinculación y su mutua afectación.

Desde lo religioso, pueblo, se remonta casi a la pre-historia, a los tiempos de Abraham, donde Dios elije a un pueblo para celebrar un pacto.

Desde lo político y social  existen tantos episodios significativos que escapan a mis posibilidades de enunciarlos. Sólo arrimo a este humilde texto algunas poquísimas expresiones como para darme a entender. La revolucionaria: "El pueblo quiere saber de qué se trata", la unificadora "Hora de los pueblos", de Balbín y Perón, o la materialista "La religión es el opio de los pueblos", de Karl Marx, son expresiones que evidencian diferentes sentidos para interpretar a este vocablo a lo largo del tiempo y la historia humana.

Hoy la palabra pueblo como que está vacía de contenido, en desuso, despreciada, casi prohibida, ideologizada, convertida en coto de caza de oscuros intereses que quieren manipular a los seres humanos empezando por el significado de las palabras. Y conlleva a un riesgo grave para la convivencia social ese destrato, ya que la democracia, es el gobierno del pueblo. Y al estar como está la significación pueblo, también lo está su gobierno, es decir la democracia.

Además de las vertientes históricas, en estas circunstancias pandémicas tan fuertes que estamos viviendo emerge con evidencia científica, que los proyectos colectivos sí o sí se hacen entre todos. Salir de la pandemia es un proyecto colectivo, una tarea que involucra, como nunca, a todos los pueblos de la tierra.

Pese a tanto dolor y desgracia, estamos frente a una oportunidad para buscar el sentido de identidad y de pertenencia a nuestro pueblo.

Para pensarlo, ¿no le parece?

Amistad social

El Papa Francisco introdujo la frase de "amistad social" como recurso y medida para las relaciones humanas en estos tiempos.

El Papa Francisco es una de las figuras más influyente de todo el planeta Tierra, y una de las pocas personas que atiende a una agenda mundial para sus jornadas.

Está involucrado en los temas más significativos para la humanidad en este tiempo, en este siglo XXI. Justamente esa persona introduce una expresión novedosa en medio de la pandemia del Covid-19: La amistad social.

Sería una tontería pretender enseñarle de política, de relaciones internacionales o de diplomacia al Papa Francisco. En todo caso, y esto lo digo como opinión personalísima, me invita a reflexionar porqué dice lo que dice y porqué hace lo que hace. O, mejor aún, para qué hace lo que hace.

Es que en el mes de octubre del 2020, el Papa Francisco introdujo la frase de "amistad social" como recurso y medida para las relaciones humanas en estos tiempos. Y destaco el momento en que presenta la frase, ya que implica un sentido de oportunidad que me permite observar la realidad buscando encontrar respuestas al para qué dice lo que dice.

A la respuesta la encontré en un informe del Fondo Monetario Internacional titulado Las repercusiones sociales de la pandemia del mes Enero 2021, donde se destaca que "desde la plaga de Justiniano en el siglo VI y la Peste Negra del siglo XIV hasta la gripe española de 1918, la historia está trufada de ejemplos de epidemias que tienen fuertes repercusiones sociales: transforman la política, subvierten el orden social y provocan estallidos sociales", según los autores del informe Philip Barrett y Sophia Chen. El estudio se sostiene utilizando un nuevo panel mensual sobre malestar social en 130 países donde encuentran una relación transversal positiva entre malestar social y epidemias.

El insistente pedido de pacificación del Papa Francisco adquiere mayor relevancia en vista a lo que se viene, pero trabajar por la Paz siempre fue una prioridad de su agenda.

La novedad radica en que el escenario de los conflictos se podría ubicar en cualquier punto geográfico del planeta y con escalas diversas que abarcan la escaramuza hasta la revuelta social.

Desde la discusión por cruzar el semáforo en rojo hasta la batalla campal por un penal mal cobrado en un partido de fútbol pasando por reclamos por el aumento de combustible. Todos se convierten en potenciales disparadores de acciones violentas. Y frente a esa violencia estéril que solo destruye, el Papa propone a la amistad que construye comunidades y edifica proyectos en común.

Se torna imprescindible para la convivencia social la apreciación del prójimo como un amigo, como alguien en quien puedo tender un puente para recorrer un mismo camino ya que, al fin de cuentas, todos caminamos hacia un mismo destino.

Libertad que abusa

Anteponer la consideración metodológica sobre la realidad del ser, del ser humano, es como poner la carreta delante de los caballos.

En un 2020 intenso, el día jueves 17 de diciembre aportó un episodio más cuando desde Unicef comunicaron que repartirán alimentos a menores sin recursos del Reino Unido por primera vez en la historia.

Según reporta la agencia Télam, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) prometió una ayuda de cerca de 28.000 euros para el proyecto comunitario School Food Matters (La Comida del Colegio Importa), que utilizará el dinero para suministrar 18.000 desayunos a 25 escuelas durante las dos semanas de vacaciones de Navidad y el semestre de febrero, para alimentar a los niños y familias vulnerables de Southwark, en el sur de Londres.

La agencia de la ONU definió como la crisis más urgente desde la Segunda Guerra Mundial. Es que la economía está en una oscura guerra. ¿Contra qué? Contra la luz de las evidencias.

En este siglo XXI,  el siglo del conocimiento sustentado en evidencias, es inquietante leer estas noticias y aguardar que pase rápidamente la pandemia para seguir haciendo lo mismo que nos llevó hasta este lugar y esperar que las cosas se arreglen solas, libremente.

Porque que uno de los países más poderosos del mundo no pueda solucionar la alimentación de sus niños por sí mismo y necesite asistencia externa, es síntoma de que las estructuras del poder mundial no pueden resolver un tema tan sensible como es la alimentación de los pequeños. Si el Reino Unido necesita asistencia externa... ¡qué queda esperar para los países más pobres!

Es que el paradigma para abordar los problemas desde la primacía de políticas económicas orientadas hacia la rentabilidad por sobre aquellas que generan desarrollo humano genera este tipo de consecuencias tristísimas.

Creer que porque cierran los números los problemas se resuelven, es una gran falacia, una gran mentira. El seguimiento de variables abstractas como el tipo de cambio, las tasas de interés y demás indicadores financieros separadas del ser, de los seres humanos, es anteponer la consideración metodológica sobre la realidad de fondo que sostiene a todo el sistema. Es como poner una carreta delante de los caballos y pretender avanzar.

Para pensarlo, ¿no le parece?

Ser o no ser, esa es la cuestión

El ser es acto de todos los actos, perfección de toda perfección, el fundamento último y radical de todo lo que es, de todo lo que tiene existencia.

"Ser o no ser, esa es la cuestión", conocidísima frase del monólogo de Hamlet de William Shakespeare. Dicha expresión pertenece al selecto grupo de la cultura universal con alcance popular.

Esa aparente paradoja entre selecto y popular, le permite a la frase trascender el tiempo y el espacio ubicándose en el corazón de la sabiduría para quienes deseamos expresar algo en relación a la existencia del ser.

Y es que, como enseñan los filósofos, el acto de ser es lo más formal y perfecto de cada cosa. Es decir, el ser es acto de todos los actos, perfección de toda perfección, el fundamento último y radical de todo lo que es, de todo lo que tiene existencia. Conclusión: hablar del ser siempre será un tema crucial.

¿Por qué? Porque el ser es lo más íntimo y lo más perfecto de cada cosa. Es lo primero que concibe nuestro intelecto. Y así lo planteó Shakespeare en la tragedia de Hamlet.

Con el genio dramaturgo del siglo XVI llegamos a la esencia del ser. Con las evidencias científicas del siglo XXI llegamos al momento de gestación de ese ser.  ¡Vaya coincidencia en el tiempo!

Es que gracias a la biología y la citogenética de nuestro siglo se confirma que la célula que se forma entre el espermatozoide y el óvulo en el momento de la gestación ya tiene los 46 cromosomas que nos definen como seres. Claro está, como seres humanos. Y no otros.

Esa unidad entre conocimientos que provienen desde el arte como la dramaturgia y el campo de la genética que estudia el cromosoma nos permite reflexionar que la fragmentación es como una especie de pedagogía para entender lo que sucede pero que de ninguna forma puede eclipsar a la realidad donde todo se da de modo simple y en armonía.

El poema en torno al ser se hermana con la evidencia de su gestación a lo largo del tiempo. En eso, sin duda, hay belleza.

Para pensarlo, ¿no le parece?