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Alfredo Leuco: El virus del autoritarismo

En sus 100 días como presidente, Alberto Fernández tuvo y tiene que enfrentar a tres enemigos muy poderosos: la deuda, la pandemia y Cristina.

En esas tres batallas homéricas se define el futuro de todos los argentinos y el futuro político del jefe de estado. Si Alberto logra superar, aunque sea mínimamente, a estas tres terribles acechanzas, es probable que su gobierno empiece a gobernar.

Aquí aplica muy bien eso de que lo que no te mata, te fortalece. Si la colosal deuda, la pandemia criminal y el virus autoritario y feudal de Cristina, no lo noquean en los primeros rounds, Alberto podrá sentirse victorioso. No es nada fácil. Por el contrario, son batallas de una complejidad pocas veces vista. El mundo económico también se hunde y eso, seguramente, hará que esta Argentina en el fondo del mar despierte algún tipo de lástima o comprensión por parte de los acreedores. La peste traicionera comete crímenes de lesa humanidad planetaria pero, como otras pandemias, más temprano que tarde, agotará ese veneno que tiene coronita.

Lo que parece un obstáculo insuperable es Cristina. Ella sí, que como buena peronista, es incorregible. La deuda y el coronavirus le hacen la vida difícil a Alberto. Pero Cristina le hace la vida imposible.

De arranque, Cristina se apropió de todos los lugares claves del estado pero ella y su banda no se hacen cargo de ninguno de los dos dramas más graves que sufre este país: la deuda y la pandemia. Sus soldados están estratégicamente atrincherados en donde puedan manejar montañas de dinero, impulsar la venganza y la propaganda y sobre todo, garantizar a impunidad de Cristina, su familia y el cártel de los pingüinos. Si se mira con atención, podrá verse que casi no hay cristinistas dedicados a atajar los crueles penales de la deuda o del virus. Ellos miran de afuera. Dejan que Alberto se desgaste con su gente. Que pague todos los costos políticos y que Cristina siga invicta.

Alberto no puede decir nada porque el capital político mayoritario, es decir los votos, en su mayoría son de ella. Pero quien sepa mirar, se dará cuenta de sus gestos que demuestran lo insoportable que es gobernar con el feroz fuego amigo que le disparan tanto la vice presidenta como la tropa de fanáticos que la rodea.

Los cristinistas no dejan pasar una para boicotear o sabotear a Alberto. Cristina manda a los gurkas para que hagan el trabajo sucio. Pero en algunas oportunidades no puede con su genio y utiliza sus propias palabras como puñales por la espalda.

Apenas asumieron, mientras estaban festejando en la Plaza de Mayo, Cristina tomó el micrófono y le hizo una advertencia, casi una amenaza: "no se preocupe por las tapas de diario" y le ordenó que "se preocupe por llegar al corazón de los argentinos", dado que "ellos siempre van a estar con usted".

Cuando el presidente abrió con su discurso las sesiones ordinarias en el Congreso, Cristina mostró varios gestos de disgusto, mientras abanicaba sus calores y antes de llegar al recinto hizo una actuación antológica frente a las cámaras de la televisión. No se pudo escuchar demasiado, pero la lectura de labios y de gestos ayudaron a comprender la magnitud del reto: "Esto se acabó. No va más", le espetó Cristina con cara avinagrada. Pero el gesto que hay que observar en ese video imperdible, es el de Alberto. La mira con espanto y disgusto y se queda callado como reconociendo que una respuesta destemplada sería un remedio peor que la enfermedad. Se tuvo que tragar semejante sapo en vivo y en directo. Después, algún albertista negó que esto haya sido así. Sanatearon que fue un tema de que se terminaba el protocolo de la firma de libros. No se lo creyó nadie.

Con el tema de los ex funcionarios delincuentes que están presos por robarle los dineros al pueblo, los tiros vinieron de parte de los que hablan cuando Cristina se los ordena. Bastó que Alberto hiciera una diferencia, cuando planteó que “no hay presos políticos. Son detenciones arbitrarias”. Eso fue suficiente para que una andanada de militantes de Cristina le salieran al cruce planteando lo contrario. Incluso su propio ministro del interior, Wado de Pedro. Por supuesto que Julio de Vido fue el más agresivo y contundente en la defensa de Amado Boudou, Milagro Sala, entre otros. A José López no lo defendió. Por el contrario lo acusó de ser macrista y traidor. López fue su mano derecha y dijo que los 9 millones de dólares que había intentado esconder en un convento se lo había llevado un secretario de Cristina. Tal vez por eso, ella dijo que llegó a odiar a López. Y él contestó que temía por su vida porque Cristina "era muy vengativa". Por su parte, Oscar Parrilli, quien funciona como un mayordomo de Cristina, también salió a pedir por la libertad de los presos políticos. Todos contra Alberto.

Después de un discurso conciliador de Alberto donde planteó que aspiraba a terminar con la grieta y buscar consensos con la oposición, Cristina salió fuerte contra Macri. En Cuba, hizo una alusión absolutamente discriminatoria contra los calabreses asociando esa condición a la mafia. Habló de los ancestros italianos del ex presidente y su "componente mafioso". Cristina fue denunciada ante la Oficina Anticorrupción “por su agravio racista”. Achile Variatti el vice ministro del interior, del Partido Demócrata de centro izquierda, se manifestó indignado "por este horroroso e insoportable agravio racista" y Nicola Morra, el presidente de la Comisión Anti Mafia y otros dirigentes expresaron su fuerte condena a esos dichos y le exigieron "formales disculpas".

Abochornado y con vergüenza ajena, Alberto Fernández respondió recibiendo al embajador italiano y agradeciendo el extraordinario aporte de esa colectividad a la Argentina.
¿Y Cristina? Bien gracias. No pidió disculpas ni se retractó. Mantuvo tozudamente sus palabras y le produjo otro daño a las relaciones internacionales de Alberto. Al decir verdad, Cristina debe estar batiendo un record: debe ser la mujer que jamás pidió perdón por nada, ni reconoció un error. Es un signo de altanería y soberbia creer que uno es perfecto. Los italianos merecían un pedido de perdón. Pero eso es mucho pedirle a Cristina.

Con lo del Fondo Monetario pasó algo similar. Alberto hablaba de negociaciones firmes pero racionales con el Fondo. Se manejaba con respeto de la mano del Papa, Joseph Stiglitz y Martín Guzmán para intentar llegar a un acuerdo beneficioso para la Argentina. Y Cristina salió con los tapones de punta para marcarle la agenda y el territorio a Alberto y de paso dinamitar esas buenas relaciones. También desde Cuba (su segunda patria), Cristina reclamó una quita sustancial de la deuda y el Fondo le contestó a través de su vocero que esa posibilidad no estaba contemplada por el estatuto”. Cristina redobló la apuesta y retrucó que el reglamento también “prohíbe que se den préstamos para permitir la fuga de dinero y sin embargo lo hicieron”. Provocativa finalizó su tuit asegurando que “los argentinos y argentinas sabemos leer”. Dejó en offside a Alberto que no tuvo más remedio que salir a decir que la observación de Cristina había sido muy pertinente. ¿Qué otra cosa podía decir? ¿Contradecir a su vicepresidente? ¿Reconocer que ella se había mandado por las suyas sin siquiera consultar al presidente de la Nación?

El operativo desgaste de la investidura presidencial y el fuego amigo se potenció con el tema de la atropellada para lograr la libertad de Milagro Sala. Alberto buscó una salida legal y prolija diciendo que la Corte Suprema debería expedirse en un tema tan delicado. Pero Gerardo Morales denunció que Cristina le ordenó al senador Guillermo Snopek que presentara del proyecto de intervención de la justicia jujeña. Y en el senado, otra legisladora hiper cristinista, le dio curso.

Eugenio Zaffaroni y Horacio Verbitsky son, según el gobernador jujeño, los autores ideológicos de la operación “Impunidad para Milagro Sala”. Es más, el gobernador aseguró que el principal es Verbitsky “quién tiene las manos manchadas en sangre porque entregó a sus compañeros durante la dictadura militar en su condición de doble agente”.

Pero la demostración más grande de Cristina se produjo en estos días. Exhibió la impunidad y la autonomía con la que se maneja, en plena hecatombe por el coronavirus y mientras el gobierno ataja penales terribles y recomienda quedarse en su casa. Sin embargo, ella se fue, entre gallos y medianoche a Cuba. Algunos la justifican porque dicen que fue a ver a su hija. Pero lo cierto es que recién al día siguiente la justicia suspendió el juicio por la corrupción en la obra pública de Santa Cruz donde ella debía comparecer.

Qué pasó? ¿Cristina es adivina? ¿Tiene la bola de cristal y se enteró que al otro día iban a suspender el juicio o directamente se fue a Cuba sin que le importe nada como es su costumbre? Ya se lo dijo a los jueces: Ustedes son los que van a tener que responder preguntas. A mi, me va a absolver la historia. Parece que ya la absolvió porque ni siquiera pide autorización para ausentarse del país. Ella es la que reina en la Argentina. La Reina Cristina parece tener un secretario llamado Alberto Fernández.

Los virus de la pandemia y de la deuda son muy difíciles de dominar. Pero el virus del autoritarismo es casi imposible.

Cristina Kirchner regresa a Buenos Aires junto a su hija Florencia

La exmandataria anunció que regresará al país desde de Cuba junto a su hija, quien se encontraba en la isla bajo tratamiento médico.

La Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que en unas horas regresará a Buenos Aires desde Cuba junto a su hija Florencia, quien se encontraba en la isla bajo tratamiento médico desde febrero del año pasado, y solicitó a los argentinos que "se cuiden respetando el aislamiento" social, preventivo y obligatorio, establecido ayer por el gobierno nacional para mitigar la propagación del coronavirus.

"En unas horas más, regresaré a Buenos Aires en el vuelo semanal de Cubana de Aviación con mi hija Florencia", publicó en su cuenta de Twitter.

Fuentes cercanas a la vicepresidenta confirmaron que ambas llegarán al país el domingo, en medio de la medida de prevención dispuesta este jueves por el presidente Alberto Fernández con el acuerdo de los gobernadores, que comenzó a regir en el primer minuto del viernes y se extenderá hasta el próximo 31 de marzo, con el fin de mitigar la expansión del virus en el país.

"Si bien Cuba no es un país de riesgo, al llegar cumpliré con los 14 días de aislamiento. Sé que es una obviedad decirlo pero ya se sabe. A veces hay que aclarar hasta lo obvio", resaltó la ex mandataria.

Florencia Kirchner viajó a Cuba en febrero del 2019 para hacer un curso de guión cinematográfico y, durante su estadía, pidió permiso para demorar su regreso y someterse a un tratamiento de salud a raíz de un trastorno de estrés postraumático, de acuerdo a lo informado por su madre y sus abogados ante la justicia.

En respuestas a las críticas por su décimo viaje a Cuba en el marco de la pandemia, Cristina Kirchner explicó: "Flor me pidió que la venga a buscar para ayudarla. Sentía que sola no iba a poder. Algo tan humano y por eso tal vez incomprensible para los depredadores de almas y corazones que durante esta semana especulaban mediáticamente, como siempre, el porqué de este viaje".

En agradecimiento a Cuba, señaló: "Me pongo a pensar cuánto tiempo pasé este último año en La Habana: casi cien días. Y siento que aunque tuviera cien vidas, ellas no me alcanzarían para expresar mi agradecimiento a esta Cuba solidaria, castigada por los poderosos pero digna y altiva".

En tanto, la vicepresidenta atribuyó la enfermedad de su hija a "la feroz persecución mediática y judicial que dañó severamente su salud".

Semanas atrás, en la misma sintonía, Florencia Kirchner publicó en su Instagram: "Cada vez que el macrismo generaba un nuevo hundimiento, sabía que era semana de mi nombre difamado por todos lados, de los orangutanes de la justicia metiéndose en mi casa y haciendo conmigo lo que querían, fuera de cualquier marco legal".

“Se había vuelto un plan sistemático”, dijo la joven cineasta y concluyó: “Me enfermaron, sí, pero jamás lograron que odiara mi nombre”.

En relación a su situación judicial, Florencia Kirchner está procesada como presunta integrante de una asociación ilícita y lavado de activos en dos causas penales que ahora tramitan ante un mismo Tribunal Oral Federal N° 5 de la Ciudad Autónoma, sin fecha aún para el inicio del juicio.

La hija del fallecido expresidente Néstor Kirchner y la vicepresidenta está acusada, junto a su madre y su hermano Máximo Kirchner, entre otros, en las investigaciones por la sociedades familiares Los Sauces y Hotesur, ambas en camino a juicio en el TOF 5.

En "Los Sauces", dedicada a alquileres de propiedades, departamentos y emprendimientos inmobiliarios, está procesada por "asociación ilícita en concurso real con el delito de lavado de activos en calidad de coautora" sin prisión preventiva.

En Hotesur, la sociedad vinculada a los hoteles de la familia Kirchner en el sur del país, tiene un procesamiento por supuesto "lavado de activos agravado, por resultar miembro de una organización formada para la comisión de hechos de esta naturaleza".

La Causa Los Sauces estuvo a cargo del fallecido Juez federal Claudio Bonadio, quien procesó a Florencia, en una decisión confirmada en la Cámara Federal porteña el 30 de noviembre de 2017.

Posteriormente, el juez federal Julián Ercolini la procesó también junto a su madre y su hermano en la causa Hotesur, resolución que fue confirmada el 8 de octubre de 2018 por el Tribunal de Apelaciones.

Ambas investigaciones fueron enviadas a juicio oral y la Cámara Federal de Casación resolvió que tramiten ante el mismo Tribunal, el que integran los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y José Martínez Sobrino.

Florencia Kirchner tiene procesamientos dictados sin prisión preventiva, pero con obligación de pedir permiso al Tribunal cada vez que se ausentó del país y, en el caso de la estadía en Cuba por razones de salud, presentar constancias médicas para prorrogar las autorizaciones.

El Tribunal está en etapa de preparación y se descuenta que habrá un sólo debate sin fecha aún para ambas causas.

Los jueces ordenaron el mes pasado una pericia complementaria, de manera previa a fijar fecha de inicio.

Por su parte, Gregorio Dalbón, uno de los abogados de la Vicepresidenta, consideró hoy que la exmandataria y su hija "son inocentes" porque "las causas fueron todas armadas" y por eso "nadie se va a atrever a hacer nada" contra ellas.

José Luis Gioja perdería la presidencia del PJ

Hay una posibilidad de que Gioja sea desplazado de la presidencia del Partido Justicialista a nivel nacional.

Fue un anticipo que dio El País Diario hace tiempo, cuando se explicaron algunas causas de la desconfianza que genera el sanjuanino en el entorno de la Vicepresidenta Cristina.

El problema del geronte del peronismo es que ni en su provincia encaja y en la nación hace agua. Lo que busca Gioja es mostrarse activo en la política de San Juan y por eso ha planteado la interna al Gobernador Uñac. Necesita evitar una derrota en su provincia justo cuando el PJ nacional que preside entró en el proceso de renovar sus autoridades.

Acaba de perder las elecciones internas del PJ en San Juan, donde los hermanos Gioja recibieron el pesto de sus vidas. Ahora quedan unos días para que lo desplacen del cargo nacional que tiene.

El Vale Todo, como le dicen en San Juan, sabe que tiene enfrente a actores de peso, tal el caso de los gobernadores Jorge Capitanich y Gildo Insfrán. Incluso, en caso de que Alberto Fernández acepte el desafío de presidir el PJ, Gioja quedaría a la deriva con tareas administrativas y domésticas dentro del partido.

Lo más probable es que Cristina Kirchner mande a quitarle la presidencia del PJ a Gioja, porque no lo considera confiable. Además, la vicepresidenta nunca podrá olvidar aquel funesto episodio del 2001, cuando ambos eran senadores del peronismo y explotó el tema de las coimas en el Senado por la Ley de Felxibilización Laboral. Lo que en aquella oportunidad hizo Gioja es algo que Cristina nunca le perdonará.

El domingo 15 de marzo, en San Juan, se mostró sacado luego de conocer los números, donde Uñac lo doblegó por casi el 70% de los votos contra un triste 30% que aún no pueden entender.

El Vale Todo ha quedado golpeado en la pelea nacional, en especial en la disputa que tiene contra Jorge Capitanich, quien en la intimidad no tiene problemas en afirmar que está dispuesto a pasarlo por encima y jubilar al actual presidente del peronismo.

Dirigentes del PJ nacional aseguraron que ya le comunicaron a Gioja que, como mucho, podría aspirar a una vicepresidencia del partido. Ésto último con suerte y viento a favor.

"La presidencia del partido sirve para pagar el alquiler donde funciona el PJ, la boleta de la luz y la cuenta de DirecTV", aseguró un viejo militante que pasa sus días de jubilado de privilegio en el local del Partido Justicialista ubicado en Matheu 128.

Cristina Kirchner viajó a Cuba para visitar a Florencia

Fue autorizada a viajar hasta el 22 de marzo, en vuelos que deberán cumplir con todos los protocolos sanitarios del coronavirus.

La Vicepresidenta Cristina Kirchner tomó un vuelo hacia Cuba para visitar a su multimillonaria hija Florencia, quien se encuentra realizando un tratamiento médico en la isla caribeña.

El Tribunal Oral Federal N°2 autorizó a la exmandataria a viajar desde este lunes hasta el próximo 22 de marzo.

El vuelo cuenta con todos los protocolos por la emergencia sanitaria activada por la pandemia mundial.

En medio de la crisis generada por el coronavirus, el juicio oral de la denominada Causa Vialidad quedó suspendido. Este lunes se esperaba que declarar el exministro de Energía, Javier Iguacel.

El último viaje de la senadora fue en febrero pasado, cuando utilizó sus redes sociales para compartir una imagen con Florencia, la joven que sin trabajar tenía en su caja de seguridad casi 5 millones de verdes.

El Presidente Fernández tiene un problema grave que se llama Cristina

Para el presidente a punto de asumir empezaron los dolores de cabeza con su vicepresidenta. Cristina ofreció un espectáculo penoso en Comodoro Py. El nuevo relato del lawfare.

El lunes 2 de diciembre los argentinos y argentinas vivimos un espectáculo propio de una escena de realismo mágico. Ni a García Márquez se le hubiese ocurrido algo como lo sucedido en Comodoro Py, donde una expresidenta procesada en 10 causas de corrupción y con 7 pedidos de prisión preventiva disparó contra el tribunal que la juzga, declarándose perseguida política y no ladrona. Involucrando además al presidente electo al decir que los jueces tendrán que citar a los exjefes de Gabinete, que son quienes ejecutan el presupuesto.

Da la casualidad que Alberto Fernández fue jefe de Gabinete de Néstor, uno de los presidentes más ladrones que tuvo este país. Por lo tanto la Justicia de Comodoro Py, a esta altura más devaluada que el peso argentino, debería citar al presidente electo para que explique si se prestó a integrar esa Banda de Asociación Ilícita que le robó al Estado. Si fue cómplice y obedeció órdenes de Néstor en cuanto al saqueo del presupuesto. Y, finalmente, deberá explicar si los dichos de la expresidenta, que lo involucran en la ejecución poco transparente del presupuesto, son ciertos o no.

Todo eso fue parte del show que montó Cristina el lunes 2 de diciembre en Comodoro Py. La Justicia criolla se mueve por espasmos, va girando en torno al poder, y, lo más grave, las sentencias de los jueces se relacionan más con las pulseadas de la política que con la real aplicación de la ley y la Constitución.

Si a alguien se le ocurrió alguna vez preguntar por qué estamos como estamos, pues una parte de la respuesta es el párrafo que antecede a este. Pero vamos por parte.

Lawfare, el nuevo relato

El término inglés lawfare, cuya traducción al español podría ser guerra jurídica o guerra judicial, es una expresión inglesa que se generalizó durante la primera década del siglo XXI​ para referirse al uso abusivo de los procedimientos legales nacionales e internacionales, manteniendo una apariencia de legalidad, con el fin de provocar repudio popular contra un oponente.

La palabra todavía no figura en el Diccionario Inglés de Oxford, es una contracción gramatical de las palabras "law" (ley) y "warfare" (expedición bélica). El lawfare, según quién lo aplique, permite obtener resultados nefastos como detener indebidamente a los adversarios políticos, paralizar financieramente a una entidad y desprestigiar oponentes, incluso, hasta lograr que caiga un Gobierno.

"Este es un tribunal del lawfare. Que seguramente tiene la condena escrita. A mí me absolvió la historia. Y a ustedes seguramente los va a condenar la historia", dijo Cristina Kirchner, haciendo gala de esta suerte de muletilla que el kirchnerismo usa como nuevo relato: el lawfare. Una lástima que no se lo digan: Señora, nadie la está persiguiendo, la están juzgando por ladrona.

Cristina, el gran problema de Alberto

Parece el título de un culebrón colombiano pero no lo es. Es una tragedia argentina que padecerán ciudadanos y ciudadanas a partir del 10 de diciembre. 

El lunes, en Comodoro Py, Cristina Kirchner dejó pegado a Alberto Fernández en la Causa Obra Pública. Si había un exfuncionario de Néstor y Cristina que no tenían mácula judicial, ese era Alberto, que da la casualidad, tiene que asumir muy pronto la presidencia de la Nación.

Cristina acusó al tribunal que la investiga de ejecutar una persecución judicial contra ella, algo que no tiene asidero, porque, si miramos bien los expedientes, la están juzgando por ladrona, no por su pensamiento. Ningún magistrado le ha preguntado si es de derecha o izquierda, si es populista o capitalista. Para nada. La juzgan porque durante más de una década, ella y su marido robaron al Estado con sobreprecios, cohechos y toda clase de artilugios que la Banda de Cacos que lideró supo implementar con asombrosa eficacia. Decir que fueron ladrones eficaces, es quedarnos cortos y mostrar pobreza en el uso del lenguaje. Pero no hace falta ahondar en el tema, ¿para qué ofender a una vicepresidenta que está a punto de asumir?

El relato de Cristina en los tribunales de Comodoro Py incluyó al FMI y su diatriba antiimperialista latinoamericana, un discurso rancio que el tiempo ha dejado casi sin efecto. Recordemos que el FMI no vino solo, el inútil de Macri fue a golpearles la puerta. Nadie nos prestó plata con un revolver en la cabeza, nosotros vivimos arrodillados pidiendo dólares. Somos un país inviable por ahora. Con un déficit inmanejable y una Casta Política abominable. Por eso estamos como estamos y no como quisiéramos.

El golpe de gracia para el presidente electo fue cuando Cristina, ante los jueces y fiscales que la investigan por ladrona, dijo que al presupuesto lo ejecuta el jefe de Gabinete, y rápidamente linkeó a Alberto Fernández, quien justamente ocupó ese cargo durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Al día siguiente, Fernández salió a despegarse. Se mostró molesto por las lecturas periodísticas que decían que la exmandataria lo quiso embarrar en la causa de corrupción y dijo: "Nunca me involucró a mí Cristina Kirchner". Agregó además que su socia política, Cristina, "está demostrando la incoherencia del tribunal" al advertir que ningún jefe de Gabinete fue citado en la causa conocida como Vialidad.

Fiel a su estilo dialoguista y negociador, Fernández dijo que el show montado por Cristina "fue uno de los mejores alegatos defensistas que vi en mi vida, que dejó a los jueces mudos y también al fiscal".

Juicio final

Habrá que prepararse para lo que viene, que, si se me permite, es de lo peor que viviremos los argentinos y argentinas. Yo ya gané, porque vi el caos y lo conté. Se me podrá acusar de pesimista e incrédulo pero nunca de mentiroso.

Da igual, en este país la virtud es una estupidez a la que algunos se aferran sin saber por qué.

Así nos va.

Cristina le quita la presidencia del PJ a Gioja y en abril se la pasa a Capitanich

La decisión de la vicepresidenta estaría tomada y al sanjuanino le quedarían sólo meses en la presidencia del PJ. Gioja transita el mejor momento de su decadencia.

La pulseada por el poder empieza a cobrar protagonismo en el Gobierno nacional. El cimbronazo se sentirá en las provincias, sobre todo en Chaco y en San Juan.

Cristina Kirchner ha demostrado que no relegará su cuota de participación en la presidencia de Alberto Fernandez. A la vicepresidenta le responden algunos ministros, viceministros, secretarios, subsecretarios de Estado o responsables de áreas estratégicas de la administración pública, tal el caso de AFIP, UFI y PAMI. Además, tiene personas en puestos claves como el número dos de ANSES y de la AFI.

Claramente la sociedad entre Cristina y Alberto se empieza a definir y marca un contraste insoslayable. Algunos analistas políticos definen el Gobierno de Fernández como "el cuarto gobierno kirchnerista", lo cual lleva una cuota de verdad y otra de falacia. El presidente buscará construir poder propio para no depender del kirchnerismo que, por su parte, impulsa secretamente la candidatura de Máximo Kirchner como presidente en 2023.

Es claro que la mayoría de los gobernadores provinciales están con Alberto Fernández, quien intenta edificar poder por fuera del 30% de los votos que aportó Cristina, votos que aún conserva en su puño codicioso y avaro. Por ahora los Fernández se necesitan: ella a él y él a ella. Pero en la medida que avancen los tiempos políticos, las definiciones serán inminentes e inevitables.

El País Diario consultó a personas del círculo íntimo de Cristina Kirchner, quienes confirmaron que en abril se convocará a una reunión del PJ. El plan de la vicepresidenta es desplazar a José Luis Gioja de la presidencia del Partido Justicialista nacional para poner al frente a Jorge Capitanich, el gobernador de Chaco a quien ella considera el más leal.

Gioja ya fue tres veces gobernador y su desgaste es inevitable. De hecho, atraviesa el mejor momento de su decadencia. Además, en San Juan el gobernador es Sergio Uñac, quien ha sabido edificar un nuevo perfil de gestión en la provincia y por eso tiene el poder y los votos, algo que Gioja añora con nostalgia colosal.

En breve, la vicepresidenta enviará un mensaje a los gobernadores que deberán tomar posición a más tardar en abril. En el entorno de Cristina cuentan que el mensaje es sencillo: "O conmigo o en mi contra". Así de fuerte es la interna del PJ que ya empieza a cobrarse algunos heridos.

Habrá que ver cómo sigue esta compleja trama de disputa y construcción de poder. Por lo pronto, ya hay dos nombres que emergen de la interna: Gioja y Capitanich. Uno sale, el otro entra. Un cambio que se veía venir pero del que todavía nadie quiere hablar.

No hace mucho, en un artículo de Clarín, explicaban que a José Luis Gioja "hay que pagarle en su condición de jarrón chino: histórico, grande, caro y difícil de ubicar en un ambiente".

Como sea, nadie podrá negar que Gioja ha sabido darle vigor a su etapa decadente. Por no dar un paso al costado a tiempo lo arrollará la imparable ola del recambio generacional.

Una pena.