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Se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Raúl Alfonsín, el padre de la democracia en Argentina

Fue el presidente elegido para salir de la dictadura cívico militar y en 1983 protagonizó el regreso a la democracia.

El 12 de marzo de 1927 nació en Chascomús, Buenos Aires, Raúl Alfonsín, apodado El Padre de la Democracia argentina.

Hijo de Ana María Foulkes y Serafín Raúl Alfonsín, fue un notable dirigente de la Unión Cívica Radical. Cursó los estudios primarios en la Escuela Normal Regional y los secundarios en el Liceo Militar General San Martín, donde se graduó como subteniente en la reserva y tuvo de compañero de clase al dictador asesino Leopoldo Fortunato Galtieri.

En 1946 ingresó a la carrera de Ciencias Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, de la cual egresó como abogado en 1950.

Fue allí donde comenzó a militar en el Movimiento de Intransigencia y Renovación, una fracción que se había desmembrado de la Unión Cívica Radical, que en aquel entonces era liderado por Ricardo Balbín.

Tras casarse con María Lorenza Barreneche, Alfonsín abrió un estudio de abogados y comenzó con su carrera política. También empezó a colaborar como periodista en diario El Imparcial.

Cierre de campaña de Raúl Alfonsín frente al Obelisco, en octubre de 1983

Camino a la presidencia

En 1954 fue elegido concejal por Chascomús, sin embargo, al año siguiente fue encarcelado por la Revolución Libertadora, tal como se llamó al golpe de Estado que derrocó al Presidente fascista Juan Domingo Perón.

En 1958 fue elegido diputado provincial por provincia de Buenos Aires, y diputado nacional durante el Gobierno radical de Arturo Illia, que se desarrolló entre 1963 y 1966.

Durante aquel gobierno ejemplar y honesto, Alfonsín fue vicepresidente del Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical del Pueblo. Llegado el 1965 fue electo presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP.

Por entonces ya era conocido en todo el país, y decidió lanzarse como precandidato a gobernador de Buenos Aires en los comicios que debían celebrarse en 1967.

Pero un nuevo golpe de Estado, el de 1966, encabezado por el asesino Juan Carlos Onganía, despojó a Alfonsín de su banca como diputado y terminó con el Gobierno honesto de Arturo Illia.

En aquel tiempo, el joven dirigente estuvo nuevamente detenido por los militares cómplices del peronismo.

Defensor de Balbín

Alfonsín ejerció como abogado la defensa legal de los perseguidos por el régimen militar, entre ellos al propio Ricardo Balbín.

Una vez que murió el líder radical Ricardo Balbín, en septiembre de 1981, el joven Raúl decidió ponerse a la cabeza de la UCR.

En el transcurso de los días previos al regreso de la democracia en Argentina, Alfonsín marcó profundas diferencias con el Partido Justicialista, acompañó a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y denunció a los golpistas de la dictadura.

Ya en campaña, rumbo a la presidencia, Alfonsín fue el candidato que más habló sobre la democracia y de las Fuerzas Armadas como institución subordinada al poder civil.

Tras el proceso militar que dejó en el piso al país, Argentina llegó a las elecciones del año 1983, las cuales ganó Raúl Alfonsín, venciendo a la fórmula peronista integrada por Lúder y Bittel.

En su campaña ofreció a los electores un discurso de unión entre los argentinos y de justa condena a las juntas militares.

La fórmula conformada por Raúl Alfonsín y el cordobés Víctor Martínez llegó a las elecciones y se impuso en las internas del partido radical, venciendo a Fernando De la Rúa.

El Justicialismo, por su parte, presentó como candidatos al binomio Ítalo Argentino Lúder y Deolindo Felipe Bittel, quienes pasarían a la historia como los primeros peronistas en perder, sin condicionamientos ni proscripciones, unas elecciones nacionales ante otra fuerza política.

El 10 de diciembre de 1983, asumió la presidencia Raúl Alfonsín, dejando atrás una dictadura cívico militar sangrienta y asesina.

Durante su gobierno, tal como lo había prometido en campaña, anuló la autoamnistía dictada por los militares y creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), con el fin de investigar los crímenes cometidos por las tres juntas de la dictadura.

En 1984 se publicó el Nunca Más, el informe donde se detallan los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura en Argentina.

A fines de 1985, la Justicia argentina condenó a cinco mandatarios militares a penas que iban de cuatro años a la reclusión perpetua.

La amenaza de un nuevo golpe de Estado de los militares era constante y fue casi obligado a firmar la Ley de Punto Final, pero no fue suficiente: ante el levantamiento carapintada de Semana Santa de 1987, se vio sin apoyo militar alguno y para evitar nuevos enfrentamientos debió promover la Ley de Obediencia Debida.

La economía fue el el factor que terminó por desgastar su gestión. Lejos habían quedado los buenos resultados que, en un principio, mostró el Plan Austral.

La brutal inflación y la falta de fondos estatales estaban sepultando su presidencia.

El Plan Primavera fue una última medida que no bastó para frenar la hiperinflación, la corrida cambiaria del dólar, el aumento de la pobreza y saqueos. Las elecciones presidenciales se adelantaron al 14 de mayo de 1989, y Alfonsín debío entregar el gobierno 6 meses antes. Eso sucedió el 9 de julio, cuando cedió el mandato a su sucesor, el peronista delincuente Carlos Saúl Menem.

El 31 de marzo de 2009, Alfonsín falleció en su domicilio situado en avenida Santa Fe. Aquel día se decretó duelo oficial por tres días y tuvo su funeral de Estado, que se llevó a cabo en el Congreso.

El 1 de abril de 2009, los restos inmortales de Alfonsín se velaron a féretro abierto en el Salón Azul del Senado.

Quedó vivo y para siempre en el corazón de cada argentino y argentina. No robó, no enfrentó juicios por enriquecimiento ilícito y fue muy diferente a todos los presidentes delincuentes que le sucedieron.

Las supuestas conquistas del peronismo que no fueron logradas ni por el peronismo ni por Perón

En la escolástica peronista, los logros de la justicia social le son atribuidos a ese gran farsante de la historia argentina llamado Juan Domingo Perón.

Conocido por sus íntimos como el Pocho, Perón supo captar el imaginario del pueblo obrero, siempre explotado, que rápidamente sintonizó con la simpatía de un militar filofascista que supo ganarse el favor de los trabajadores.

Lo primero que deberíamos entender es que Perón llegó al poder gracias a un golpe de Estado en Argentina.

1943, el año del golpe

Para comprender la compleja trama de aquellos años, deberemos remitirnos al 4 de junio de 1943, año en que Edelmiro Julián Farrell participó, junto al Coronel Juan Domingo Perón, en el golpe de Estado a la democracia llamado: "Revolución del 43" que derrocó al Gobierno del Presidente Ramón Castillo, último de la llamada Década Infame, debido al fraude electoral y a la corrupción imperante durante ese periodo.

Una vez concretado el golpe, Farrell se desempeñó en los cargos de ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación durante la dictadura del General de división Pedro Pablo Ramírez.

Ramírez había participado del golpe de Estado de septiembre de 1930 contra el radical Hipólito Yrigoyen. Siendo Jefe del Servicio de Informaciones del Estado Mayor del General José Félix Uriburu, participó de manera destacada en los preparativos del asalto militar contra la democracia argentina.

Ramírez fue removido de su cargo en 1944, entonces Farrell asumió, por delegación, como presidente de la Nación.

Durante aquel golpe de Estado iniciado en 1943, el Pocho Perón ocupó importantes cargos: fue titular del Departamento Nacional de Trabajo, luego se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Más tarde fue ministro de Guerra, hasta que finalmente llegó a ser vicepresidente, durante la presidencia de Farrell.

Durante aquel periodo en que ocupó tan importantes cargos, Perón tomó medidas para favorecer a los sectores obreros y hacer efectivas las leyes laborales.

Las medidas que dictó Perón no surgieron de su imaginario, sino que ya habían sido pensadas y algunas puestas en vigencia por otros presidentes. El tiempo jugó a su favor y el humor social también.

La dictadura convocó a elecciones generales en 1946, en las cuales resultó victorioso el exvicepresidente militar, Juan Domingo Perón, quien asumió su primer mandato constitucional el 4 de junio de 1946.

Perón llegó por elecciones cívicas al poder luego de la movilización obrera del 17 de octubre de 1945. Fue entonces que Farrell ordenó la celebración de elecciones en 1946 y entregó el poder al General de brigada Juan Domingo Perón, quien había sido su vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. El Pocho había participado del golpe militar de la mano de una dictadura que nada tenía que ver con la democracia.

Los supuestos logros del peronismo que no fueron del peronismo

Es necesario advertir que aquellas conquistas que el peronismo se atribuyó como propias, fueron el resultado de una serie de luchas infatigables que la sociedad argentina consiguió, en muchos casos, con el consenso de los principales partidos políticos.

El descanso dominical se logró en 1905, durante el Gobierno de Julio Argentino Roca.

Los socialistas presentaron la primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños en 1907, durante el Gobierno de José María Cornelio del Corazón de Jesús Figueroa.

La ley de accidentes de trabajo, fue votada en 1914, durante el Gobierno de Roque Sáenz Peña, del Partido Autonomista Nacional. Ejerció la presidencia en 1910 y 1914, fecha en que falleció cuando aún le quedaban dos años de mandato.

La primera reglamentación del trabajo a domicilio fue votada en 1916, durante la presidencia de Victorino de la Plaza, quien gobernó Argentina desde el 9 de agosto de 1914 hasta el 12 de octubre de 1916.

La primera ley de jubilaciones fue sancionada en 1924, durante el Gobierno radical de Marcelo Alvear. En esta conquista, fueron muy importantes los aportes de diputados socialistas.

La jornada de 8 horas de trabajo se implementó en 1929, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, de la UCR.

Lo que conocemos como vacaciones pagas, se conquistaron en 1933, durante el Gobierno del General José Félix Uriburu, quien el 6 de septiembre de 1930, encabezó una sublevación cívico militar que derrocó al Gobierno democrático del Presidente Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical.

También durante el Gobierno del General José Félix Uriburu, en 1933, se implementaron las leyes de indemnización por despido sin causa, protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades.

Finalmente, durante el Gobierno de Arturo Illia, en 1964 el presidente promulgó la Ley del Salario Mínimo, Vital y Móvil, la cual el Senado aprobó por unanimidad.

En el imaginario criollo, los argentinos creyeron en el relato peronista que ase atribuyó casi todas las conquistas sociales de la historia.

Pero es necesario entender que la legislación social argentina fue de avanzada para su época y fue un modelo para muchos países de América latina.

Al Pocho lo que es del Pocho

Sí hubo algunos logros que deberán anotarse entre los activos históricos del Pocho Perón.

Perón impuso el Estatuto del peón de campo, y trabajó por la ampliación del sistema jubilatorio, los fueros laborales y el aguinaldo. Esas conquistas fueron tomadas cuando era funcionario de la dictadura militar que imperó entre 1943 y 1946.

En caso de que los peronistas deseen acreditarse estos logros históricos, deberán aceptar también que Juan Domingo Perón fue un general filofascista que participó de un golpe de Estado en Argentina.

Por lo pronto, deberemos entender, si es que el rigor histórico nos interesa, que no hay una sola ley social de importancia sancionada en alguno de los periodos democráticos en los que Perón fue presidente de la Nación.

Lo que hizo Perón siendo presidente fue ampliar algunas conquistas ya logradas por otros mandatarios argentinos.

De no ser así, que Dios y la Patria me lo demanden.

Destrucción, amenaza, condena y brújula binaria en la política actual

Las posiciones ideológicas extremas lograron imponerse generando dogmas que inevitablemente esclavizan a los ciudadanos. Impera el odio, la iracundia, la condena, la bronca, la frustración y el deseo de eliminar al que piensa distinto, porque ya no es un semejante: la modernidad lo convirtió en una amenaza.

Emociones, sentimientos y bajos instintos que conducen a la indignación se mezclaron en una coctelera que anuló el debate ideológico.

Los algoritmos de las redes sociales y las apps hicieron su parte, sirviendo en cada celular, con perversión minuciosa, un menú a medida del usuario, ya sometido, ovejuno y domesticado por una ideología extremista que imperó con la fiereza propia de una película de los hermanos Joel y Ethan Coen: Sin lugar para los débiles, basada en la novela No es país para viejos, de Cormac McCarthy.

El resultado que este experimento mundial obtuvo está a la vista: ciudadanos moldeados por ideologías deterministas, fanatizadas y taxativas, sin espacio para el disenso, la tolerancia y la convivencia.

Se dictaminó que el que piensa distinto ya no es un semejante, pasó a ser una amenaza que deberíamos destruir movidos por un pérfido instinto de supervivencia exponencial.

Poco a poco irán desapareciendo los debates políticos y veremos comportamientos, miedos, silencios y certezas aprendidas y repetidas como una cinta ciega recitada por corderos domesticados.

No se preocupen: también tuve un perro que se quedó ciego.

Las redes, las tendencias de consumo, la sociedad enloquecida y psicopateada nos exige hoy elegir un bando. ¿Se dan cuenta adónde hemos llegado?

Los bandos exacerbados e irascibles ya no proponen, sencillamente condenan. Sobredimensionaron su propia moral, inventando para la manada un relato, en apariencia, ético. Y se mueven a través de una brújula binaria.

En el afán de reducir ambigüedad para sentirse seguros, los ciudadanos alienados cayeron en un reduccionismo facilista y mediocre.

Frente a este panorama, diagramado perversamente desde lo alto del Círculo Rojo, el ciudadano adiestrado, listo para obedecer, necesita una política que castigue al otro.

Precisa alistarse en una guerra cultural que no termina de comprender, porque fue diseñada para atemorizar, dominar y someter. Busca sentirse "del lado correcto" y tener razón todo el tiempo.

El ciudadano perdió el viejo oficio del debate y se convirtió en un engranaje que pone en marcha una gigantesca maquinaria invisible que mata almas.

Entonces surgen algunos interrogantes.

Ya no preguntamos "¿qué ideología sigues?", sino que deberíamos preguntarnos "¿en qué tipo de ciudadano te están convirtiendo?"

Bástenos repasar los libros La mente de los justos, de Jonathan Haidt, e Identidad, de Francis Fukuyama, para comprender este fulminante fenómeno demoledor que nos aplasta con la funesta fuerza de una marea gigante y demoledora.

Así nos va.

Orrego y Munisaga: un engranaje de convivencia hasta que pase la tormenta liberal

En el Predio Gaucho José Dolores de Rawson, y ante un público multitudinario que superó las 30.000 personas durante la Fiesta de la Destreza Criolla y el Folclore, Orrego y Munisaga mostraron que el oficialismo y la oposición conviven en un sano engranaje de supervivencia, hasta que pase la ola libertaria que viene arrasando desde hace tiempo en las urnas.

Extraña conjunción, buenos modales, mutuos agradecimientos y, casi seguro, la mirada puesta en las elecciones del 2027, donde quizá deberán enfrentar la tendencia libertaria en las urnas.

Sucede que la derecha liberal es el nuevo fetiche de los argentinos, sobre todo en la franja etaria de jóvenes y adolescentes, que ven en Javier Milei una propuesta acorde a sus vivencias generacionales.

Ni Marcelo Orrego ni Carlos Munizaga comulgan con esa derecha que propone ajuste, achicamiento excesivo del Estado y una suerte de filosofía basada en el "sálvese quien pueda".

Milei cree que un joven de Formosa, que acaso no terminó la escuela, tiene las mismas posibilidades de progresar que un muchachos de Ciudad Autónoma, egresado del Colegio Cardenal Newman de Buenos Aires.

Bajo esa mirada, es casi un hecho que las generaciones venideras deberán enfrentar una competencia desigual, con chances dispares, con injusticias de clase y con todo aquello que el ya descartado Karl Max explicó cuando habló de una "falsa conciencia", donde los trabajadores, debido a la ideología dominante o la alienación, no perciben su explotación y aceptan las reglas del capital.

Engranaje de convivencia hasta que pase la tomenta

Obviando el análisis que presenta esta rudimentaria nota, se entiende que ninguno de los dos está consustanciado con el paradigma libertario que presenta un Javier Milei que desconoce la extensión y la realidad argentina.

Munisaga ha mostrado en numerosas oportunidades su política, ejecutando programas de asistencia al ciudadano, dando señales de un Estado presente y vinculándose cara a cara con los vecinos de Rawson.

Por su parte, Orrego, también muestra un esquema de Estado presente, donde no se desentiende de los problemas de los ciudadanos. Durante sus dos primeros años de gestión puso especial atención en una administración económica y financiera ordenada, además de destinar esfuerzo y recursos en Educación, Salud y Seguridad, tres ejes que ya había anticipado en su campaña, cuando se lanzó como candidato a gobernador de San Juan.

Orrego sabe bien que desde Nación los recursos enviados son cada vez más escuálidos, y ha debido arreglárselas con lo que llegó a San Juan en concepto de coparticipación. La situación es difícil pero no imposible. Son nuevos tiempos y el paradigma cambió su eje de manera diametrial y brusca. Los gobernadores de todo el país debieron adaptarse a la nueva realidad económica y financiera.

El gobernador de San Juan es un dialoguista por naturaleza y mantiene muy buenas relaciones con el Ministro del Interior, Diego Santilli y con Lule Menem, hombre del círculo rojo del Presidente Milei y su hermana Karina. Esto abre una especulación sobre un futuro acuerdo monitoreado directamente desde Casa Rosada, aunque por ahora es muy prematuro analizar ese esquema.

Frente a este esquema, que podríamos denominar como "presente político", La Libertad Avanza vernácula se organiza en todos los departamentos, aprovechando la tendencia en alza de Javier Milei. Es por eso que José Peluc, líder del espacio, dejó en claro que el partido libertario competirá en 2027 sin intenciones de alianzas.

Además, está claro que si La Libertad Avanza tuviese buenos resultados en San Juan, el ajuste no se haría esperar, y el achicamiento del Estado sería una realidad palpable.

Cuidado, no se tome este análisis como una critica impía a los espacios políticos mencionados, por el contrario, es una lectura pausada y minuciosa de las ideologías que hoy gravitan en San Juan.

El juego está abierto y las amistades y buenos modales, por ahora, son una cuestión del futuro. Todavía no es la hora, es cierto, pero sí hay señales como la que se advirtió este sábado por la noche en el Predio José Dolores de Rawson.

Orrego y Munisaga, cada uno en su espacio, concentran una cantidad importante de votos. Ambos quizá busquen la reelección en sus respectivos territorios. Uno es gobernador, el otro quiere serlo.

Los buenos y cordiales modales a veces importan, y una sana convivencia puede llegar a convertirse en un engranaje efectivo que podría favorecer a todos los sectores políticos que forman parte de esa maquinaria impredecible y vertiginosa que algunos llaman "elecciones".

Habrá que ver.

Este lunes vuelve La Radio Ataca por Estación Claridad

Desde este lunes 2 de febrero, vuelve La Radio Ataca, ciclo producido por El País Diario y Estación Claridad.

El programa, conducido por Ernesto Simón en la radio de mayor audiencia de San Juan, se emite de lunes a viernes, de 19 a 21.30 horas, en el 97.1 del dial. También se puede escuchar online en: https://estacionclaridad.com.ar

En su sexto año consecutivo, el programa seguirá con la temática de siempre. Editoriales y agenda del día sobre todos los temas, sin ocultar ni omitir nada, y la opinión de los oyentes durante toda la tarde noche, son el principal atractivo de un espacio que se ha convertido en un termómetro social de la provincia.

Además, se puede escuchar la mejor música de todos los tiempos, bajo el comando del inigualable Sebastián Oro, un verdadero consagrado en lo suyo.

La Radio Ataca se emite en cadena, por más de 14 emisoras de todo San Juan. Cada tarde, se escucha por aire en las siguientes radios: Radio 5 (San Martín), Radio Box (Jáchal), Radio City (Jáchal), FM Patria (Sarmiento), FM La Morocha (Angaco), Estación El Sol (Calingasta), Radio Límite (Iglesia), Radio Ecos del Este (Caucete), Radio Sol (Valle Fértil), Radio San Martín (Ciudad de San Juan), Radio Bohemia (Ciudad de San Juan) y Radio de Clásicos (Ciudad de San Juan).

Además de poder sintonizarse en las radios tradicionales, el programa se puede escuchar online en los siguientes soportes digitales:
https://estacionclaridad.com.ar/
https://www.facebook.com/estacionclaridadradio
https://www.twitch.tv/estacionclaridad971
https://www.youtube.com/@estacionclaridad7500

Sin dudas, La Radio Ataca ha ocupado un lugar importante en las tardes de San Juan, convirtiéndose en un espacio de disenso, debate y democracia dentro de la radiodifusión vernácula.

El conductor del programa, Ernesto Simón, contó que "el nombre del programa es en homenaje a una de las películas más contundentes que se hicieron sobre la radio: La Radio Ataca".

El film se estrenó en Estados Unidos como Talk Radio en 1988, y llegó al país traducido bajo el nombre La Radio Ataca.

La película fue dirigida por uno de los maestros del cine americano, Oliver Stone, y protagonizada por Eric Bogosian, Ellen Greene y John C. McGinley, entre otros actores.

En enero de 2026, las provincias recibieron 6,7% menos de coparticipación desde Nación

La cifra se dio a conocer justo en el momento en que el Ministro del Interior, Diego Santilli, busca negociar con los gobernadores una rebaja de impuestos que afectará directamente a las provincias.

En enero, los envíos en concepto de coparticipación que llegaron desde Nación a las provincias cayeron 6,7% en términos reales.

El dato fue difundido por la consultora Politikón Chaco, y el informe fue elaborado en base a datos públicos que aparecen en el sitio web del Ministerio de Economía de la Nación.

La baja de los envíos de fondos a las provincias es producto del estancamiento de la actividad económica y de la decisión del Ministro de Economía, Luis Caputo, para que se apruebe la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas, incluida en el proyecto que se tratará en el Congreso.

Por ahora, Diego Santilli estima que la Reforma Laboral podría aprobarse en el Congreso, siempre y cuando se cuente con el apoyo de los gobernadores dialogistas.

El tema en discusión es la quita de Ganancias para las empresas, algo que los gobernadores cuestionan porque saben que la modificación repercutirá negativamente en las cuentas de cada provincia.

Sucede que el Impuesto a las Ganancias es coparticipable, por lo tanto las provincias pasarían a cobrar menos.

Ya comenzaron el primer mes del 2026 con un 6,7% menos de coparticipación, y eso empieza a tenzar las relaciones entre Nación y provincias.

Según la consultora Politikón Chaco, en enero "las transferencias automáticas de recursos de origen nacional distribuidas al consolidado de provincias y Ciudad de Buenos Aires totalizaron $5,85 billones, presentando así un descenso real del 6,7% interanual".

El informe indica que frente al mes previo, también mostraron un retroceso, aunque más leve.

Coparticipación Federal de Impuestos

Se transfirió a las provincias la cifra de $5,39 billones, que implica el 92% del total de la coparticiáción federal. Esto evidencia una caída real de casi el 8% interanual, que se explica por la baja del 12% en concepto de recaudación por el IVA y un estancamiento del Impuesto a las Ganancias, que sin embargo subió devilmente apenas 0,2%.

La principal explicación de la caída de transferencias de recursos desde Nación a las provincias se da por la baja en la recaudación tributaria.

Alfredo Avelín: el último gobernador honesto

Jueves 26 de enero de 2012. La noticia no tarda en conocerse. Ha fallecido Alfredo Avelín, exgobernador de San Juan. ¿Cómo escribir sobre un hombre poco común en la política argentina?

Lejos del panegírico al que se verán tentados los lisonjeros de siempre, y también muy distante de la descalificación reduccionista que suele poner en marcha el aparato hegemónico, esta nota pretende ser parte de la memoria colectiva de un pueblo acostumbrado a la corrupción política y a la estafa.

Alfredo Avelín: uno de los últimos hombres que dejó un ejemplo de decencia en medio de este aquelarre de saqueo al Estado. ¿Cómo no escribir entonces sobre don Alfredo?

Fue candidato a la gobernación siete veces. En la última se le dio. El 16 de mayo de 1999 fue electo y asumió como Gobernador de San Juan el 10 de diciembre de ese año.

Cuando llegó, ya no tenía todo el poder que necesitaba. Empujado por una Alianza que fracasó en el país y también en la provincia, recibió un golpe institucional donde sectores políticos, gremiales y grupos sociales ayudaron a su caída.

Se sabe, no hace falta recurrir a pruebas extraordinarias, el exgobernador José Luis Gioja y el expresidente Eduardo Duhalde fueron los mentores de un ataque a la democracia que terminó con el Gobierno de don Alfredo.

Avelín murió con 84 años. Fue un hombre que, como todos los hombres, tuvo contradicciones y convicciones. ¿Quién puede declararse inmaculado a esta altura de la historia?

Durante su juventud militó junto a Frondizi, y llegó a ser intendente de la Ciudad de San Juan durante la gobernación de Américo García, otro de los pocos honestos que tuvo el país.

Fundó un partido provincial, Cruzada Renovadora, que tuvo una fuerte presencia en la política local hasta el 2002, año en que destituyen a Avelín mediante un juicio político.

Don Alfredo fue electo gobernador con el 54% de los votos. El 10 de diciembre de 1999 asumió el mandato liderando un frente que se llamó Alianza por San Juan.

Fue un gobierno de coalición, su poder se dividió entre varias fuerzas. No todos sus socios de la Alianza le fueron leales. Por eso su poder se fue diluyendo poco a poco. Nadie olvida las sonrisas de aquellos pusilánimes que se solazaron con su ocaso político. Tampoco se olvida que Avelín tuvo sus errores: cuando recibió a Mohamed Alí Seineldin en días en que el exgolpista recorría el país soñando con formar una fuerza política. Avelín no era un semidios, era un hombre. ¿Quién de nosotros no comete errores a diario?

El 26 de agosto de 2002, mediante un acuerdo de sectores políticos, sociales y gremiales, fue destituido por la Legislatura de San Juan tras un bochornoso juicio político.

El vergonzoso episodio ocurrió tras la denuncia de la Mesa Intersindical de gremios estatales que, en su mayoría, responden al PJ.

La acusación contra el Gobierno de Avelín era la siguiente: "poner en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración, no pagar los sueldos, no garantizar la salud y la educación y por no depositar las retenciones de los empleados".

Algunos de los propios diputados que habían llegado a la legislatura colgados de la lista proporcional de don Alfredo Avelín, luego votaron su destitución. He ahí un nivel de traición solo visto en la historia de la antigua Roma.

Don Alfredo fue reemplazado por su vicegobernador, Wbaldino Acosta, un bloquista sin votos y sin carisma que se limitó a pagar sueldos y a soñar con ser legitimado en las urnas en 2003, cosa que finalmente no sucedió.

Avelín aseguró que fue destituido de su cargo porque el Gobierno nacional no le envió el dinero de la coparticipación para pagar sueldos estatales, y responsabilizó de ello al expresidente Eduardo Duhalde y al entonces Senador nacional peronista, José Luis Gioja, uno de los hombres más nefastos y oscuros que padeció la historia vernácula.

El motivo por el cual no le enviaron los fondos, explicó Avelín, fue porque no quiso firmar la derogación de una serie de leyes como la Ley de Subversión Económica, la Ley de Quiebra. "No pude pagar dos o tres meses de sueldos", dijo años más tarde, en una charla que tuve el honor de mantener con el propio exgobernador en la sede partidaria de Cruzada Renovadora.

Fue el único gobernador de la Argentina que se negó a firmar los "14 puntos" exigidos por el Fondo Monetario Internacional durante la presidencia del mafioso justicialista Eduardo Duhalde. Por aquellos duros años, el FMI exigía la baja de dos leyes para poder liberar dólares frescos a una Argentina que agonizaba en su propia quiebra.

Resistió las políticas neoliberales de ajuste contra los sectores más desprotegidos. Ese fue su peor pecado. Esa clase de posiciones se pagan caras. Él pagó con su propia destitución. Fue un hombre valiente y honesto, dos virtudes que en la política criolla no se perdonan. 

Además, en defensa del patrimonio de la provincia, vetó la ley de regalías mineras y se negó a firmar el informe de impacto ambiental que permitiría la entrada de la megaminería a la provincia. La historia le dio la razón.

Hoy los sanjuaninos y sanjuaninas saben que hubo más de 5 derrames de cianuro y mercurio, saben que Barrick Gold utiliza las reservas de agua dulce de la Cordillera de los Andes, y que Minera Andina del Sol contamina y destruye glaciares que son, nos guste o no, la única reserva de agua dulce con que cuenta la región.

Entre sus aciertos anotaremos su sinceridad. Cuando Domingo Cavallo asumió el ministerio de Economía durante el fatal Gobierno de Fernando De la Rúa, don Alfredo le recordó al superministro: "Usted ha sido el jefe de la mafia, espero que haya cambiado".

También fue contra el exgobernador Gioja, recordándole sobre el caso de Coimas en el Senado durante la votación de la Ley de Flexibilización Laboral cuando transcurría la presidencia de De la Rúa.

Durante aquel escándalo de corrupción, José Luis Gioja era senador y figuró en el papel que presentó el empleado del Senado, Mario Pontacuarto, ante el Juez federal Daniel Rafecas. En ese papel se detallaba qué senadores habían recibido sobornos para votar la ley.

Avelín fue diputado nacional desde 1989 al 1992, y fue senador nacional desde 1992 al 1999. Se opuso a las privatizaciones de YPF y Gas del Estado, de los ferrocarriles, del Correo argentino y del Banco Hipotecario. En aquellos años, el presidente era Carlos Menem, un rematador serial que rifó todos los bienes del Estado.

Votó en contra de la entrega del ahorro de los jubilados a las AFJP. Trabajó incansablemente en el tema de los hielos continentales patagónicos. Su idea era defender los glaciares como reservas a futuro de agua dulce para los ciudadanos.

Se opuso a la Ley Federal de Educación y al envío de tropas argentinas al Golfo Pérsico, dos leyes votadas durante la nefasta gestión del Turco Menem como presidente. Es importante señalar que el envío de tropas argentinas a la Guerra del Golfo Pérsico sí fue votado por los entonces senadores sanjuaninos, Leopoldo Bravo y Eduardo Pósleman.

El 26 de agosto del 2002, tras un acuerdo de sectores políticos, sociales y gremiales, y con la complicidad incondicional de un pueblo hipócrita y ovejuno, don Alfredo fue destituido por la Legislatura de San Juan cuando llevaba apenas 2 años como gobernador de la provincia.

Durante aquellos días, desde el Gobierno nacional le demoraron las transferencias para que no pudiese pagar sueldos a la administración pública ni afrontar los gastos que San Juan mantenía con sus proveedores.

Esto motivó el inicio de un juicio político del que participaron diputados peronistas, bloquistas y algunos radicales que habían entrado en lista sábana a la legislatura, enganchados en el voto de Avelín.

Durante el juicio político argumentaron que el gobernador ponía "en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración y no pagar sueldos".

La política tiene sus actos de magia. Ni bien lo voltearon, apareció la plata. Había asumido el Poder Ejecutivo de San Juan su vice, Waldino Acosta, un hombre sin apoyo popular que luego se presentó como candidato a gobernador en 2003 y salió tercero cómodo, protagonizando uno de los bochornos más destacados de la historia del Partido Bloquista, fundado por los hermanos Cantoni.

Acosta puso al día los salarios del Estado, pagó a proveedores y, sobre todo, pagó una pauta publicitaria extraordinaria a medios de comunicación mercenarios, los cuales habían colaborado con entusiasmo descomunal para que se concrete el golpe que derribó a Alfredo Avelín.

El cantautor cubano, Silvio Rodríguez, escribió: "Cuando escriban la historia los buenos / al final vencedores / se sabrá que no usamos veneno / como aroma de flores".

Esta nota tiene un poco de todo eso.

Así nos va.

Fotos de verano

Subiste tu mejor foto de estas vacaciones que lentamente se apagan sin remedio.

En unos días volvés al trabajo. Qué suerte que tengo trabajo, pensaste secretamente mientras la arena del mar te acariciaba, suave, la planta de los pies.

Hiciste varias tomas, pero a Facebook e Instagram solo subís las mejores. Las más favorables a tu desgastada y débil humanidad.

Qué bueno que te hayas podido ir por unos días. El éxito no ha dejado de sonreírte durante estos años. Pobres gusanos los que se quedaron en la ciudad. En sus tristes aglomerados urbanos donde la humedad hace que la ropa se pegue a la piel y la grasa de las capitales se mete por los poros. Por suerte vos no sos uno más. Uno o una más, para ser inclusivos y no defraudar a las feministas.

Sos mejor, no hay dudas de eso. Te pudiste escapar unos días. Les sacaste ventaja a esas miserables criaturas humanas, víctimas del capitalismo al que nunca te olvidas de criticar en tu muro.

Pero ahora es verano, las vacaciones no han terminado y tenés que mostrarles a todos lo feliz que sos. Dale, subí más fotos. Vos a la orilla del mar, vos en cuatriciclo, vos comiendo un plato extravagante, vos en la pileta con agua cristalina, vos y la ciudad de fondo. Ah, una infaltable: vos y la playa de fondo a tus pies, que asoman con la complicidad inevitable de clase que estudiamos en el manual de Ciencias Sociales.

¿Pudiste relajarte, pequeño burgués deleznable? ¿Pudiste desintoxicarte de esas basuras ignominiosas como Clarín, La Nación, El País Diario, TN, LN+, C5N, Crónica, Telefe, El Trece e incluso el New York Times? Apuesto que sí.

Fuiste de los pocos elegidos por el "sistema de derecha" al que seguís criticando sin tregua. Capitalismo salvaje, escribiste una vez en tu muro. Y hablaste de redistribución de las riquezas, de derrame y de tantos otros términos trotskistas y marxistas que nunca en tu vida estarás dispuesto a poner en práctica. Qué cantidad de "me gusta" conseguiste aquel día. Todavía lo recuerdo. Cuánta aprobación figurada tuviste en tu muro, ¿te acordás?

Necesitabas mostrarles a los demás que eras antisistema. Que estás en contra de tanta explotación, aunque a vos te haya tocado estar en la cresta de la ola, arriba, o más o menos al medio, ese lugar pequeñoburgués desde donde todo se puede ver con más claridad. ¿Te diste cuenta que sos casi un intelectual? Qué lejos llegaste. Tus amigos deben estar orgullosos de vos. O, para ser ecuánime y quedar bien con mis amigas feministas: tus amigas deben estar orgullosas de conocerte.

¿Te relajaste, no? Decime que lograste desenchufarte de este mundo injusto y cruento, casi inhumano. Decime, por favor, que fuiste a uno de esos restaurantes caros y pediste uno de esos platos gourmet elaborados que ninguno de los qualunques que pertenecemos al vulgo aspiraríamos siquiera a poder probar en toda nuestra insignificante vida. Sí, ¿no es cierto?, lo hiciste. Eso me deja tranquilo, porque veo que seguiste la receta del hipócrita ilustrado, de manual.

Cuando volvás a la ciudad vas a seguir luchando por los que menos tienen, "los pobres, los vulnerables", como decís siempre vos. Y vas a ir a fondo contra la derecha imperial que se queda con las riquezas de todos y todas.

Confesalo, hay días en que te sentís un tanto trastornado o trastornada, para no ser descortés con mis amigas militantes. Contame que te invade una contradicción dialéctica tremenda. Hay días en que te descubrís con todos los tips del capitalista moderno, y querés lavar la culpa y la mala conciencia poniéndote el traje de socialdemócrata, ¿no?

Prometeme que vas a ir al analista y le vas a describir la angustia que te provoca la mala conciencia. Y le vas a decir que leer a Sartre no te sirvió de nada. No hay nada que calme esa angustia, ¿verdad?

Las fotos de verano poblarán las redes sociales durante todo enero, también durante febrero y quizá las postales se extiendan hasta marzo. Después de vuelta al trabajo, otra vez a la jungla, peleando día a día y batallando contra esa rutina espantosa en la que te sumerge un trabajo que no te agrada. No importa, a quién le interesa si estás o no a gusto en tu trabajo. El año pasa volando y pronto, en unos meses, será el momento de volver a mostrar esas fotos espléndidas donde vos y tu gente disfrutan del verano, la pile, los tragos, la buena comida, la arena y la playa.

Será hasta entonces.

El parricidio del PJ vernáculo

La última puesta en escena de la entrevista realizada por el militante Gato Sylvestre a Sergio Uñac en C5N, configura una nueva rama del periodismo lisonjero: el panegírico acomodaticio de un hombre que logró quebrar las barreras de la comunicación para convertirse en un arlequín televisivo.

Perdón, no hablaba de Uñac, hablaba del Gato Sylvestre. Cualquier parecido entre los actores, es mera coincidencia.

El peronismo de San Juan comienza a dar los primeros pasos en lo que podríamos describir como un parricidio dentro del PJ.

Andino, Gramajo, Quiroga Moyano, Abarca, Coqui Chica, Walberto Allende, Munisaga, Daniela Rodríguez, Domínguez, Aballay y siguen los nombres, se preparan para reconfigurar un peronismo sin Gioja y sin Uñac.

Las diferentes reuniones en las unidades básicas, muy básicas, del PJ local lo ponen de manifiesto sin disimulo: no invitan ni a José Luis Gioja, padre de la Gerontopolítica argentina, ni a Sergio Uñac, mariscal de la derrota que sufrió el justicialismo en 2023.

Después de todo, para qué disimular lo que muchos quieren que se note: el peronismo vernáculo está matando a sus padres, a Gioja y a Uñac, o, explicado de otra manera: a esos dos muchachos que supieron darle al PJ local 20 años de permanencia en el poder.

Con errores y virtudes, con obras, con licitaciones, con compras directas, con sobreprecios.

Para bien, o no, mejor dicho, para mal, ambos gobernaron haciendo crecer sus patrimonios de manera exponencial.

Con alevosía, con turbadora y furibunda pasión por los pesos, o por otros valores equivalentes a los pesos.

Durante 20 años, el PJ local gobernó sin control de los mecanismos que establece la democracia, con el Club de los Amigos insertados estratégicamente en el poder para no ser auditados, para que la plata del Estado vaya y venga con la zigzagueante agilidad de lo inasible.

Así gobernó San Juan el peronismo, hoy convertido en el Club de la Nostalgia.

Las fotos y videos que están subiendo los nuevos dirigentes del PJ, expresan la tremebunda situación que se vive puertas adentro.

Uñac está paseándose por medios nacionales con el cartel colgado que dice: "Estoy disponible para cualquier candidatura".

Hace dos años o más que Sergio Uñac perdió el olfato. Cuando le dio la espalda a los docentes siendo gobernador, cuando ignoró a los trabajadores de la salud pública y cuando decidió poner de candidato a su hermano.

Es pérdida del pulso político le sigue jugando en contra: se ofrece como candidato a presidente del PJ cuando no pudo ganar ni en su provincia: recodemos que en 2023 Orrego le ganó a la suma de Gioja + Uñac, en ese orden y bajo esa impronta que ofrecen los perdedores sin olfato.

Inpresiona la tautológica insistencia de Uñac, que le miente en la cara al Gato Sylvestre afirmando que entregó las cuentas de San Juan saneadas, olvidando el rojo de $55.000 millones que dejó al terminar su mandato.

Los números no mienten

Cuando en diciembre de 2023 Marcelo Orrego asumió el Gobierno de San Juan, la provincia tenía un activo de $135.000 millones, que pertenecían al fondo anticíclico.

Pero a su vez, el nuevo Gobierno heredó un pasivo de $34.000 millones de deuda flotante, a lo que se sumó $7.800 millones de deuda en obra pública y $148.000 millones de la deuda pública a largo plazo que dejaron Gioja y Uñac.

Sumados esos tres ítems, la deuda de San Juan era de $190.000 millones. Si se toma el saldo positivo y se le resta la deuda, el saldo negativo llegaba, en 2023, a $55.000 millones.

La amnesia nunca falla

En San Juan la amnesia nunca falla, es un recurso que usaron los bloquistas en su momento, y luego los peronistas.

Si se toma en cuenta el desastre financiero que dejó Sergio Uñac sobre el final de su mandato, no se entiende cómo en 2025 sus candidatos: Cristian Andino y Romina Rosas ganaron por 3 puntos de diferencia.

Esa muestra de amnesia sutil que deslizó el electorado en la pasada elección, dio un respiro pasajero al PJ local que, en defensa propia y agudizando su instinto de supervivencia, ha puesto en marcha el proceso de parricidio.

Habrá que ver cuánto tiempo tardan en desenganchar la nave de los viejos motores que otrora garantizaban una buena marcha en la provincia.

Habrá que ver también cuántos dirigentes del peronismo se animan a seguir sin Gioja y sin Uñac.

La nostalgia se comporta de maneras misteriosas.

Así nos va.

Un 30 de octubre de 1983, Alfonsín ganaba las elecciones y Argentina recuperaba la democracia

Tras una etapa oscura que tiñó de muerte y locura al país, las elecciones democráticas volvían a celebrarse luego de aquellos tristes años de dictadura cívico militar.

La etapa oscura de militares secuestrando personas y montoneros matando ciudadanos se terminaba para siempre en Argentina. Raúl Alfonsín, el candidato de la UCR, como pocos en la historia, había logrado interpretar el deseo de las mayorías y logró encausar esas expectativas rumbo a las urnas.

Del otro lado, Ítalo Argentino Lúder, el candidato del peronismo, había quedado derrotado luego de un pasado turbio y truculento que había sabido ocultar muy bien durante la campaña.

En 1983, el padrón electoral era de 18.000.000 de habitantes habilitados para votar. El Partido Justicialista tenía 2.795.000 afiliados, en tanto, la UCR contaba con 1.400.000 afiliados.

Por aquel entonces se registraron actos multitudinarios. El cierre de campaña de ambos partidos reunió a más de 1.000.000 de personas alrededor del Obelisco y avenida 9 de Julio.

En las provincias no fue menor la euforia democrática: en rosario se hicieron actos de 400.00 personas. En Córdoba se llegaron a juntar unos 300.000 ciudadanos. En La Plata llegaron a ser 200.000, en Mendoza 120.000, en Tucumán se registraron actos de 70.000 y en Mar del Plata se juntaron unas 60.000 almas.

Es indudable que Alfonsín había ganado con votos de los independientes, pero también con sufragios de peronistas que no estaban convencidos de su propio candidato.

No en vano, el candidato radical había disparado hasta el hartazgo durante la campaña aquella famosa frase que, luego lo entendimos, le sirvió para colectar votos de todas las estratificaciones ideológicas y políticas: "He convocado en toda la republica a todos los compatriotas sin distinción de partidos, y les he dicho que los radicales ya estamos en marcha. Y al frente de nuestra columna van nuestros grandes muertos: Yrigoyen Alem, Pueyrredón, Sabattini y Lebensohn; Larralde, Balbín, Illia".

Pero el discurso no se detenía ahí, era un verdadero compendio de la historia argentina, porque seguía así: "Los que estén a nuestra derecha pueden inspirarse si lo desean en Sáenz Peña o en Pellegrini. Los demócratas progresistas en Lisandro de la Torre, Luciano Molina. Los socialistas en Juan B. Justo o Alfredo Palacios. Los peronistas en Perón o en Evita, pero todos juntos los argentinos".

El PJ y su complicidad con la violencia de Estado

El 18 de agosto de 1983 había comenzado oficialmente la campaña. Pasó un mes para que la Junta Militar decretara la Ley de Pacificación Nacional. La ley era un intento camuflado de amnistía para todos los militares por los crímenes cometidos entre el 25 de mayo de 1973, día en que asumió la presidencia el peronista Héctor Cámpora, hasta el 17 de junio de 1983.

Los argentinos se encontraron ante dos paradigmas en plena elección: el candidato justicialista, Ítalo Lúder, quien se manifestó cómplice y aseguró que respetaría la ley de amnistía y perdón a los militares. Y del otro lado estaba Raúl Alfonsín, quien anunció que la vetaría y juzgaría a los responsables.

Además, denunció un pacto entre el sindicalismo y las fuerzas armadas. Dos miradas, dos historias, dos propuestas para un electorado que volvía a las urnas luego de una década nefasta.

El candidato peronista, Lúder, venía de firmar los decretos 2770/75, el 2771/75 y 2772/75, extendiendo a todo el país y bajo el mando directo de las Fuerzas Armadas la política represiva de "neutralizar y aniquilar el accionar de los elementos subversivos".

El aniquilamiento a civiles comenzó en pleno Gobierno peronista, cuando Lúder había sido presidente interino en el año 1975, tras el pedido de licencia de la inepta María Estela Martínez de Perón, que presidió el país entre el 1 de julio de 1974 hasta el 24 de marzo de 1976, día del golpe militar a las instituciones.

Por su parte, Alfonsín había sido siempre el hombre de la democracia. Fue miembro de la asamblea permanente por los derechos humanos, firmando cientos de pedidos de habeas corpus ante la Junta Militar requiriendo información sobre detenidos desaparecidos y poniendo a disposición su estudio jurídico en forma gratuita para los familiares de las víctimas.

Resultados

Aquel 30 de octubre de 1983 el resultado fue inequívoco: la Lista 3 de la UCR ganó las elecciones obteniendo 7.724.559 votos, es decir, un 51.7%, contra 5.995.402 sufragios del peronismo que logró el 40.16%.

Epílogo

La democracia ha sido en Argentina algo zigzagueante, pendular, motivo de orgullo y también de frustración.

Lejos quedaron aquellas palabras que se convirtieron en un mantra de libertad para una república que pretendió ser justa e igualitaria: "Con la democracia se come, se cura y se educa", dijo Alfonsín alguna vez.

Todavía eso no ha sucedido, pero se puede pensar que sí, que algún día sí. Por ahora, y al ritmo que vamos, es un "no", pero hagamos algo para que un día sea "sí".

Ese día, ganamos todos.