La cruda imagen de un fracaso esperable

Que el cuarto Gobierno kirchnerista iba a fracasar no es novedad, se sabía desde el 10 de diciembre de 2019, cuando Alberto Fernández asumía la presidencia y Cristina lo miraba de reojo como preguntándose: ¿A quién puse en la Rosada?

El tío bonachón y gordito que llegaba tomándose selfies con los empleados de la Casa Rosada era una postal tierna y candorosa, propia de un pobre tipo sin personalidad al que todos aprecian mientras no se mande una metida de pata.

Y al escribir "metida de pata", es obvio que acá se está usando un eufemismo, si se tiene en cuenta que el Gobierno de Fernández y Cristina están provocando hambre y disparando pobreza, mientras hacen estallar la bomba atómica de la inflación y el déficit fiscal, sin contar con los sobreprecios y la corrupción, que también son una parte importante de la mística kirchnerista.

El Gobierno del peronismo ecléctico que padecemos hoy los argentinos pasará a la historia como uno de los esperpentos políticos más destacados de las últimas décadas, porque la gestión del Frente de Todos está en el esplendor de su decadencia y los ciudadanos ya no tienen mucha más paciencia para esperar el milagro que nunca llega.

Es la Economía, Alberto

Los indicadores económicos no dan, pero el Gobierno nacional sigue buscando culpables: la oposición flácida y comprensiva, casi cómplice, los turistas, los exportadores de soja que no liquidan y los cipayos que viajan al exterior.

Sin embargo estamos como estamos porque la política en Argentina se llenó de mediocres, chantas, improvisados y ladrones, un combo que no podía ser más completo.

Si bien la recaudación fiscal se mantiene bastante alta, apenas si sobrepasa a la apabullante inflación.

La devaluación de la moneda argentina se está haciendo sola, de manera directa y automática, sin que los políticos que gobiernan quieran asumir el costo de un proceso de empobrecimiento que comenzó con la presidencia de Carlos Menem y todavía nadie ha podido detener, entre tantos esperpentos que llegaron a ocupar la Casa Rosada.

Si los niveles de emisión monetaria continúan y no se hace algo para frenar la inflación, la tendencia al alza de precios nos acerca a un límite peligroso. Porque de ese lugar sólo se vuelve con ajustes traumáticos, algo que, imagino, nadie quiere vivir.

Sumado a esto, existe una brecha de 100% entre el dólar oficial y los otros tipos de dólares, lo cual hace casi imposible que la economía distorsionada y parchada funcione.

Un repaso que conduce al fracaso esperable

Para hacer un penoso repaso por el estado de situación actual, queda analizar lo que sigue.

La recaudación impositiva registra una tasa de crecimiento anual del 65%, que la ubica apenas 1 punto por encima de la inflación. Sin embargo, el nivel de gasto público sigue creciendo 10 puntos porcentuales por encima de los ingresos, lo cual hace que su financiamiento sea inviable.

Energía: en el caso del petróleo y el gas, la producción ha crecido pero los precios internacionales se han disparado a niveles récord, por lo tanto aparece ahí un problema inesperado.

Mercado de valores: se registran bajas considerables que muestran que el Merval, si se lo mide a precio dólar, sigue en caída.

Balanza comercial: la recaudación por exportaciones es buena pero no alcanza a cubrir las importaciones, por lo tanto el BCRA no puede acumular reservas.

Riesgo País: es uno de los parámetros más nefastos en este momento. El Riesgo País superó los 2.800 puntos básicos, lo que nos coloca en niveles que sólo registran países en default, aunque todavía no hemos caído en esa categoría.

Desencuentro

Como en el tango Desencuentro, tanto el Tío Beto como Cristina, la muchacha progre, están desorientados y no saben "qué trole hay que tomar".

Dos consultoras del país, Synopsis y Poliarquía, midieron este mes el humor social de los argentinos y argentinas. El resultado es patético.

Las mediciones arrojan un diagnóstico de "pesimismo extremo", y las cifras de desesperanza se remontan a números similares a los que se recogieron en 2001, cuando la crisis institucional y económica puso en riesgo la continuidad de la democracia en Argentina.

La clase política se encargó de romper el contrato social que mantenía con los ciudadanos. Ya no hay contrato, no hay reglas, no hay nada más que acordar, porque todo se fue adonde nadie quería que se fuera.

Sin reglas, sin ley, sin compromisos, sin autoridad, el Gobierno peronista se dirige a un fracaso que ya todos sabíamos que sucedería.

No había que ser una lumbrera ni una luz señera para darse cuenta que aquel lejano 10 de diciembre de 2019, Alberto Fernández y Cristina Kirchner comenzaban el camino inevitable que nos conducía a todos a un fracaso esperable.

Así nos va.

Anuncio: Gobierno de San Juan, obras, información, cultura, turismo y gestión
72,526FansMe gusta
111,297SeguidoresSeguir
7,312SeguidoresSeguir
1,530SuscriptoresSuscribirte
Anuncio: Todo Médica, venta de insumos para la salud
Anuncio: RyC Seguros, seguros para autos, casas, motos, camiones
Anuncio: Kunan, empresa que ofrece servicios y asistencia tecnológica a todo tipo de negocios, clínicas, empresas y fábricas

Últimas noticias

Anuncio: Municipalidad de la Capital de San Juan, obras, información, cultura, turismo y gestión