Hay algo que todos saben: los Kirchner hicieron mucha plata con los Eskenazi, y viceversa. Si alguien mantuvo buenos negocios con el Clan Eskenazi, ése fue El Furia Néstor Kirchner. Cristina fue una disciplinada heredera de esas transacciones y Gioja, en San Juan, un alumno ejemplar.
Ahora los argentinos y argentinas deberán pagar las consecuencias de los oscuros negocios de una familia nacida para ganar. ¿Cuál familia? En realidad son tres: los Eskenazi, los Kirchner y los Gioja.
En la Justicia de Estados Unidos podría terminar de echarse luz en estos días a una de las transacciones corporativas más polémicas de los últimos tiempos: la compra por parte de la familia Eskenazi del 25% de YPF, y luego la reestatización de la petrolera de bandera.

El país enfrenta en Estados Unidos un juicio multimillonario iniciado por Petersen Energía, originalmente una sociedad de la familia Eskenazi, por la estatización de la petrolera en 2012. Entonces el Estado argentino se quedó con las acciones que Repsol tenía de YPF y no las de Petersen Energía, que poco tiempo después terminó defaulteando ante la imposibilidad de cubrir las deudas que había adquirido para ingresar a la petrolera.
Ante la perspectiva de poder perder un juicio que podría costarle al Estado entre US$1.500 millones y US$9.000 millones, los abogados que representan al país decidieron pedirle a la Justicia de Nueva York que le reclame a la familia Eskenazi, que hoy no forma parte del juicio, ya que adquirió los derechos del litigio el fondo inglés Burford Capital, todos los documentos, audios, cartas o registros de conversaciones que demuestren cómo en 2008 se llevó a cabo la compra de 14,9% de YPF por US$2.235 millones, y luego del 10% restante.
YPF, por su parte, le solicitó a la jueza del Distrito Sur de Nueva York que lleva el caso, Loretta Preska, que haga lo mismo con Repsol.
Preska accedió a ambos pedidos, anticipó que la información sería incluida de manera "confidencial" en el caso y pidió a la Cancillería argentina que notifique a la Justicia local para que sea esta quien haga los requerimientos a los actores involucrados. Hasta la semana pasada, en el Grupo Eskenazi todavía no habían llegado los pedidos. Son documentos que podrían complicar a más de uno.
Las defensas de YPF y del Estado argentino quieren saber, por ejemplo, por qué la familia Eskenazi no ejecutó en ningún momento el acuerdo de "indemnidad", que había firmado con Repsol en 2008, cuando el grupo nacional entró como accionista con la idea de "reargentinizar" la empresa petrolera.
Ese acuerdo, según consta en los documentos presentados ante la Justicia de Estados Unidos, contemplaba que Repsol se comprometía a recomprarle las acciones de YPF a Petersen Energía y repagarles a los bancos que financiaron su ingreso si en los cinco años siguientes la participación del grupo español en la petrolera argentina bajaba del 50,01%, o si se cortaban por algún motivo los pagos de dividendos bianuales que debía hacer YPF, equivalentes al 90% de sus ganancias anuales, con los cuales la familia Eskenazi cubría las deudas que había asumido para comprar sus acciones en la empresa.
Esos pagos se cortaron en 2012, con la reestatización, y sin embargo ese acuerdo nunca se ejecutó.
Para "los enemigos" ni justicia, para los amigos del poder, ni seguridad jurídica.
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