La línea editorial inquebrantable de este diario ha sido siempre motivo de ataques directos e indirectos. No pudieron, no podrán derribarnos: la palabra es la herramienta que hace libre a los pueblos. La democracia no se negocia: El País Diario vivirá para siempre en el corazón de cada argentina y argentino.
En una época, el Presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, intentó ahogar el surgimiento de El País Diario y, sobre todo, de quien escribe, uno de los periodistas censurados durante la década del kirchnerismo ladrón. Hubo listas de comunicadores censurados durante el Gobierno de Néstor y el de Cristina. Es probable que en la etapa de Cristina y Alberto Fernández también vayan tras el periodismo libre. No debería extrañarnos.
Durante el Gobierno de Mauricio Macri, fue el Diputado Nacional del PRO, Eduardo Cáceres, quien intentó apagar la llama sagrada de la libertad de expresión. El hoy Diputado Enzo Cornejo, otrora Director del Enacom durante el Gobierno de Cambiemos, ofreció Pauta Publicitaria de Presidencia para El País Diario. A cambio no se podía criticar al Diputado Cáceres. Esa fue la propuesta que formuló el actual diputado del PRO. Sobre este episodio hay un colega de testigo, éramos dos periodistas sentados en el café junto al entonces Director del Enacom. Obviamente la respuesta que tuvimos fue negativa, y desde entonces este medio fue señalado por el Gobierno de Cambiemos como enemigo, y fue blanco de ataque de los trolls amarillos.
Más tarde, en marzo del 2020, hubo un intento de hackeo feroz que provino básicamente de Chile, Perú y Canadá, tres países donde la minera multinacional Barrick Gold tiene sedes importantes. (Ver nota aparte).
De hecho, Barrick es una empresa canadiense que parasita el oro de muchos países del mundo. Nadie sabe si aquel intento vino por parte de Barrick pero tampoco nadie se molestó en investigar el bochornoso episodio. En aquel entonces tampoco pudieron. La resistencia de El País Diario no está a la venta, no tiene precio y sólo terminará cuando la muerte lo decida, no antes.
Desde el 28 de septiembre hasta este viernes 2 de octubre El País Diario volvió a recibir un ataque virulento, complejo y muy bien pagado, probablemente con dólares de alguna mafia corrupta que no quiere que nuestros artículos periodísticos salgan a la luz. Puede que se trate de un sector delincuencial de la política. Puede que sea una multinacional. Quizá sea un equipo de cirbertrolls pagos con plata del propio Estado argentino, como sucede habitualmente.
Incluso, no se debe descartar la posibilidad: puede que el abyecto ciberataque provenga de un grupo mediático importante que ve en nuestro medio una competencia a largo plazo.
Les duele que en todas las mediciones El País Diario sea el medio más creíble y con mejor perfil periodístico de la región, y uno de los más respetados de Argentina. Es algo imperdonable para un diario que apenas tiene 7 años de historia y ya hizo historia.
Además, y a esto todos lo saben, este medio no nació en la Secretaría General de la Gobernación ni en ningún pasillo ministerial: nació a pura escritura, con ideas claras y con una actitud irreverente ante el poder de turno.
No somos la gauchada de nadie, no tenemos padrinos políticos y no respondemos a ninguna mafia enquistada en el poder. Además, lo saben todos, ninguna empresa multinacional puede comprar nuestra voluntad y nuestra palabra. ¿Es eso lo que tanto duele? Parece que sí.
Es probable que puedan torcernos el brazo, con los dólares robados o con los pesos escondidos en alguna parte de este vasto país. Lo que no podrán hacer nunca es quebrar nuestras convicciones. Están muy adentro: lo siento, chicos, no pueden llegar ahí.
Pueden seguir atacando al diario, recuerden que si en algún momento logran voltearlo, nos queda la palabra en las redes sociales, en un blog o en un canal de YouTube. Es decir, pueden arremeter contra el vehículo por el que viaja el mensaje pero nunca podrán derribar una idea.
"Bárbaros, las ideas no se matan", escribió Sarmiento, ¿se acuerdan?
Así nos va.