Pasó por radios y canales de TV de la provincia protagonizando transmisiones inolvidables que hacían vibrar al público y emocionar a los hinchas del deporte. Tenía 65 años.
Mario Castro fue una de las voces que se metió en cada radio de San Juan para transmitir todo tipo de deportes.
Su recordado latiguillo: perfume de gol", es ya u clásico local. El legendario periodista murió este viernes y el ambiente del deporte se mostró conmovido ante la triste noticia.
A lo largo de sus casi 50 años de carrera, pasó por las radios más importantes, tal el caso de Estación Claridad, Sarmiento y Colón, y también condujo programas en la televisión abierta.
Son inolvidables sus transmisiones de ciclismo, hockey sobre patines y fútbol. También fue relator de peleas de box.
Castro tenía 65 años y en los últimos tiempos enfrentó complicaciones de salud que lo mantuvieron alejado de su pasión: el periodismo deportivo.
La periodista, locutora, escritora y traductora tenía 87 años y dedicó gran parte de su vida a su carrera en los medios. Desempeñó un papel admirable en la lucha contra la dictadura cívico militar de los años 70.
Los medios de comunicación de Argentina están de luto: a los 87 años falleció Magdalena Ruiz Guiñazú, una referente de la radiofonía y la televisión.
La noticia fue dada a conocer por Jorge Lanata, quien hasta hace pocos días contó con la destacada periodista, locutora, escritora y traductora como columnista en su programa en Radio Mitre.
Este martes 6 de septiembre murió Magdalena Ruiz Guiñazú. La periodista tenía 87 años y hacía unas semanas que estaba ausente de su programa de Radio Mitre por su estado de salud.
Junto a Miguel y Nicolás Wiñazki, en sus últimos años estuvo al frente de Magdalena y la noticia deseada. Previamente, había conducido Magdalena Tempranísimo (1987 - 2006) y también había formado parte de Lanata Sin Filtro en su regreso a la radio en 2014.
Con una larga trayectoria en el periodismo, Magdalena Ruiz Guiñazú supo ganar varios premios Konex y Martín Fierro, entre otros. No solo se desempeñó en la radiofonía sino también en televisión y el periodismo gráfico.
Además, había escrito varios libros, entre ellos su ópera prima Huésped de verano y Héroes de un país del sur.
La excelsa periodista fue miembro activa de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas al terminar la última dictadura militar en Argentina. En ese contexto, formó parte de la investigación en el centro clandestino que funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada, cuyas pruebas se volcaron en el documental Nunca Más.
El pasado 7 de junio, Magdalena Ruiz Guiñazú había dialogado con Gonzalo Sánchez en la noche de Ladran Sánchez y reflexionó sobre la práctica periodística en medio de la actualidad argentina.
"Son momentos particularmente complicados", dijo, al tiempo que agregó: "Hace tantos años que soy periodista y me han tocado diferentes tipos de situaciones".
"Si te interesa lo que pasa en el mundo donde vivís, es la profesión más apasionante", confesó, y agregó que a ella siempre le "apasionó cubrir la información de lo que estaba pasando diez minutos antes. Hoy leo todos los diarios. Si tengo alguna duda, agarro el teléfono y llamo. Voy directo a la fuente".
Es un tema de culpa que gran parte del periodismo vernáculo no ha resuelto y lo deposita sobre mis espaldas.
Consideran que debo ser yo el que enfrente al poder, a gobernadores, a intendentes, a diputados y senadores.
Entienden que debo ser el portador de una navaja cuyo destino será degollar a la corrupción imperante.
Mientras tanto, ellos se frotan las manos, hablan en los pasillos, afilan sus colmillos, hacen negocios, se vuelven multimillonarios y se compran pantalones chupines para pasear en su ostentosas naves de cuatro ruedas.
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"Haciendo crítica social me perfumé de valiente, creyeron que era disidente, y no era más que natural", escribe Silvio en una bella canción que podría sintetizar esta rudimentaria nota que ahora escribo.
El poder de la minería trasnacional ha logrado instalarse en la provincia como una suerte de cartel narcoinvencible. Si bien no trafican droga, manejan algo parecido a la merca: dólares.
Los argentinos mueren por conseguir dólares. Es por eso que el poder de las compañías mineras extranjeras es tan avasallante, demoledor. Porque en el estado de descomposición que hoy atraviesa la Casta Política, la Casta Judicial, la Casta Gremial, la Casta Empresarial y la Casta del Periodismo, es fácil comprar voluntades y llevarse todo.
El "vamos por todo" de Cristina bien puede trasladarse hoy a la minería metalífera a gran escala. Vinieron por todo y desde hace décadas se están llevando ese "todo" del que todavía queda bastante.
En la cordillera de Los Andes está la solución a la falta de dólares en el Banco Central de la República Argentina.
Solo resta saber si alguien se anima a pisar las riquezas criollas y hacerlas valer lo que realmente valen.
Mientras tengamos funcionarios públicos y no patriotas, estamos fregados, jodidos hasta el tuétano. El periodismo de San Juan quiere que me inmole. Los colegas, casi todos, quieren que degüelle a los poderosos mientras ellos le sacan chispas al monotributo o al responsable inscripto.
Todo es negociable en esa multipartidaria legión de comunicadores dispuestos a ceder para sobrevivir. Y en parte es entendible. Renunciaron a la verdad y a la decencia. La dignidad está tirada en el piso y es difícil que podamos hacer algo por levantarla.
Vivimos épocas de Neodecadentismo irreversible, esa suerte de pensamiento brutal y miserable que se está llevando puesta a una civilización completa.
Mientras tanto, el día a día nos acelera y nos agita, nos provoca mareos y la pulseada sigue siendo un ejercicio cotidiano y perverso. El poder que otorgamos a nuestros políticos a través del voto es nuestro poder. El Estado es nuestro, porque somos todos quienes sostenemos al Estado.
Asumamos de una vez nuestra responsabilidad cívica y dejemos el miedo para una ocasión menos complicada que esta.
Dejemos de recitar el versito de la libertad. Paremos con esa declamación espantosa y mecánica que muchos vinieron a conocer en la película de San Martín.
Seamos libres en serio, sin falsas posturas y sin especulaciones financieras. Seamos libres, porque de lo contrario estamos renunciando a la democracia y estamos aceptando un sometimiento que no merecemos y del cual ya nos liberamos hace siglos.
Si vamos a vivir en un país libre, seamos libres de verdad y para siempre. No tengan miedo, sepan que en el camino siempre habrá una mano amiga y una mirada cómplice.
San Juan asiste hoy a esa extraña rama de la comunicación llamada Periodismo mutante: conjunto de hipócritas que lisonjean al poderoso de turno y, cuando éste cae, lo acribillan.
La variante no es nueva y se da en gran parte de Argentina, no sólo en San Juan. Es esa clase de periodismo que muestra su mejor cara: siempre sonriente, complaciente, grotesca y luego, cuando el poder cambia de manos, se da vuelta y ataca.
El género en San Juan apareció en la postrimería del Gobierno de Leopoldo Bravo, de Jorge Escobar, con Alfredo Avelín no hizo falta, con Waldino Acosta asomó apenas y luego se consolidó en la última etapa del Gobierno de El Vale Todo Gioja. Hoy Gioja es prácticamente basureado por los mismos medios de prensa que otrora, cuando tuvo el poder, le besaban la mano en señal de devoción. La mutación ha sido asombrosa. Sucederá con cada gobernador que pase por el cargo, es ya casi una tradición cuyana.
El Periodismo mutante se caracteriza por ser crítico sobre el final de los mandatos de cada gestión, para luego volver a portarse obsecuentemente con el nuevo gobierno que asume. Se arrodilla, se pone de pie, pero nunca mira a los ojos, es una clase de periodismo lamentable y penoso, muy practicado por una caterva de adherentes que siempre son mayoría y ocupan espacios en los diarios, radios, sitios online y canales de televisión. Los mutantes siempre terminan con la dignidad arrojada al piso, con la mirada puesta en el suelo y la honradez olvidada en el abominable arcón donde yacen sepultados los estoicos ideales de la mocedad.
Este género es ejercido por esa clase de trabajadores y empresarios de los medios que se comportan disciplinados bajo la fuerza rigurosa de la plata. Se convierten en sobones libidinosos a la hora de elogiar a quien les paga mes a mes una suculenta suma de dinero. Emolumento que reciben a cambio de silencio. El canje perfecto.
Pasado el tiempo, y ya a punto de vencer el mandato del funcionario de turno, sacan los colmillos y las uñas, se ponen en la posición de "críticos" y muerden a la presa que ya a esa altura está tirada y mal herida, casi indefensa. Un rasgo de la mutación es la aparición de colmillos y uñas. Son un esperpento patético, afanosamente hipócritas.
Nunca muerden al amo en su apogeo. Son aplicados seguidores de los consejos de Nicolás Maquiavelo, aunque nunca agarraron El Príncipe, como para leer algo. Son intuitivos y acomodaticios. Se arrastran al ras del piso, vuelan a lo gallina y no les importa ser tomados por lacras humanas. Primero hacen del periodismo un panegírico insoportable y rastrero que desemboca en la lisonja vergonzante con la que conviven a diario. Luego, cuando el gobernador está por irse, muerden un poco como para lavarse la cara y mostrarse ante la sociedad como valientes profesionales custodios de la democracia.
Es preciso hablar de este género inventado por profesionales cultores de la extorsión, que cada tanto, en las transiciones, hacen la parodia del rebelde intrépido y temerario. Luego vendrá el tiempo en que deberán agachar la cabeza de nuevo y dejar sonar en sus oídos esa vieja melodía que los acerca al silencio y a la ganancia.
Atravesamos un momento ideal para que muchos se den un baño de dignidad, aunque consideren perdida a esa extraña virtud.
Un mal consejo: Traten de hacer lo posible por parecer. Mucha gente se come la curva y sigue de largo, el recurso ha funcionado durante años; ¿por qué no debería funcionar ahora?
Quiere decir que escribo para una minoría diezmada que apenas sobrevive en un mundo aturdido y sin salida. Vivimos atormentados por información inútil.
La idea es que ante tamaña marea de atolondramiento, no podamos pensar. Innegable: estamos ante una epidemia invisible que ha raleado a los pensadores.
No escribo para los tartufos acomplejados que buscan en la vida de los demás la justificación de su propio fracaso. Escribo para quien pueda entender. Para los menos.
Ya George Bernard Shaw escribió una vez: "El 2% de las personas piensa. El 3% piensa que piensa. El 95% de las personas morirá antes de tener que pensar".
Entonces están los pocos que piensan y los otros, esa caterva de atolondrados que confunden las palabras y ven podredumbre en todas partes. En realidad están ciegos, ya no ven. Están muertos en vida y por eso huelen a materia infecta y repulsiva, son ellos los que emanan el peor aroma. Fieles portadores de una estética que representa a esta sociedad corroída y pestilente, ya no saben adónde ir.
No escribo para los reventados aburridos que se la pasan hablando en el café y nunca hicieron nada. Para ellos apenas si puedo destinar unos segundos de compasión casi religiosa. No hay forma de detener la alegría. Ellos lo saben desde el mismo día en que empezaron a morirse.
No escribo, insisto, para los bobos que confunden resentimiento con convicción. Esos son los peores, porque votan y ponen al presidente, salen de compras, hablan de economía y cobran plata que no saben ganarse.
La mayoría ya no piensa. El Neodecadentismo Irreversible ha instalado esa enfermiza costumbre de no pensar. Hoy todo sucede a las apuradas: whatsappeando, tuiteando, instagrameando y facebookeando. Estamos llenos de verbos que han vaciado la añeja posibilidad de la convivencia y el encuentro.
¿Te diste cuenta cómo las calles se llenaron de gusanos adaptados a la anatomía humana? ¿Te fijaste cómo proliferó gente ociosa que está intentando arreglar el mundo desde las redes sociales?
Escribo para los que se animan, para los que debaten con honestidad intelectual, para quienes se atrevieron a devorarse la vida y volver a reinventarse cada día. Para ellos y ellas escribo. ¿Sabés por qué? Porque tienen un poco más que dos gramos de cerebro.
En un video rudimentario que se viralizó en Twitter y otras redes sociales, el artista y cómico Alfredo Casero reveló información que el periodismo oculta.
Además pidió ayuda a Anonymous y exigió que cada uno de los argentinos y argentinas hagan algo para revertir la crisis económica, política y moral que atraviesa el país.
Es preciso recordar que Casero, un talento único en Argentina, se fue enojadísimo del canal LN+, dejando plantado a los periodistas de Más Voces.
Le dijo a Majul que está "cagado de miedo" y acusó a políticos y periodistas de saber "lo que están haciendo".
El talentoso artista reprochó a Majul por su liviandad a la hora de analizar a la ladrona Cristina Kirchner.
Además, se enojó por el análisis de los periodistas a la hora de debatir sobre la situación del país.
Como todos los martes por la noche, el programa Palabras Cruzadas, que conduce Ernesto Simón en Canal 4, abordó los temas de importancia que involucran a San Juan y Argentina. Mirá en esta nota el programa completo.
El programa abarca los temas centrales para entender la historia, la economía y la política argentina.
Además, tiene un lugar importante en el ciclo la opinión de ciudadanos y ciudadanas a través de los mensajes de voz de whatsapp.
Palabras Cruzadas es un programa de opinión y análisis que ofrece Canal 4 todos los martes desde las 22.15 horas. Se repite en el mismo canal los domingos desde las 21.
La producción general está a cargo de Víctor Suizer y el programa es supervisado por el gerente de Canal 4, Carlos Ortiz.
El ciclo, de análisis político y social, es conducido por Ernesto Simón. Se emitirá por Canal 4todos los martes desde las 22.15 horas.
El programa aborda también la política de San Juan y la economía, además de darle un lugar importante a la opinión de ciudadanos y ciudadanas a través del whatsapp.
Palabras Cruzadas es un nuevo programa de opinión y análisis que ofrece Canal 4, todos los martes, desde las 22.15 horas.
La producción general está a cargo de Víctor Suizer y el programa es supervisado por el gerente de Canal 4, Carlos Ortiz.
En su monólogo de Periodismo para Todos Box, el periodista más influyente de la televisión argentina criticó el accionar del Gobierno peronista tras el pesto que recibió el Frente de Todos en las últimas PASO.
Así lo anunció el prestigioso periodista Juan Carlos Malís en Contratiempo, su diario de opinión y análisis que gravita en internet despertando conciencias y comprometiendo a ciudadanos y ciudadanas que ponen sobre relieve la vida y la existencia.
"En una charla amena con Ernesto Simón, nos pareció oportuno hacer un proyecto conjunto para seguir creciendo, ante el desafío de no ganar más plata para cambiar el auto, sino ante la utopía, para muchos distopía, de comenzar a cambiar el mundo", explicó Malís, haciendo gala de una pluma afilada y una cultura general poco habitual por estas pampas.
"Muchos de los lectores de El País Diario no han tenido la oportunidad de leer artículos, pensamientos, opiniones, columnas y libros de Contratiempo, aseveró Malís, uno de los intelectuales más respetados en la provincia de San Juan.
"Lo mismo pasa con nuestros lectores, pretendemos que se enriquezcan bebiendo el zumo de lo que genera una mente especial como la de Simón", explicó.
"Qué mejor que en un mundo de individualistas hagamos una conjunción de dos cabezas esotéricas, críticas, desopilantes y asombrosas como referentes de opinión", detalló de manera taxativa.
"Porque decir que somos formadores de opinión me parece un acto de ostentación", advirtió, al tiempo que añadió: "Nadie nos forma o nos deforma la mente, salvo nosotros mismos, si es que estamos dispuestos a ser autónomos e independientes".
"El horizonte sentará sentencia si este emprendimiento habrá sido un acto feliz o fallido, de todas maneras nos alienta Winston Churchil: La vida es ir de fracaso en fracaso pero con optimismo".
"Si antes de esta acometida crecíamos, ahora se nos presenta el desafío de desarrollarnos", destacó el intelectual Juan Carlos Malís, quien detalló: "No perseguimos un holding, no somos una cofradía de radios, canales, redes sociales, diarios digitales, papelarios y una infinidad de etcéteras, solamente para hablar y no decir, bla bla y no palabrar con un solo objetivo: ganar más guita haciendo más de los mismo".
"Nuestro combustible es otro, resumido en tres palabras:
Avilantes: punzantes, atrevidos, cínicos, intrusos, pero con delicadeza.
Auténtico: no somos lo que parecemos, al contrario, parecemos lo que somos. Y finamente se me ocurre que nuestro principal impulsor es lo que decía Juan Filloy, el temible riocuartense que vivió 103 años y manejaba un vocabulario de 70.000 palabras (un hombre culto hoy no maneja más de 400): No somos opulentos, no nos doblegamos, no imaginamos al mundo, el mundo nos imagina a nosotros por eso nuestro tesoro es que tenemos coito, en todos los frentes, en todos los órdenes y las concesiones se las dejamos para los que quieran vivir de la banal ostentación", concluyó.
Finalmente, Malís alentó a ambos medios, El País Diario y Contratiempo: "Entonces no demoremos más, y veremos por qué para soñar primero hay que saber".