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Marcelo Arancibia: Yo caceroleo

Yo caceroleo por bronca, por la bronca que me provoca la muerte injusta por desnutrición y neumonía de un bebé de cinco meses del departamento 25 de Mayo.

Caceroleo contra éste Gobierno, contra el anterior Gobierno y contra el Gobierno que venga si mantiene o profundiza las políticas que permiten muertes evitables.

Me refiero a las políticas que promueven la desigualdad en la distribución de la renta y las que impiden que la democracia, que amplía y garantiza derechos, se asiente en las comunidades pobres y atrasadas de la Provincia.

El caso del bebé muerto en 25 de Mayo tomó estado público no porque fuera un hecho no habitual en una provincia donde no exista la pobreza en términos de miseria; trascendió en los medios de comunicación porque en un principio se especuló con que la causa de su muerte fue un abuso sexual. La autopsia determinó que las verdaderas causas del deceso fueron desnutrición y neumonía.

El bebé de 25 de Mayo murió por pobre. Vivía con su madre y sus ocho hermanos hacinados en un rancho con dos pequeñas habitaciones de tres metros por tres cada una. Los niveles de pobreza e indigencia en los departamentos rurales de San Juan no son medidos por el Indec.

Las "Encuestas Permanentes de Hogares" solo revelan la pobreza en el Gran San Juan ¿Cuántos pobres e indigentes hay en un departamento como el de 25 de Mayo? ¿Un 33% como lo estima el Indec para el Gran San Juan a finales del 2019?

Quien conoce 25 de Mayo y sostiene que la pobreza es del 33% de la población se estaría auto engañando. Visitar 25 de mayo es como ir a la "litte (pequeña en inglés) Haití de San Juan". Los venticinqueños, casi en su totalidad, o subsisten de la ayuda Estatal o complementan sus ingresos con alguna ayuda del Estado. Sin el Estado no subsisten. Y el problema no es la ayuda estatal en sí, es que Estado, Gobierno e intendentes de turno se confunden en una misma entidad, una misma cosa, de allí que los resultados electorales ratifiquen elección tras elección la hegemonía del intendente y del partido de Gobierno provincial.

En departamentos con la pobreza que presenta el de 25 de Mayo, la Democracia Constitucional, la de las Instituciones que garantizan el respeto los derechos humanos, no ha llegado. En todo caso en ellos solo se han perfeccionado sus facetas procedimentales y plebiscitarias, donde se autoriza y ratifica en forma periódica a determinados individuos para que decidan por el resto, sin que ello necesariamente signifique que aquellos conduzcan a sus comunidades a una mayor justicia social.

Así los derechos y las libertades del bebé muerto de hambre, los de su madre y hermanitos no son respetados por el Estado, sencillamente porque en estos Gobiernos municipales las Instituciones son cáscaras vacías incapaces de respetar los derechos de sus ciudadanos; por ello la madre del bebé muerto es parte de una clientela electoral, y como tal beneficiaria de bolsones de mercadería (hoy el correctismo político habla de módulos alimentarios) pero que a sus 38 años de edad es seguro que, además de analfabeta y desconocedora de sus derechos, jamás recibió por ejemplo educación en material de planificación familiar y reproductiva.

Desde que se decretó la cuarentena obligatoria, el Gobierno provincial va por la entrega de la segunda tanda de 42.000 módulos alimentarios (los bolsones de mercadería) para la población con necesidades básicas alimentarias, impedida de trabajar por la abrupta paralización de la economía.

El Gobierno está alimentando entre un cuarto y un tercio de la población de San Juan, sin contar las miles de raciones de comidas que diariamente entregan las agrupaciones sociales y barriales, las iglesias y benefactores sociales, entre otros.

El oficialismo ha hecho de la provincia un inmenso merendero o comedor comunitario, lo que constituye la muestra más acabada de su fracaso en materia de distribución de la renta. Como dice Thomas Piketty, "la desigualdad no es un proceso natural, sino que se funda en decisiones políticas". Para el Gobierno la desigualdad es una ideología.

El País, en 50 días de cuarentena obligatoria, sufrirá una caída anualizada del 10% del Producto Bruto Interno. El Gobierno provincial, ante el desplome de la recaudación tributaria (propia y de la coparticipación federal) plantea endeudamiento público y ajuste del gasto para cumplir con las metas del presupuesto. Se avecinan tiempos complejos, de destrucción del empleo y cierre de empresas. Los pobres e indigentes, serán más pobre e indigentes.

Tal vez la crisis sea más profunda que la del 2001, porque será una crisis económica mundial. El riesgo a que se multipliquen las muertes de menores pobres, por desnutrición y neumonía, es algo posible, si es que no pasa más habitualmente que lo que sabemos.

Así como los países del Asia pacífico han desarrollado, para combatir el contagio del coronavirus, aplicaciones para celulares a partir de la Big Data, el Gobierno de San Juan y su amplia red de punteros políticos cuenta con su propia Big Data social. Gracias a ello ha logrado contener eficientemente el hambre en los sectores más vulnerables, llegando con los módulos alimentarios allí donde se los reclaman, evitando desmanes, e incluso algún posible estallido social. Pero este éxito en materia de control o contención social es relativo, depende de una "caja" de la que se está perdiendo el control.

*En homenaje a la memoria de Sergio El Pantera Mariño, a quien se le murió una nieta de pocos meses de vida en sus brazos de neumonía, por no poder llegar a tiempo al Hospital Rawson desde su Casuarinas natal durante una fría madruga de invierno.

La rebelión de las cacerolas

Hace unos días, dije que el cacerolazo, amenazaba con ser masivo. Me quedé corto. Superó todas las expectativas.

Fue la protesta más ruidosa, más extendida territorialmente y por más tiempo, en mucho años. Fue uno de los tiros más graves en los pies que se pegó el gobierno de los Fernández. Cayeron en una trampa que ellos mismos armaron.

Fue impresionante la rebelión ciudadana que se generó apenas con conciencia social, las redes de Internet y con un utensilio tan familiar como es una simple cacerola. Es altísimo el costo político que va a pagar el presidente.

Se va a reflejar en su imagen de las próximas encuestas. Fernández demoró demasiado en tomar distancia y lo hizo a media lengua, sin repudiar fuertemente lo que estaban tramando y que el colega Claudio Savoia bautizó: "Impunocracia". Quiso quedar bien con Dios y con el Diablo. O con las víctimas y con Cristina y se llevó puesta una pared de críticas. Se veía venir.

Una actriz como la China Suárez, ajena a la política, tuiteó: "No liberen monstruos". Y tiene la friolera de 3.800.000 seguidores. Se veía venir. Alrededor de medio millón de personas habían repudiado en la plataforma change.org semejante salvajada que solo servía para sumar más miedo al miedo.

Se olfateaba en el aire la bronca por semejante despropósito. ¿A quién se le ocurre liberar alegremente a femicidas, asesinos, violadores, secuestradores y narcos? Ya le dije que el plan sistemático para excarcelar delincuentes tuvo a Cristina como autora intelectual.

El soporte teórico fue del abogado que más daño le hizo a la justicia, el que más torcido enseñó el derecho, el ex juez de la Corte, Raúl Eugenio Zaffaroni. Su pensamiento abolicionista que siempre está del lado de los delincuentes, tengan o no uniforme militar, a esta altura fue sepultado por el tiempo.

Es jurásico y profundamente reaccionario. Pero su prédica de años y su falso prestigio de falso garantista, penetró demasiado tiempo en la formación de abogados y militantes presuntamente progres.

Además de Cristina y Zaffaroni, llevaron este tema al precipicio funcionarios y dirigentes cristinistas. Ayer le di los argumentos para responsabilizar a cada uno.

Hoy solamente los enumero para que no olvidemos: Axel Kicillof, Julio Alak, Víctor Violini, Horacio Pietragalla, Juan Martín Mena, Roberto Cipriano García, Rodrigo Codino, Lucila Larrandart, Alejandro Slokar, Elizabeth Gómez Alcorta y Stella Maris Martínez, entre otros fueron parte de la justicia legítima que legitimó de una u otra forma que los delincuentes fueran privilegiados.

Pero quien mejor expresó ese pensamiento retrógrado, falsamente vanguardista, fue la militante kirchnerista Julia Mengolini. Y quien mejor le explicó lo que ocurre en la inmensa mayoría de la sociedad, fue la militante del sentido común, Lizy Tagliani.

Mengolini, en un solo tweet demostró como la ideologitis, es decir la inflamación de la ideología, te lleva a chocar con la realidad. Escribió que “Toda esa mitología sobre los monstruos siendo liberados de las cárceles, es una mentira y, sobre todo, una expresión del odio que sienten por los pobres”.

Es increíble que a esta altura, todavía sostengan ese prejuicio de que la lucha por más seguridad es una bandera de la derecha y de los ricos. Toda persona trabajadora y toda familia, quiere vivir en paz y en tranquilidad para estudiar, divertirse, amar, ganarse la vida con honradez, e incluso, para militar en política si lo desea. Y no hay dudas de que los que más sufren los delitos son los más humildes.

Solo hay que ir a los barrios populares para escuchar las quejas de las madres que odian a los soldaditos de los narcos que los envenenan a sus hijos con el paco y la merca. Solo hay que escuchar a los laburantes que se levantan de madrugada para ir a la fábrica, como se quejan del “peaje” que los pistoleros le hacen pagar con un reloj o un celular o unos pesos.

Solo hay que tener sensibilidad para comprender el grito en el cielo de las madres que sufren porque a sus hijos les roban la mochila o las zapatillas cuando vienen de la escuela. Y eso ocurre todos los días en todos los barrios más desprotegidos. Y es donde los repugnantes femicidas producen más crímenes porque se sienten impunes en lugares donde muchas veces no llega ni la policía.

Por el contrario, la gente de mayor poder adquisitivo, tiene más instrumentos para defenderse del delito. Alarmas, rejas, seguridad privada, luz en las calles, cámaras en la puerta de los edificios. Aunque los K crean que los presos son potenciales guevaristas y traten de reclutarlos, deberían leer un poco no a Vargas Llosa, deberían leer a Karl Marx cuando habla del "lumpen proletariado".

Define su rol contra revolucionario que siempre jugaron desde su resentimiento y falta de conciencia de clase. El sujeto histórico de las izquierdas siempre fue el proletariado y no la marginalidad de los malandras.

Los vecinos de los barrios más humildes lo comprenden perfectamente porque lo viven cotidianamente y lo sufren en carne propia. Lizy Tagliani fue muy contundente en su respetuosa respuesta a Mengolini: "Perdón, te voy a aclarar que mi familia y yo, venimos de ser muy pobres y ninguno visitó una comisaría más que para un certificado de domicilio. En nombre de muchos pobres te digo que tu tuit está lejos de defender a los más necesitados". Brillante explicación de Lizy. Y enseguida tuvo el visto bueno de mucha gente, incluso del mundo del espectáculo, como Gustavo Yankelevich y Viviana Saccone.

¿Dónde surgió que la cultura tumbera y la militancia forzada del Vatayón Militante conduce a la emancipación y al socialismo? Más bien refleja cierto sentimiento de culpa y búsqueda de la compensación por defender a millonarios y oligarcas como Cristina, Máximo, De Vido, Daniel Muñoz, Lázaro Báez, y una gran parte de los integrantes del Cartel de los Pinguinos y los jerarcas sindicales.

Muchos peronistas de base y algunos dirigentes entendieron esto. Por distintos motivos, muchos votantes de los Fernández repudiaron las excarcelaciones al igual que Sergio Massa, Sergio Berni y una parte del colectivo de Actrices Argentinas que se dieron cuenta que no podían callar frente a la liberación de criminales y violadores de mujeres.

El Ni Una Menos debe ser para siempre y en todos los casos. Hoy en esta radio, la valiente jueza de Quilmes, Julia Márquez reveló que desde que empezó la pandemia, soltaron a 176 violadores, más que en todo 2018. ¿Creerá Mengolini que esto es mentira? En 24 horas excarcelaron a 176 violadores.

La rebelión de las cacerolas fue un misil de la opinión pública que Alberto no había recibido hasta ahora. Su reacción culpando a los medios, fue para enterrarse más en el barro. Le sobró entorno y le faltó calle. Hasta Néstor Kirchner puso la foto de Axel Blumberg sobre su escritorio presidencial el día que 150 mil personas expresaron su indignación por esa ejecución cobarde.

Y otro tema: muchos de los que salieron de la cárcel por privilegios, no son pobres. Amado Boudou y Julio de Vido, por ejemplo. El negociador y delegado de los presos de Devoto es conocido como El Concheto, porque lideraba la "banda de los niños bien", hijos de gente pudiente que mataba por placer. Además es un asesino serial.

Carlos Dalmasso, el empresario misionero que violó a sus hijos no es pobre. El delincuente es delincuente. No es macrista, ni kirchnerista, ni pobre, ni rico. El que viola la ley comete un delito contra toda la sociedad, contra los que se esfuerzan todos los días por construir una comunidad más igualitaria, con más libertad y sin corruptos. Lo presos tienen derechos, por supuesto. Pero no deben tener privilegios.

Deben cumplir sus castigos porque es una forma de premiar a los argentinos de bien que no roban ni matan ni violan ni secuestran y que cumplen las normas.

Premios y castigos que hacen que una sociedad funcione sin salvajismo y que no haya venganzas ni intentos de hacer justicia por mano propia como pasó en Esquel cuando los vecinos vieron llegar a Pablo Summaruga, un secuestador serial, recién liberado y casi lo linchan. Ese también es el rol del estado. Impartir justicia. Separar a los que cometen delitos. Evitar el ojo por ojo.

Fue tan grande la exigencia de las cacerolas que seguramente obligará a Alberto a escuchar su mensaje. Ahora su matrimonio por conveniencia con Cristina está crujiendo. Es difícil mantener un pacto espurio que cambia el sillón de Rivadavia por impunidad.

Sobre todo, como le dije ayer y hoy se lo repito, cuando Cristina pretende ocultar sus propios delitos, liberando a otros delincuentes. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.

Alberto, Sergio y Graciana, no causan gracia

Alberto no sabe, no puede o no quiere frenar a Cristina. Ya no solamente acata y calla lo que la vice ordena. Ahora, respalda y justifica todo. Trata de encontrar una explicación más o menos racional a los avances del autoritarismo más chavista.

Le doy un solo ejemplo pero hay varios casos: en cualquier gobierno del mundo, cuando un secretario de estado como Horacio Pietragalla se corta solo y toma decisiones trascendentes por su cuenta, sin avisarle a sus superiores, es eyectado inmediatamente de su cargo.

Porque erosiona la autoridad de la ministro Marcela Losardo, en este caso y del propio presidente de la Nación. Esa fue una y solo una, de las políticas de hechos consumados que produjo Cristina con su tropa y que obligan a Alberto a callar y otorgar.

Se siente extorsionado porque en medio de semejante drama de la pandemia no puede generar una crisis de gabinete o poner en riesgo el matrimonio por conveniencia con Cristina. Si Alberto le hubiera sacado tarjeta roja a Pietragalla, como correspondía, la sociedad con Cristina hubiera estallado por el aire. Por eso Alberto agacha la cabeza y mastica su bronca sin reaccionar.

Piensa que si expulsa a Pietragalla, el remedio puede ser peor que la enfermedad. Pero ayer, Alberto avanzó un casillero más. No solamente no echó de su gobierno a Pietragalla. Ahora lo respaldó. Su entorno había hecho trascender que en su momento lo había convocado de urgencia para retarlo o pedirle explicaciones.

Pero resulta que según confesó ayer, avaló la operación de Pietragalla para liberar al corrupto confeso y condenado Ricardo Jaime. Este mecanismo parece repetirse para transformarse en una forma de sumisión de Alberto y en un estilo de gobierno. Porque el presidente también salió a bancar la excarcelación de los presos que está impulsando a paso redoblado la militancia cristinista.

Citó las recomendaciones de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la de la Cámara Federal de Casación Penal. Pero no se están respetando los requisitos para favorecer solo a los presos "por delitos de escasa lesividad o no violentos". Están saliendo, o a punto de salir, delincuentes peligrosos para la sociedad. Por eso la justicia los había encarcelado.

Y no solamente apuntan a liberar a los adultos mayores con enfermedades preexistentes o mujeres embarazadas. Amado Boudou es el ejemplo más claro que no cumple con ninguno de estos parámetros. Y porque además de ser joven y fuerte tiene condenas firmes en doble instancia.

Alberto mintió al citar como argumento la liberación de 1.300 presos en Chile por parte del presidente Sebastián Piñera. Ayer el abogado Fernando Soto de Usina de Justicia nos explicó que los liberados chilenos eran presos que reunían todas las condiciones para solicitar esa posibilidad y que la mayoría habían sido detenidos por destrozos en las últimas protestas sociales.

Chile no indultó a ningún ladrón o asesino. Axel Kicillof estudia la posibilidad de conmutar penas a medio mundo. Y no importa si cometieron delitos gravísimos. Y tampoco respetan la ley de la víctima, que los obliga a darle intervención a los familiares de los asesinados o violados o robados en el proceso de excarcelación.

Es tan grave lo que están haciendo los magistrados y funcionarios que responden a Cristina, ahora con el apoyo de Alberto, que hasta el mismísimo Sergio Massa se vio obligado a diferenciarse de sus compañeros de coalición.

El presidente de la Cámara de diputados dijo con toda claridad que los jueces que están soltando presos alegremente y sin respetar las normas, serán sometidos al correspondiente juicio político. Después veremos el nivel de sinceridad de esta declaración. Tengo mis dudas. Pero por ahora, Massa se sumó al reclamo de los familiares de las víctimas.

Nadie se puede comportar en forma irresponsable porque algunos por acción y otros por omisión están armando una peligrosa bomba social. Nada de eso le causa gracia a la inmensa mayoría de la sociedad. Y el papel de Graciana Peñafort, tampoco.

La abogada de Cristina y Boudou, instaló por primera vez la palabra sangre en un país que ya tuvo el más horroroso baño de sangre con el terrorismo foquista y el terrorismo de estado. Esa bravuconada antidemocrática de Graciana Peñafort va en línea con que fue la autora de la trampa para mandar al ex vice a su casa.

Por supuesto que en complicidad con el juez Daniel Obligado. Cortaron la feria para excarcelarlo sin ningún motivo que lo respaldara y apelaron a la feria para evitar que el fiscal apelara semejante fallo. Ese privilegio intolerable, llevó a todos los presos del país a decir: "Porque puede salir un condenado en segunda instancia como Boudou y nosotros, no".

Fue otro de los grandes disparadores de los motines y las revueltas en las cárceles. Peñafort es la que maneja la legalidad del Senado. El alter ego judicial de Cristina, como en otro momento fue el hoy silente Carlos Zannini. Ella llevó la batuta del ataque y presión a la Corte Suprema.

Primero dijo que tenían actitudes "cachivachescas" para proteger a los ricos y no permitir el debate del impuesto. Es verdad que Hebe Bonafini dijo cosas peores de la Corte pero no tenía ni tiene la responsabilidad institucional de Peñafort. Ya había tratado al “procurador general Eduardo Casal, de escudo protector de Macri, de Stornelli y de 12 mil millonarios”.

Después tiró más nafta al fuego. Con un rosario de tweets que Cristina respaldó y recomendó como "imperdibles", dijo esas palabras cargadas de pólvora: "Vamos a escribir la historia lo mismo. Con razones o con sangre".

Después quiso recalcular en chancletas diciendo que había querido decir que alertaba sobre la posibilidad de que hubiera muertos e incidentes callejeros. Pero otra frase redondita y sin ricota, le dio sentido a lo anterior: "Fijate, de qué lado de la mecha, te encontrás".

Sangre, mechas, una verdadera postura explosiva que tampoco tuvo la más mínima crítica de ningún dirigente justicialista. Un lenguaje setentista con la estirpe de "La sangre derramada no será negociada".

Aquella postal criminal de lesa humanidad, que la mayoría de los argentinos, queremos desterrar. Joaquín Morales Solá lo definió así: "Con un tuit desquiciado, Peñafort, amenazó la paz social y destruyó el contrato de 1983 que decía nunca más a la violencia política".

En Clarín Alejandro Borensztein calificó esa postura como "fascista" y fue a los bifes: "Peñafort debería participar de otro torneo: El Lopez Rega de Oro, o El Firmenich de Oro o directamente El Mussolini de Oro".

Waldo Wolff, Álvaro de Lamadrid y Fernando Iglesias, entre otros diputados de Juntos por el Cambio, denunciaron a Peñafort por "incitación a la violencia colectiva, atentado contra la autoridad y amenazas coactivas agravadas contra la Corte Suprema y el procurador general de la Nación".

Y a Patricia Bullrich, le alcanzó un tuit para decir varias verdades: "Convalidar el derramamiento de sangre es brutal. Que lo haga la vicepresidenta es peligroso para la democracia y muestra que este es un paso más para buscar un enemigo imaginario, mientras buscan colonizar la Justicia".

Lo dicho a lo largo de esta columna. Pueden ser el juez K Víctor Violini o Graciana Peñafort. Pero en realidad es Cristina. La que no se cansa de provocar a Alberto. La que lo tiene acorralado.

Juan José Sebreli sobre el coronavirus: "Si la solución no es global, no hay posibilidad alguna"

El filósofo y ensayista argentino Juan José Sebreli reflexionó acerca de las consecuencias políticas, sociales y económicas que vendrán tras la pandemia de Covid-19.

Desde el encierro impuesto por la pandemia de coronavirus, Juan José Sebreli habló con el equipo de Pensándolo bien, programa que se emite por Radio Mitre. En la oportunidad explicó sobre su situación particular y el complejo escenario mundial.

"Me siento encarcelado y prisionero pero la mayor parte de las cosas que más me gusta hacer las hago en mi casa. Leer, escribir, escuchar radio, ver películas y y oír música. Siento mucho no poder callejear, no poder caminar por las calles y sentarme en un café", contó el genial pensador criollo.

En cuanto a la mirada global, Sebreli señaló que "con esa especie de muerte colectiva que es la pandemia, uno puede vivir la experiencia de algo completamente inédito en la historia de la humanidad".

"Las pestes históricas siempre han sido locales. No hay dónde escaparse. Cuando nadie se acuerde del gobierno kirchnerista, esta pandemia va a seguir recordándose", ironizó.

A su juicio, los grandes problemas que afronta la humanidad son globales y, por ende, "no se pueden enfrentar con un estado nacional porque es impotente: pierde siempre".

"Si la solución no es global, no hay posibilidad alguna. Eso es lo que está sucediendo con la pandemia de coronavirus", alertó.

En esa línea, Juan José Sebreli vaticinó que el fin del virus que tiene en vilo al mundo abrirá una encrucijada política y económica entre dos modelos antagónicos.

"La alternativa nacionalista que plantea que hay que cerrarse y hacer frontera porque la enfermedad vino de afuera, y la tendencia de entender que no se puede luchar a nivel nacional. La cura no puede ser nunca el problema de un estado", insistió.

Al mismo tiempo, Sebreli auguró que "nos espera una profunda crisis económica y a la Argentina más que a ningún otro país" debido a que "estos cierres del movimiento económico se traducen en millones de desocupados".

A propósito de la dicotomía planteada entre salud o economía, el filósofo consideró que ambas son escindibles ya que "no se puede tener salud si no funciona la economía en un país y estamos ante un dilema que nos fuerza a elegir entre dos males".

"En Argentina todo es doble. Es una situación de un gobierno bifronte que no existe en el mundo. Antes de la pandemia, iba andando. Pero ahora la cosa se puso muy grave. Todos los días empiezan a salir problemas gravísimos", advirtió a modo de cierre.

Farsantes

La confianza es un tesoro que quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones falsamente caracterizadas para cometer el delito de la confusión.

Un error que puede tener consecuencias severas es sacar conclusiones en medio de una tormenta, en medio de una tempestad. Y en ese lugar nos encontramos. La humanidad, literal, está en medio de una situación inédita. En medio de una pandemia.

Y en esta pandemia hay algunos que practican un juego de apariencias extrañas que, como danza siniestra, con cada cambio de máscara acrecientan un sentimiento de espanto cuando uno acerca los ojos a las ventanas para ver qué colores tiene el cielo de hoy.

Portadores de rostros falsos, asoman desde lugares desconocidos, profetas del odio que anuncian catástrofes, debacles, hecatombes y todo tipo de desgracias para una humanidad encarcelada en sus propias casas. A la privación forzosa de libertad hay que sumarle, para demostración de esclavitud perfecta, un horizonte de caos. Sin dar mayores precisiones de fechas, sino como un estado espiritual indefinido en el tiempo… Y que ya empezó.

¿A quién escuchamos? ¿A quién le damos atención? ¿A aquellos que, sistemáticamente, llevan serpientes dónde se pide un poco de pan para comer? 

La confianza es un gran tesoro porque, entre otras bondades, da sustento al optimismo. Y por eso mismo nos la quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones arteramente caracterizadas para cometer el peor de los delitos que es alimentar la confusión.   

En estos momentos es donde hay que buscar faros de luz, mensajeros de paz y de verdad, portadores de esperanza, amigos de esta vida y no de ilusas ficciones, hermanos de una misma fe, con un mismo destino común que surge de este presente tan único como la existencia de cada ser humano que vive en el planeta tierra.

No escuchemos esas voces seductoras, cuidémonos de los falsos profetas.

¡No dejemos que a nuestros hogares los llenen de amargas y estériles mentiras!

Hipócritas casi todos

Cuando colaboré con Lanata para investigar la corrupción kirchnerista, cuando enfrenté a José Luis Gioja en San Juan y a su modelo megaminero en concubinato con Barrick Gold, muchos me felicitaban y alentaban a seguir, pero en secreto.

Lo hacían en secreto, nadie quería hacerlo público porque cuidaban su pequeño y miserable negocio con el Estado. Algunos proveedores o planta permanente, por miedo a represalias económicas, me saludaban a la distancia. Otros, a punto de ser nombrados o a un paso de conseguir un miserable contrato, me decían: "Seguí luchando contra estos delincuentes".

Los más sutiles me decían: "Somos muchos los que te apoyamos silenciosamente". ¿Qué estupidez hipócrita y cobarde es esa?, ¿cómo se puede apoyar a alguien "silenciosamente"? ¿Se dan cuenta que somos una nación de infelices?, ¿de ovejas adiestradas para aguantar?, ¿de hipócritas casi todos?

Ya no tengo dudas: Somos un país de reventados, de pichiciegos, de argentinos por nada. ¿No sienten lástima de lo que hicieron con nosotros? ¿Piensan dejar que sus vidas sean reducidas a la vivencia de un gusano?

Qué caterva de condenados sumisos somos, ¿no? Creo que hemos acopiado estúpidos por el campeonato. A propósito, si se hiciera el Mundial de Boludos, nosotros nos traemos la copa todos los años. En Argentina somos todos parte de una legión de boludos.

Estoy desesperanzado como argentino, como peruano, como latinoamericano.

Gracias, Hugo Guerrero Marthineitz.

Alfredo Leuco: "Más que un Arroyo de corrupción"

Un arroyo, en las sierras de mi querida provincia de Córdoba, es un cauce pequeño de agua cristalina.

Arroyo, por estas horas, es el apellido del responsable de un caudaloso y nauseabundo río de corrupción en la compra con sobre precios de oro de alimentos que ya arrastró a 15 funcionarios.

Y digo que Daniel Arroyo es responsable no solamente porque es el Ministro. Después la justicia se encargará de establecer si también es culpable del robo de más de 300 millones de pesos en una sola mega compra.

Arroyo fue el que designó a Gonzalo Calvo en un cargo donde se necesita la mayor honradez y eficiencia. Y Calvo hace apenas un año, fue despedido por Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown, por sospechas de haber cobrado una coima.

La justicia no lo pudo probar pero una cámara oculta lo mostró quejándose porque no le habían cumplido con el trato delictivo.

En mi programa de TN, Patricia Bullrich reveló que varias de las empresas que fueron invitadas a vender sus productos alimenticios, tienen su sede en Almirante Brown. Qué casualidad tan casual.

Arroyo ya conocía a Calvo. Trabajaron juntos en el ministerio cuando lo encabezaba Alicia Kirchner.

Lo mismo pasa con otra funcionaria que está bajo la lupa llamada Cecilia María Lavot. Es la encargada de compras de suministros y dirigente de la agrupación Kolina encabezada por la tía Alicia, actual gobernadora de Santa Cruz, la tierra prometida.

Alicia Kirchner se quiso lavar las manos sin alcohol en gel y en un comunicado aclaró que “Calvo trabajó solo unos meses conmigo. El venía de la gestión anterior de Nélida Doga”.

De paso digamos que entre los 15 a los que le sacaron tarjeta roja está Carlos Montaña, amigo de Sergio Berni y uno de los vice presidentes de Independiente y ligado a Hugo Moyano, el dirigente inmenso y ejemplar.

Arroyo fue el que balbuceó frente a las cámaras explicaciones infantiles: “Les pedimos descuento, pero los proveedores se plantaron”.

El propio presidente Alberto Fernández defendió al ministro diciendo que le preocupaba la “cartelización de los empresarios” que ni siquiera en situaciones de grave emergencia eran capaces de aflojar con su codicia.

El presidente debería denunciar ante la justicia todo este chanchullo repugnante. El abogado del estado, Carlos Zannini debería denunciar a Daniel Arroyo y todos los funcionarios implicados y, por supuesto, también a los empresarios cartelizados.

Los más notables nombres que aparecen aquí son Víctor Lusardi y Osvaldo Assisa.

Dos intermediarios y proveedores históricos del estado que hicieron negocios con todos los gobiernos. Pero hay que investigar si hubo cartelización y la utilización de varias empresas fantasmas que pertenecen a la misma persona y que tenían el mismo domicilio.

Yo escuché a Víctor Fera y su denuncia me sonó como un alarido. Es un empresario de muchos años del supermercadismo mayorista que simpatiza con el peronismo y con este gobierno.

Sin embargo no tuvo pelos en la lengua para decir: “Aquí no hubo error, aquí se pagaron las coimas de siempre, de toda la vida en la Argentina”.

El gobierno no hizo ninguna denuncia. Pero Sergio Rodríguez, desde la Procuraduría de Investigaciones Administrativas ya tomó el caso por la acusación que hizo la abogada Silvina Martínez.

Los delitos son malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario y fraude a la administración”.

Suponemos que hoy mismo el fiscal va a citar a Daniel Arroyo y a por lo menos dos empresarios: Víctor Lusardi, el que vendió los productos con sobreprecios y a Víctor Fera, el que denunció este mecanismo perverso.

Arroyo no frenó esta operación ni siquiera ante dos claras advertencias de la Sigen. La Sindicatura General de la Nación les advirtió por escrito que estaban pagando mucho más.

Primero observaron la compra de aceite y después la de azúcar. Pero Gonzalo Calvo, insistió. Gambeteó las alertas de la Sigen y avanzó lo mismo con esas compras con el argumento de la emergencia alimentaria por la pandemia.

Arroyo no podía mantenerse al margen de una compra de esta magnitud. No se adquieren todos los días productos por 737 millones de pesos.

El presidente Fernández hace poco caracterizó a empresarios como miserables. Ayer Diego Cabot en estos micrófonos dijo que “no hay nada más miserable” que un funcionario que le roba el dinero para la comida a los pobres.

Mucho más todavía en esta situación tan grave. Y mucho más aún, escudándose en los decretos de excepción que se le dieron al gobierno para hacer más rápido las cosas. Pero eso no es un cheque en blanco para que puedan robar o estafar.

Un párrafo aparte para Diego Cabot y en el para todos los colegas independientes que investigan a fondo pese a los ataques y persecuciones a los que son sometidos. Diego es el periodista que hizo la denuncia más grave de la historia argentina.

Su riguroso trabajo destapó la olla podrida y millonaria de los cuadernos de Centeno. Las coimas de la obra pública que enriquecieron a la familia Kirchner y a su secretario Daniel Muñoz, entre otros.

En esta ocasión también fue el que iluminó este negociado oscuro y despreciable. En las redes lo insultaron de arriba abajo. Los fanáticos del cristinismo que odian al periodismo, tal como les enseñó su jefa, lo acusaban de gorila, golpista, oligarca.

Pero lo cierto es que gracias a su trabajo, este gobierno se va a ahorrar 300 millones de pesos. Alberto debería agradecer el trabajo de Cabot y de los periodistas independientes.

Porque fueron las cámaras de TN y los móviles de radio Mitre los que denunciaron las colas criminales a las que sometieron a los jubilados frente a los bancos aquel viernes negro.

Eso le permitió al presidente frenar de golpe, dar un volantazo y programar de otra manera los pagos.

Si Fernández hubiera estado mirando los canales K o escuchando las radios militantes, no se hubiera enterado nunca y esa situación peligrosa hubiera terminado con una tragedia y tal vez con varios adultos mayores muertos.

En ningún caso se pronunció ninguno de los dirigentes peronistas. Ninguno advirtió en voz alta lo que estaba ocurriendo y ninguno criticó o repudio lo que había pasado.

Los integrantes de la mesa contra el hambre, también se quedaron mudos y brillaron por su ausencia en el escenario público. Nadie dijo nada. Solo el periodismo independiente y los políticos opositores.

Ni en el caso de las colas rumbo al matadero, ni en esta estafa en la compra de alimentos. El que sí saltó como leche hervida fue Juan Grabois. Es un, chavista K y francisquista en la corte de Alberto.

Frente al escándalo por la compra de alimentos con sobreprecios por parte de Daniel Arroyo, disparó con munición gruesa: “Hay que fusilar al que hizo esto.”

Aunque aclaró que lo decía metafóricamente. Pero arremetió, agresivo y explosivo: “Algún h de p… compró fideos al triple de lo que valen y de la peor calidad. Es una estafa a los pobres. Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Confío en que Alberto va a ponerle los puntos al responsable”.

Se refería a que los fideos, el aceite y el resto de los productos eran marca Cuchuflito o Pindonga, como diría Cristina. Y los precios más bajos eran los de primer nivel.

Después, Grabois dijo que no le alcanzaba con los retos y que quería que rodaran cabezas para que los responsables no quedaran impunes.

Y finalmente felicitó a Alberto por haber echado a Calvo con el siguiente tweet: “el que las hace las paga. Sea corrupto o irresponsable. Hay que combatirlos porque atacan el bienestar general”.

Grabois también suele fustigar a los periodistas que no se callan. Esta vez él se enteró de lo que repudia con tanta vehemencia por el trabajo de un periodista. Y de un diario que él atribuye a la ideología de la oligarquía ganadera y los grupos concentrados.

La lección que este cuarto gobierno kirchnerista debe sacar, es que no se puede ahogar ni en un vaso de agua ni en un arroyo.

Que si de verdad Alberto Fernández quiere que se termine el país de los vivos, recuerde ese dicho popular de que el vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo.

Quien quiera oír que oiga. Y que de una vez por todas se acabe el país de los ladrones y los golpistas. Esos sí, que son los peores virus.

Ahogarse en un arroyo.

Marcelo Arancibia: Activaron las bombas virósicas

En su nota de opinión, Marcelo Arancibia analiza el caos sucedido este viernes en la puerta de los bancos, donde los jubilados y jubiladas fueron víctimas de la improvisación. Estado, gobierno y goles en contra.

Cuando nos dice: "El Estado nos cuida" o "agrandar el Estado es ampliar los derechos", en realidad no nos dicen nada, pues son frases vacías cuando el Gobierno, por segunda vez en menos de una semana, por incapacidad o negligencia ha empujado a los más vulnerables de la sociedad hacia el abismo, provocando el incumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio por parte de millones de jubilados y personas menesterosas (pobres), exponiendo a miles de argentinos al posible contagio del coronavirus en las próximas dos semanas.

La película española El Hoyo pareciera estar ambientada en Argentina. El Estado se financia de los Bancos, y los bancos de sus cautivos clientes, y los clientes como prisioneros en el nivel 300 se abalanzan sobre las sobras de un país destrozado, desigual, corrupto, sin educación y salud pública, y sin la tecnología adecuada para que el simple hecho del cobro de jubilaciones, pensiones y subsidios sociales no se conviertan en "caza bobos", trampas mortales que hoy innecesariamente fueron activadas por funcionarios de cuya aptitud y responsabilidad frente a la crisis sanitaria es legítimo cuestionar, pues se han convertido en un problema en sí, para los propios habitantes de este País, y de esta Provincia de San Juan.

La frustrante sensación que nos deja la jornada, que todo el esfuerzo hecho desde el 20 de marzo, por cumplir con la cuarentena y así evitar que la curva del contagio desborde el sistema sanitario en los próximos días, fue en vano. En una semana donde ya asoma en el horizonte la ola del tsunami de la crisis económica.

El Loco Hugo Orlando Gatti cuenta que el legendario Toto Lorenzo sólo les pedía a los arqueros de los equipos de fútbol que dirigía una cosa: "Que las pelotas que iban afuera, no la metieran dentro del arco".

Así de simple y así de sencillo, a los funcionarios sólo les pedimos que no nos hagan goles en contra.

Marcelo Arancibia, dirigente político, abogado y ciudadano comprometido con el medio ambiente y la justicia.

Peligro: Alberto endiosa a Moyano

El columna de opinión de Alfredo Leuco donde analiza la visita del Presidente Fernández al gremialista mafioso Hugo Moyano.

Parte diario: 1.054 contagiados, 28 muertos, 248 recuperados. Como periodista trato de tener una actitud responsable y prudente frente al combate contra la pandemia. Hay que acatar lo que las autoridades recomiendan, asesorados por los mejores científicos.

Pero eso no significa que los periodistas debamos callarnos ni mirar para otro lado cuando el Presidente comete alguna barbaridad o desmesura. Unificar nuestras acciones para derrotar al coronavirus, es lo que se debe hacer. Y lo estamos haciendo en esta radio y en este programa.

Pero Alberto, tal vez emborrachado de popularidad según dicen las encuestas, cree que puede hacer y decir cualquier cosa. Hace un par de horas acaba de cometer un error gigantesco. Y estoy seguro que más temprano que tarde, lo va a lamentar.

En el acto político de traspaso del sanatorio de Hugo Moyano, el presidente de la Nación dijo, muy suelto de cuerpo que el líder camionero es "inmenso" y es "un dirigente gremial ejemplar". Como si esto fuera poco, se dirigió a sus hijos y los instó a "no ceder" y a que sigan ese camino y que tomen la posta, cosa que Pablo sobre todo, ya hizo con toda contundencia.

Alberto, no conforme con esos elogios insólitos dijo que a Moyano "los empresarios no lo quieren porque cuida a los suyos, a los trabajadores. Porque Hugo pide de todo, pero para los trabajadores y no para él".

Fue muy temerario Alberto Fernández. Nadie se atrevió a elogiar tanto a Moyano que está entre las tres personas de mayor imagen negativa de la Argentina y es un oligarca sindical enriquecido que vive como un millonario. Es uno de los que mayor capacidad de daño tiene y lo ejerce cada vez que puede con actitudes y acciones patoteras y amenazantes.

Alberto no puede indultar a Cristina porque ahora es su socia. Alberto no puede ahora levantarle un monumento a Moyano, solo porque cedió su sanatorio para que las camas sean utilizadas en la emergencia sanitaria.

Las pandemias producen muchos cambios culturales, pero no borran los expedientes judiciales ni convierten en inocentes a los que son culpables. Cristina es el ejemplo más claro. Pero Moyano le sigue de cerca. Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.

Hay tanto delegado de base, obrero y combativo pero honrado y democrático que colocar a Moyano en un altar es una metida de pata de la que se va a acordar toda su vida. Nadie obligó a Alberto a sobreactuar. Podría haber agradecido el gesto de Moyano y listo. Algo formal y sanseacabó.

Pero Alberto está cebado con el apoyo que cree tener de la sociedad. No registra que parte de ese apoyo es al solo efecto de que lidere la batalla contra el virus y nada más. Es una falta de respeto utilizar esta situación para llevar agua para el molino de la política o para intentar blanquear a personas absolutamente anti democráticas y nada transparentes.

A la salida del sanatorio, Alberto se fue manejando su propio auto pero no hizo declaraciones. Moyano se acercó al periodista de TN y con una sonrisa irónica, después de mirar el logo del canal, dijo dos veces: "Saludos a Leuco, saludos a Leuco".

¿Por qué lo hizo? Porque anoche en mi programa de la tele, el doctor Carlos Claa hizo un informe especial respecto de todas las irregularidades que hay en el sanatorio y sobre la causa que está en la justicia. Le cuento rápidamente. La obra social de camioneros compró ese edificio maravilloso en pleno Caballito, a pasos de Acoyte y José María Moreno. Lo compró muy barato en una quiebra.

Pagó 10,5 millones de pesos a fines del 2009. Hasta ahí, todo correcto. Pero tres años después, el sindicato de Moyano le compra ese edificio a la obra social, también de Moyano, en 334 millones de pesos. Todo queda en familia porque la encargada de remodelarlo y ponerlo en valor fue, sin licitación previa, la empresa Aconra SA cuya propietaria es Liliana Zulet, la esposa de Hugo Moyano.

Graciela Ocaña presentó una denuncia por la sospecha de un pase de manos, de un blanqueo o lavado de dinero porque ese mecanismo lo suelen utilizar para todas las compras del poderoso gremio.

Cero licitación, cero transparencia y siempre lo realiza una empresa propiedad de la Liliana Zulet. Qué casualidad tan casual. El sanatorio nunca fue habilitado porque tiene que cumplir con reglas muy estrictas vinculadas a la actividad. Moyano fue imputado por esta causa que en principio llevó el doctor Claudio Bonadi.

Cuando falleció, el expediente pasó al juzgado de Martinez di Giorgi. No sabemos si ahora va a dormir el sueño de los justos en los cajones de tribunales. Pero es muy probable. Esto fue lo que contamos en TN. Parece que a Moyano no le gustó y por eso me envió ese saludo tan cariñoso que por supuesto le retribuyo: Saludos don Hugo.

Un cronista le preguntó porque no estaba habilitado el sanatorio y Moyano mintió: "No sé, pregúntenle al gobierno de la Ciudad". ¿Cuál es la verdad? El sanatorio está habilitado desde el 18 de marzo en forma provisoria mientras dure la lucha contra la pandemia. Hay razones de fuerza mayor y 330 camas vienen muy bien para combatir semejante drama.

Si habilitan hoteles comunes o clubes, ¿cómo no iban a autorizar que funcionara el sanatorio de Moyano? Fue habilitado en carácter excepcional mientras dure la emergencia sanitaria. Una vez que termine este problema, el expediente volverá a su situación anterior. Esta resolución fue firmada por cuatro funcionarios de la Ciudad.

El propio Moyano contó que la gestión inicial fue del propio gobernador Axel Kicillof que cuando vió el sanatorio dijo "Esto es como encontrar agua en el desierto". Alberto también quedó maravillado con el nivel del Sanatorio. Dijo que no creía que hubiera muchos de semejante excelencia. Se ve que Alberto, sale poco. Pero, en fin, ese no es el problema.

Alberto aprovechó para bajar línea cristinista en esa ocasión. Primero reveló que él había nacido en ese sanatorio cuando se llamaba Antártida y al final miró a Moyano y su familia y les dijo: “Prometí que íbamos a volver mejores y volvimos mejores. Volviste mejor, Hugo. Gracias”.

Fue indignante. Mirar para otro lado frente a personajes nefastos está muy mal. Pero llenarlo de elogios y bendecirlos como paradigmas del sindicalismo que este país necesita es Too Much, diría Cristina.

Mientras una parte de la población pide austeridad y recortes a los sueldos y las prebendas de los funcionarios, Alberto aprovechó para retrucar ese planteo y dijo que el “problema de Argentina no son los políticos ni los sindicalistas. El problema son los que especulan”. En eso coincido. El problema no son los políticos ni los sindicalistas honrados.

Uno de los graves problemas son los políticos y los sindicalistas millonarios, antidemocráticas que se enriquecieron robando el dinero del pueblo. No se Alberto conoce a alguien que haya cometido esos delitos de lesa indignidad.

Después quiso bajar línea cultural y social. Dijo que el éxito no es ganar plata. Porque el bichito del virus los hizo perder fortuna. "¿Para que les sirvió acumular tanta plata?", se preguntó. Acumular plata, dijo. No estoy seguro, pero creo que hablaba de los Kirchner. ¿De qué les sirvió a Néstor y Cristina robar montañas de dinero?, me pregunto yo.

Moyano como siempre, después se quiso victimizar diciendo que no pueden creer que sea bueno porque es "morocho, feucho y laburante". Y eso no es cierto. Lo que produce rechazo es su autoritarismo que suele bloquear empresas para lograr sus objetivos, la prepotencia permanente y el hecho de que viva como un magnate y no como un laburante.

El día que este país obligue a los dirigentes sindicales a presentar su declaración jurada de bienes, tal vez esto cambien alguna vez. Hace poco, Moyano dijo que "los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir".

Lo que no aclaró Moyano es quien los va a juzgar y quienes son los periodistas que tienen que pagar. Por cuales notas van a tener que pagar ni cuál va a ser el castigo que les vá a imponer. Porque se supone que el será el juez supremo y el determinará y ejecutará el castigo.

La justicia y la democracia ya le dijeron claramente que sus deseos y denuncias son una atentado a la libertad de prensa y un intento de censurar al periodismo independiente. La Cámara Federal rechazó el pedido de Moyano de investigar las fuentes de varios periodistas, entre los cuales estaba quien les habla.

Moyano no puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.

Pero para Alberto Fernández, Hugo Moyano es un "inmenso y ejemplar dirigente sindical". Que Dios y la patria se lo demanden.

¿Qué les pasa, imbéciles?, a cualquiera de nosotros podría pasarnos

Las redes sociales y algunos medios locales salieron a escrachar a la chica que se convirtió en la primera contagiada de San Juan con el Covid-19. Me pregunto qué les pasa a las personas. ¿No se dieron cuenta que a cualquiera de nosotros podría sucedernos lo mismo?

No voy a dar su apellido, aunque ya todos los saben. Ni bien el Gobernador Uñac anunció que había un "primer caso de contagio de coronavirus" en San Juan, apareció en redes y medios de comunicación una legión de imbéciles atolondrados escrachando a una pobre mujer de 29 años que viajó a Europa a especializarse.

Es médica, y tuvo la mala suerte de contagiarse: ¿van a salir a cazar a una persona por eso?

¿Estamos tan mal de la cabeza los argentinos y argentinas? Sí, estamos así de mal. Espantosamente mal.

Según contó en una nota el sitio Estación Claridad, "tras conocerse el primer caso positivo de coronavirus en San Juan, la joven portadora del virus llamó a la línea de emergencias 911 para denunciar que estaba siendo víctima de amenazas de muerte".

La peor reacción ha sido en las redes sociales, donde las personas insultaban y masacraban a esta joven sanjuanina por el solo hecho de haberse contagiado un virus que es pandemia.

Ha sido tan grande la persecución a esa pobre muchacha que hasta tuvo que cerrar su cuenta de Facebook e Instagram. ¿Qué clase de sociedad somos?, ¿la que está dispuesta a apedrear al enfermo, descartarlo, condenarlo al ostracismo y eliminarlo por el solo hecho de haber enfermado?

Por su parte, Diario Móvil hizo su aporte morbo y publicó una foto de la mujer, para que todo San Juan la ubique y salga a señalarla. Para que vayan a su casa a buscarla. Tampoco me extraña que el psiquiatra Miguel García y sus socios, propietarios de Diario Móvil, hayan escrachado con virulencia a la pobre chica, hayan expuesto su foto y luego la terminaran bajando para poner otra. Es el estilo amarillo que utilizan, haciéndoles creer a sus incautos lectores que hacen periodismo.

La captura de Diario Móvil que circuló en WhatsApp. Luego quitaron la foto de la chica pero ya era tarde, el daño está hecho.

Señores de los medios, revisen bien su vocación. Analicen si realmente están dispuestos a ponerse a la altura de una pandemia mundial. No actúen como hijos de puta por favor, suspendan su cuota de maldad por unos meses. Disimulen el veneno pestilente que corre por sus venas. ¿Se dieron cuenta que son nefastos?

¿Saben qué?: la joven médica que este sábado se convirtió en el primer caso de coronavirus en San Juan estaba en el exterior especializándose para ser mejor profesional. Hizo una residencia en Alemania y también estuvo en Francia, Holanda y República Checa. ¿Cuál es la falta que cometió?, ¿qué derecho tienen a insultarla como la insultaron? ¿Y ustedes qué están haciendo con sus miserables vidas?

No hay caso, no tenemos arreglo, este país está plagado de fascistas camuflados, de intolerantes enfermos y de cobardes muertos de miedo.

En su novela La peste, el escritor Albert Camus dijo que "las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En situaciones de crisis sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez e irracionalidad".

En su obra, Camus piensa que el mal y la indiferencia son más abundantes que las buenas acciones. El hombre no es malo por naturaleza, pero su conocimiento de las cosas es deficiente. Sus actos más nefandos proceden de la ignorancia. Éste es el caso, lo vivimos el sábado por la noche todos los sanjuaninos y sanjuaninas.

Ha pasado el tiempo y todavía no aprendimos nada.

Así nos va.