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Ante la inminencia de una crisis pospandemia, el Gobernador Uñac llamó a un "acuerdo social"

Ilustración: Quino

Nadie puede negar que lo que viene no será fácil. Históricamente el poder no se compartió ni en San Juan ni en Argentina. La gastada frase: "El que gana gobierna y el que pierde acompaña" explica que en tiempos normales el llamado tal vez no se hubiese dado.

Durante su discurso por el aniversario de la fundación de San Juan, el Gobernador Uñac dijo que "la convocatoria es a que construyamos juntos un gran acuerdo social", e hizo alusión al "sector público y privado, trabajadores y empresarios, intelectuales, científicos, profesionales y técnicos, dirigentes sociales, políticos y religiosos, todos nos sentaremos a una misma mesa a consensuar el futuro".

Se trata sin dudas de la convocatoria más amplia y variopinta que ha tenido la provincia en su historia. No está demás insistir que en tiempos normales, sin pandemia a la vista, este llamado no se hubiese concretado.

¿Por qué una convocatoria tan amplia y generosa?

Sencillo: vienen tiempos durísimos y la crisis que se está gestando tras la pandemia de Covid-19 será inédita. El gobernador ha querido comprometer a todos los sectores ante tan delicada situación.

Llegará el momento en que el problema de todos los ciudadanos y ciudadanas no será el Covid-19, sino que serán los números. La pospandemia desnudará la grave situación económica que deberá atravesar con hidalguía no solo San Juan, sino también Argentina y el mundo.

Si alguien no se dio cuenta de la crisis que asoma con virulencia inusitada es porque: o sigue metido en casa, o todavía no se asomó por la ventana a mirar como están las cosas.

El valor del peso argentino ha sido devaluado de manera silenciosa y sin que haya mucho por hacer ante tal fenómeno de la economía.

La emisión monetaria, en un momento en que el aparato productivo del país está detenido y en muchos casos quebrado, insinúa una inminente inflación y pérdida del poder adquisitivo en las tres clases sociales: alta, media y baja.

Además están quebrando empresas chicas y medianas, también negocios y comercios pequeños. La baja de puestos genuinos de trabajo es un hecho.

Uñac anunció que "el próximo jueves 18 de junio" los coterráneos "comenzaremos a transitar un acuerdo social basado en la unión, en la confianza, un pacto que nos permita crecer en bienestar; que devuelva la esperanza a los sanjuaninos".

Añadió además que "la única consigna será pensar el futuro con generosidad y compromiso, entendiendo que nadie se desarrolla en una sociedad que no se desarrolla, y que nuestra salida será colectiva o no será posible".

Después fue más claro aún: "Soy consciente de que nuestro país y nuestra provincia atraviesan momentos difíciles. Que hay sanjuaninos que sufren dificultades. Pero tengo la seguridad que vamos a salir de esta crisis".

Las palabras del gobernador de San Juan fueron más que diáfanas: no hay ni margen para la duda ni para el error. Hará falta un gran esfuerzo en un momento en que la paciencia de los habitantes está quebrada. El esfuerzo también deberá darse desde la clase política, la judicial, la gremial y la empresarial. Si el sacrificio no llega desde arriba, abajo no habrá reacción solidaria.

La humilde interpretación de este gris periodista de comarca que hoy escribe sería la siguiente: O nos unimos y salimos juntos adelante, o nos terminamos hundiendo uno a uno por separado.

Nadie se salva de la pandemia. No existe por ahora aquella posibilidad con la que alguna vez soñó Mafalda: "Paren el mundo que me quiero bajar".

Alfredo Leuco: "Borges y el Día del Escritor"

Una buena, entre tantas malas. Un respiro con la fantasía placentera de la literatura, frente a tantas pandemias de virus, de corrupción, de impunidad y de venganza.

Una buena: este sábado es el Día del Escritor. Se celebra en homenaje a Leopoldo Lugones que nació un 13 de junio, igual que Augusto Roa Bastos y Dalmiro Sáenz.

De todas maneras, para mí, “el escritor” argentino es Jorge Luis Borges. Y este domingo se cumplen 34 años de su muerte. Para Jorge Fernández Díaz y Federico Andahazi, dos de mis escritores preferidos y más amigos, vaya este humilde homenaje al más grande escritor que haya nacido en esta patria y en los alrededores del idioma español.

Borges fue el que revolucionó el lenguaje, el que lo reinventó. El erudito que supo multiplicar en espejos las paradojas y descifrar los sueños. Le digo más todavía. Creo que Borges es un patrimonio nacional que hay que preservar y difundir por los siglos de los siglos, amén.

Todavía no hemos conocido ni reconocido en toda su dimensión a quien sentenció: “Nadie es la patria pero todos lo somos”. Parece mágico o mentira que hoy existan científicos, físicos matemáticos cuánticos que encuentran en sus ficciones elementos reales para investigar.

Borges soñaba y escribía con idéntica rigurosidad. Pocas letras e historias hay comparables con El Aleph, El libro de arena, Funes el memorioso, La biblioteca de Babel o el Jardín de senderos que se bifurcan.

Pero con la misma sinceridad, también le quiero decir que su genio literario no tiene que ocultar al ciudadano reaccionario y elitista que con sus acciones y omisiones expresó siempre su simpatía hacia todas las dictaduras que padecimos los argentinos y de otros dinosaurios como Augusto Pinochet.

Tal vez por eso nunca ganó el premio Nobel cosa que seguramente le importó muy poco. Creo que la única verdad es la realidad aunque duela. Hablo del ciudadano Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo que nació en 1899. Y sé que esto genera polémica y críticas de ambos lados. Es el eterno debate entre el autor y su obra. ¿Se pueden separar o son dos caras de una misma moneda?

Me parece estar escuchando algunos oyentes que me dicen.., “Pero Leuco, ¿en qué quedamos?, usted lo llama genio y reaccionario… al final ¿Lo ama o lo rechaza? “¿Quiere que le diga la verdad? La dos cosas. Lo amo y lo rechazo. Amo a ese talento que escribió El Hombre de la Esquina Rosada, por ejemplo.

O al que fue capaz de concentrar la belleza en pocas palabras diciendo que “no los une el amor sino el espanto” Eso es lo que amo de Borges: su literatura.

Rechazo a ese reaccionario que se sentó a la mesa de Videla, el más grande genocida que tuvo la Argentina y lo caracterizó como un caballero. O al que fue capaz de recibir una condecoración de las manos ensangrentadas de Pinochet. Eso es lo que rechazo de Borges: su estupidez. Pero creo que una cosa no invalida la otra.

Me joden aquellos adoradores de su pluma que tratan de minimizar las atrocidades que apoyó con la excusa de la ironía. Eran cosas que decía para provocar, argumentan…Puede ser… digo yo. Pero hay cosas terribles como la muerte masiva con las que no se juega ni se ironiza. Aunque seas Borges.

Solo sé que con su prestigio pudo haber ayudado mucho a las víctimas y sin embargo ayudó a los victimarios. Y eso no es poco. Recién en 1981, Borges salió de ese laberinto en el que se había metido y tuvo el coraje orillero de poner su firma en la primera solicitada de Las Madres de Plaza de Mayo. Para algunos fue demasiado tarde para lágrimas. Y para otros, nunca es tarde cuando la dicha es buena.

Borges tuvo una fugaz admiración por la revolución Rusa y hasta le escribió una módica oda. Después se sintió un tiempo anarquista tal vez en homenaje a Evaristo Carriego, un gran amigo de su padre que lo introdujo en el mundo de los guapos y los puñales.

Después, los jardines se bifurcaron y cada vez fue más reaccionario y mejor escritor. Tuvo palabras terribles para los negros del mundo sobre todo si eran peronistas. Al Martin Fierro lo llamó siciliano rencoroso.

Definió al colectivo como un vehículo lleno de chinches y sirvientas. Tuvo una batalla cuerpo a cuerpo con el peronismo que se multiplicó cuando le mojaron la oreja y lo convirtieron en inspector de ferias municipales. Entre Borges y Perón hubo una lucha cultural feroz. Borges prologó a Arturo Jauretche que después forjó Forja pero que nunca le perdonó su antiperonismo y lo inmortalizó como profeta del odio.

Borges podría haber gritado: “Libros si, alpargatas, no”. Es que Borges vio en las grandes concentraciones lo vulgar, la barbarie, la ausencia de inteligencia pese a que en su juventud fue parte del comité yrigoyenista de intelectuales jóvenes con Carlos Mastronardi, Leopoldo Marechal, los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón.

Fue su momento más democrático. Después se paró en la vereda lúcida, paqueta y elitista de Florida y humilló a los escritores del grupo de Boedo a los que llamó “poetas del mal humor obrero”. Se estaba refiriendo a Alvaro Yunque, César Tiempo, Elías Castelnuovo, Roberto Artl y Leónidas Barletta, entre otros que pusieron sus letras al servicio de la lucha social.

No lo conmovieron ni las semanas trágicas ni las patagonias rebeldes. Ignoraba a los obreros y como buen erudito, odiaba todo lo que ignoraba, tal como dijo Pedro Orgambide. Santiago Kovadloff, (cuando no), aportó un par de genialidades al respecto. Dijo que Borges es nuestro Shakespeare y que “le infundió a la lengua una originalidad léxica que nunca fue amanerada y siempre poderosamente original”.

Me joden aquellos enemigos de sus posturas políticas despreciables que tratan de minimizar sus cuentos o sus poemas con la idea de que alguien que no defiende la vida no puede construir belleza. Puede ser, digo yo.

Pero no es el caso de Borges que dijo monstruosidades pero escribió montañas de palabras que asociadas eran un placer para la estética y una perfección para el lenguaje. Es así, amigo oyente. Borges, como si tuviera las dos caras de la Argentina demuestra, entre otras cosas, que es imposible pensar siempre en términos dicotómicos, en blanco y negro.

En la vida y en el arte hay malos no tan malos y buenos no tan buenos. Se puede seguir siendo una persona democrática disfrutando de Borges, se lo aseguro. Se puede seguir siendo un admirador de sus ficciones criticando a Borges, se lo aseguro. Está claro que su obra fue muy superior a su persona si es que esto es divisible.

Sus textos quedaron en la historia y su postura política se transformó apenas en caricatura. Despreció la realidad y esa fue su principal virtud a la hora de escribir y ese fue su principal defecto a la hora de vivir. No siempre la justicia y la belleza van de la mano. En este caso la moneda tiene dos caras antagónicas. Genio y reaccionario. Ángel y demonio. Una cosa no invalida la otra.

Un hombre para no olvidar nunca y menos en el día del escritor. Un grande entre los grandes para amar y rechazar con toda intensidad. Con toda la pasión de ser tan argentino, como Jacinto Chiclana:

Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.

¿Sabe que pasa señor oyente? Siempre el coraje es mejor. La esperanza nunca es vana.

Vaya entonces esta columna para Jorge Luis Borges, el que hizo magia con las palabras.

Jorge Lanata en PPT: "¿Alcanza con que nos gobiernen solo los infectólogos?"

El periodista más influyente del país comenzó el segundo programa de la nueva temporada definiendo el panorama político y social con respecto a la cuarentena.

Comenzó la novena temporada de Periodismo para Todos con una contundente editorial donde abordó el problema del aislamiento obligatorio por la cuarentena.

En su segundo programa del año, el Gordo Lanata se refirió al accionar del Gobierno que utiliza como excusa la cuarentena.

"¿Alcanza con que nos gobiernen solo los infectólogos?", se preguntó en su editorial el conductor que más tarde cuestionó la actitud de Alberto Fernández en separar la pandemia de la cuarentena.

Alfredo Leuco: "Abrazo a los periodistas que no se venden"

Este domingo es el día del periodista, el mejor oficio del mundo, según la definición de Gabriel García Márquez.

El doctor Eugenio Zaffaroni nos hizo un regalo tenebroso. Uno de los hombres que más daño le hizo a la justicia, atacó al periodismo que llama "monopólico y hegemónico" porque "cumplen la función de un partido único, como el de Hitler".

Semejante salvajada provocó un repudio masivo encabezado por la DAIA y ADEPA "por banalizar el genocidio nazi" y negar "el rol del periodismo libre" en una República. Zaffaroni es el síntoma y la enfermedad del chavismo K.

Muchas veces le dije que desde la recuperación democrática de 1983 nadie había atacado con tanta ferocidad y ensañamiento a los cronistas y a la libertad de prensa en la Argentina como el matrimonio Kirchner.

En octubre del 2006, hace catorce años, escribí que había una libertad de prensa de bajas calorías, de baja intensidad. Fue en la tapa del diario La Nación y denunciaba que los Kirchner siempre en su vida política quisieron controlar todo para que nadie los controle a ellos.

Por eso persiguieron y siguen persiguiendo tanto a los periodistas como a los jueces y fiscales independientes. Porque no toleran que alguien denuncie los hechos de corrupción o les marque los errores políticos. No toleran. Por eso son intolerantes. Autoritarios.

Han agredido a medio mundo, pero sus principales objetivos a destruir fueron y siguen siendo los fiscales, los jueces y los periodistas que no se arrodillan ante sus latigazos ni se dejan domesticar por millonarias pautas publicitarias o prebendas.

Por eso Cristina y todos los que son citados ante la justicia con pruebas muy contundentes de los delitos que cometieron, responsabilizan a la justicia y el periodismo. Inventaron esa falacia del Lawfare. Y hasta ahora les viene dando resultados.

De hecho, los 8 juicios orales que tiene que enfrentar Cristina, están congelados por algún motivo. Hasta Luis D’Elía dice que el energúmeno del mortero es un perseguido político del Lawfare. Así lo dicen todo el tiempo. Mienten tan sistemáticamente que terminan por creerse sus propias mentiras.

Victor Hugo, por ejemplo, el gran relator del relato, ya superó la categoría de deglutidor de sapos y se convirtió en el abogado defensor de todo lo que hagan Cristina y sus muchachos. Igual que Horacio Verbitsky. Son la contracara de lo que realmente significa ser periodista. Hoy y siempre. Deberían celebrar el día del alcahuete. Verbitsky acaba de pegarse un tiro en los pies.

Carlos Pagni reveló que en la lista de los que "fugaron dólares", como dicen ellos, está lleno de amigos de Cristina y que la propia Cristina fue borrada a propósito de esa nómina. Es una mala práxis y una estafa al lector.

Durante esos más de doce años de terror, muchos periodistas hicieron muy bien su trabajo. Investigaron, indagaron, buscaron fuentes, revelaron testimonios que luego se verificaron absolutamente. Ese es el periodismo que en el día del periodista hay que reivindicar.

El que puede iluminar lo que el poder quiere ocultar. Y hablo de una mirada crítica hacia todos los poderes. El político y el económico. Y hacia todos los gobiernos. Esa es nuestra función. La mirada crítica que duda de lo que dicen los funcionarios está en el ADN de nuestro maravilloso oficio.

Lo digo porque estoy detectando muchos colegas jóvenes, buena gente, con buenas intenciones que se están convirtiendo casi en voceros de Alberto Fernández. Lo digo con la experiencia que me dan tantos años de oficio. Lo digo con buena intención, con el ánimo de ayudar. Hacen falta dos fuentes independientes entre sí para confirmar un dato, muchachos.

No hay que utilizar todo el tiempo el off the record con lo que le sopla el gobierno de turno. No somos una agencia de prensa. Somos periodistas. Después están los que chupan medias y se colocan las camisetas partidarias y esos no son periodistas. Son propagandistas, militantes en el mejor de los casos, o corruptos que cobran fortunas por mirar para otro lado.

¿Cómo fue el origen del feudalismo ladri progresista? En su momento, la orden que dio Néstor Kirchner a sus empresarios socios, cómplices y amigos fue muy clara: "Compren medios". Todos lo sabíamos, pero su secretaria más íntima lo confirmó ante la justicia. Miriam Quiroga lo escuchó y lo contó.

"Compren medios" podría ser el título de la estrategia histórica que el matrimonio Kirchner desplegó respecto de la comunicación y la información. Desde sus comienzos en Santa Cruz hasta la actualidad, los K y también Alberto Fernández, aunque se comporte menos brutalmente, todos, repito, han tenido una obsesión muy fuerte contra el periodismo.

Siempre les molestó. Y siempre trataron de domesticarlo, de amordazarlo. Por eso “compren medios” son dos palabras que demuestran con sinceridad brutal el tipo de régimen autoritario y con discurso único que siempre pretendieron instalar desde el nacional populismo chavista.

¿Qué significa compren medios? Varias cosas. Primero, el sentido literal. Que los empresarios que se enriquecieron súbitamente gracias a los K adquieran radios, canales de televisión, diarios, revistas y sitios de Internet. El negocio es clarito.

La transa es así: el Gobierno les da una fortuna de pauta publicitaria todos los meses y los dueños convierten a sus medios en operadores kirchneristas. Todo con el dinero del pueblo.

Otra manera de comprar, es apropiarse de los medios del estado. Por definición Radio Nacional, Canal 7 o como lo quieran llamar, o Télam, deberían ser de todos los argentinos y reflejar la pluralidad de voces de toda la comunidad. Así funciona la cosa en varios países del mundo.

Un medio es de un estado democrático cuando apuesta a la búsqueda de la verdad y abre el juego de las opiniones a todo el espectro político. La BBC de Londres es el mejor ejemplo y el más utilizado. Acá los Kirchner transformaron esos medios estatales en voceros partidarios, facciosos, casi solo de una agrupación: La Cámpora.

Allí solo se expresa el cristinismo en forma escandalosa. Dicen y hacen lo que quieren, como patrones del mal, que es su verdadera ideología. Y de paso, incorporan una novedad nunca vista en democracia. Con un dineroducto, convirtieron a sus medios en una maquinaria publicitaria gigante pero, también en un grupo de tareas de castigo a todo dirigente o periodista que tuviera la audacia de criticar al gobierno de Cristina.

Eso es autoritarismo mediático. Hegemonía partidaria. El caso más feroz, fue el de Diego Gvirtz, pauta dependiente y autor intelectual y material de los fusilamientos mediáticos desde 67chorro, entre otros medios.

Pero como no entendieron ni quisieron entender nunca el periodismo cometieron la torpeza de hacer un oficialismo chupamedias que le quitó las ganas aún a los más fanáticos. Sin embargo Gabriel Mariotto insiste con la Ley de Medios como instrumento de dominación de los medios y Dady Brieva le reclama a Alberto que le de leña y censura a los periodistas mientras vamos rápido hacia Venezuela.

Esto es lo que entiende Cristina por periodismo. Lo iguala con un enemigo. Y por eso ataca con todas sus fuerzas. La docena de años K fueron los de menor libertad de prensa desde 1983. Hubo libertad, por supuesto, de lo contrario, no podría haber dicho todo lo que dije. Pero fue una libertad vigilada, de bajas calorías y que todo el tiempo persiguió al que la ejerció.

Castigos de todo tipo: insultos desde los medios adictos y la brigada de la venganza de las redes, agresiones callejeras, juicios en plazas públicas, afiches con caras de periodistas a las que se incitaba a escupir, escraches, aprietes a los dueños de los medios para que censuren o excluyan a tal o cual periodista, presión a los empresarios para que no pongan publicidad en los medios independientes, hostilidad desde la AFIP y los servicios de inteligencia, cero apertura informativa, no hubo ni conferencia de prensa.

Estos son solamente algunos de los métodos que utilizaron. Por eso, en el día del periodista vale la pena reafirmar la lucha por libertad absoluta. Para que nadie nos diga lo que tenemos que decir y para que nadie nos haga callar. El principal insumo del periodista es la libertad. Y por eso hay que defenderla aunque se paguen las consecuencias.

Hay que denunciar siempre a los que roban para la corona. No importa quien tenga puesta esa corona. Frente a la orden de comprar medios hay que decir: el periodismo no se vende. Ni se alquila. Ni la dignidad ni la libertad tiene precio.

Feliz día a los verdaderos periodistas. Repudio a los alcahuetes de Estado que mancillan nuestro hermoso oficio.

Alfredo Leuco: "La patria está en peligro"

La libertad es la que nos obliga a denunciar que la patria está en peligro. Porque el autoritarismo chavista avanza todos los días a paso redoblado y tambor batiente, mientras gran parte de los argentinos está ocupado, preocupado y aterrado por la pandemia criminal.

Si "el pueblo quiere saber de que se trata", debe saber que todas y cada una de las medidas que se tomaron y se van a tomar en la justicia son para colonizarla, para ponerle la camiseta de Cristina y para que todos los corruptos de estado queden en libertad lo más rápido posible y para que los jueces, fiscales y periodistas que se animaron a investigarlos la pasen lo peor posible.

Ejemplos sobran. Y los venimos marcando desde el principio. Pero en los últimos tiempos, hay una orden de Cristina de pisar el acelerador a fondo. Saben que el virus es una gigantesca cortina de humo que les permite hacer casi cualquier cosa. Y aparecen situaciones insólitas por lo groseras.

En Tigre se amenaza con cárcel de 6 meses a dos años a aquellos que quieran protestar porque quieren volver a trabajar y en Mar del Plata y en muchos otros lugares, las perchas de los comerciantes son un grito de necesidad.

La pandemia es inédita. Y muchas de las cosas que permite, también. Amenazas de represión a los que quieren trabajar y absoluta libertad y cuidados a los que van al Obelisco a pedir más y más planes porque no quieren trabajar.

El sistema clientelar es tan poderoso que se ha convertido en un mecanismo capaz de poner en jaque a los gobiernos no peronistas y de actuar de dique de contención del cristinismo y sus aliados peronistas. Por eso no me asombra el cartel que el gobierno de los Fernández puso en todas las calles, contrabandeando propaganda proselitista e ideología detrás de medidas para atender la emergencia.

Dicen que el 50% de los salarios los paga el gobierno nacional. Primero, ese dinero no le llega a todos. Segundo, es lo menos que puede hacer un estado que te cierra las puertas de las fábricas y comercios y te prohíbe trabajar pero te sigue cobrando impuestos. Y tercero, ese dinero no es de Cristina ni de Alberto. Es dinero de todos los argentinos.

Parece que hoy dieron marcha atrás y van a cambiar la palabra “gobierno” por la palabra “estado”. Pero el daño ya está hecho. Y cuarto, encima la diputada Fernanda Vallejos, avisa que tal vez dentro de un tiempo, a cambio de esa ayuda, les van a pedir parte de las acciones de las empresas.

La patria está en peligro

Estamos atrapados sin salida. Es un círculo vicioso y confiscatorio. Cristinismo del siglo XXI. Chavismo santacruceño y pingüino. Un nuevo régimen contrario a la República. Pero eso no es todo.

La reforma judicial en ciernes y el consejo de presuntos notables, se preparan para impulsar el aumento de miembros de la Corte Suprema con jueces adictos para terminar de un sablazo con la justicia independiente.

Todo el aparato del estado está en función de construir auto amnistía e impunidad para Cristina, todos y todas y para edificar el modelo que describió Gabriel Mariotto con lujo de detalles. Por un momento me hizo acordar a Carlos Menem. ¿Se acuerdan cuando confesó que si decía lo que realmente iba a hacer, hubiera perdido las elecciones?

Salariazo y revolución productiva terminaron siendo Ladronazos y desocupación improductiva. Mariotto en otro sincericidio confesó que sin la simulación de moderado de Alberto, no hubieran ganado las elecciones. Pero exigió que se acabe la moderación. Axel Kicillof dice que se acabó la normalidad y Mariotto pide que se acabe la moderación. No andan con vueltas los muchachos.

Mariotto, vice gobernador de Daniel Scioli en una de las gestiones más desastrosas que haya tenido jamás la provincia, quiere estatizar las empresas de servicios, el comercio exterior y que se ponga en marcha la ley de medios que intentó, controlar y censurar a los medios y los periodistas independientes.

La frutilla de la torta de Mariotto fue la siguiente: “No podemos permitir que la concentración mediática nos imponga la agenda. No podemos perder la pulseada contra quienes nos acusan de tener una propuesta de expropiación comunista, marxista”.

Lo de Mariotto no fue un exabrupto. Fue un programa de gobierno. Un anticipo de lo que viene. Por eso en este 25 de mayo le digo que la patria está en peligro. Ayuda recordar que cuando la luz, el gas o los teléfonos, estaban en manos del estado, no había luz ni gas, ni teléfonos y los niveles de ineficiencia y corrupción superaban todos los límites.

Esas empresas en lugar de invertir para mejorar los servicios y llegar agua y cloacas a todos los argentinos más pobres, se convertían en cotos de caza del peronismo para meter la mano en los bolsillos de los demás y para llenar de militantes la nómina de empleados.

Nacionalizar el comercio exterior, con la Junta Nacional de Granos por ejemplo, como la que propuso Juan Grabois, implica que el gobierno les saque toda su producción a los sacrificados productores y que sean los Fernández los que decidan, cuánto vale su esfuerzo y si hay algún saldo, que se pueda exportar.

Reparten el dinero, la innovación y el sudor ajeno. Y eso hace que la producción baje los brazos y que los productores se vayan a otros países o tengan que caer en las sombras de las coimas a los funcionarios. Una degradación absoluta. Populismo de cuarta. Autocracia jurásica.

Imaginan a estos funcionarios manejando las empresas de luz, gas, teléfono, internet y televisión. La utilizarán para cumplir el sueño de controlar a todos los ciudadanos y llevarán su ineficiencia a todos los lugares de la patria.

Hay que pensar en el papelón que hizo este gobierno autodenominado como “de los científicos”. Quieren manejar lo que no le corresponde al estado y viven metiendo la pata en el manejo del estado. Primero deberían hacer bien lo que les corresponde y después pensar en meterse en la actividad privada que es el motor del progreso y el crecimiento.

No pudieron hacer bien ni un simple cálculo matemático. Ni una planilla de Excel. Mandaron fruta en las cifras que Alberto mostró con sus famosas filminas. Chile se quejó, pero el descomunal error de cálculo fue en la medición de todos los países. Y no es que le erraron por un milímetro.

Dieron cifras insólitas e incomprensibles. Y el presidente las repitió como si fueran verdades reveladas con la didáctica del profesor que dicta cátedra. Fue tan grande la metida de pata que tuvieron que sacar un comunicado reconociendo la equivocación.

Lo firmó el ministerio de Salud, del cada vez más ausente, Ginés González García. Creo que no alcanza con reconocer el disparate. Alguien se tiene que hacer cargo y renunciar. Debe rodar alguna cabeza. Porque el presidente no puede permitir que le hayan hecho decir una barbaridad semejante sin que haya consecuencias.

Pero en esa conferencia de prensa nefasta por lo imprecisa y por la politización oportunista que le metió Axel Kicillof, el jefe del estado también tuvo otros tropiezos graves. El furcio de decir "Skanska" en lugar de Scania fue directamente para sumar a las obras completas de Sigmund Freud.

Un acto fallido demoledor porque Skanska fue el primer gran caso de corrupción del gobierno de Néstor Kirchner e involucró a Julio de Vido mientras el actual presidente era Jefe de Gabinete. Pero lo más inquietante fue cuando Alberto, se convirtió en juez de las angustias de gran parte de los argentinos.

"Dejen de sembrar angustias", le enrostró a los periodistas y completó: "¿Es angustiante salvarse? Angustiante es enfermarse. Angustiante es que el estado te abandone".

En las redes sociales hubo una explosión de memes. Uno de los más creativos fue el que preguntó que aplicación hay que bajar para que nos permitan tener angustia. Y otro le contestó: "Angusti.Ar". Se cumplieron 210 años de aquel 25 de mayo.

No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo.

Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia. No podemos permitir que pongan a esa patria en peligro.

Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas: Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.

Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: "La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples".

A esta epopeya estamos convocados todos los días. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Después de haber cruzado el continente, exclamando a su paso, libertad.

Lo que deja ver el Covid-19

El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo.

Cuando estudiábamos el sistema Justo a Tiempo o Just in Time en la cátedra Administración de la Producción, encontrábamos en uno de los textos sugeridos una explicación muy sencilla a este complejo sistema logístico - operativo.

Decía que los niveles de inventarios, es decir el stock de materias primas, productos en proceso o productos terminados, eran los niveles de agua que había en un cubo, en un balde, y que la empresa se encontraba allí sumergida. Y comenzaban a sacar lentamente el agua. Al descender el nivel de líquido, empezaban a ser visibles diversos problemas operativos. La conclusión era que los altos niveles de stock tapaban los problemas operativos de las empresas. Ponía en evidencia las famosas ineficiencias.

Lo mismo sucede con el Covid-19. El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo. Empezando por los denominados centrales o del primer mundo.

Aquí algunos ejemplos que confirman lo dicho:

El Gobierno de China manipuló información pública en perjuicio de toda la humanidad.

En el estado de Michigan, Estados Unidos, con fusiles de asalto, se manifiestan los ciudadanos en contra de la excesiva cuarentena propuesta en unos de los estados con más infectados. Con fusiles de asalto, es decir, con las armas estándar de cualquier ejército de infantería.

El mítico Central Park vestido de hospital de campaña y las fosas comunes en la isla de Hart, también en New York, pudieron ser un guión cinematográfico, pero, fueron tristemente reales.

En las barriadas periféricas de París, en Francia, durante cuatro noches consecutivas se originaron disturbios. En los suburbios parisinos hubo enfrentamientos en donde tuvo que intervenir la policía por los hechos de violencia que incluyó el incendio de un establecimiento escolar.

En Londres construyen una morgue del tamaño de dos estadios de fútbol y llevan 38.161 muertes registradas hasta el 29 de mayo de 2020. El Reino Unido jugó con la idea de que el virus caminara para estimular la inmunidad de grupo, y luego pasó al cierre de la economía y un aislamiento blando. Al final se ha quedado con un pie en cada lado, entre la aproximación liberal y la autoritaria, con consecuencias desastrosas.

Así podríamos seguir enumerando y encontrando situaciones de extrema dificultad. Porque la pandemia a complicado la vida de todo el mundo. Literalmente, todo el mundo.

¿Y nosotros?

Obviamente, también tenemos problemas. Los propios, los nuestros, los únicos problemas que cualquier ser humano lleva sobre sus hombros. Y toda sociedad también los lleva. Pero, la gran, gran diferencia, es que podemos relatarlos desde un relativo superior status quo dentro de esta impensada tragedia.

Tenemos esa holgura de sistema, de recursos, de excelente respuesta comunitaria y social. De correctas y oportunas decisiones políticas tomadas siguiendo un libreto propio.

Tenemos esa holgura de información que nos permite analizar lo que pasa mientras la pandemia está impactando con violencia a todos.  

¿Aprenderemos a valorar lo que sí tenemos?

Los desafíos del Gobernador Uñac

Ilustración: Diego Parpaglione

Sergio Uñac, gobernador de San Juan, se encuentra frente a una crisis inesperada que combina pandemia de coronavirus, crisis financiera, situaciones imprevistas y un vuelo sanitario que complicó la tranquilidad habitual de la provincia.

Ante tantos frentes abiertos, Uñac ha decidido reagrupar tropas y reordenar las fichas de un tablero complejo que ha puesto al mundo en problemas y a San Juan, obviamente también.

Hace tiempo, un hombre del más estrecho e íntimo entorno de Uñac me comentó que en los pasillos de Casa de Gobierno habían apodado al gobernador como Capitán Sergio. Un poco por cosas que pasaron, un poco en broma y otro poco porque está subido en un avión que poco a poco se mete en una tempestad que tomó de sorpresa a todos.

Lejos del anecdotario y la miscelánea, la situación es complicada porque la gente lleva casi 70 días sin trabajar. En ese esquema, y teniendo en cuenta que no todo el mundo pudo recibir ayuda del Estado, el día a día se vuelve angustiante y tedioso.

Se suma el polémico vuelo sanitario, que desató una verdadera tormenta en San Juan: médicos detenidos en la noche, audios de WhatsApp donde se advierte un sospechoso tráfico de influencias, empanadas como prenda de pago y una investigación judicial que el propio Gobierno ordenó para esclarecer el asunto.

En el vuelo sanitario, realizado en el avión de la provincia, trajeron al tercer paciente de San Juan infectado con coronavirus. Lo curioso fue que su hermana médica terminó siendo el cuarto caso positivo.

¿Hacía falta traer a ese paciente?, ¿quién ordenó el vuelo sanitario?, ¿se violaron los protocolos o se cumplieron? Y, para no cansar con preguntas: ¿quién es el responsable del avión sanitario y de su derrotero?

Los sanjuaninos y sanjuaninas se preguntan para qué ir a buscar el virus a Buenos Aires, si acá en la provincia veníamos bien, con apenas dos casos positivos y los dos ya curados.

El propio Gobernador Uñac se debe haber preguntado en algún momento cómo fue que ese vuelo salió para realizar un acto rayano en la impericia profesional.

Por ahora nadie sabe y el caso se encuentra en el Primer Juzgado Correccional, a cargo del Juez Alberto Caballero y a instancias del Fiscal Roberto Mallea, un excelso exfutbolista que hasta llegó a jugar en la Selección Argentina dirigido por el Flaco Menotti. El partido fue en Jujuy, durante una preparatoria del equipo. Pero eso es tema para otra nota.

El año pasado, cuando el Capitán Sergio ganó las elecciones y sorteó los obstáculos que lo llevaron a la reelección, nadie imaginaba que al Gobierno le esperaba un escenario tan complicado: recesión económica, pandemia de Covid-19, inflación, desempleo, una sociedad convulsionada y encima esto: un vuelo polémico que agrega inestabilidad a la tempestad.

Dicen que los verdaderos líderes políticos son los que pueden comandar los destinos de un pueblo en medio de la adversidad.

Si en 2019 alguien hubiese pronosticado esta crisis, de seguro se quedaba corto. Ahora sí, lo que necesitan los ciudadanos y ciudadanas es un piloto de tormenta que sepa enfrentar los desafíos que el presente nos puso por delante.

Ya nos quedamos en casa, ya nos pusimos barbijos, ya nos lavamos las manos; ahora falta la certeza de que podemos salir juntos de todo esto.

¿Será el Capitán Sergio el hombre que pueda sortear esta situación sin dejar daños irreparables cuando salgamos de esta maraña de nubes cúmuliformes?

Nadie lo sabe, el futuro es un látigo en la mano de Dios.

Alfredo Leuco: "Pandemia de impunidad K"

La información, es novedosa. La opinión, es la misma que vengo manifestando hace tiempo. Los Fernández firmaron un pacto de impunidad en ese matrimonio por conveniencia. Alberto al sillón de Rivadavia y Cristina hacia la impunidad absoluta.

La noticia dice que el titular de la Oficina Anticorrupción, Felix Crous, desistió de ser querellante en dos de las causas más emblemáticas de la cleptocracia de Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pinguinos.

Crous, sin que se le cayera la cara de vergüenza, dijo que van a desistir de querellar también en otras causas con argumentos insólitos y vergonzosos.

Uno de ellos dice que necesitan más personal y que se van a dedicar a causas de mayor actualidad, en obvia referencia a la avanzada que los K ya están impulsando contra Mauricio Macri y sus funcionarios. Crous es de la línea fundadora de Justicia Legítima que yo prefiero llamar "Injusticia Legítima" porque son un grupo de tareas de jueces y fiscales dispuestos a ser soldados al servicio de su jefa: Cristina.

Todos los días hay una noticia respecto del avance a paso redoblado y tambor batiente del plan sistemático para lograr la Impunidad de todos y de todas. Lo vengo denunciando hace mucho tiempo. No tienen vergüenza ni medias tintas.

Cristina ordena que volteen todas sus causas, que destituyan a todos los jueces, que les devuelvan el dinero que robaron y lavaron, que limpien todos los prontuarios y que fulminen a todos los hombres de la justicia, de la política y del periodismo que se hayan animado a enfrentarla con opiniones o investigaciones rigurosas y certeras.

Todos probaron o denunciaron que Cristina comandó una asociación ilícita en el gobierno más corrupto de la historia democrática argentina. Los más de 12 años del matrimonio Kirchner en el gobierno están tapizado de sobre precios, coimas, lavado de dinero, estafas, enriquecimiento ilícito y corrupción de estado.

En la tapa de mi último libro, publicado en junio del año pasado llamado Juicio y Castigo, dice, con la foto de la abogada falsamente exitosa, que "Alberto es menos de lo mismo" y hablo de la "Megacorrupción de Estado". Junio del año pasado, insisto.

La frase que generosamente sumó Jorge Fernández Díaz tiene una actualidad extraordinaria: "Este libro es un combate contra la amnesia social que puede destruir la Argentina". Es lo que está ocurriendo ahora.

Hago otra advertencia: cuidemos por favor la democracia, la división de poderes y la república. Esta gente no tiene reparos en llevarse por delante el estado de derecho. En muchos aspectos son el anti sistema. Chavismo K.

La historia va a recordar al gobierno de los Fernández por tres pandemias: el coronavirus, la economía quebrada y la impunidad consagrada. Y solo los muy ingenuos o los tontos o directamente los cómplices podrán seguir diciendo que Alberto es bueno y Cristina es mala.

Los K utilizan distintos caminos y herramientas diversas. Pero todos los caminos conducen a santificar a Cristina y evitar que haya juicio y castigo que es lo que corresponde. Como si esto fuera poco lo hacen en medio de la cortina de humo y pánico que genera la pandemia entre gran parte de los argentinos. Yo avise en su momento. El barbijo no será mordaza, por lo menos en mi caso.

Alberto Fernández dijo con toda claridad en su momento: "Yo soy igual a Cristina". En su momento, apenas Alberto selló la alianza con Cristina, hizo declaraciones en apoyo a esa mentira del Lawfare que la actual vice utiliza como excusa. Alberto compró o fingió que compró que Cristina era inocente y le salió a dar duro a varios jueces.

Hace un año, dijo textualmente por televisión: "Algún día Ercolini, Bonadio (hoy fallecido),Irurzun, Hornos y Gemigniani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno". Semejante apriete anticipó que "vamos a tener que revisar sus sentencias que carecen de todo sustento jurídico y de toda racionalidad jurídica. Las cosas que han dicho de Cristina, son dantescas".

Por eso ahora, Alberto y Cafierito van con dureza contra Macri y María Eugenia Vidal con Horacio Rodríguez Larreta sentado a su lado. "Es la consagración del pacto de impunidad", dijeron en un comunicado, las más altas autoridades de Juntos por el Cambio. Se lo anticipé la semana pasada por estos micrófonos y el martes en TN. ¿Se acuerda?

Si alguien quiere conocer en forma detallada, cual es el plan de Cristina para lograr la impunidad para ella, su familia y el cartel de los pingüinos, tiene que repasar una pieza antológica, cargada de autoritarismo chavista.

Hablo de su alegato de más de tres horas y media frente al tribunal que la está juzgando por ser la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado mediante las obras públicas direccionadas y con sobreprecios y coimas monumentales. Es una exposición histórica. Es el pensamiento más descarnado y prepotente de Cristina.

La causa está tapizada de pruebas, documentos y de testimonios que la incriminan. Pero ella, después de descalificar a medio mundo, terminó citando el discurso de Fidel Castro en 1953.

Miró en forma amenazante a los jueces y les dijo: "Este tribunal, el del Lawfare, seguramente tiene la condena escrita. No me interesa. A mí la historia ya me absolvió. La historia me va a absolver. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia".

Cristina, altanera y enardecida alteró los tantos. Estaba en el banquillo de los acusados pero se transformó en acusadora. Tomó sus carpetas en forma enérgica, con bronca y comenzó a caminar hacia la salida. El presidente del tribunal le recordó, tímidamente que tenía la opción de responder preguntas. Ella pegó media vuelta, volvió sobre sus pasos, tomó el micrófono y gritó: "¿Preguntas?, preguntas van a tener que contestar ustedes".

Es el ADN de su proyecto y el motor que la mueve. El problema que apareció en estos días es la ansiedad y el apuro de Cristina. Ella exige impunidad ya. Es ahora o nunca. Y esa es la factura que le está pasando a Alberto. Dicen que este fue el tema central del último cruce que protagonizaron en la quinta de Olivos, a solas y por más de tres horas.

No dieron ninguna información de lo que hablaron. Es muy difícil reconstruir esa reunión. Pero varias fuentes de funcionarios cercanos y de colegas que siguen de cerca el tema, coinciden en que Cristina cuestionó fuertemente a Santiago Cafiero y a Marcela Losardo. Algunos dicen por lo bajo que llegó a pedirles la renuncia pero no puedo dar esto por cierto.

Casi, casi, sería un golpe palaciego. Pero, insisto, no lo tengo confirmado. Obligar a Alberto a que se desprenda de las dos personas más cercanas que tiene en el gabinete, es igual a ponerle una pistola en la mano para que se suicide políticamente. Cafiero, es su jefe de gabinete y mano derecha en todos los temas. Y Losardo fue hasta su socia en el estudio jurídico.

Todo indica que aquellas tres horas en Olivos fueron suficientes como para que Alberto se sumara sin chistar al operativo "Impunidad ya". Lo de Felix Crous de hoy, lo certifica. ¿De qué se queja Cristina con la agresividad que todos le conocemos?

De la lentitud en cumplir con el Pacto de Impunidad. El eje central del plan es colonizar definitivamente a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Transformar a los tribunales en Unidades Básicas K. Por eso en estos momentos tan complejos insisten con la idea de la reforma judicial. Y muchos jueces se van acomodando por las dudas.

Alberto Fernández, confesó por televisión que un grupo de expertos lo va a asesorar respecto de ampliar los miembros de la Corte. Es la vieja trampa que propuso el ex intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona: llenar de militantes incondicionales la Corte y extirpar a los jueces débiles, independientes o vacilantes.

La frutilla del postre del asalto a la justicia, será el intento de poner como jefe de todos los fiscales a Daniel Rafecas. Sería un verdadero escándalo de complicidad que algún senador del radicalismo o del PRO, vote por este hombre que se movió con tanta parcialidad y que tantos favores importantes le hizo a los actuales gobernantes.

Ese pacto de impunidad, ese pacto negro, es el núcleo duro de coincidencias de Alberto y Cristina. Ella está sumamente apurada y no se fija en formalidades republicanas. Nunca respetó la Constitución. Mucho menos lo va a hacer ahora.

Los primeros meses del Tío Beto: política, coronavirus y crisis económica

Ilustración: Diego Parpaglione.

Con la crisis del coronavirus el Presidente Fernandez encontró una identidad política y un perfil de liderazgo que antes de la pandemia no tenía.

Alberto Fernández había llegado con pocos votos propios, ya que el gran caudal de votos se lo aportó su deleznable compañera de fórmula, Cristina Kirchner, Jefa de la Banda de Cacos que saqueó al país durante años. Hoy las encuestas muestran una caída de la imagen de Cristina y del estafador Mauricio Macri, y un repunte del Tío Beto.

El presidente consiguió ocupar la centralidad dentro del escenario político nacional. En esta gran farsa que es la democracia, donde el teatro muestra máscaras y disfraces, el mandatario aprovechó bien la coyuntura que trajo aparejada la pandemia de coronavirus. En realidad Fernández siempre fue un oportunista. Jugó con Duhalde, luego con Néstor y más tarde con Cristina. Se fue cuando se veía venir la caída de la viuda de Kirchner y se alió a Massa cuando advirtió que medía en provincia de Buenos Aires y le ganaría a Isaurralde. Finalmente volvió a las entrañas del cristinismo asociando a Massa, a los frepasistas que habían quedado en la banquina y a ese minúsculo grupo que formó, integrado por militantes del justicialismo porteño.

Como buen acomodaticio, está aprovechando esta crisis y le está saliendo bien. Las diferentes encuestas lo indican así.

Lentamente la psicosis del coronavirus fogoneada por los medios va diluyéndose y queda al descubierto el gran problema económico que en parte está relacionado con la pandemia pero en parte no. Alberto Fernández asumió la presidencia sin tener un modelo de país, y mucho menos un modelo económico. Lo del Covid-19 le sirvió para entretener y construir consenso pero ese artilugio ya se le terminó.

Ahora queda al desnudo la pobreza, la deuda impagable, la falta de trabajo y la economía informal. Todos problemas históricos de una Argentina que fracasó, y que cuando tuvo la democracia en sus manos no supo cómo usarla.

¿Economía estás ahí?

En relación a la economía ya se sabía que estábamos mal. Que cualquier brisa que llegara desde el exterior haría tambalear a nuestro país. El problema es que no llegó una brisa, llegó un tsunami. Veníamos mal pero ahora estamos en caída libre. Los números hablan por sí solos y asustan. Los sectores vulnerables no pueden vivir ni siquiera con la ayuda del Estado. La pobreza perforó a millones y entró en los hogares como si se tratase de un vendaval.

La recaudación del Estado argentino ha caído estrepitosamente. Muchos municipios no tienen para pagar los sueldos. Los gobernadores le llaman al Tío Beto para pedirle plata, aunque sea de la que está emitiendo ahora. Es decir, le llaman al presidente para pedirle papel pintado y a veces ni eso consiguen. ¿Cómo harán para pagar sueldos? No se sabe.

El otro tema que preocupa es el de los kioscos abiertos para hacer caja, que no cesan ni en tiempos de pandemia y muerte. Se compraron muchos productos estratégicos, indispensables para la lucha contra coronavirus, a precios que registraron subas del 240%. De hecho, también sucedió con mercadería comestible que el Ministro Daniel Arroyo compró con sobreprecios inaceptables. Tampoco se puede olvidar la compra del Jefe de Gobierno de Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, que consiguió barbijos a 3.000 pesos.

El Estado argentino puede ser bobo, incluso todos podemos hacernos los distraídos y dejar que eso suceda, pero hace falta ser tan evidentes como para dejar al descubierto el asalto descarado. Estos tipos no disimulan ni con los barbijos puestos: son bandidos empecinados en hacer la diferencia.

¿Qué se sabe del periodismo?

Es un hecho: las empresas periodísticas dependen cada vez más de la pauta oficial. Esto se está notando. Ya casi no quedan medios que no hayan tomado partida para un gobierno o para el otro.

Opositores de ocasión y oficialistas coyunturales. La pandemia dejó en claro que los medios de comunicación dependen demasiado de la plata del Estado. Muchas empresas periodísticas están pagando los salarios en cuotas, o directamente pagan una parte y el resto se verá más adelante. Deuda consolidada.

Con la crisis del coronavirus la publicidad privada tuvo una caída formidable. Este fenómeno de impacto económico en los medios ha provocado también un fenómeno periodístico: la opinión de los comunicadores cerró filas con los gobiernos de turno.

El periodismo crítico dio positivo y está en terapia intensiva. ¿No se dieron cuenta?

Lo que vendrá cuando pase la pandemia

Cuando se corra el telón de la pandemia, y quede al descubierto el escenario real de lo que sucedió en Argentina, se sabrá que durante estos meses hubo una devaluación formidable. Si se considera que se arrancó con un dolar que rondaba los 60 pesos y hoy el blue se acerca a los 120, hablamos de una pérdida del poder adquisitivo casi inédita en el país. Bueno, no tanto, Duhalde hizo lo mismo en el año 2001, cuando asaltó al poder y entró por la ventana a la Casa Rosada.

Una de las cosas positivas que podría hacer la Casta Política en este momento tan delicado del país y el mundo, es desactivar la compulsa y la disputa por el poder. Vale decir: cortar unos días con la pulseada entre bandos y ponerse a la altura de la circunstancia.

Los políticos argentinos deberían entender que se puede ser torpe, pero no todo el tiempo. Esa constante insistencia les podría provocar un estrés inesperado.

Si bien por ahora las encuestas favorecen al Presidente Alberto Fernández, el romance con los argentinos y argentinas no durará mucho tiempo más. La aprobación irá disminuyendo en proporción directa al daño económico que está provocando la pandemia en la economía individual de cada ciudadano.

Cuidado, el Tío Beto logró consenso propio, algo que no tenía cuando ganó las elecciones en octubre. Entró a Casa Rosada con votos prestados y ahora se podría decir que tiene votos propios. Eso no le garantiza libertad de acción. Mucho menos le asegura poder ganar futuras votaciones. No olvidemos que el 2021 está a la vuelta de la esquina y vienen elecciones de medio término.

El mundo que viene

Se calcula que la caída del comercio internacional será de un 13%, y que podría ser mayor, hasta llegar al 32%. No sé si se dieron cuenta pero el mundo está ante un derrumbe inédito de la economía.

Casi 22 millones de estadounidenses perdieron su trabajo en el transcurso de cuatro semanas. Se calcula que este año el desempleo en Estados Unidos podría llegar al 32%.

En Argentina, los estudios indican que hay una caída semanal del nivel de actividad de 1% del PBI anual. Es una caída brutal. Las ayudas del Gobierno a las empresas no alcanzan y en ocasiones ni siquiera llegan.

La inflación argentina no se sabe aún cuál será. Con suerte y viento a favor, a fin de año podríamos estar en un 50%. La diferencia entre el dólar oficial y el contado con liquidación es casi del 70%.

El campo, que es el sector más dinámico de la economía criolla, está operando con un dólar de aproximadamente 42 pesos. Sin embargo el verde ya superó la barrera de los 100 pesos. ¿Cómo seguir con esa apabullante diferencia? Los productores de soja, trigo, maíz y carne seguramente no querrán vender por ahora. No les conviene. Y si no exportan no ingresan dólares al país. ¿Se entiende la complejidad del problema?

Argentina no crece desde hace 10 años. Es verdad que los argentinos consumimos el 70% de lo que producimos. Pero encerrados en nuestras casas, y con el desempleo y la pobreza en aumento, es muy difícil que podamos consumir. La economía está retraída. La recesión es moneda corriente y a futuro no se avizora ningún horizonte promisorio.

Tiremos una sola idea prometedora. Algo que nos ayude a mirar adelante y no estar codeándonos entre nosotros, buscando distanciamiento social, filas ordenadas y salidas individuales.

No es fácil el mundo que viene. Y, ya todos lo sabemos, nadie podrá salvarse solo.

Como escribió el formidable poeta chileno Nicanor Parra: "Nos salvamos juntos o nos hundimos separados".

Así nos va.

Alfredo Leuco: La Cámpora al gobierno, Cristina al poder

La frase de Karl Marx que complementa otra de Hegel, calza justo en este análisis: "La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa".

El 11 de marzo de 1973, Héctor Cámpora ganó las elecciones presidenciales. El último delegado de Perón, fue candidato porque el caudillo, en el exilio, no cumplía los requisitos que el general Lanusse había puesto por decreto y con toda intención.

La Juventud Peronista lo apodó Tío y Montoneros lo utilizó para llevar agua para su molino. En la campaña electoral la consigna principal fue: "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Y el país se conmovió cuando abrieron las puertas de las cárceles para que salieran los presos de las organizaciones armadas y muchos ladrones comunes y criminales que aprovecharon la volada.

Ese experimento de poder formal en la Casa Rosada y de poder real en el domicilio de Perón, terminó en tragedia. Cadáveres en los zanjones arrojados por la ultraderecha del ministro José López Rega y la criminal Triple A y la misma respuesta criminal y guerrillera de la "orga" de Mario Firmenich.

Los muertos caían mientras se cantaba: "La vida por Perón". La mayoría pacífica de la sociedad, aterrorizada, asistió a un túnel de horror que desembocó en la dictadura más feroz de la historia argentina. Esa fue la tragedia de la historia.

Cuando Alberto Fernández dudaba en aceptar la propuesta de ser candidato presidencial que le hizo Cristina, se debatió mucho este concepto del doble comando o del poder bifronte que en el peronismo nunca funcionó.

Hace justo un año, parece mentira, apenas un año, en una entrevista por radio, Alberto dijo textualmente: "No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada. O Cristina es candidata o se va a su casa. No puede haber votos prestados ni términos medios. No repitamos errores del pasado. No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada y que el poder esté en Juncal y Uruguay".

Hacía diez años que Alberto no le hablaba a Cristina. Fue su crítico más feroz. De traidor a empleado de Clarín para abajo, le decían de todo los cristinistas más fanáticos. Después de 10 años sin hablar, en una semana, Alberto le dijo que si a Cristina y se consumó el matrimonio por conveniencia que cambió el sillón de Rivadavia por impunidad para Cristina y todo el cártel de los pingüinos.

Se impuso esa bulimia y olfato histórico del peronismo por el poder y la consigna de "que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede". Hoy parece que comienza la farsa, la segunda repetición de la historia. Solo cambian algunas palabras, pero el concepto es el mismo: "La Cámpora al gobierno, Cristina al poder".

Ocultos en la bruma dolorosa de la pandemia, Cristina y su guardia pretoriana, avanzaron a paso redoblado y a tambor batiente. Fueron comiendo piezas claves en este tablero de ajedrez de los cargos en el estado.

Nada detiene a Cristina ni a Máximo. Ni la reina ni el Príncipe heredero aflojan en su desesperación por quedarse con todo. Lo llevan grabado en su ADN. Desesperación por acumular dinero ajeno y poder propio. El poder debe ser total o no será nada. Así fue en la intendencia de Río Gallegos, en la gobernación de Santa Cruz y en las presidencias del matrimonio.

Van siempre por todo. Llegan hasta donde la sociedad se lo permite. Ni un paso, atrás. Y saben que es la única forma de zafar de la cárcel producto de haber liderado la mega corrupción de estado más grande de la historia argentina. De hecho a Alberto los cacerolazos lo preocupan porque erosionan su imagen. A Cristina la protesta la envalentona y redobla la apuesta.

El comandante en jefe de La Cámpora es Máximo Kirchner. Es una "orga", como decían los viejos Montoneros, que empezó como una secta de cuadros y hoy, a fuerza del dinero de Cristina y la militancia, han logrado un alto poder de movilización rápida. No han conseguido insertarse en la conducción de los gremios ni en los centros de estudiantes. Son muchos, pero representan poco

El peronismo los mira con recelo y sospecha. Los ven como el trampolín para una futura candidatura presidencial de Máximo o de Axel Kicillof. Máximo es casi la sombra de Alberto. Es el encargado de hacerle el test para chequear que no haya contraído el virus del neoliberalismo.

La operacion de copamiento de las mayores cajas del estado, se hizo sigilosamente. Pero se expuso con toda contundencia, a la luz pública cuando Fernanda Raverta se hizo cargo del Anses, que dispone del 40% del presupuesto. ¿Escuchó bien? El 40 % del presupuesto, alrededor de dos billones de pesos. Si con "b" larga.

Dos billones

Fernanda Raverta, casi sin experiencia administrativa, va a manejar una millonada superior a la que mueven la mayoría de los gobernadores. Pero esa fortuna, es solo una parte del poder que tiene ese puesto. Ella es la encargada de designar a 56 directores de empresas privadas donde su repartición tiene acciones después de aquella polémica estatización de las AFJP.

Cada uno de esos muchachos trabaja como espía en la reunión de directorio de las empresas y se lleva como mínimo 1.200.000 pesos por ir 4 veces al año a levantar la mano. Son lugares que le dan dinero para la militancia a los cuadros y que le dan espacio para acumular información sobre la actividad privada. De esos 56 lugares, hay uno que ya está cubierto.

Alejandro Vanoli, una semana antes de salir eyectado del Anses, se autodesignó en Edenor. Jorge Liotti escribió que Cristina se hartó de Vanoli porque no designó a Wado de Pedro en Telecom. Quería alguien confiable en una de las empresas del Grupo Clarín.

Pero eso no es todo el poder que tiene esa posición. También están las UDAI (Unidades de Atención Integral) que tienen oficinas en todo el país y donde pueden colocar cientos de militantes camporistas.

Claramente Raverta, es la mujer con más poder de fuego político y no mueve un dedo sin que Cristina o Máximo se lo indiquen.

Como si esto fuera poco hay que decir que Raverta integra el ala más dura de La Cámpora si es que existiera un ala blanda. Su historia personal la marcó. Su madre está desaparecida y era una importante dirigente de Montoneros y ella pasó varios años en la llamada "guardería" que Montoneros había establecido en Cuba para educar a los hijos de los guerrilleros.

La Cámpora no solo se mueve con sus soldados. Tiene un círculo de aliados que aunque no pertenezcan a sus filas, contribuyen llevando agua para su molino. Nunca está muy clara esa distinción. Horacio Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos que aceleró la excarcelación escandalosa de presos, mostró su poder y la decisión de La Cámpora.

Ni le avisó a Losardo o al presidente. Sin embargo, nunca haría nada sin la venia de Cristina o Máximo. Lo mismo pasa con Juan Martín Mena, el segundo de justicia. Es miembro pleno de La Cámpora o integra el círculo de amigos y favorecedores? A los efectos prácticos de manejar el estado, da lo mismo.

Mena fue una pieza clave en el plan sistemático para liberar presos. Fue él que se sentó a negociar con los internos en la cárcel de Devoto y fue el lugarteniente de Parrilli en los servicios de inteligencia de Cristina.

La ministra de Justicia, Marcela Losardo, con semejantes personajes, tiene recortada fuertemente su capacidad. Lo mismo ocurre en todo el estado. Por eso resumimos: "La Cámpora al gobierno, Cristina al poder".

Porque la inmensa mayoría de puestos intermedios, les pertenecen. Y las cajas más importantes, también. No fueron tontos para elegir a la hora de que Alberto y Cristina se repartieron los cargos, lotearon los ministerios y le dejaron algunos lugares a Sergio Massa.

Anses será un gran centro de operaciones de La Cámpora. Sin Vanoli, nadie le pondrá límites. El segundo de Raverta es Santiago Fraschina, también de la "orga". Lo mismo pasa con Luana Volnovich, en otra de las cajas monumentales: el PAMI. Mucho dinero y poder territorial en todo el país.

Ahora juró como ministro de Kicillof, Andrés Larroque, alias El Cuervo, otro de los integrantes del estado mayor de Máximo junto al ministro del interior, Eduardo Wado de Pedro. Todos están en posiciones relevantes.

Larroque reemplazó a Raverta y con los dedos en "ve", cantaron la marcha peronista. La provincia es el principal territorio en el que crecen y se desarrollan con Cristina como madrina. Teresa García es ministra de gobierno y Axel Kicillof, también juega en ese equipo.

Mayra Mendoza ganó la intendencia de Quilmes y le estalló en la cara la salvaje suelta de presos porque una de sus funcionarias, Claudia Cesaroni, era de las más activas impulsoras. Después, tuvo que renunciar al municipio.

Juan Cabandié, un poco marginado del corazón de las grandes decisiones, es Ministro de Ambiente de la Nación. La mano derecha de Mariano Recalde cuando estuvo al frente de Aerolíneas Argentinas, ahora es el número uno de la empresa: Pablo Ceriani que hoy cerró Austral. Santiago “Patucho” Alvarez, fue comisario político de varios medios estatales durante el cristinato.

Hoy, en YPF, vigila de cerca al devaluado massista Guillermo Nielsen. Y el poder real en la petrolera, lo tiene un hombre de Cristina y Miguel Galuccio, Sergio Affronti. Según reveló Carlos Pagni, la tropa camporista asumió el manejo de todo el sistema informático del Poder Judicial. Eso incluye el tema de las elecciones. Peligro en puerta.

La Cámpora no se banca a Alberto. Lo consideran un mal necesario que no tiene proyecto ni estructura propia. Una especie de puente, una transición hacia un verdadero Gobierno nacional y popular (chavista agrego yo), encabezado por Máximo o Kicillof. Ese es el plan. No es tan fácil que lo logren.

Como siempre con el kirchnerismo, van por todo y el único límite que los frena es la sociedad. Ese es el gran desafío político de este país. Por ahora, la moneda está en el aire.