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Lo que deja ver el Covid-19

El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo.

Cuando estudiábamos el sistema Justo a Tiempo o Just in Time en la cátedra Administración de la Producción, encontrábamos en uno de los textos sugeridos una explicación muy sencilla a este complejo sistema logístico - operativo.

Decía que los niveles de inventarios, es decir el stock de materias primas, productos en proceso o productos terminados, eran los niveles de agua que había en un cubo, en un balde, y que la empresa se encontraba allí sumergida. Y comenzaban a sacar lentamente el agua. Al descender el nivel de líquido, empezaban a ser visibles diversos problemas operativos. La conclusión era que los altos niveles de stock tapaban los problemas operativos de las empresas. Ponía en evidencia las famosas ineficiencias.

Lo mismo sucede con el Covid-19. El coronavirus dejó al desnudo a toda la humanidad y puso en evidencia los graves y variados problemas que tienen todos los países del mundo. Empezando por los denominados centrales o del primer mundo.

Aquí algunos ejemplos que confirman lo dicho:

El Gobierno de China manipuló información pública en perjuicio de toda la humanidad.

En el estado de Michigan, Estados Unidos, con fusiles de asalto, se manifiestan los ciudadanos en contra de la excesiva cuarentena propuesta en unos de los estados con más infectados. Con fusiles de asalto, es decir, con las armas estándar de cualquier ejército de infantería.

El mítico Central Park vestido de hospital de campaña y las fosas comunes en la isla de Hart, también en New York, pudieron ser un guión cinematográfico, pero, fueron tristemente reales.

En las barriadas periféricas de París, en Francia, durante cuatro noches consecutivas se originaron disturbios. En los suburbios parisinos hubo enfrentamientos en donde tuvo que intervenir la policía por los hechos de violencia que incluyó el incendio de un establecimiento escolar.

En Londres construyen una morgue del tamaño de dos estadios de fútbol y llevan 38.161 muertes registradas hasta el 29 de mayo de 2020. El Reino Unido jugó con la idea de que el virus caminara para estimular la inmunidad de grupo, y luego pasó al cierre de la economía y un aislamiento blando. Al final se ha quedado con un pie en cada lado, entre la aproximación liberal y la autoritaria, con consecuencias desastrosas.

Así podríamos seguir enumerando y encontrando situaciones de extrema dificultad. Porque la pandemia a complicado la vida de todo el mundo. Literalmente, todo el mundo.

¿Y nosotros?

Obviamente, también tenemos problemas. Los propios, los nuestros, los únicos problemas que cualquier ser humano lleva sobre sus hombros. Y toda sociedad también los lleva. Pero, la gran, gran diferencia, es que podemos relatarlos desde un relativo superior status quo dentro de esta impensada tragedia.

Tenemos esa holgura de sistema, de recursos, de excelente respuesta comunitaria y social. De correctas y oportunas decisiones políticas tomadas siguiendo un libreto propio.

Tenemos esa holgura de información que nos permite analizar lo que pasa mientras la pandemia está impactando con violencia a todos.  

¿Aprenderemos a valorar lo que sí tenemos?

Los desafíos del Gobernador Uñac

Ilustración: Diego Parpaglione

Sergio Uñac, gobernador de San Juan, se encuentra frente a una crisis inesperada que combina pandemia de coronavirus, crisis financiera, situaciones imprevistas y un vuelo sanitario que complicó la tranquilidad habitual de la provincia.

Ante tantos frentes abiertos, Uñac ha decidido reagrupar tropas y reordenar las fichas de un tablero complejo que ha puesto al mundo en problemas y a San Juan, obviamente también.

Hace tiempo, un hombre del más estrecho e íntimo entorno de Uñac me comentó que en los pasillos de Casa de Gobierno habían apodado al gobernador como Capitán Sergio. Un poco por cosas que pasaron, un poco en broma y otro poco porque está subido en un avión que poco a poco se mete en una tempestad que tomó de sorpresa a todos.

Lejos del anecdotario y la miscelánea, la situación es complicada porque la gente lleva casi 70 días sin trabajar. En ese esquema, y teniendo en cuenta que no todo el mundo pudo recibir ayuda del Estado, el día a día se vuelve angustiante y tedioso.

Se suma el polémico vuelo sanitario, que desató una verdadera tormenta en San Juan: médicos detenidos en la noche, audios de WhatsApp donde se advierte un sospechoso tráfico de influencias, empanadas como prenda de pago y una investigación judicial que el propio Gobierno ordenó para esclarecer el asunto.

En el vuelo sanitario, realizado en el avión de la provincia, trajeron al tercer paciente de San Juan infectado con coronavirus. Lo curioso fue que su hermana médica terminó siendo el cuarto caso positivo.

¿Hacía falta traer a ese paciente?, ¿quién ordenó el vuelo sanitario?, ¿se violaron los protocolos o se cumplieron? Y, para no cansar con preguntas: ¿quién es el responsable del avión sanitario y de su derrotero?

Los sanjuaninos y sanjuaninas se preguntan para qué ir a buscar el virus a Buenos Aires, si acá en la provincia veníamos bien, con apenas dos casos positivos y los dos ya curados.

El propio Gobernador Uñac se debe haber preguntado en algún momento cómo fue que ese vuelo salió para realizar un acto rayano en la impericia profesional.

Por ahora nadie sabe y el caso se encuentra en el Primer Juzgado Correccional, a cargo del Juez Alberto Caballero y a instancias del Fiscal Roberto Mallea, un excelso exfutbolista que hasta llegó a jugar en la Selección Argentina dirigido por el Flaco Menotti. El partido fue en Jujuy, durante una preparatoria del equipo. Pero eso es tema para otra nota.

El año pasado, cuando el Capitán Sergio ganó las elecciones y sorteó los obstáculos que lo llevaron a la reelección, nadie imaginaba que al Gobierno le esperaba un escenario tan complicado: recesión económica, pandemia de Covid-19, inflación, desempleo, una sociedad convulsionada y encima esto: un vuelo polémico que agrega inestabilidad a la tempestad.

Dicen que los verdaderos líderes políticos son los que pueden comandar los destinos de un pueblo en medio de la adversidad.

Si en 2019 alguien hubiese pronosticado esta crisis, de seguro se quedaba corto. Ahora sí, lo que necesitan los ciudadanos y ciudadanas es un piloto de tormenta que sepa enfrentar los desafíos que el presente nos puso por delante.

Ya nos quedamos en casa, ya nos pusimos barbijos, ya nos lavamos las manos; ahora falta la certeza de que podemos salir juntos de todo esto.

¿Será el Capitán Sergio el hombre que pueda sortear esta situación sin dejar daños irreparables cuando salgamos de esta maraña de nubes cúmuliformes?

Nadie lo sabe, el futuro es un látigo en la mano de Dios.

Alfredo Leuco: "Pandemia de impunidad K"

La información, es novedosa. La opinión, es la misma que vengo manifestando hace tiempo. Los Fernández firmaron un pacto de impunidad en ese matrimonio por conveniencia. Alberto al sillón de Rivadavia y Cristina hacia la impunidad absoluta.

La noticia dice que el titular de la Oficina Anticorrupción, Felix Crous, desistió de ser querellante en dos de las causas más emblemáticas de la cleptocracia de Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pinguinos.

Crous, sin que se le cayera la cara de vergüenza, dijo que van a desistir de querellar también en otras causas con argumentos insólitos y vergonzosos.

Uno de ellos dice que necesitan más personal y que se van a dedicar a causas de mayor actualidad, en obvia referencia a la avanzada que los K ya están impulsando contra Mauricio Macri y sus funcionarios. Crous es de la línea fundadora de Justicia Legítima que yo prefiero llamar "Injusticia Legítima" porque son un grupo de tareas de jueces y fiscales dispuestos a ser soldados al servicio de su jefa: Cristina.

Todos los días hay una noticia respecto del avance a paso redoblado y tambor batiente del plan sistemático para lograr la Impunidad de todos y de todas. Lo vengo denunciando hace mucho tiempo. No tienen vergüenza ni medias tintas.

Cristina ordena que volteen todas sus causas, que destituyan a todos los jueces, que les devuelvan el dinero que robaron y lavaron, que limpien todos los prontuarios y que fulminen a todos los hombres de la justicia, de la política y del periodismo que se hayan animado a enfrentarla con opiniones o investigaciones rigurosas y certeras.

Todos probaron o denunciaron que Cristina comandó una asociación ilícita en el gobierno más corrupto de la historia democrática argentina. Los más de 12 años del matrimonio Kirchner en el gobierno están tapizado de sobre precios, coimas, lavado de dinero, estafas, enriquecimiento ilícito y corrupción de estado.

En la tapa de mi último libro, publicado en junio del año pasado llamado Juicio y Castigo, dice, con la foto de la abogada falsamente exitosa, que "Alberto es menos de lo mismo" y hablo de la "Megacorrupción de Estado". Junio del año pasado, insisto.

La frase que generosamente sumó Jorge Fernández Díaz tiene una actualidad extraordinaria: "Este libro es un combate contra la amnesia social que puede destruir la Argentina". Es lo que está ocurriendo ahora.

Hago otra advertencia: cuidemos por favor la democracia, la división de poderes y la república. Esta gente no tiene reparos en llevarse por delante el estado de derecho. En muchos aspectos son el anti sistema. Chavismo K.

La historia va a recordar al gobierno de los Fernández por tres pandemias: el coronavirus, la economía quebrada y la impunidad consagrada. Y solo los muy ingenuos o los tontos o directamente los cómplices podrán seguir diciendo que Alberto es bueno y Cristina es mala.

Los K utilizan distintos caminos y herramientas diversas. Pero todos los caminos conducen a santificar a Cristina y evitar que haya juicio y castigo que es lo que corresponde. Como si esto fuera poco lo hacen en medio de la cortina de humo y pánico que genera la pandemia entre gran parte de los argentinos. Yo avise en su momento. El barbijo no será mordaza, por lo menos en mi caso.

Alberto Fernández dijo con toda claridad en su momento: "Yo soy igual a Cristina". En su momento, apenas Alberto selló la alianza con Cristina, hizo declaraciones en apoyo a esa mentira del Lawfare que la actual vice utiliza como excusa. Alberto compró o fingió que compró que Cristina era inocente y le salió a dar duro a varios jueces.

Hace un año, dijo textualmente por televisión: "Algún día Ercolini, Bonadio (hoy fallecido),Irurzun, Hornos y Gemigniani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno". Semejante apriete anticipó que "vamos a tener que revisar sus sentencias que carecen de todo sustento jurídico y de toda racionalidad jurídica. Las cosas que han dicho de Cristina, son dantescas".

Por eso ahora, Alberto y Cafierito van con dureza contra Macri y María Eugenia Vidal con Horacio Rodríguez Larreta sentado a su lado. "Es la consagración del pacto de impunidad", dijeron en un comunicado, las más altas autoridades de Juntos por el Cambio. Se lo anticipé la semana pasada por estos micrófonos y el martes en TN. ¿Se acuerda?

Si alguien quiere conocer en forma detallada, cual es el plan de Cristina para lograr la impunidad para ella, su familia y el cartel de los pingüinos, tiene que repasar una pieza antológica, cargada de autoritarismo chavista.

Hablo de su alegato de más de tres horas y media frente al tribunal que la está juzgando por ser la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado mediante las obras públicas direccionadas y con sobreprecios y coimas monumentales. Es una exposición histórica. Es el pensamiento más descarnado y prepotente de Cristina.

La causa está tapizada de pruebas, documentos y de testimonios que la incriminan. Pero ella, después de descalificar a medio mundo, terminó citando el discurso de Fidel Castro en 1953.

Miró en forma amenazante a los jueces y les dijo: "Este tribunal, el del Lawfare, seguramente tiene la condena escrita. No me interesa. A mí la historia ya me absolvió. La historia me va a absolver. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia".

Cristina, altanera y enardecida alteró los tantos. Estaba en el banquillo de los acusados pero se transformó en acusadora. Tomó sus carpetas en forma enérgica, con bronca y comenzó a caminar hacia la salida. El presidente del tribunal le recordó, tímidamente que tenía la opción de responder preguntas. Ella pegó media vuelta, volvió sobre sus pasos, tomó el micrófono y gritó: "¿Preguntas?, preguntas van a tener que contestar ustedes".

Es el ADN de su proyecto y el motor que la mueve. El problema que apareció en estos días es la ansiedad y el apuro de Cristina. Ella exige impunidad ya. Es ahora o nunca. Y esa es la factura que le está pasando a Alberto. Dicen que este fue el tema central del último cruce que protagonizaron en la quinta de Olivos, a solas y por más de tres horas.

No dieron ninguna información de lo que hablaron. Es muy difícil reconstruir esa reunión. Pero varias fuentes de funcionarios cercanos y de colegas que siguen de cerca el tema, coinciden en que Cristina cuestionó fuertemente a Santiago Cafiero y a Marcela Losardo. Algunos dicen por lo bajo que llegó a pedirles la renuncia pero no puedo dar esto por cierto.

Casi, casi, sería un golpe palaciego. Pero, insisto, no lo tengo confirmado. Obligar a Alberto a que se desprenda de las dos personas más cercanas que tiene en el gabinete, es igual a ponerle una pistola en la mano para que se suicide políticamente. Cafiero, es su jefe de gabinete y mano derecha en todos los temas. Y Losardo fue hasta su socia en el estudio jurídico.

Todo indica que aquellas tres horas en Olivos fueron suficientes como para que Alberto se sumara sin chistar al operativo "Impunidad ya". Lo de Felix Crous de hoy, lo certifica. ¿De qué se queja Cristina con la agresividad que todos le conocemos?

De la lentitud en cumplir con el Pacto de Impunidad. El eje central del plan es colonizar definitivamente a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Transformar a los tribunales en Unidades Básicas K. Por eso en estos momentos tan complejos insisten con la idea de la reforma judicial. Y muchos jueces se van acomodando por las dudas.

Alberto Fernández, confesó por televisión que un grupo de expertos lo va a asesorar respecto de ampliar los miembros de la Corte. Es la vieja trampa que propuso el ex intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona: llenar de militantes incondicionales la Corte y extirpar a los jueces débiles, independientes o vacilantes.

La frutilla del postre del asalto a la justicia, será el intento de poner como jefe de todos los fiscales a Daniel Rafecas. Sería un verdadero escándalo de complicidad que algún senador del radicalismo o del PRO, vote por este hombre que se movió con tanta parcialidad y que tantos favores importantes le hizo a los actuales gobernantes.

Ese pacto de impunidad, ese pacto negro, es el núcleo duro de coincidencias de Alberto y Cristina. Ella está sumamente apurada y no se fija en formalidades republicanas. Nunca respetó la Constitución. Mucho menos lo va a hacer ahora.

Los primeros meses del Tío Beto: política, coronavirus y crisis económica

Ilustración: Diego Parpaglione.

Con la crisis del coronavirus el Presidente Fernandez encontró una identidad política y un perfil de liderazgo que antes de la pandemia no tenía.

Alberto Fernández había llegado con pocos votos propios, ya que el gran caudal de votos se lo aportó su deleznable compañera de fórmula, Cristina Kirchner, Jefa de la Banda de Cacos que saqueó al país durante años. Hoy las encuestas muestran una caída de la imagen de Cristina y del estafador Mauricio Macri, y un repunte del Tío Beto.

El presidente consiguió ocupar la centralidad dentro del escenario político nacional. En esta gran farsa que es la democracia, donde el teatro muestra máscaras y disfraces, el mandatario aprovechó bien la coyuntura que trajo aparejada la pandemia de coronavirus. En realidad Fernández siempre fue un oportunista. Jugó con Duhalde, luego con Néstor y más tarde con Cristina. Se fue cuando se veía venir la caída de la viuda de Kirchner y se alió a Massa cuando advirtió que medía en provincia de Buenos Aires y le ganaría a Isaurralde. Finalmente volvió a las entrañas del cristinismo asociando a Massa, a los frepasistas que habían quedado en la banquina y a ese minúsculo grupo que formó, integrado por militantes del justicialismo porteño.

Como buen acomodaticio, está aprovechando esta crisis y le está saliendo bien. Las diferentes encuestas lo indican así.

Lentamente la psicosis del coronavirus fogoneada por los medios va diluyéndose y queda al descubierto el gran problema económico que en parte está relacionado con la pandemia pero en parte no. Alberto Fernández asumió la presidencia sin tener un modelo de país, y mucho menos un modelo económico. Lo del Covid-19 le sirvió para entretener y construir consenso pero ese artilugio ya se le terminó.

Ahora queda al desnudo la pobreza, la deuda impagable, la falta de trabajo y la economía informal. Todos problemas históricos de una Argentina que fracasó, y que cuando tuvo la democracia en sus manos no supo cómo usarla.

¿Economía estás ahí?

En relación a la economía ya se sabía que estábamos mal. Que cualquier brisa que llegara desde el exterior haría tambalear a nuestro país. El problema es que no llegó una brisa, llegó un tsunami. Veníamos mal pero ahora estamos en caída libre. Los números hablan por sí solos y asustan. Los sectores vulnerables no pueden vivir ni siquiera con la ayuda del Estado. La pobreza perforó a millones y entró en los hogares como si se tratase de un vendaval.

La recaudación del Estado argentino ha caído estrepitosamente. Muchos municipios no tienen para pagar los sueldos. Los gobernadores le llaman al Tío Beto para pedirle plata, aunque sea de la que está emitiendo ahora. Es decir, le llaman al presidente para pedirle papel pintado y a veces ni eso consiguen. ¿Cómo harán para pagar sueldos? No se sabe.

El otro tema que preocupa es el de los kioscos abiertos para hacer caja, que no cesan ni en tiempos de pandemia y muerte. Se compraron muchos productos estratégicos, indispensables para la lucha contra coronavirus, a precios que registraron subas del 240%. De hecho, también sucedió con mercadería comestible que el Ministro Daniel Arroyo compró con sobreprecios inaceptables. Tampoco se puede olvidar la compra del Jefe de Gobierno de Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, que consiguió barbijos a 3.000 pesos.

El Estado argentino puede ser bobo, incluso todos podemos hacernos los distraídos y dejar que eso suceda, pero hace falta ser tan evidentes como para dejar al descubierto el asalto descarado. Estos tipos no disimulan ni con los barbijos puestos: son bandidos empecinados en hacer la diferencia.

¿Qué se sabe del periodismo?

Es un hecho: las empresas periodísticas dependen cada vez más de la pauta oficial. Esto se está notando. Ya casi no quedan medios que no hayan tomado partida para un gobierno o para el otro.

Opositores de ocasión y oficialistas coyunturales. La pandemia dejó en claro que los medios de comunicación dependen demasiado de la plata del Estado. Muchas empresas periodísticas están pagando los salarios en cuotas, o directamente pagan una parte y el resto se verá más adelante. Deuda consolidada.

Con la crisis del coronavirus la publicidad privada tuvo una caída formidable. Este fenómeno de impacto económico en los medios ha provocado también un fenómeno periodístico: la opinión de los comunicadores cerró filas con los gobiernos de turno.

El periodismo crítico dio positivo y está en terapia intensiva. ¿No se dieron cuenta?

Lo que vendrá cuando pase la pandemia

Cuando se corra el telón de la pandemia, y quede al descubierto el escenario real de lo que sucedió en Argentina, se sabrá que durante estos meses hubo una devaluación formidable. Si se considera que se arrancó con un dolar que rondaba los 60 pesos y hoy el blue se acerca a los 120, hablamos de una pérdida del poder adquisitivo casi inédita en el país. Bueno, no tanto, Duhalde hizo lo mismo en el año 2001, cuando asaltó al poder y entró por la ventana a la Casa Rosada.

Una de las cosas positivas que podría hacer la Casta Política en este momento tan delicado del país y el mundo, es desactivar la compulsa y la disputa por el poder. Vale decir: cortar unos días con la pulseada entre bandos y ponerse a la altura de la circunstancia.

Los políticos argentinos deberían entender que se puede ser torpe, pero no todo el tiempo. Esa constante insistencia les podría provocar un estrés inesperado.

Si bien por ahora las encuestas favorecen al Presidente Alberto Fernández, el romance con los argentinos y argentinas no durará mucho tiempo más. La aprobación irá disminuyendo en proporción directa al daño económico que está provocando la pandemia en la economía individual de cada ciudadano.

Cuidado, el Tío Beto logró consenso propio, algo que no tenía cuando ganó las elecciones en octubre. Entró a Casa Rosada con votos prestados y ahora se podría decir que tiene votos propios. Eso no le garantiza libertad de acción. Mucho menos le asegura poder ganar futuras votaciones. No olvidemos que el 2021 está a la vuelta de la esquina y vienen elecciones de medio término.

El mundo que viene

Se calcula que la caída del comercio internacional será de un 13%, y que podría ser mayor, hasta llegar al 32%. No sé si se dieron cuenta pero el mundo está ante un derrumbe inédito de la economía.

Casi 22 millones de estadounidenses perdieron su trabajo en el transcurso de cuatro semanas. Se calcula que este año el desempleo en Estados Unidos podría llegar al 32%.

En Argentina, los estudios indican que hay una caída semanal del nivel de actividad de 1% del PBI anual. Es una caída brutal. Las ayudas del Gobierno a las empresas no alcanzan y en ocasiones ni siquiera llegan.

La inflación argentina no se sabe aún cuál será. Con suerte y viento a favor, a fin de año podríamos estar en un 50%. La diferencia entre el dólar oficial y el contado con liquidación es casi del 70%.

El campo, que es el sector más dinámico de la economía criolla, está operando con un dólar de aproximadamente 42 pesos. Sin embargo el verde ya superó la barrera de los 100 pesos. ¿Cómo seguir con esa apabullante diferencia? Los productores de soja, trigo, maíz y carne seguramente no querrán vender por ahora. No les conviene. Y si no exportan no ingresan dólares al país. ¿Se entiende la complejidad del problema?

Argentina no crece desde hace 10 años. Es verdad que los argentinos consumimos el 70% de lo que producimos. Pero encerrados en nuestras casas, y con el desempleo y la pobreza en aumento, es muy difícil que podamos consumir. La economía está retraída. La recesión es moneda corriente y a futuro no se avizora ningún horizonte promisorio.

Tiremos una sola idea prometedora. Algo que nos ayude a mirar adelante y no estar codeándonos entre nosotros, buscando distanciamiento social, filas ordenadas y salidas individuales.

No es fácil el mundo que viene. Y, ya todos lo sabemos, nadie podrá salvarse solo.

Como escribió el formidable poeta chileno Nicanor Parra: "Nos salvamos juntos o nos hundimos separados".

Así nos va.

Alfredo Leuco: La Cámpora al gobierno, Cristina al poder

La frase de Karl Marx que complementa otra de Hegel, calza justo en este análisis: "La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa".

El 11 de marzo de 1973, Héctor Cámpora ganó las elecciones presidenciales. El último delegado de Perón, fue candidato porque el caudillo, en el exilio, no cumplía los requisitos que el general Lanusse había puesto por decreto y con toda intención.

La Juventud Peronista lo apodó Tío y Montoneros lo utilizó para llevar agua para su molino. En la campaña electoral la consigna principal fue: "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Y el país se conmovió cuando abrieron las puertas de las cárceles para que salieran los presos de las organizaciones armadas y muchos ladrones comunes y criminales que aprovecharon la volada.

Ese experimento de poder formal en la Casa Rosada y de poder real en el domicilio de Perón, terminó en tragedia. Cadáveres en los zanjones arrojados por la ultraderecha del ministro José López Rega y la criminal Triple A y la misma respuesta criminal y guerrillera de la "orga" de Mario Firmenich.

Los muertos caían mientras se cantaba: "La vida por Perón". La mayoría pacífica de la sociedad, aterrorizada, asistió a un túnel de horror que desembocó en la dictadura más feroz de la historia argentina. Esa fue la tragedia de la historia.

Cuando Alberto Fernández dudaba en aceptar la propuesta de ser candidato presidencial que le hizo Cristina, se debatió mucho este concepto del doble comando o del poder bifronte que en el peronismo nunca funcionó.

Hace justo un año, parece mentira, apenas un año, en una entrevista por radio, Alberto dijo textualmente: "No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada. O Cristina es candidata o se va a su casa. No puede haber votos prestados ni términos medios. No repitamos errores del pasado. No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada y que el poder esté en Juncal y Uruguay".

Hacía diez años que Alberto no le hablaba a Cristina. Fue su crítico más feroz. De traidor a empleado de Clarín para abajo, le decían de todo los cristinistas más fanáticos. Después de 10 años sin hablar, en una semana, Alberto le dijo que si a Cristina y se consumó el matrimonio por conveniencia que cambió el sillón de Rivadavia por impunidad para Cristina y todo el cártel de los pingüinos.

Se impuso esa bulimia y olfato histórico del peronismo por el poder y la consigna de "que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede". Hoy parece que comienza la farsa, la segunda repetición de la historia. Solo cambian algunas palabras, pero el concepto es el mismo: "La Cámpora al gobierno, Cristina al poder".

Ocultos en la bruma dolorosa de la pandemia, Cristina y su guardia pretoriana, avanzaron a paso redoblado y a tambor batiente. Fueron comiendo piezas claves en este tablero de ajedrez de los cargos en el estado.

Nada detiene a Cristina ni a Máximo. Ni la reina ni el Príncipe heredero aflojan en su desesperación por quedarse con todo. Lo llevan grabado en su ADN. Desesperación por acumular dinero ajeno y poder propio. El poder debe ser total o no será nada. Así fue en la intendencia de Río Gallegos, en la gobernación de Santa Cruz y en las presidencias del matrimonio.

Van siempre por todo. Llegan hasta donde la sociedad se lo permite. Ni un paso, atrás. Y saben que es la única forma de zafar de la cárcel producto de haber liderado la mega corrupción de estado más grande de la historia argentina. De hecho a Alberto los cacerolazos lo preocupan porque erosionan su imagen. A Cristina la protesta la envalentona y redobla la apuesta.

El comandante en jefe de La Cámpora es Máximo Kirchner. Es una "orga", como decían los viejos Montoneros, que empezó como una secta de cuadros y hoy, a fuerza del dinero de Cristina y la militancia, han logrado un alto poder de movilización rápida. No han conseguido insertarse en la conducción de los gremios ni en los centros de estudiantes. Son muchos, pero representan poco

El peronismo los mira con recelo y sospecha. Los ven como el trampolín para una futura candidatura presidencial de Máximo o de Axel Kicillof. Máximo es casi la sombra de Alberto. Es el encargado de hacerle el test para chequear que no haya contraído el virus del neoliberalismo.

La operacion de copamiento de las mayores cajas del estado, se hizo sigilosamente. Pero se expuso con toda contundencia, a la luz pública cuando Fernanda Raverta se hizo cargo del Anses, que dispone del 40% del presupuesto. ¿Escuchó bien? El 40 % del presupuesto, alrededor de dos billones de pesos. Si con "b" larga.

Dos billones

Fernanda Raverta, casi sin experiencia administrativa, va a manejar una millonada superior a la que mueven la mayoría de los gobernadores. Pero esa fortuna, es solo una parte del poder que tiene ese puesto. Ella es la encargada de designar a 56 directores de empresas privadas donde su repartición tiene acciones después de aquella polémica estatización de las AFJP.

Cada uno de esos muchachos trabaja como espía en la reunión de directorio de las empresas y se lleva como mínimo 1.200.000 pesos por ir 4 veces al año a levantar la mano. Son lugares que le dan dinero para la militancia a los cuadros y que le dan espacio para acumular información sobre la actividad privada. De esos 56 lugares, hay uno que ya está cubierto.

Alejandro Vanoli, una semana antes de salir eyectado del Anses, se autodesignó en Edenor. Jorge Liotti escribió que Cristina se hartó de Vanoli porque no designó a Wado de Pedro en Telecom. Quería alguien confiable en una de las empresas del Grupo Clarín.

Pero eso no es todo el poder que tiene esa posición. También están las UDAI (Unidades de Atención Integral) que tienen oficinas en todo el país y donde pueden colocar cientos de militantes camporistas.

Claramente Raverta, es la mujer con más poder de fuego político y no mueve un dedo sin que Cristina o Máximo se lo indiquen.

Como si esto fuera poco hay que decir que Raverta integra el ala más dura de La Cámpora si es que existiera un ala blanda. Su historia personal la marcó. Su madre está desaparecida y era una importante dirigente de Montoneros y ella pasó varios años en la llamada "guardería" que Montoneros había establecido en Cuba para educar a los hijos de los guerrilleros.

La Cámpora no solo se mueve con sus soldados. Tiene un círculo de aliados que aunque no pertenezcan a sus filas, contribuyen llevando agua para su molino. Nunca está muy clara esa distinción. Horacio Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos que aceleró la excarcelación escandalosa de presos, mostró su poder y la decisión de La Cámpora.

Ni le avisó a Losardo o al presidente. Sin embargo, nunca haría nada sin la venia de Cristina o Máximo. Lo mismo pasa con Juan Martín Mena, el segundo de justicia. Es miembro pleno de La Cámpora o integra el círculo de amigos y favorecedores? A los efectos prácticos de manejar el estado, da lo mismo.

Mena fue una pieza clave en el plan sistemático para liberar presos. Fue él que se sentó a negociar con los internos en la cárcel de Devoto y fue el lugarteniente de Parrilli en los servicios de inteligencia de Cristina.

La ministra de Justicia, Marcela Losardo, con semejantes personajes, tiene recortada fuertemente su capacidad. Lo mismo ocurre en todo el estado. Por eso resumimos: "La Cámpora al gobierno, Cristina al poder".

Porque la inmensa mayoría de puestos intermedios, les pertenecen. Y las cajas más importantes, también. No fueron tontos para elegir a la hora de que Alberto y Cristina se repartieron los cargos, lotearon los ministerios y le dejaron algunos lugares a Sergio Massa.

Anses será un gran centro de operaciones de La Cámpora. Sin Vanoli, nadie le pondrá límites. El segundo de Raverta es Santiago Fraschina, también de la "orga". Lo mismo pasa con Luana Volnovich, en otra de las cajas monumentales: el PAMI. Mucho dinero y poder territorial en todo el país.

Ahora juró como ministro de Kicillof, Andrés Larroque, alias El Cuervo, otro de los integrantes del estado mayor de Máximo junto al ministro del interior, Eduardo Wado de Pedro. Todos están en posiciones relevantes.

Larroque reemplazó a Raverta y con los dedos en "ve", cantaron la marcha peronista. La provincia es el principal territorio en el que crecen y se desarrollan con Cristina como madrina. Teresa García es ministra de gobierno y Axel Kicillof, también juega en ese equipo.

Mayra Mendoza ganó la intendencia de Quilmes y le estalló en la cara la salvaje suelta de presos porque una de sus funcionarias, Claudia Cesaroni, era de las más activas impulsoras. Después, tuvo que renunciar al municipio.

Juan Cabandié, un poco marginado del corazón de las grandes decisiones, es Ministro de Ambiente de la Nación. La mano derecha de Mariano Recalde cuando estuvo al frente de Aerolíneas Argentinas, ahora es el número uno de la empresa: Pablo Ceriani que hoy cerró Austral. Santiago “Patucho” Alvarez, fue comisario político de varios medios estatales durante el cristinato.

Hoy, en YPF, vigila de cerca al devaluado massista Guillermo Nielsen. Y el poder real en la petrolera, lo tiene un hombre de Cristina y Miguel Galuccio, Sergio Affronti. Según reveló Carlos Pagni, la tropa camporista asumió el manejo de todo el sistema informático del Poder Judicial. Eso incluye el tema de las elecciones. Peligro en puerta.

La Cámpora no se banca a Alberto. Lo consideran un mal necesario que no tiene proyecto ni estructura propia. Una especie de puente, una transición hacia un verdadero Gobierno nacional y popular (chavista agrego yo), encabezado por Máximo o Kicillof. Ese es el plan. No es tan fácil que lo logren.

Como siempre con el kirchnerismo, van por todo y el único límite que los frena es la sociedad. Ese es el gran desafío político de este país. Por ahora, la moneda está en el aire.

Marcelo Arancibia: Yo caceroleo

Yo caceroleo por bronca, por la bronca que me provoca la muerte injusta por desnutrición y neumonía de un bebé de cinco meses del departamento 25 de Mayo.

Caceroleo contra éste Gobierno, contra el anterior Gobierno y contra el Gobierno que venga si mantiene o profundiza las políticas que permiten muertes evitables.

Me refiero a las políticas que promueven la desigualdad en la distribución de la renta y las que impiden que la democracia, que amplía y garantiza derechos, se asiente en las comunidades pobres y atrasadas de la Provincia.

El caso del bebé muerto en 25 de Mayo tomó estado público no porque fuera un hecho no habitual en una provincia donde no exista la pobreza en términos de miseria; trascendió en los medios de comunicación porque en un principio se especuló con que la causa de su muerte fue un abuso sexual. La autopsia determinó que las verdaderas causas del deceso fueron desnutrición y neumonía.

El bebé de 25 de Mayo murió por pobre. Vivía con su madre y sus ocho hermanos hacinados en un rancho con dos pequeñas habitaciones de tres metros por tres cada una. Los niveles de pobreza e indigencia en los departamentos rurales de San Juan no son medidos por el Indec.

Las "Encuestas Permanentes de Hogares" solo revelan la pobreza en el Gran San Juan ¿Cuántos pobres e indigentes hay en un departamento como el de 25 de Mayo? ¿Un 33% como lo estima el Indec para el Gran San Juan a finales del 2019?

Quien conoce 25 de Mayo y sostiene que la pobreza es del 33% de la población se estaría auto engañando. Visitar 25 de mayo es como ir a la "litte (pequeña en inglés) Haití de San Juan". Los venticinqueños, casi en su totalidad, o subsisten de la ayuda Estatal o complementan sus ingresos con alguna ayuda del Estado. Sin el Estado no subsisten. Y el problema no es la ayuda estatal en sí, es que Estado, Gobierno e intendentes de turno se confunden en una misma entidad, una misma cosa, de allí que los resultados electorales ratifiquen elección tras elección la hegemonía del intendente y del partido de Gobierno provincial.

En departamentos con la pobreza que presenta el de 25 de Mayo, la Democracia Constitucional, la de las Instituciones que garantizan el respeto los derechos humanos, no ha llegado. En todo caso en ellos solo se han perfeccionado sus facetas procedimentales y plebiscitarias, donde se autoriza y ratifica en forma periódica a determinados individuos para que decidan por el resto, sin que ello necesariamente signifique que aquellos conduzcan a sus comunidades a una mayor justicia social.

Así los derechos y las libertades del bebé muerto de hambre, los de su madre y hermanitos no son respetados por el Estado, sencillamente porque en estos Gobiernos municipales las Instituciones son cáscaras vacías incapaces de respetar los derechos de sus ciudadanos; por ello la madre del bebé muerto es parte de una clientela electoral, y como tal beneficiaria de bolsones de mercadería (hoy el correctismo político habla de módulos alimentarios) pero que a sus 38 años de edad es seguro que, además de analfabeta y desconocedora de sus derechos, jamás recibió por ejemplo educación en material de planificación familiar y reproductiva.

Desde que se decretó la cuarentena obligatoria, el Gobierno provincial va por la entrega de la segunda tanda de 42.000 módulos alimentarios (los bolsones de mercadería) para la población con necesidades básicas alimentarias, impedida de trabajar por la abrupta paralización de la economía.

El Gobierno está alimentando entre un cuarto y un tercio de la población de San Juan, sin contar las miles de raciones de comidas que diariamente entregan las agrupaciones sociales y barriales, las iglesias y benefactores sociales, entre otros.

El oficialismo ha hecho de la provincia un inmenso merendero o comedor comunitario, lo que constituye la muestra más acabada de su fracaso en materia de distribución de la renta. Como dice Thomas Piketty, "la desigualdad no es un proceso natural, sino que se funda en decisiones políticas". Para el Gobierno la desigualdad es una ideología.

El País, en 50 días de cuarentena obligatoria, sufrirá una caída anualizada del 10% del Producto Bruto Interno. El Gobierno provincial, ante el desplome de la recaudación tributaria (propia y de la coparticipación federal) plantea endeudamiento público y ajuste del gasto para cumplir con las metas del presupuesto. Se avecinan tiempos complejos, de destrucción del empleo y cierre de empresas. Los pobres e indigentes, serán más pobre e indigentes.

Tal vez la crisis sea más profunda que la del 2001, porque será una crisis económica mundial. El riesgo a que se multipliquen las muertes de menores pobres, por desnutrición y neumonía, es algo posible, si es que no pasa más habitualmente que lo que sabemos.

Así como los países del Asia pacífico han desarrollado, para combatir el contagio del coronavirus, aplicaciones para celulares a partir de la Big Data, el Gobierno de San Juan y su amplia red de punteros políticos cuenta con su propia Big Data social. Gracias a ello ha logrado contener eficientemente el hambre en los sectores más vulnerables, llegando con los módulos alimentarios allí donde se los reclaman, evitando desmanes, e incluso algún posible estallido social. Pero este éxito en materia de control o contención social es relativo, depende de una "caja" de la que se está perdiendo el control.

*En homenaje a la memoria de Sergio El Pantera Mariño, a quien se le murió una nieta de pocos meses de vida en sus brazos de neumonía, por no poder llegar a tiempo al Hospital Rawson desde su Casuarinas natal durante una fría madruga de invierno.

La rebelión de las cacerolas

Hace unos días, dije que el cacerolazo, amenazaba con ser masivo. Me quedé corto. Superó todas las expectativas.

Fue la protesta más ruidosa, más extendida territorialmente y por más tiempo, en mucho años. Fue uno de los tiros más graves en los pies que se pegó el gobierno de los Fernández. Cayeron en una trampa que ellos mismos armaron.

Fue impresionante la rebelión ciudadana que se generó apenas con conciencia social, las redes de Internet y con un utensilio tan familiar como es una simple cacerola. Es altísimo el costo político que va a pagar el presidente.

Se va a reflejar en su imagen de las próximas encuestas. Fernández demoró demasiado en tomar distancia y lo hizo a media lengua, sin repudiar fuertemente lo que estaban tramando y que el colega Claudio Savoia bautizó: "Impunocracia". Quiso quedar bien con Dios y con el Diablo. O con las víctimas y con Cristina y se llevó puesta una pared de críticas. Se veía venir.

Una actriz como la China Suárez, ajena a la política, tuiteó: "No liberen monstruos". Y tiene la friolera de 3.800.000 seguidores. Se veía venir. Alrededor de medio millón de personas habían repudiado en la plataforma change.org semejante salvajada que solo servía para sumar más miedo al miedo.

Se olfateaba en el aire la bronca por semejante despropósito. ¿A quién se le ocurre liberar alegremente a femicidas, asesinos, violadores, secuestradores y narcos? Ya le dije que el plan sistemático para excarcelar delincuentes tuvo a Cristina como autora intelectual.

El soporte teórico fue del abogado que más daño le hizo a la justicia, el que más torcido enseñó el derecho, el ex juez de la Corte, Raúl Eugenio Zaffaroni. Su pensamiento abolicionista que siempre está del lado de los delincuentes, tengan o no uniforme militar, a esta altura fue sepultado por el tiempo.

Es jurásico y profundamente reaccionario. Pero su prédica de años y su falso prestigio de falso garantista, penetró demasiado tiempo en la formación de abogados y militantes presuntamente progres.

Además de Cristina y Zaffaroni, llevaron este tema al precipicio funcionarios y dirigentes cristinistas. Ayer le di los argumentos para responsabilizar a cada uno.

Hoy solamente los enumero para que no olvidemos: Axel Kicillof, Julio Alak, Víctor Violini, Horacio Pietragalla, Juan Martín Mena, Roberto Cipriano García, Rodrigo Codino, Lucila Larrandart, Alejandro Slokar, Elizabeth Gómez Alcorta y Stella Maris Martínez, entre otros fueron parte de la justicia legítima que legitimó de una u otra forma que los delincuentes fueran privilegiados.

Pero quien mejor expresó ese pensamiento retrógrado, falsamente vanguardista, fue la militante kirchnerista Julia Mengolini. Y quien mejor le explicó lo que ocurre en la inmensa mayoría de la sociedad, fue la militante del sentido común, Lizy Tagliani.

Mengolini, en un solo tweet demostró como la ideologitis, es decir la inflamación de la ideología, te lleva a chocar con la realidad. Escribió que “Toda esa mitología sobre los monstruos siendo liberados de las cárceles, es una mentira y, sobre todo, una expresión del odio que sienten por los pobres”.

Es increíble que a esta altura, todavía sostengan ese prejuicio de que la lucha por más seguridad es una bandera de la derecha y de los ricos. Toda persona trabajadora y toda familia, quiere vivir en paz y en tranquilidad para estudiar, divertirse, amar, ganarse la vida con honradez, e incluso, para militar en política si lo desea. Y no hay dudas de que los que más sufren los delitos son los más humildes.

Solo hay que ir a los barrios populares para escuchar las quejas de las madres que odian a los soldaditos de los narcos que los envenenan a sus hijos con el paco y la merca. Solo hay que escuchar a los laburantes que se levantan de madrugada para ir a la fábrica, como se quejan del “peaje” que los pistoleros le hacen pagar con un reloj o un celular o unos pesos.

Solo hay que tener sensibilidad para comprender el grito en el cielo de las madres que sufren porque a sus hijos les roban la mochila o las zapatillas cuando vienen de la escuela. Y eso ocurre todos los días en todos los barrios más desprotegidos. Y es donde los repugnantes femicidas producen más crímenes porque se sienten impunes en lugares donde muchas veces no llega ni la policía.

Por el contrario, la gente de mayor poder adquisitivo, tiene más instrumentos para defenderse del delito. Alarmas, rejas, seguridad privada, luz en las calles, cámaras en la puerta de los edificios. Aunque los K crean que los presos son potenciales guevaristas y traten de reclutarlos, deberían leer un poco no a Vargas Llosa, deberían leer a Karl Marx cuando habla del "lumpen proletariado".

Define su rol contra revolucionario que siempre jugaron desde su resentimiento y falta de conciencia de clase. El sujeto histórico de las izquierdas siempre fue el proletariado y no la marginalidad de los malandras.

Los vecinos de los barrios más humildes lo comprenden perfectamente porque lo viven cotidianamente y lo sufren en carne propia. Lizy Tagliani fue muy contundente en su respetuosa respuesta a Mengolini: "Perdón, te voy a aclarar que mi familia y yo, venimos de ser muy pobres y ninguno visitó una comisaría más que para un certificado de domicilio. En nombre de muchos pobres te digo que tu tuit está lejos de defender a los más necesitados". Brillante explicación de Lizy. Y enseguida tuvo el visto bueno de mucha gente, incluso del mundo del espectáculo, como Gustavo Yankelevich y Viviana Saccone.

¿Dónde surgió que la cultura tumbera y la militancia forzada del Vatayón Militante conduce a la emancipación y al socialismo? Más bien refleja cierto sentimiento de culpa y búsqueda de la compensación por defender a millonarios y oligarcas como Cristina, Máximo, De Vido, Daniel Muñoz, Lázaro Báez, y una gran parte de los integrantes del Cartel de los Pinguinos y los jerarcas sindicales.

Muchos peronistas de base y algunos dirigentes entendieron esto. Por distintos motivos, muchos votantes de los Fernández repudiaron las excarcelaciones al igual que Sergio Massa, Sergio Berni y una parte del colectivo de Actrices Argentinas que se dieron cuenta que no podían callar frente a la liberación de criminales y violadores de mujeres.

El Ni Una Menos debe ser para siempre y en todos los casos. Hoy en esta radio, la valiente jueza de Quilmes, Julia Márquez reveló que desde que empezó la pandemia, soltaron a 176 violadores, más que en todo 2018. ¿Creerá Mengolini que esto es mentira? En 24 horas excarcelaron a 176 violadores.

La rebelión de las cacerolas fue un misil de la opinión pública que Alberto no había recibido hasta ahora. Su reacción culpando a los medios, fue para enterrarse más en el barro. Le sobró entorno y le faltó calle. Hasta Néstor Kirchner puso la foto de Axel Blumberg sobre su escritorio presidencial el día que 150 mil personas expresaron su indignación por esa ejecución cobarde.

Y otro tema: muchos de los que salieron de la cárcel por privilegios, no son pobres. Amado Boudou y Julio de Vido, por ejemplo. El negociador y delegado de los presos de Devoto es conocido como El Concheto, porque lideraba la "banda de los niños bien", hijos de gente pudiente que mataba por placer. Además es un asesino serial.

Carlos Dalmasso, el empresario misionero que violó a sus hijos no es pobre. El delincuente es delincuente. No es macrista, ni kirchnerista, ni pobre, ni rico. El que viola la ley comete un delito contra toda la sociedad, contra los que se esfuerzan todos los días por construir una comunidad más igualitaria, con más libertad y sin corruptos. Lo presos tienen derechos, por supuesto. Pero no deben tener privilegios.

Deben cumplir sus castigos porque es una forma de premiar a los argentinos de bien que no roban ni matan ni violan ni secuestran y que cumplen las normas.

Premios y castigos que hacen que una sociedad funcione sin salvajismo y que no haya venganzas ni intentos de hacer justicia por mano propia como pasó en Esquel cuando los vecinos vieron llegar a Pablo Summaruga, un secuestador serial, recién liberado y casi lo linchan. Ese también es el rol del estado. Impartir justicia. Separar a los que cometen delitos. Evitar el ojo por ojo.

Fue tan grande la exigencia de las cacerolas que seguramente obligará a Alberto a escuchar su mensaje. Ahora su matrimonio por conveniencia con Cristina está crujiendo. Es difícil mantener un pacto espurio que cambia el sillón de Rivadavia por impunidad.

Sobre todo, como le dije ayer y hoy se lo repito, cuando Cristina pretende ocultar sus propios delitos, liberando a otros delincuentes. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.

Alberto, Sergio y Graciana, no causan gracia

Alberto no sabe, no puede o no quiere frenar a Cristina. Ya no solamente acata y calla lo que la vice ordena. Ahora, respalda y justifica todo. Trata de encontrar una explicación más o menos racional a los avances del autoritarismo más chavista.

Le doy un solo ejemplo pero hay varios casos: en cualquier gobierno del mundo, cuando un secretario de estado como Horacio Pietragalla se corta solo y toma decisiones trascendentes por su cuenta, sin avisarle a sus superiores, es eyectado inmediatamente de su cargo.

Porque erosiona la autoridad de la ministro Marcela Losardo, en este caso y del propio presidente de la Nación. Esa fue una y solo una, de las políticas de hechos consumados que produjo Cristina con su tropa y que obligan a Alberto a callar y otorgar.

Se siente extorsionado porque en medio de semejante drama de la pandemia no puede generar una crisis de gabinete o poner en riesgo el matrimonio por conveniencia con Cristina. Si Alberto le hubiera sacado tarjeta roja a Pietragalla, como correspondía, la sociedad con Cristina hubiera estallado por el aire. Por eso Alberto agacha la cabeza y mastica su bronca sin reaccionar.

Piensa que si expulsa a Pietragalla, el remedio puede ser peor que la enfermedad. Pero ayer, Alberto avanzó un casillero más. No solamente no echó de su gobierno a Pietragalla. Ahora lo respaldó. Su entorno había hecho trascender que en su momento lo había convocado de urgencia para retarlo o pedirle explicaciones.

Pero resulta que según confesó ayer, avaló la operación de Pietragalla para liberar al corrupto confeso y condenado Ricardo Jaime. Este mecanismo parece repetirse para transformarse en una forma de sumisión de Alberto y en un estilo de gobierno. Porque el presidente también salió a bancar la excarcelación de los presos que está impulsando a paso redoblado la militancia cristinista.

Citó las recomendaciones de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la de la Cámara Federal de Casación Penal. Pero no se están respetando los requisitos para favorecer solo a los presos "por delitos de escasa lesividad o no violentos". Están saliendo, o a punto de salir, delincuentes peligrosos para la sociedad. Por eso la justicia los había encarcelado.

Y no solamente apuntan a liberar a los adultos mayores con enfermedades preexistentes o mujeres embarazadas. Amado Boudou es el ejemplo más claro que no cumple con ninguno de estos parámetros. Y porque además de ser joven y fuerte tiene condenas firmes en doble instancia.

Alberto mintió al citar como argumento la liberación de 1.300 presos en Chile por parte del presidente Sebastián Piñera. Ayer el abogado Fernando Soto de Usina de Justicia nos explicó que los liberados chilenos eran presos que reunían todas las condiciones para solicitar esa posibilidad y que la mayoría habían sido detenidos por destrozos en las últimas protestas sociales.

Chile no indultó a ningún ladrón o asesino. Axel Kicillof estudia la posibilidad de conmutar penas a medio mundo. Y no importa si cometieron delitos gravísimos. Y tampoco respetan la ley de la víctima, que los obliga a darle intervención a los familiares de los asesinados o violados o robados en el proceso de excarcelación.

Es tan grave lo que están haciendo los magistrados y funcionarios que responden a Cristina, ahora con el apoyo de Alberto, que hasta el mismísimo Sergio Massa se vio obligado a diferenciarse de sus compañeros de coalición.

El presidente de la Cámara de diputados dijo con toda claridad que los jueces que están soltando presos alegremente y sin respetar las normas, serán sometidos al correspondiente juicio político. Después veremos el nivel de sinceridad de esta declaración. Tengo mis dudas. Pero por ahora, Massa se sumó al reclamo de los familiares de las víctimas.

Nadie se puede comportar en forma irresponsable porque algunos por acción y otros por omisión están armando una peligrosa bomba social. Nada de eso le causa gracia a la inmensa mayoría de la sociedad. Y el papel de Graciana Peñafort, tampoco.

La abogada de Cristina y Boudou, instaló por primera vez la palabra sangre en un país que ya tuvo el más horroroso baño de sangre con el terrorismo foquista y el terrorismo de estado. Esa bravuconada antidemocrática de Graciana Peñafort va en línea con que fue la autora de la trampa para mandar al ex vice a su casa.

Por supuesto que en complicidad con el juez Daniel Obligado. Cortaron la feria para excarcelarlo sin ningún motivo que lo respaldara y apelaron a la feria para evitar que el fiscal apelara semejante fallo. Ese privilegio intolerable, llevó a todos los presos del país a decir: "Porque puede salir un condenado en segunda instancia como Boudou y nosotros, no".

Fue otro de los grandes disparadores de los motines y las revueltas en las cárceles. Peñafort es la que maneja la legalidad del Senado. El alter ego judicial de Cristina, como en otro momento fue el hoy silente Carlos Zannini. Ella llevó la batuta del ataque y presión a la Corte Suprema.

Primero dijo que tenían actitudes "cachivachescas" para proteger a los ricos y no permitir el debate del impuesto. Es verdad que Hebe Bonafini dijo cosas peores de la Corte pero no tenía ni tiene la responsabilidad institucional de Peñafort. Ya había tratado al “procurador general Eduardo Casal, de escudo protector de Macri, de Stornelli y de 12 mil millonarios”.

Después tiró más nafta al fuego. Con un rosario de tweets que Cristina respaldó y recomendó como "imperdibles", dijo esas palabras cargadas de pólvora: "Vamos a escribir la historia lo mismo. Con razones o con sangre".

Después quiso recalcular en chancletas diciendo que había querido decir que alertaba sobre la posibilidad de que hubiera muertos e incidentes callejeros. Pero otra frase redondita y sin ricota, le dio sentido a lo anterior: "Fijate, de qué lado de la mecha, te encontrás".

Sangre, mechas, una verdadera postura explosiva que tampoco tuvo la más mínima crítica de ningún dirigente justicialista. Un lenguaje setentista con la estirpe de "La sangre derramada no será negociada".

Aquella postal criminal de lesa humanidad, que la mayoría de los argentinos, queremos desterrar. Joaquín Morales Solá lo definió así: "Con un tuit desquiciado, Peñafort, amenazó la paz social y destruyó el contrato de 1983 que decía nunca más a la violencia política".

En Clarín Alejandro Borensztein calificó esa postura como "fascista" y fue a los bifes: "Peñafort debería participar de otro torneo: El Lopez Rega de Oro, o El Firmenich de Oro o directamente El Mussolini de Oro".

Waldo Wolff, Álvaro de Lamadrid y Fernando Iglesias, entre otros diputados de Juntos por el Cambio, denunciaron a Peñafort por "incitación a la violencia colectiva, atentado contra la autoridad y amenazas coactivas agravadas contra la Corte Suprema y el procurador general de la Nación".

Y a Patricia Bullrich, le alcanzó un tuit para decir varias verdades: "Convalidar el derramamiento de sangre es brutal. Que lo haga la vicepresidenta es peligroso para la democracia y muestra que este es un paso más para buscar un enemigo imaginario, mientras buscan colonizar la Justicia".

Lo dicho a lo largo de esta columna. Pueden ser el juez K Víctor Violini o Graciana Peñafort. Pero en realidad es Cristina. La que no se cansa de provocar a Alberto. La que lo tiene acorralado.

Juan José Sebreli sobre el coronavirus: "Si la solución no es global, no hay posibilidad alguna"

El filósofo y ensayista argentino Juan José Sebreli reflexionó acerca de las consecuencias políticas, sociales y económicas que vendrán tras la pandemia de Covid-19.

Desde el encierro impuesto por la pandemia de coronavirus, Juan José Sebreli habló con el equipo de Pensándolo bien, programa que se emite por Radio Mitre. En la oportunidad explicó sobre su situación particular y el complejo escenario mundial.

"Me siento encarcelado y prisionero pero la mayor parte de las cosas que más me gusta hacer las hago en mi casa. Leer, escribir, escuchar radio, ver películas y y oír música. Siento mucho no poder callejear, no poder caminar por las calles y sentarme en un café", contó el genial pensador criollo.

En cuanto a la mirada global, Sebreli señaló que "con esa especie de muerte colectiva que es la pandemia, uno puede vivir la experiencia de algo completamente inédito en la historia de la humanidad".

"Las pestes históricas siempre han sido locales. No hay dónde escaparse. Cuando nadie se acuerde del gobierno kirchnerista, esta pandemia va a seguir recordándose", ironizó.

A su juicio, los grandes problemas que afronta la humanidad son globales y, por ende, "no se pueden enfrentar con un estado nacional porque es impotente: pierde siempre".

"Si la solución no es global, no hay posibilidad alguna. Eso es lo que está sucediendo con la pandemia de coronavirus", alertó.

En esa línea, Juan José Sebreli vaticinó que el fin del virus que tiene en vilo al mundo abrirá una encrucijada política y económica entre dos modelos antagónicos.

"La alternativa nacionalista que plantea que hay que cerrarse y hacer frontera porque la enfermedad vino de afuera, y la tendencia de entender que no se puede luchar a nivel nacional. La cura no puede ser nunca el problema de un estado", insistió.

Al mismo tiempo, Sebreli auguró que "nos espera una profunda crisis económica y a la Argentina más que a ningún otro país" debido a que "estos cierres del movimiento económico se traducen en millones de desocupados".

A propósito de la dicotomía planteada entre salud o economía, el filósofo consideró que ambas son escindibles ya que "no se puede tener salud si no funciona la economía en un país y estamos ante un dilema que nos fuerza a elegir entre dos males".

"En Argentina todo es doble. Es una situación de un gobierno bifronte que no existe en el mundo. Antes de la pandemia, iba andando. Pero ahora la cosa se puso muy grave. Todos los días empiezan a salir problemas gravísimos", advirtió a modo de cierre.

Farsantes

La confianza es un tesoro que quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones falsamente caracterizadas para cometer el delito de la confusión.

Un error que puede tener consecuencias severas es sacar conclusiones en medio de una tormenta, en medio de una tempestad. Y en ese lugar nos encontramos. La humanidad, literal, está en medio de una situación inédita. En medio de una pandemia.

Y en esta pandemia hay algunos que practican un juego de apariencias extrañas que, como danza siniestra, con cada cambio de máscara acrecientan un sentimiento de espanto cuando uno acerca los ojos a las ventanas para ver qué colores tiene el cielo de hoy.

Portadores de rostros falsos, asoman desde lugares desconocidos, profetas del odio que anuncian catástrofes, debacles, hecatombes y todo tipo de desgracias para una humanidad encarcelada en sus propias casas. A la privación forzosa de libertad hay que sumarle, para demostración de esclavitud perfecta, un horizonte de caos. Sin dar mayores precisiones de fechas, sino como un estado espiritual indefinido en el tiempo… Y que ya empezó.

¿A quién escuchamos? ¿A quién le damos atención? ¿A aquellos que, sistemáticamente, llevan serpientes dónde se pide un poco de pan para comer? 

La confianza es un gran tesoro porque, entre otras bondades, da sustento al optimismo. Y por eso mismo nos la quieren arrebatar repartiendo mentiras a través de noticias falsas con tenebrosas conclusiones arteramente caracterizadas para cometer el peor de los delitos que es alimentar la confusión.   

En estos momentos es donde hay que buscar faros de luz, mensajeros de paz y de verdad, portadores de esperanza, amigos de esta vida y no de ilusas ficciones, hermanos de una misma fe, con un mismo destino común que surge de este presente tan único como la existencia de cada ser humano que vive en el planeta tierra.

No escuchemos esas voces seductoras, cuidémonos de los falsos profetas.

¡No dejemos que a nuestros hogares los llenen de amargas y estériles mentiras!