Desde los gobiernos inconstitucionales de la dictadura militar, pasando por Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Néstor, Cristina, Macri y Fernández, todos pertenecientes a la Casa Política, la deuda externa Argentina creció a paso redoblado hasta nuestros días.
Algo habremos hecho mal los argentinos, acaso sea elegir al menos indicado, o tal vez no tuvimos muchas opciones y votamos al menos malo.
Lo cierto es que según el Indec, la deuda externa argentina a valor nominal alcanzó los 268.416 millones de dólares en el tercer trimestre de 2021.
La Casta Política criolla no podrá decir esta vez que los factores externos provocaron desajustes en la vilipendiada economía argentina, en la que ya nadie cree y a la que nadie quiere prestarle un centavo partido al medio.
El Gobierno mantiene la incertidumbre sobre el pago del vencimiento con el Fondo Monetario Internacional. Según lo propios informes del Ministerio de Economía de la Nación, los vencimientos para este año son los siguientes:
28 de enero: 731 millones de dólares al FMI.
febrero: 300 millones de dólares al FMI.
marzo: 200 millones de dólares al Club de París.
marzo: 2.000 millones de dólares en concepto de pagos parciales comprometidos a un grupo de acreedores.
La deuda externa argentina se puede dividir en los siguientes 5 frentes:
1. Deuda Externa Pública con privados en dólares.
2. Deuda Externa Pública con privados en pesos: primero Lebac, luego títulos del Tesoro.
3. Deuda Externa Pública con el FMI y otras instituciones financieras internacionales en dólares.
4. Deuda Externa Pública provincial en dólares.
5. Deuda Externa Privada en dólares.
Vencimientos para 2022 y 2023
Según el acuerdo firmado en 2018 entre Argentina y el FMI, durante el Gobierno de Mauricio Macri, el país debería pagar al organismo, entre capital e intereses, 19.020 millones de dólares durante 2022. Luego, en 2023 debería pagar 19.270 millones de dólares.
Ya en 2024, el desembolso debería ser de 4.856 millones de dólares.
Una Casta Política llena de privilegios y alejada de la gente
Muy cerca de ubicarse en una clase social plagada de privilegios e inequidades, la Casta Política tomó mucho de la realeza y de las monarquías europeas.
Servidumbre, choferes, guardaespaldas para garantizarles seguridad y emolumentos altos que les permitan acumular riquezas, son algunos de los privilegios que la política criolla adoptó como vicios de una democracia que agoniza.
El combo se completa con familiares nombrados en el Estado, para asegurar a sus seres queridos buenos sueldos vitalicios.
A esta lamentable calamidad se redujo la democracia argentina. Vituperada, vapuleada, humillada y degradada hasta el abuso.
Algunos politólogos opinan que Argentina, de seguir en este camino, es inviable.
Si se me permite un modesto y acaso rudimentario parecer, diré, sin temor a equivocarme, que vamos camino al precipicio.
No nos damos cuenta de lo que viene, porque en la previa a la crisis que se avecina, la Casta Política, la Casta Judicial y la Casta Gremial se tomaron el trabajo de convertirnos en zombies cívicos.
Así nos va.
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