Etiqueta: Opinión

Hipócritas casi todos

Cuando colaboré con Lanata para investigar la corrupción kirchnerista, cuando enfrenté a José Luis Gioja en San Juan y a su modelo megaminero en concubinato con Barrick Gold, muchos me felicitaban y alentaban a seguir, pero en secreto.

Lo hacían en secreto, nadie quería hacerlo público porque cuidaban su pequeño y miserable negocio con el Estado. Algunos proveedores o planta permanente, por miedo a represalias económicas, me saludaban a la distancia. Otros, a punto de ser nombrados o a un paso de conseguir un miserable contrato, me decían: "Seguí luchando contra estos delincuentes".

Los más sutiles me decían: "Somos muchos los que te apoyamos silenciosamente". ¿Qué estupidez hipócrita y cobarde es esa?, ¿cómo se puede apoyar a alguien "silenciosamente"? ¿Se dan cuenta que somos una nación de infelices?, ¿de ovejas adiestradas para aguantar?, ¿de hipócritas casi todos?

Ya no tengo dudas: Somos un país de reventados, de pichiciegos, de argentinos por nada. ¿No sienten lástima de lo que hicieron con nosotros? ¿Piensan dejar que sus vidas sean reducidas a la vivencia de un gusano?

Qué caterva de condenados sumisos somos, ¿no? Creo que hemos acopiado estúpidos por el campeonato. A propósito, si se hiciera el Mundial de Boludos, nosotros nos traemos la copa todos los años. En Argentina somos todos parte de una legión de boludos.

Estoy desesperanzado como argentino, como peruano, como latinoamericano.

Gracias, Hugo Guerrero Marthineitz.

Alfredo Leuco: "Más que un Arroyo de corrupción"

Un arroyo, en las sierras de mi querida provincia de Córdoba, es un cauce pequeño de agua cristalina.

Arroyo, por estas horas, es el apellido del responsable de un caudaloso y nauseabundo río de corrupción en la compra con sobre precios de oro de alimentos que ya arrastró a 15 funcionarios.

Y digo que Daniel Arroyo es responsable no solamente porque es el Ministro. Después la justicia se encargará de establecer si también es culpable del robo de más de 300 millones de pesos en una sola mega compra.

Arroyo fue el que designó a Gonzalo Calvo en un cargo donde se necesita la mayor honradez y eficiencia. Y Calvo hace apenas un año, fue despedido por Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown, por sospechas de haber cobrado una coima.

La justicia no lo pudo probar pero una cámara oculta lo mostró quejándose porque no le habían cumplido con el trato delictivo.

En mi programa de TN, Patricia Bullrich reveló que varias de las empresas que fueron invitadas a vender sus productos alimenticios, tienen su sede en Almirante Brown. Qué casualidad tan casual.

Arroyo ya conocía a Calvo. Trabajaron juntos en el ministerio cuando lo encabezaba Alicia Kirchner.

Lo mismo pasa con otra funcionaria que está bajo la lupa llamada Cecilia María Lavot. Es la encargada de compras de suministros y dirigente de la agrupación Kolina encabezada por la tía Alicia, actual gobernadora de Santa Cruz, la tierra prometida.

Alicia Kirchner se quiso lavar las manos sin alcohol en gel y en un comunicado aclaró que “Calvo trabajó solo unos meses conmigo. El venía de la gestión anterior de Nélida Doga”.

De paso digamos que entre los 15 a los que le sacaron tarjeta roja está Carlos Montaña, amigo de Sergio Berni y uno de los vice presidentes de Independiente y ligado a Hugo Moyano, el dirigente inmenso y ejemplar.

Arroyo fue el que balbuceó frente a las cámaras explicaciones infantiles: “Les pedimos descuento, pero los proveedores se plantaron”.

El propio presidente Alberto Fernández defendió al ministro diciendo que le preocupaba la “cartelización de los empresarios” que ni siquiera en situaciones de grave emergencia eran capaces de aflojar con su codicia.

El presidente debería denunciar ante la justicia todo este chanchullo repugnante. El abogado del estado, Carlos Zannini debería denunciar a Daniel Arroyo y todos los funcionarios implicados y, por supuesto, también a los empresarios cartelizados.

Los más notables nombres que aparecen aquí son Víctor Lusardi y Osvaldo Assisa.

Dos intermediarios y proveedores históricos del estado que hicieron negocios con todos los gobiernos. Pero hay que investigar si hubo cartelización y la utilización de varias empresas fantasmas que pertenecen a la misma persona y que tenían el mismo domicilio.

Yo escuché a Víctor Fera y su denuncia me sonó como un alarido. Es un empresario de muchos años del supermercadismo mayorista que simpatiza con el peronismo y con este gobierno.

Sin embargo no tuvo pelos en la lengua para decir: “Aquí no hubo error, aquí se pagaron las coimas de siempre, de toda la vida en la Argentina”.

El gobierno no hizo ninguna denuncia. Pero Sergio Rodríguez, desde la Procuraduría de Investigaciones Administrativas ya tomó el caso por la acusación que hizo la abogada Silvina Martínez.

Los delitos son malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario y fraude a la administración”.

Suponemos que hoy mismo el fiscal va a citar a Daniel Arroyo y a por lo menos dos empresarios: Víctor Lusardi, el que vendió los productos con sobreprecios y a Víctor Fera, el que denunció este mecanismo perverso.

Arroyo no frenó esta operación ni siquiera ante dos claras advertencias de la Sigen. La Sindicatura General de la Nación les advirtió por escrito que estaban pagando mucho más.

Primero observaron la compra de aceite y después la de azúcar. Pero Gonzalo Calvo, insistió. Gambeteó las alertas de la Sigen y avanzó lo mismo con esas compras con el argumento de la emergencia alimentaria por la pandemia.

Arroyo no podía mantenerse al margen de una compra de esta magnitud. No se adquieren todos los días productos por 737 millones de pesos.

El presidente Fernández hace poco caracterizó a empresarios como miserables. Ayer Diego Cabot en estos micrófonos dijo que “no hay nada más miserable” que un funcionario que le roba el dinero para la comida a los pobres.

Mucho más todavía en esta situación tan grave. Y mucho más aún, escudándose en los decretos de excepción que se le dieron al gobierno para hacer más rápido las cosas. Pero eso no es un cheque en blanco para que puedan robar o estafar.

Un párrafo aparte para Diego Cabot y en el para todos los colegas independientes que investigan a fondo pese a los ataques y persecuciones a los que son sometidos. Diego es el periodista que hizo la denuncia más grave de la historia argentina.

Su riguroso trabajo destapó la olla podrida y millonaria de los cuadernos de Centeno. Las coimas de la obra pública que enriquecieron a la familia Kirchner y a su secretario Daniel Muñoz, entre otros.

En esta ocasión también fue el que iluminó este negociado oscuro y despreciable. En las redes lo insultaron de arriba abajo. Los fanáticos del cristinismo que odian al periodismo, tal como les enseñó su jefa, lo acusaban de gorila, golpista, oligarca.

Pero lo cierto es que gracias a su trabajo, este gobierno se va a ahorrar 300 millones de pesos. Alberto debería agradecer el trabajo de Cabot y de los periodistas independientes.

Porque fueron las cámaras de TN y los móviles de radio Mitre los que denunciaron las colas criminales a las que sometieron a los jubilados frente a los bancos aquel viernes negro.

Eso le permitió al presidente frenar de golpe, dar un volantazo y programar de otra manera los pagos.

Si Fernández hubiera estado mirando los canales K o escuchando las radios militantes, no se hubiera enterado nunca y esa situación peligrosa hubiera terminado con una tragedia y tal vez con varios adultos mayores muertos.

En ningún caso se pronunció ninguno de los dirigentes peronistas. Ninguno advirtió en voz alta lo que estaba ocurriendo y ninguno criticó o repudio lo que había pasado.

Los integrantes de la mesa contra el hambre, también se quedaron mudos y brillaron por su ausencia en el escenario público. Nadie dijo nada. Solo el periodismo independiente y los políticos opositores.

Ni en el caso de las colas rumbo al matadero, ni en esta estafa en la compra de alimentos. El que sí saltó como leche hervida fue Juan Grabois. Es un, chavista K y francisquista en la corte de Alberto.

Frente al escándalo por la compra de alimentos con sobreprecios por parte de Daniel Arroyo, disparó con munición gruesa: “Hay que fusilar al que hizo esto.”

Aunque aclaró que lo decía metafóricamente. Pero arremetió, agresivo y explosivo: “Algún h de p… compró fideos al triple de lo que valen y de la peor calidad. Es una estafa a los pobres. Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Confío en que Alberto va a ponerle los puntos al responsable”.

Se refería a que los fideos, el aceite y el resto de los productos eran marca Cuchuflito o Pindonga, como diría Cristina. Y los precios más bajos eran los de primer nivel.

Después, Grabois dijo que no le alcanzaba con los retos y que quería que rodaran cabezas para que los responsables no quedaran impunes.

Y finalmente felicitó a Alberto por haber echado a Calvo con el siguiente tweet: “el que las hace las paga. Sea corrupto o irresponsable. Hay que combatirlos porque atacan el bienestar general”.

Grabois también suele fustigar a los periodistas que no se callan. Esta vez él se enteró de lo que repudia con tanta vehemencia por el trabajo de un periodista. Y de un diario que él atribuye a la ideología de la oligarquía ganadera y los grupos concentrados.

La lección que este cuarto gobierno kirchnerista debe sacar, es que no se puede ahogar ni en un vaso de agua ni en un arroyo.

Que si de verdad Alberto Fernández quiere que se termine el país de los vivos, recuerde ese dicho popular de que el vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo.

Quien quiera oír que oiga. Y que de una vez por todas se acabe el país de los ladrones y los golpistas. Esos sí, que son los peores virus.

Ahogarse en un arroyo.

Marcelo Arancibia: Activaron las bombas virósicas

En su nota de opinión, Marcelo Arancibia analiza el caos sucedido este viernes en la puerta de los bancos, donde los jubilados y jubiladas fueron víctimas de la improvisación. Estado, gobierno y goles en contra.

Cuando nos dice: "El Estado nos cuida" o "agrandar el Estado es ampliar los derechos", en realidad no nos dicen nada, pues son frases vacías cuando el Gobierno, por segunda vez en menos de una semana, por incapacidad o negligencia ha empujado a los más vulnerables de la sociedad hacia el abismo, provocando el incumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio por parte de millones de jubilados y personas menesterosas (pobres), exponiendo a miles de argentinos al posible contagio del coronavirus en las próximas dos semanas.

La película española El Hoyo pareciera estar ambientada en Argentina. El Estado se financia de los Bancos, y los bancos de sus cautivos clientes, y los clientes como prisioneros en el nivel 300 se abalanzan sobre las sobras de un país destrozado, desigual, corrupto, sin educación y salud pública, y sin la tecnología adecuada para que el simple hecho del cobro de jubilaciones, pensiones y subsidios sociales no se conviertan en "caza bobos", trampas mortales que hoy innecesariamente fueron activadas por funcionarios de cuya aptitud y responsabilidad frente a la crisis sanitaria es legítimo cuestionar, pues se han convertido en un problema en sí, para los propios habitantes de este País, y de esta Provincia de San Juan.

La frustrante sensación que nos deja la jornada, que todo el esfuerzo hecho desde el 20 de marzo, por cumplir con la cuarentena y así evitar que la curva del contagio desborde el sistema sanitario en los próximos días, fue en vano. En una semana donde ya asoma en el horizonte la ola del tsunami de la crisis económica.

El Loco Hugo Orlando Gatti cuenta que el legendario Toto Lorenzo sólo les pedía a los arqueros de los equipos de fútbol que dirigía una cosa: "Que las pelotas que iban afuera, no la metieran dentro del arco".

Así de simple y así de sencillo, a los funcionarios sólo les pedimos que no nos hagan goles en contra.

Marcelo Arancibia, dirigente político, abogado y ciudadano comprometido con el medio ambiente y la justicia.

Peligro: Alberto endiosa a Moyano

El columna de opinión de Alfredo Leuco donde analiza la visita del Presidente Fernández al gremialista mafioso Hugo Moyano.

Parte diario: 1.054 contagiados, 28 muertos, 248 recuperados. Como periodista trato de tener una actitud responsable y prudente frente al combate contra la pandemia. Hay que acatar lo que las autoridades recomiendan, asesorados por los mejores científicos.

Pero eso no significa que los periodistas debamos callarnos ni mirar para otro lado cuando el Presidente comete alguna barbaridad o desmesura. Unificar nuestras acciones para derrotar al coronavirus, es lo que se debe hacer. Y lo estamos haciendo en esta radio y en este programa.

Pero Alberto, tal vez emborrachado de popularidad según dicen las encuestas, cree que puede hacer y decir cualquier cosa. Hace un par de horas acaba de cometer un error gigantesco. Y estoy seguro que más temprano que tarde, lo va a lamentar.

En el acto político de traspaso del sanatorio de Hugo Moyano, el presidente de la Nación dijo, muy suelto de cuerpo que el líder camionero es "inmenso" y es "un dirigente gremial ejemplar". Como si esto fuera poco, se dirigió a sus hijos y los instó a "no ceder" y a que sigan ese camino y que tomen la posta, cosa que Pablo sobre todo, ya hizo con toda contundencia.

Alberto, no conforme con esos elogios insólitos dijo que a Moyano "los empresarios no lo quieren porque cuida a los suyos, a los trabajadores. Porque Hugo pide de todo, pero para los trabajadores y no para él".

Fue muy temerario Alberto Fernández. Nadie se atrevió a elogiar tanto a Moyano que está entre las tres personas de mayor imagen negativa de la Argentina y es un oligarca sindical enriquecido que vive como un millonario. Es uno de los que mayor capacidad de daño tiene y lo ejerce cada vez que puede con actitudes y acciones patoteras y amenazantes.

Alberto no puede indultar a Cristina porque ahora es su socia. Alberto no puede ahora levantarle un monumento a Moyano, solo porque cedió su sanatorio para que las camas sean utilizadas en la emergencia sanitaria.

Las pandemias producen muchos cambios culturales, pero no borran los expedientes judiciales ni convierten en inocentes a los que son culpables. Cristina es el ejemplo más claro. Pero Moyano le sigue de cerca. Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.

Hay tanto delegado de base, obrero y combativo pero honrado y democrático que colocar a Moyano en un altar es una metida de pata de la que se va a acordar toda su vida. Nadie obligó a Alberto a sobreactuar. Podría haber agradecido el gesto de Moyano y listo. Algo formal y sanseacabó.

Pero Alberto está cebado con el apoyo que cree tener de la sociedad. No registra que parte de ese apoyo es al solo efecto de que lidere la batalla contra el virus y nada más. Es una falta de respeto utilizar esta situación para llevar agua para el molino de la política o para intentar blanquear a personas absolutamente anti democráticas y nada transparentes.

A la salida del sanatorio, Alberto se fue manejando su propio auto pero no hizo declaraciones. Moyano se acercó al periodista de TN y con una sonrisa irónica, después de mirar el logo del canal, dijo dos veces: "Saludos a Leuco, saludos a Leuco".

¿Por qué lo hizo? Porque anoche en mi programa de la tele, el doctor Carlos Claa hizo un informe especial respecto de todas las irregularidades que hay en el sanatorio y sobre la causa que está en la justicia. Le cuento rápidamente. La obra social de camioneros compró ese edificio maravilloso en pleno Caballito, a pasos de Acoyte y José María Moreno. Lo compró muy barato en una quiebra.

Pagó 10,5 millones de pesos a fines del 2009. Hasta ahí, todo correcto. Pero tres años después, el sindicato de Moyano le compra ese edificio a la obra social, también de Moyano, en 334 millones de pesos. Todo queda en familia porque la encargada de remodelarlo y ponerlo en valor fue, sin licitación previa, la empresa Aconra SA cuya propietaria es Liliana Zulet, la esposa de Hugo Moyano.

Graciela Ocaña presentó una denuncia por la sospecha de un pase de manos, de un blanqueo o lavado de dinero porque ese mecanismo lo suelen utilizar para todas las compras del poderoso gremio.

Cero licitación, cero transparencia y siempre lo realiza una empresa propiedad de la Liliana Zulet. Qué casualidad tan casual. El sanatorio nunca fue habilitado porque tiene que cumplir con reglas muy estrictas vinculadas a la actividad. Moyano fue imputado por esta causa que en principio llevó el doctor Claudio Bonadi.

Cuando falleció, el expediente pasó al juzgado de Martinez di Giorgi. No sabemos si ahora va a dormir el sueño de los justos en los cajones de tribunales. Pero es muy probable. Esto fue lo que contamos en TN. Parece que a Moyano no le gustó y por eso me envió ese saludo tan cariñoso que por supuesto le retribuyo: Saludos don Hugo.

Un cronista le preguntó porque no estaba habilitado el sanatorio y Moyano mintió: "No sé, pregúntenle al gobierno de la Ciudad". ¿Cuál es la verdad? El sanatorio está habilitado desde el 18 de marzo en forma provisoria mientras dure la lucha contra la pandemia. Hay razones de fuerza mayor y 330 camas vienen muy bien para combatir semejante drama.

Si habilitan hoteles comunes o clubes, ¿cómo no iban a autorizar que funcionara el sanatorio de Moyano? Fue habilitado en carácter excepcional mientras dure la emergencia sanitaria. Una vez que termine este problema, el expediente volverá a su situación anterior. Esta resolución fue firmada por cuatro funcionarios de la Ciudad.

El propio Moyano contó que la gestión inicial fue del propio gobernador Axel Kicillof que cuando vió el sanatorio dijo "Esto es como encontrar agua en el desierto". Alberto también quedó maravillado con el nivel del Sanatorio. Dijo que no creía que hubiera muchos de semejante excelencia. Se ve que Alberto, sale poco. Pero, en fin, ese no es el problema.

Alberto aprovechó para bajar línea cristinista en esa ocasión. Primero reveló que él había nacido en ese sanatorio cuando se llamaba Antártida y al final miró a Moyano y su familia y les dijo: “Prometí que íbamos a volver mejores y volvimos mejores. Volviste mejor, Hugo. Gracias”.

Fue indignante. Mirar para otro lado frente a personajes nefastos está muy mal. Pero llenarlo de elogios y bendecirlos como paradigmas del sindicalismo que este país necesita es Too Much, diría Cristina.

Mientras una parte de la población pide austeridad y recortes a los sueldos y las prebendas de los funcionarios, Alberto aprovechó para retrucar ese planteo y dijo que el “problema de Argentina no son los políticos ni los sindicalistas. El problema son los que especulan”. En eso coincido. El problema no son los políticos ni los sindicalistas honrados.

Uno de los graves problemas son los políticos y los sindicalistas millonarios, antidemocráticas que se enriquecieron robando el dinero del pueblo. No se Alberto conoce a alguien que haya cometido esos delitos de lesa indignidad.

Después quiso bajar línea cultural y social. Dijo que el éxito no es ganar plata. Porque el bichito del virus los hizo perder fortuna. "¿Para que les sirvió acumular tanta plata?", se preguntó. Acumular plata, dijo. No estoy seguro, pero creo que hablaba de los Kirchner. ¿De qué les sirvió a Néstor y Cristina robar montañas de dinero?, me pregunto yo.

Moyano como siempre, después se quiso victimizar diciendo que no pueden creer que sea bueno porque es "morocho, feucho y laburante". Y eso no es cierto. Lo que produce rechazo es su autoritarismo que suele bloquear empresas para lograr sus objetivos, la prepotencia permanente y el hecho de que viva como un magnate y no como un laburante.

El día que este país obligue a los dirigentes sindicales a presentar su declaración jurada de bienes, tal vez esto cambien alguna vez. Hace poco, Moyano dijo que "los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir".

Lo que no aclaró Moyano es quien los va a juzgar y quienes son los periodistas que tienen que pagar. Por cuales notas van a tener que pagar ni cuál va a ser el castigo que les vá a imponer. Porque se supone que el será el juez supremo y el determinará y ejecutará el castigo.

La justicia y la democracia ya le dijeron claramente que sus deseos y denuncias son una atentado a la libertad de prensa y un intento de censurar al periodismo independiente. La Cámara Federal rechazó el pedido de Moyano de investigar las fuentes de varios periodistas, entre los cuales estaba quien les habla.

Moyano no puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.

Pero para Alberto Fernández, Hugo Moyano es un "inmenso y ejemplar dirigente sindical". Que Dios y la patria se lo demanden.

¿Qué les pasa, imbéciles?, a cualquiera de nosotros podría pasarnos

Las redes sociales y algunos medios locales salieron a escrachar a la chica que se convirtió en la primera contagiada de San Juan con el Covid-19. Me pregunto qué les pasa a las personas. ¿No se dieron cuenta que a cualquiera de nosotros podría sucedernos lo mismo?

No voy a dar su apellido, aunque ya todos los saben. Ni bien el Gobernador Uñac anunció que había un "primer caso de contagio de coronavirus" en San Juan, apareció en redes y medios de comunicación una legión de imbéciles atolondrados escrachando a una pobre mujer de 29 años que viajó a Europa a especializarse.

Es médica, y tuvo la mala suerte de contagiarse: ¿van a salir a cazar a una persona por eso?

¿Estamos tan mal de la cabeza los argentinos y argentinas? Sí, estamos así de mal. Espantosamente mal.

Según contó en una nota el sitio Estación Claridad, "tras conocerse el primer caso positivo de coronavirus en San Juan, la joven portadora del virus llamó a la línea de emergencias 911 para denunciar que estaba siendo víctima de amenazas de muerte".

La peor reacción ha sido en las redes sociales, donde las personas insultaban y masacraban a esta joven sanjuanina por el solo hecho de haberse contagiado un virus que es pandemia.

Ha sido tan grande la persecución a esa pobre muchacha que hasta tuvo que cerrar su cuenta de Facebook e Instagram. ¿Qué clase de sociedad somos?, ¿la que está dispuesta a apedrear al enfermo, descartarlo, condenarlo al ostracismo y eliminarlo por el solo hecho de haber enfermado?

Por su parte, Diario Móvil hizo su aporte morbo y publicó una foto de la mujer, para que todo San Juan la ubique y salga a señalarla. Para que vayan a su casa a buscarla. Tampoco me extraña que el psiquiatra Miguel García y sus socios, propietarios de Diario Móvil, hayan escrachado con virulencia a la pobre chica, hayan expuesto su foto y luego la terminaran bajando para poner otra. Es el estilo amarillo que utilizan, haciéndoles creer a sus incautos lectores que hacen periodismo.

La captura de Diario Móvil que circuló en WhatsApp. Luego quitaron la foto de la chica pero ya era tarde, el daño está hecho.

Señores de los medios, revisen bien su vocación. Analicen si realmente están dispuestos a ponerse a la altura de una pandemia mundial. No actúen como hijos de puta por favor, suspendan su cuota de maldad por unos meses. Disimulen el veneno pestilente que corre por sus venas. ¿Se dieron cuenta que son nefastos?

¿Saben qué?: la joven médica que este sábado se convirtió en el primer caso de coronavirus en San Juan estaba en el exterior especializándose para ser mejor profesional. Hizo una residencia en Alemania y también estuvo en Francia, Holanda y República Checa. ¿Cuál es la falta que cometió?, ¿qué derecho tienen a insultarla como la insultaron? ¿Y ustedes qué están haciendo con sus miserables vidas?

No hay caso, no tenemos arreglo, este país está plagado de fascistas camuflados, de intolerantes enfermos y de cobardes muertos de miedo.

En su novela La peste, el escritor Albert Camus dijo que "las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En situaciones de crisis sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez e irracionalidad".

En su obra, Camus piensa que el mal y la indiferencia son más abundantes que las buenas acciones. El hombre no es malo por naturaleza, pero su conocimiento de las cosas es deficiente. Sus actos más nefandos proceden de la ignorancia. Éste es el caso, lo vivimos el sábado por la noche todos los sanjuaninos y sanjuaninas.

Ha pasado el tiempo y todavía no aprendimos nada.

Así nos va.

La caída de los grandes diarios y el ocaso del periodismo

Este pequeño anuncio en tapa de diario Clarín, publicado en abril de 2018, muestra una sola cosa: la caída estrepitosa de los grandes periódicos.

Sucede también con los canales de televisión y con las radios en formato analógico.

Estas empresas monstruosas ya no pueden sostener sus formidables estructuras. No saben cómo recortar gastos en un mundo cada vez más escaso y menos rentable. Tampoco saben cómo arreglárselas para pagar sueldos al personal cada mes.

Redacciones enormes, locales ostentosos y utilización de insumos irrecuperables. Están convirtiéndose en chatarra, en desecho de una civilización que terminará por darles la espalda para arrojarlos a la basura.

Fíjense sino: Clarín, el diario más poderoso de Argentina durante décadas, celebra que en 1 año logró 100.000 suscripciones. Es decir, gente que paga un importe mensual para acceder a toda la información del revulsivo periódico.

Miren bien los números. En un país de 44.000.000 de habitantes, durante todo un año, apenas lograron 100.000 suscriptores. Es sólo el 0,25% de los ciudadanos interesados en leer lo que escribe Clarín.

¿Se dan cuenta? Esto también es parte del Neodecadentismo Irreversible. La gente ya no le cree al periodismo, el cual pasó a ser un oficio más.

Nueva definición de Periodismo. Anoten, y recuerden que la autoría de esta definición se le deberá acreditar a este humilde servidor que hoy escribe esta rudimentaria nota.

Mi definición de Periodismo: Oficio interesado más en buscar la rentabilidad que en encontrar la verdad de los hechos.

Una pena.

#QuedateEnCasa o el poder de la familia

La más antigua institución que existe en el mundo, la familia, es puesta en un pedestal por tener el secreto para frenar un virus que amenaza con destruir todo.

Una de las medidas más significativas para la vida de toda la sociedad argentina desde la guerra de Malvinas a esta fecha, considero yo, es este "aislamiento social, preventivo y obligatorio" por disposición del Gobierno Nacional según decreto Nº 297/2020.

Seguramente se recordará al coronavirus para siempre en nuestra historia como un hito para identificar un antes y un después. Por ahora, estamos en el mientras y no es poca cosa poder contarlo.

Desde las redes sociales se acompañan las medidas tomadas por el presidente Fernández y se está insistiendo en que la mejor defensa para este temible virus que puso en jaque a todo el planeta es quedarse en casa. De manera forzada en muchos casos, la atención se tuvo que concentrar en aquellos que conviven en ese ámbito de intimidad imprescindible.

Como un eco que viene de lejos fue apareciendo con fuerza esa frase que escuchábamos de niños: La familia es la célula básica de la sociedad. La más antigua institución que existe en el mundo, la familia, es puesta en un pedestal por tener el secreto para frenar un virus que amenaza, como si fuese un hechizo, con destruir todo. 

¿Y cuál es ese secreto? Pues, el amor, así con mayúsculas, esa maravillosa fuerza imposible de doblegar que, como una brisa, sopla los sentidos hasta llegar a convertirse en la razón de ser de nuestra existencia. Y a pesar de los fracasos, las carencias, limitaciones o cualquier otro factor de amenaza, la familia, aunque esté en una aparente minoría,  seguirá siendo el factor determinante de la sociedad.

El ser humano tiende a la felicidad y en ese camino, el destino decisivo que pergeña es su familia. Podríamos decir, entonces, que el hombre es un ser familiar por naturaleza.

Hemos nacidos para ser felices. ¡Hemos nacidos para vivir en familia!

Alfredo Leuco: El virus del autoritarismo

En sus 100 días como presidente, Alberto Fernández tuvo y tiene que enfrentar a tres enemigos muy poderosos: la deuda, la pandemia y Cristina.

En esas tres batallas homéricas se define el futuro de todos los argentinos y el futuro político del jefe de estado. Si Alberto logra superar, aunque sea mínimamente, a estas tres terribles acechanzas, es probable que su gobierno empiece a gobernar.

Aquí aplica muy bien eso de que lo que no te mata, te fortalece. Si la colosal deuda, la pandemia criminal y el virus autoritario y feudal de Cristina, no lo noquean en los primeros rounds, Alberto podrá sentirse victorioso. No es nada fácil. Por el contrario, son batallas de una complejidad pocas veces vista. El mundo económico también se hunde y eso, seguramente, hará que esta Argentina en el fondo del mar despierte algún tipo de lástima o comprensión por parte de los acreedores. La peste traicionera comete crímenes de lesa humanidad planetaria pero, como otras pandemias, más temprano que tarde, agotará ese veneno que tiene coronita.

Lo que parece un obstáculo insuperable es Cristina. Ella sí, que como buena peronista, es incorregible. La deuda y el coronavirus le hacen la vida difícil a Alberto. Pero Cristina le hace la vida imposible.

De arranque, Cristina se apropió de todos los lugares claves del estado pero ella y su banda no se hacen cargo de ninguno de los dos dramas más graves que sufre este país: la deuda y la pandemia. Sus soldados están estratégicamente atrincherados en donde puedan manejar montañas de dinero, impulsar la venganza y la propaganda y sobre todo, garantizar a impunidad de Cristina, su familia y el cártel de los pingüinos. Si se mira con atención, podrá verse que casi no hay cristinistas dedicados a atajar los crueles penales de la deuda o del virus. Ellos miran de afuera. Dejan que Alberto se desgaste con su gente. Que pague todos los costos políticos y que Cristina siga invicta.

Alberto no puede decir nada porque el capital político mayoritario, es decir los votos, en su mayoría son de ella. Pero quien sepa mirar, se dará cuenta de sus gestos que demuestran lo insoportable que es gobernar con el feroz fuego amigo que le disparan tanto la vice presidenta como la tropa de fanáticos que la rodea.

Los cristinistas no dejan pasar una para boicotear o sabotear a Alberto. Cristina manda a los gurkas para que hagan el trabajo sucio. Pero en algunas oportunidades no puede con su genio y utiliza sus propias palabras como puñales por la espalda.

Apenas asumieron, mientras estaban festejando en la Plaza de Mayo, Cristina tomó el micrófono y le hizo una advertencia, casi una amenaza: "no se preocupe por las tapas de diario" y le ordenó que "se preocupe por llegar al corazón de los argentinos", dado que "ellos siempre van a estar con usted".

Cuando el presidente abrió con su discurso las sesiones ordinarias en el Congreso, Cristina mostró varios gestos de disgusto, mientras abanicaba sus calores y antes de llegar al recinto hizo una actuación antológica frente a las cámaras de la televisión. No se pudo escuchar demasiado, pero la lectura de labios y de gestos ayudaron a comprender la magnitud del reto: "Esto se acabó. No va más", le espetó Cristina con cara avinagrada. Pero el gesto que hay que observar en ese video imperdible, es el de Alberto. La mira con espanto y disgusto y se queda callado como reconociendo que una respuesta destemplada sería un remedio peor que la enfermedad. Se tuvo que tragar semejante sapo en vivo y en directo. Después, algún albertista negó que esto haya sido así. Sanatearon que fue un tema de que se terminaba el protocolo de la firma de libros. No se lo creyó nadie.

Con el tema de los ex funcionarios delincuentes que están presos por robarle los dineros al pueblo, los tiros vinieron de parte de los que hablan cuando Cristina se los ordena. Bastó que Alberto hiciera una diferencia, cuando planteó que “no hay presos políticos. Son detenciones arbitrarias”. Eso fue suficiente para que una andanada de militantes de Cristina le salieran al cruce planteando lo contrario. Incluso su propio ministro del interior, Wado de Pedro. Por supuesto que Julio de Vido fue el más agresivo y contundente en la defensa de Amado Boudou, Milagro Sala, entre otros. A José López no lo defendió. Por el contrario lo acusó de ser macrista y traidor. López fue su mano derecha y dijo que los 9 millones de dólares que había intentado esconder en un convento se lo había llevado un secretario de Cristina. Tal vez por eso, ella dijo que llegó a odiar a López. Y él contestó que temía por su vida porque Cristina "era muy vengativa". Por su parte, Oscar Parrilli, quien funciona como un mayordomo de Cristina, también salió a pedir por la libertad de los presos políticos. Todos contra Alberto.

Después de un discurso conciliador de Alberto donde planteó que aspiraba a terminar con la grieta y buscar consensos con la oposición, Cristina salió fuerte contra Macri. En Cuba, hizo una alusión absolutamente discriminatoria contra los calabreses asociando esa condición a la mafia. Habló de los ancestros italianos del ex presidente y su "componente mafioso". Cristina fue denunciada ante la Oficina Anticorrupción “por su agravio racista”. Achile Variatti el vice ministro del interior, del Partido Demócrata de centro izquierda, se manifestó indignado "por este horroroso e insoportable agravio racista" y Nicola Morra, el presidente de la Comisión Anti Mafia y otros dirigentes expresaron su fuerte condena a esos dichos y le exigieron "formales disculpas".

Abochornado y con vergüenza ajena, Alberto Fernández respondió recibiendo al embajador italiano y agradeciendo el extraordinario aporte de esa colectividad a la Argentina.
¿Y Cristina? Bien gracias. No pidió disculpas ni se retractó. Mantuvo tozudamente sus palabras y le produjo otro daño a las relaciones internacionales de Alberto. Al decir verdad, Cristina debe estar batiendo un record: debe ser la mujer que jamás pidió perdón por nada, ni reconoció un error. Es un signo de altanería y soberbia creer que uno es perfecto. Los italianos merecían un pedido de perdón. Pero eso es mucho pedirle a Cristina.

Con lo del Fondo Monetario pasó algo similar. Alberto hablaba de negociaciones firmes pero racionales con el Fondo. Se manejaba con respeto de la mano del Papa, Joseph Stiglitz y Martín Guzmán para intentar llegar a un acuerdo beneficioso para la Argentina. Y Cristina salió con los tapones de punta para marcarle la agenda y el territorio a Alberto y de paso dinamitar esas buenas relaciones. También desde Cuba (su segunda patria), Cristina reclamó una quita sustancial de la deuda y el Fondo le contestó a través de su vocero que esa posibilidad no estaba contemplada por el estatuto”. Cristina redobló la apuesta y retrucó que el reglamento también “prohíbe que se den préstamos para permitir la fuga de dinero y sin embargo lo hicieron”. Provocativa finalizó su tuit asegurando que “los argentinos y argentinas sabemos leer”. Dejó en offside a Alberto que no tuvo más remedio que salir a decir que la observación de Cristina había sido muy pertinente. ¿Qué otra cosa podía decir? ¿Contradecir a su vicepresidente? ¿Reconocer que ella se había mandado por las suyas sin siquiera consultar al presidente de la Nación?

El operativo desgaste de la investidura presidencial y el fuego amigo se potenció con el tema de la atropellada para lograr la libertad de Milagro Sala. Alberto buscó una salida legal y prolija diciendo que la Corte Suprema debería expedirse en un tema tan delicado. Pero Gerardo Morales denunció que Cristina le ordenó al senador Guillermo Snopek que presentara del proyecto de intervención de la justicia jujeña. Y en el senado, otra legisladora hiper cristinista, le dio curso.

Eugenio Zaffaroni y Horacio Verbitsky son, según el gobernador jujeño, los autores ideológicos de la operación “Impunidad para Milagro Sala”. Es más, el gobernador aseguró que el principal es Verbitsky “quién tiene las manos manchadas en sangre porque entregó a sus compañeros durante la dictadura militar en su condición de doble agente”.

Pero la demostración más grande de Cristina se produjo en estos días. Exhibió la impunidad y la autonomía con la que se maneja, en plena hecatombe por el coronavirus y mientras el gobierno ataja penales terribles y recomienda quedarse en su casa. Sin embargo, ella se fue, entre gallos y medianoche a Cuba. Algunos la justifican porque dicen que fue a ver a su hija. Pero lo cierto es que recién al día siguiente la justicia suspendió el juicio por la corrupción en la obra pública de Santa Cruz donde ella debía comparecer.

Qué pasó? ¿Cristina es adivina? ¿Tiene la bola de cristal y se enteró que al otro día iban a suspender el juicio o directamente se fue a Cuba sin que le importe nada como es su costumbre? Ya se lo dijo a los jueces: Ustedes son los que van a tener que responder preguntas. A mi, me va a absolver la historia. Parece que ya la absolvió porque ni siquiera pide autorización para ausentarse del país. Ella es la que reina en la Argentina. La Reina Cristina parece tener un secretario llamado Alberto Fernández.

Los virus de la pandemia y de la deuda son muy difíciles de dominar. Pero el virus del autoritarismo es casi imposible.

Interna del PJ: Uñac doblegó a Gioja y lo dejó fuera de juego

Sergio Uñac ganó con un 70% de los votos en los serían 18 departamentos más los 4 distritos que integran la Ciudad: Desamparados, Trinidad Capital Centro y Concepción). La lista liderada por el actual gobernador triunfó en todas las escuelas, incluso en las de Rawson, el último bastión giojista.

Los hermanos Gioja, en una elección penosa, apenas se quedaron con el 30% de los votos y recibieron el pesto más grande de sus vidas.

El peronismo vernáculo llevaba 20 años sin atravesar por una contienda interna. Este domingo se produjo un enfrentamiento que deja cerrado el capítulo del Clan Gioja y la codicia desmedida que mostraron a lo largo de su derrotero político.

Del padrón de afiliados peronistas de San Juan, que es de 44.000 personas, votó el 40%. El mandato de Uñac al frente del PJ se extenderá por 4 años, tras las modificaciones que se hicieron a la carta orgánica del partido.

Los Gioja perdieron hasta en Rawson, donde ganó la Junta Departamental el candidato de Uñac, Marcos Andino, un joven dirigente que representa la renovación en un distrito que se había convertido en un reducto del peronismo anacrónico y esclerosado.

El presidente del PJ agradeció a la militancia peronista y convocó a todos a trabajar unidos por la provincia y el partido.

Uñac, en tono sobrio, agradeció el voto de los peronistas locales y saludó a la Vicepresidenta primera, Daniela Rodríguez Corzo y al Vicepresidente segundo, Roberto Gattoni, con quienes se mostró acompañado a la hora de ofrecer una conferencia de prensa.

También aseguró que si el sector derrotado no lo llama, él mismo los llamará en las próximas horas.

Una sombra ya pronto serás

Los hermanos Gioja, el reflejo de un final deslucido y penoso.

Hace algunos años, cuando Gioja atravesaba su mejor momento con todo el poder en la mano, este diario publicó una nota que luego fue reflotada en 2019. Allí se explicaba que "ya agotada toda posibilidad de recuperar vitalidad, sus días corren pero no a la suficiente velocidad que la democracia necesita para el recambio generacional y la alternancia".

El artículo se titula: Una sombra ya pronto serás, y puede considerarse un anticipo de lo que este domingo 15 de marzo les sucedió a los hermanos Gioja.

A Gioja le ha quedado poco desde siempre. Porque nunca tuvo grandes ideas que aporten a la construcción de una república. No fue un estadista ni lo será. No llegó a presidente de la Nación pese a sus desmedidas pretensiones que nunca hicieron pie.

Siempre ha trabajado en esa militancia chica y mezquina, de medio pelo. La coyuntura ha sido su brújula y la condena a los pobres a seguir siendo pobres el resultado de sus 12 años como gobernador.

Él y su gabinete multiplicaron a una legión de resignados que ellos mismos sometieron a la eterna espera de que las cosas un día sean mejor.

La historia argentina recogerá de Gioja poco y nada, queda el grotesco final y la sombra; la sombra que ya pronto será.

Así le va.

El silencio es salud

El contra punto que existe entre opinión e idoneidad. El derecho a opinar es también la posibilidad de decir cualquier cosa de cualquier tema en cualquier momento.

El martes 3 de marzo, después de que su equipo disputara un partido de fútbol frente a Chelsea, un prestigioso periodista de la prensa inglesa le preguntó al entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, qué pensaba sobre la situación que vive el mundo con la aparición del coronavirus.

La respuesta del entrenador es digna de un hombre sabio: "Mira, lo que no me gusta en la vida es que para hablar de algo muy serio, la opinión de un entrenador de fútbol sea importante. No lo entiendo, realmente no lo entiendo".

Es uno de los grandes temas en muchos foros de pensamiento. El contra punto que existe entre opinión e idoneidad. El derecho a opinar es también la posibilidad de decir cualquier cosa de cualquier tema en cualquier momento. En familia, con amigos, a nosotros mismos, con desconocidos, esperando en un consultorio, en la carnicería, en un taxi, no importa ni el ámbito, ni la temática.

Hay que divisar un oído que se preste y, sin previa autorización, empezar a esgrimir datos parciales con opiniones recién cazadas de algunos mensajes anónimos recibidos en reiteradas oportunidades en varios grupos o algún dato curioso oído al pasar. Todo mezclado y sin método alguno. Lo único que importa es hablar y decir cosas, emitir sonidos.

Hay un famoso dicho popular que dice: "Todos somos técnicos de fútbol". Que decimos cómo debe jugar un equipo, quién tiene que ser el arquero, cómo se le debe pegar a la pelota, quién tiene que ser el defensor, entre otras cosas.  Y aquí tenemos justamente a un técnico de fútbol invitando a la sensatez.

Estamos frente a un tema muy serio. Un virus que es un millón de veces más pequeño que un milímetro está poniendo en jaque a toda la humanidad dejando al desnudo las limitaciones y precariedades que existen frente a una sociedad que es petulante de lo que tiene pero enormemente ignorante de lo que realmente es necesario.

Frente a esta pandemia, escuchemos a los que saben de lo que saben.