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Impuestos

Impuestos, de imposición.

Im-puestos, "estos gastos mensuales que me son obligatorios".

Im-puestos, "estos gastos mensuales para pagar lo ajeno".

Si el significado de Impuestos, no se configura así en nuestra Conciencia, no nos provocaría algún sentimiento de enajenación, de extrañamiento, cuando los pagamos.

Aún, el no pagarlos, provoca un conflicto, desde el "estado" al propietario, desde el "estado" al usuario de lo público. El concepto que nos asocia el significado que construimos, es: Yo debo pagar por tal y cual uso, porque no soy su dueño, de eso que uso, yo no tengo propiedad. Y, por lo tanto, tengo un sacrificio en mi sentimiento de la "propiedad privada", además de ser "ajeno" a eso que le doy uso.

Aun, el significado de "pagar". Cada uno, "pagamos", principalmente, por lo que no es nuestro. Por lo tanto, pagamos por lo que adquirimos, pagamos por lo que alquilamos...

Este es uno de los conceptos de los ejercicios cotidianos, que nos exponen: qué es, cómo es y cuánto nos pertenece el modo de relacionarnos unos con otros y, unos y otros con los que están encargados "de administrar lo público". Que tienen negado, ignorado, sin consideración, eso de: "Administradores de lo público" y se autodenominan, para ser denominados, por ser considerados: "gobernantes".

Esto, también, nos expone el modo de conformación de nuestra Sociabilidad.

Exposición, sin algún intento de simulación. No es necesario ni el ocultamiento ni el carácter subrepticio, ya que, cada uno, tenemos negado o ignorado el concepto de "Sociabilidad". El concepto de conformación de la Sociedad.

Si la Sociabilidad, tuviese el carácter de una Intersubjetividad, fuerte, inteligente, producida por Sujetos Sociales "conformados", o sea: Individuos con una Subjetividad no vulnerada. Y por lo tanto poseedores de Propiedad Social- esa propiedad que no se privatiza-Entonces: los designados cada cuatro años serían: "Administradores de lo Público".

O sea: en otro modo de Sociabilizarnos.

Eso, que ahora, denominamos “Impuesto”, sería: “Contribución decidida para el cuidado y disfrute de lo nuestro, como la Salud y la Educación Pública, primero. Para la “Tranquilidad”, principalmente en el territorio público.

Sería: “mi parte necesaria, para mantener en uso lo que necesito y tengo en lo público, y por lo tanto lo considero en mis gastos primarios…”

(Claro: considero que cada uno de los habitantes y usuarios puede sostener sus necesidades primarias. Hablo de una nueva Sociabilidad, porque hablo de otro Sistema de Convivencia)

Tranquilidad: conformada por objetos esenciales de la Vida, como: Salud, Relación: con el Otro y con el otro, Trabajo -no en el concepto capitalista- o al menos teniendo esto en disputa. Tiene como sinónimo: Felicidad.

Tranquilidad es el concepto.

Tranquilidad es la esencia de eso que denominamos con el término Felicidad.

Felicidad: un sinónimo; que se relativiza, se frivoliza, se desgasta y confunde, se utiliza. Es objeto de intercambio del mercado. Es un vocablo debilitado en los discursos del poder político.

Breve, sobre la "Propiedad Social":

La “Propiedad Social” nos hace propietarios sin privar la propiedad.

Por lo tanto: entre los propietarios no hay: unos y otros. Entre los propietarios hay sólo “unos” o sólo “otros”.

Descubrimos que esa propiedad no nos divide en Hombres con mayor o menor posibilidad adquisitiva, ni por religiones, ni por ideologías, ni por colores, ni por oficios.

Todo esto reafirma el “Nos” y define el “Nosotros”. Nos fortalece en la propiedad y por lo tanto en su defensa.

La “Propiedad Social”, en el lugar, es: el aire, el agua, el silencio, los pájaros, la flora, la fauna, el paisaje, las calles, la palabra y la diversidad.

La “Propiedad Social”, es la Tranquilidad.

La Tranquilidad es procurada, determinada, armada, conformada por cada uno para habitarla.

Entonces:

La tranquilidad es individual conformada por lo social, que apunto.

Y esto es muy hermoso: lo individual conformado por lo social que no deja de ser social cuando conforma lo individual.

Por eso la Tranquilidad es “Propiedad Social”.

Entonces:

En una Sociedad con una Intersubjetividad fuerte, inteligente, construida desde Subjetividades no-vulneradas, no sería posible construirle sentido al término “Solidaridad”, tampoco al término “Caridad”, “se solidario” sería un pleonasmo porque eso que denominamos Solidaridad conformaría el concepto de Sociedad, definiría a eso que denominamos Sociedad.

Solidaridad sería un objeto, sería un componente del concepto que nos representaría esa Sociedad. Solidaridad conformaría el carácter que tendría la relación de uno con otro, o sea de uno con Otro.

Solidaridad debería ser un término que define a la Sociedad. Y, Caridad un término sin sentido en el territorio público, ya que pertenece al dominio del Dogma.

Entonces: No “Impuestos” ya que no “imposición”.

Los hijos adoptivos de la Liriope en boca de urna "los narcisos"

El mito de Narciso, amor a la imagen de sí mismo.

El mito de Narciso, cuenta que, este era un joven muy bello, hijo de una ninfa llamada Liriope. Un vidente de nombre Tiresias le dijo que su hijo viviría muchos años si nunca veía su propia imagen.

Nemesis, la diosa de la venganza indujo a Narciso, a que se acercara a un arroyo. Narciso se enamora de su imagen reflejada e intenta seducir al hermoso joven sin darse cuenta de que se trata de él mismo hasta que intenta besarlo. Entristecido de dolor, Narciso se suicida con su espada y su cuerpo se convierte en una flor, que se le llamó Narciso.

Pero: los "narcisos" de los que hablo no pueden ver su rostro reflejados en las aguas tranquilas, al menos en mi pueblo, porque a las aguas se las llevan las mineras. Pero cada mañana, seguramente, no entristecidos de dolor sino exultantes de vanidad se darán un beso, en el espejo del baño. Y eso, para no inquietarse ante la intimidante soledad.

Los narcisos, estos que: desde hace mucho tiempo reflejan su imagen, en cualquier reflejo, aun en cualquier consideración de nadie, y que seguramente la vean bella, como lo hacía el hijo de la Liriope. Claro que, estos que, cada cuatro años, brotan a boca de urna, reflejan su obsesión en las primeras páginas de los diarios, en los noticieros de la televisión, y con una excitación más débil, tal vez, cuando los nombran en las radios.

Claro: reflejos calmos y en primera página, por lo menos, ya que ellos son los que gestionan, con la generosidad correspondiente, la bondad de sus sonrisas y de sus gestos. No los aconseja Nemesis, la diosa de la venganza que indujo a Narciso a que se acercara a un arroyo a mirar su imagen.

Estos "narcisos" tienen: un contador, un asesor de la sonrisa, un peluquero, otro que "les afila las uñas", y entre otras muchedumbres de asistentes, los que les cobran las pautas que se encargan de la quietud de las aguas del arroyo para que no se les deforme la imagen. Y tampoco hay algún vidente, como Tiresias que fue el que le dijo a Liriope, que su hijo viviría muchos años si nunca veía su propia imagen.

Bueno... estos narcisos son precavidos, no los conmueve ni les basta una flor. Inauguran su nombre en una plaza, en un barrio, en una calle, en una unión vecinal, en el cordón de una vereda, en un baldío... de día y de noche, son "la volanta", "el titular", "la bajada", "el pie de página".

En mi pueblo, y en todos los pueblos "los narcisos" nos provocan, nos fastidian la higiene de las vigilias, con la estampa de su nombre propio, en cada espacio que cruzamos. Lo hacen escribir a la entrada del pueblo, encima de la toponimia del lugar, lo pintan en carteles con los que envuelven cualquier obrita pública diminuta.

Lo repiten: antes, durante y después de cualquier inauguración. La inauguración es "una muestra", una actuación con aplausos vacíos. Son gestos y ademanes, como el lenguaje de los sordos, que repiten su nombre y apellido.

Su nombre y apellido está impreso en todas las entradas "de donde se entre". Y en todas las salidas "de donde se salga". Y en todos los pasajes "por donde se pase".

Yo vivo en la proximidad de la montaña, y cruzando al cerro la pintura más visible es el nombre y apellido del intendente... ¿tal vez quedó desde la inauguración?...

Aunque, siempre escuché decir que los cerros son anteriores a la fundación del pueblo... y que están ahí desde antes que naciera el hombre más viejo, y este viejo nacimiento, será: desde un tiempo después que se hiciera el Sol.

La democrática democracia está poblada de narcisistas: presidentes, gobernadores, intendentes... y otros tantos, que aman su nombre propio, y que lo exhiben, en exceso... porque suponen que son los dueños del exceso... lo pintan en las paredes... lo vocifera un parlante por las calles... porque necesitan intervenirlas. Eso es: intervenir la mirada y la distracción del transeúnte, intervenir la voluntad de sus votantes.

Su nombre y apellido, escrito en todas partes, tal vez sea un amuleto por la perpetuidad, o una clave al misterio de su identidad.

En el mito del hijo de Liriope, cuando muere nace una flor. Estos narcisos de la contemporaneidad "de la república", en vida, son como el caballo de Atila.

Desconocen "lo público" e ignoran la Propiedad Social. Pintan su nombre propio y, tal vez, concluirá su obsesión cuando titulen una plaza, o sean el nombre de una calle, o del vestuario de un club, o de la sede de alguna ignota unión vecinal, porque ignotos fueron los vecinos.

En las dictaduras, la debilitación de la Subjetividad de los individuos, es por la fuerza y por el terror, en las democráticas democracias es por insistencia y por repetición.

Dice el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche-Pontalis: La noción de "narcisismo" aparece por primera vez en Freud en 1910, para explicar la elección de objeto en los homosexuales; estos se toman a sí mismo como objeto sexual..."

En "Introducción al narcisismo, 1914", Freud, dice: "El término narcisismo procede de la descripción clínica y fue elegido por Paul Näcke en 1899 para designar aquellos casos en los que el individuo toma como objeto sexual su propio cuerpo y lo contempla con agrado, lo acaricia y lo besa hasta llegar a una completa satisfacción.

Llevado a este punto, el narcisismo constituye una perversión que ha acaparado la vida sexual del sujeto, cumpliéndose en ella todas las condiciones que nos ha revelado el estudio general de las perversiones".

Estos narcisos de la contemporaneidad democrática, toman como objetos del deseo, su poder político, y su necesidad de reconocimiento, y desde ahí: su adueñamiento de lo público, su exposición mediática en cada uno de los medios que contratan. La multiplicación-multiplicándose, de su nombre y apellido, y eso les alivia las frustraciones, seguramente.

Puede ser que un día, se levantaran y no pudiesen reflejar su rostro en el espejo, porque algunas ley de la Física se ha vencido, y en medio de la soledad mandaran a escribir: consignas y sentencias, en las paredes... por ejemplo: "Las ideas no se matan", copiada, de aquí cerquita, o tal vez, con un síndrome desconocido de nostalgia, hagan escribir:  "La imaginación al poder"... de aquel Mayo del 68... o, "Pidamos lo imposible"... Y que, convocaran a foros vecinales sobre "la Propiedad Social", en los que ellos participarían...

¡Bueno…! "Pidamos lo imposible"... "Pidamos lo imposible"... de aquel Mayo francés... Si... "Pidamos lo imposible"... de aquel Mayo francés.

La pregunta inherente, o… la pregunta muda

Hecha una vez, la pregunta "por la Vida". No es aislada, ni desapercibida, ni escasa.

Hecha todos los días, la pregunta por la Vida. No es abundante, ni excesiva, ni olvidada. No lo es: por la fugacidad de la Vida. No lo es, porque es la pregunta inherente.

Porque la Vida, es lo que el Sujeto hace con "la acción negadora de lo dado. Porque es "el camino a construir para habitar". Porque el "Hombre" es el Tiempo. Porque el Ser del "Hombre" es el Devenir. Porque el "Presente" es inextenso. Y en cada Instante está la Eternidad.

Y a "la pregunta inherente" puedo responder:

La Vida

- "La Vida es la Vida, y eso es: está poblada con la belleza, toda la belleza está en la Vida.

Y está poblada con dolor".

La Vida

- "La Vida es la Vida, y eso es: está poblada con la Belleza, toda la Belleza está en la Vida.

Y está poblada con dolor".

"Por eso el Hombre tiene la Razón y tiene la posibilidad del Conocimiento. Con el Conocimiento y el uso de la Razón, el Hombre tiene que debilitar el Dolor. Lo que le permitirá visibilizar y sentir la Belleza".

La Vida, la contradicción.

- "La Vida conceptualiza la Contradicción. La Contradicción esencia la Vida.

El Hombre vive en la Contradicción.

Lo Contrario esencia la Existencia del Hombre: Finito-Infinito, Vida-muerte, el Ser que se nos echa encima y nos rechaza.

Por eso, la cotidianidad del Hombre es: superar lo contrario, agudizar las contradicciones cotidianas, las contradicciones de la praxis diaria. Porque lo que busca, inconscientemente, lo que anhela, es: resolver, agudizar, superar lo contrario en lo contrario principal; que deje de ser la contradicción principal: Vida-muerte, Finito-Infinito; que es lo que angustia al Hombre.

Aquí está lo extraordinario en lo ordinario.

Este superar lo contrario, es el Deseo del Hombre, es una conceptualización del Deseo.

Por eso el Deseo es no-realizable.

El Deseo no se puede realizar, porque sería: realizar la Contradicción, superar Lo Contrario".

Y, también puedo responder:

La Vida como Artemis (hermana del dios Apolo)       

- "La Vida tiene lo que no se desvanece ni extingue.

Lo que no se desvanece ni extingue es la muerte.

La Vida tiene lo que no se desvanece ni extingue, porque se desvanece y extingue. Esto es: la Vida tiene la muerte por eso es la Vida".

(inspirado en Heráclito)

Y, entonces: como dice Nietzsche, el "Hombre" es un gran simulador. Ya que permanentemente: simulamos la muerte.

Claro: para poder hacer la vigilia que hacemos, para poder soñar… para poder caminar las calles, poder enamorarnos, poder vagar, poder trabajar. Para poder hacer el mundo Histórico y Hablante que hacemos para Sociabilizarnos.

Los Individuos llevamos a cuesta el doloroso par contradictorio Finito-Infinito. Cargamos con él… y así es que muchos creen fugar de ese “par contradictorio”, para escapar del dolor. Se puede fugar por una Psicosis, o por el dañino camino de la religión.

Ese fugar, es "fugar de la Existencia".

cierto es, que el humano necesita aliviar aquel dolor...

Y en el puto sistema de convivencia que habitamos, donde el "Hombre" es obnubilado por el "pensamiento calculador", que es el único que practica. Inventó el mercado, que hasta le endilgó razón: "La razón del mercado"... la Razón que sólo es humana.

Desde artificios ocultos del poder disponen términos como "destino", que sólo se significa referido a la muerte, y es puesto en el uso cotidiano para reforzar la simulación... invaden lo público con el dogma, con el más dañino de los dogmas, que es el religioso. El mismo que "ilustra" tantas guerras.

La construcción del "Mundo Histórico", es apropiación y enriquecimiento, publicitan que este mundo "es más fuerte que el mundo natural" y el Individuo, se convence del desarraigo... debilita su Subjetividad, y unos son Amos y otros Esclavos, sin que la Dialéctica Hegeliana se explique...

Y, algunos, individuos, de simular la muerte, con los dogmas a cuesta, "pasan" a negar la muerte... los poderosos que son "propietarios del mundo", hacen y venden las armas, levantan sus laboratorios en el desierto del capitalismo y conchaban la inteligencia entrenada en sus escuelas. Invaden territorios, después de haber inventado las fronteras, las banderas, las putas insignias de la división de los "Hombres" por el "Hombre", hacen las guerras y son los dueños de la Vida y de la muerte... claro: no de su muerte, ni tampoco comprenderían mis definiciones de la Vida.

Son los dueños de los Territorios donde matan a los hombres y mujeres, son dueños de los mares por donde navegan en precarias posibilidades los que escapan de la mierda. Son los dueños de las calles, donde hombres y mujeres, cada noche, tienden sus camas de cartón en los umbrales. Ellos pusieron los contenedores de la basura para que los infelices la revuelvan buscando la comida. Son los que tienen del collar al general y al presidente...

Son los que dictan los protocolos de "la paz" y "los convenios convenientes de la guerra".

Nosotros... somos los dueños... de "Una pregunta por la Vida".

Maldito Mercado y Maldita Sobremodernidad

Dice Albert Camus: "El siglo XVII fue el siglo de las matemáticas, el XVIII el de las ciencias físicas y el XIX el de la biología. Nuestro siglo XX es el siglo del miedo. Se me dirá que el miedo no es una ciencia. Pero, en primer lugar, la ciencia es en cierto modo responsable de ese miedo, porque sus últimos avances teóricos la han llevado a negarse a sí misma y porque sus perfeccionamientos prácticos amenazan con destruir la Tierra. Además, si bien el miedo en sí mismo no puede ser considerado una ciencia, no hay duda de que es, sin embargo, una técnica".

Adscribo a lo que dice Camus, y agrego: Desde el siglo XX, los sucesivos son: los siglos del miedo...

Paul Feyerabend, pensador que con mucho entusiasmo estudiamos con mis alumnos, es un Filósofo austriaco, Epistemólogo, que muere luchando sólo contra el cientificismo, proclamando que la Ciencia no debe ser la única reina. Él decía: "No hay ciencias, hay humanidades".

Feyerabend, lucha contra el totalitarismo de la ciencia.

Yo no hablo de Ciencia, sino que prefiero decir: Complejidades de ideas, de necesidades frente a des-velaciones, de Conceptualizaciones, de Miradas distintas del mundo.

Hablo, de: Dominios del conocer o de Territorios del conocer.

Me opongo con mi Pensamiento y mi Voluntad, a todas las ciencias que se excluyen de "las humanidades".

Pero el pensamiento calculador que obnubila al Hombre y que es el único que practica, para darle relevancia a su propuesta de desarraigo, y de vulneración de las Subjetividades, promociona hasta como entretenimiento, consignas, propuestas, novedades de la Ciencia. Por televisión, en programas para niños, en programas para adultos que admiren y que necesiten un "aire de cultos".

Hay canales que sólo hablan de ciencia... "esa bendición que nos ampara", "los científicos no son como los hombres y las mujeres" que no habitan los laboratorios. Una publicidad de mierda para debilitar las Subjetividades.

El sistema de convivencia, permanentemente, "por un lado" con una multiplicidad de artilugios nos provoca amenazas, y "por otro" nos ofrece la adquisición, la compra, el consumo, el uso necesario de "artificios" para enfrentar o aliviar esas amenazas. El dominio más óptimo es el de la salud.

El hombre en la construcción de su mundo histórico y hablante, debido a los conceptos capitalista del conocimiento y del trabajo- entre otros múltiples objetos de destrucción- ha procurado una repleción de artificios. El concepto del hombre como "consumista", en los discursos permanentes del poder político, fortalece la producción de artificios, como un objeto de la De-Subjetualidad de los individuos.

Y, el Individuo ha comprendido: el deber salir del mundo natural para construir el mundo histórico, como un desarraigo de la Naturaleza. Siendo que, el Individuo para construir su Mundo Histórico y Hablante, para sociabilizarse, lo que hace es, sobreponer el mundo animal.

La Escuela Secundaria y la Universidad preparan al individuo sólo como productor de artificios.

No procuran la formación para la belleza, para la seguridad, para la libertad, para la felicidad del individuo.

No procuran la formación para la construcción de un Mundo Mejor.

Esa repleción de artificios y sólo la procuración, vana, de relacionarse con los artificios, lo ahoga, le perturba el proceso de humanización, lo De-Subjetualiza.

El Hombre: se sana, fortalece su Subjetualidad si "vuelve" a la Tierra.

El Hombre se salva de la destrucción como Sujeto si "vuelve" a la Tierra.

A esa Tierra que depende del Hombre que depende de la Tierra.

Y un camino seguro, de regreso, es el Arte y el otro, la Filosofía.

El "Hombre" se salva si vuelve a la Tierra.

Y esto es: si deja de suponer que es posible el desarraigo del Mundo Natural (si "suponer" no es la expresión de una actitud asociada al Instinto, es una idiotez o enajenación por el sistema).

En la construcción de nuestro Mundo Histórico y Hablante, sobreponemos el mundo animal. Pero el "Hombre" conforma el Ambiente y el Ambiente lo conforma.

El "Hombre" conforma la Naturaleza y la Naturaleza lo conforma.

El Ambiente es lo más íntimo que tenemos afuera.

Y aquel "suponer" no se asocia al Instinto.

El Hombre se salva si vuelve a la Tierra. Que es: oposición a la enajenación, a la alienación, a la obnubilación por el “pensamiento calculador”, a la habitación en el dogma, al encierro en eso que llaman “sentido común” …

Volver al “Ejercicio de Aletheia”: de esa especie de cascada de velos deslizándose para que las cosas se manifiesten, se hagan patentes, se revelen. Volver a la construcción de Sentido en su cotidianeidad…

Los artificios son “empapados de poder”, unos más que otros. Hablo de un “poder social”, generado por el capitalismo, por el consumismo. No es el Poder Social que constituye Otroriedad, sino que a esta la debilita porque debilita la Subjetividad.

O sea: los artificios son "empapados de poder", para “útiles” de la enajenación y la esclavitud.

Y otros artificios, que son los Artificios Necesarios, que constituyen poder: el libro, por ejemplo, aun, pueden ser coaptados y convertidos en “artificios de poder” para la enajenación.

Uno de tantos residuos, en la cotidianeidad…

¡Hasta dónde llega el positivismo!  Esencia de este sistema de convivencia en el que estamos…y estaremos. La soberbia, la indiferencia, la exclusión, la debilitación de la Subjetividad, le son inherentes, son fundantes de su muestreo existencial, y el exhibicionismo define a su cotidianeidad. Y donde luce más absurdo y grotesco es en los horarios de la televisión, donde hombres y mujeres “del ambiente artístico” comen en mesas “bien servidas” por sirvientes “bien vestidos”, que cuando les llevan los platos a la mesa recitan el menú en francés o anuncian los bichos que se van a comer, que la mayoría de los voyeurs, desde sus casas, con otros tonos de mantel, nunca habían escuchado nombrar.  Esto es sólo “un detalle” del maldito capitalismo en que vivimos. Y a esa hora, tal vez, haya televisores encendidos, para entretener en los comedores de los infelices que hace este sistema de convivencia, y que les hace hacer cola por un plato de arroz o de fideos, tal vez con algún “hueso blanco” en el plato, para que al menos les manifieste algunas aureolas de grasa, que se combinan…aunque no llenen, pero entretienen la mirada. Los cocineros, en la televisión, son más requeridos que los actores y actrices que hacen ficción. Bueno, lo que hacen esos personajes no es ficción, para el mundo en que se tienden las mesas del “bon appetit”. A los pobres que comen en “los piletones” o en cualquier merendero o comedor de la desgracia, nadie les dice provecho…¡que le va a ser provecho a un hombre o a una mujer ir todos los días a pedir de limosna un plato de comida!.

En mi pueblo y en otros tantos un objeto esencial en las mesas del desayuno, del almuerzo y de la cena, es el pan. Los pobres comen mucho pan para saciarse, ese elemento es indispensable en la mesa de los que menos tienen, de los que no hacen la carta para el almuerzo ni la cena. De niño, la mamá de un amigo, a media mañana nos hacía unas rebanadas de pan casero fritas, era una delicia que esperábamos. Y para no desperdiciar lo que sobraba, un postre especial es aquel budín de pan mojado en leche, que debía ser generoso para que no tuviese reclamos.

Entonces desde cerca, en esos escenarios que levantan los famosos, hay una comunidad de cocineros y científicos que hacen la televisión, que tiene en los hogares, para conjurar la soledad, encendido el día y encendida la noche, ahí está “la verdad”, ahí, en sus guardapolvos y en sus delantales tienen la receta de la felicidad. Y Feyerabend, sigue diciendo: “La ciencia es fundamentalmente una interpretación del Mundo”. Y dice, que “la Ciencia es una tradición entre muchas”.

Se me ocurre preguntarte: ¿has visto curar “el empacho” o “la ojeadura”, en tu vecindario? Ahora aquellos dos “tipos” de “indispensables” elegidos están muy próximos, la Ciencia le tiende un mantel de fino tejido a la cocina y los cocineros lo arrastran hasta la mesa de los pobres, hasta aquella mesa que necesita mucho pan. Y los cocineros, aun, con sus gorros vistosos, pueden y deben medir como un químico en su laboratorio y señalar tensiones y fuerzas como lo hace un físico, en el suyo. Y después, con un entusiasmo contra el mal, arrastraron el mantel hasta la mesa del pobrerío y le hacen una cuidada locución del “pan con masa madre”…un nuevo pan…otro pan. El que no lo comió, ya sabe lo que es. En mi casa y en las casas de mis vecinos, cuando compraban “pan francés” era una particularidad de la semana. En cada casa se amasaba. Una bateíta de madera, un horno de adobes que se cargaba con los sarmientos de la poda y después de calentarlo lo barrían con una escoba de pichanas o de bolsa arpillera mojada. Ese era un ritual de cada semana. Una semana duraba el amasijo de cinco kilos de harina. Y la levadura, se hacía con “un pancito” (obviamente, sin hornear), que se guardaba en un plato, rociado con harina, en el aparador, para el próximo amasijo, “levadura casera”. Eso no estaba en los diarios ni en la incipiente televisión en blanco y negro, que sólo se encendía después de media tarde. “Pan casero, hecho con levadura casera”. Ni mi madre ni las vecinas, sabían dónde quedaban los laboratorios de los estudiosos.

Ahora los cocineros, debajo del mantel con que los cobijó la ciencia, tal vez para que los adoren en la televisión, hacen, “pan con masa madre”. Entre sus utensilios llevan un libro de "Babor Ibarz", para sus explicaciones de química y alguno de Física cuántica, por si no se les levanta la masa. Escuché a uno de estos “especialistas” contar que estuvo estudiando en Bélgica en la biblioteca de masa madre… ¡la mierda!, pensé, ¡que rebanas de pan fritos que se comerán esos gringos!, supongo que con el calculado cuidado de no mancharse el guardapolvo, claro. Y luego, con alguna, seguramente importada, estrategia pedagógica dio la receta, para la audiencia que esperábamos. "Tres, dos, uno"... la clave más sencilla, para echar el agua y la harina en el fuentón, (me hizo acordar de aquel: cinco por uno, no va a quedar ninguno… cuando "la revolución estaba cerca"... por una sociedad mejor)  después, aconsejó "sal del Himalaya"... después bajó del atril, y dijo que si no tenían…podría ser de la que les dan en el bolsón municipal. Habló de la magia de la “autolisis”, sin recomendar algún diccionario de la lengua… ¡la puta!, como no…si estuvo en la "Biblioteca belga de la masa madre"... ¿dónde irían, a leer, estos tipos si tuviesen curiosidad por los sueños, o por el Inconsciente... o por la soledad que tienen los triángulos esféricos, o el origen del dolor de muelas, o la sexualidad de las Ecuaciones Diferenciales?

¿Quién mierda les dijo que hay que abrigarse con el supuesto, "tejido fino" de la ciencia para hacer un pan, una tortilla o un tomaticán como lo hacían mis vecinos?

Maldito Mercado y Maldita Sobremodernidad.

"El hombre es incomprensible para el hombre"

"Si los hombres no pueden referirse a un valor común, reconocido por todos en cada uno de ellos, entonces el hombre es incomprensible para el hombre", dice Albert Camus.

El "Hombre" es incomprensible para el "Hombre"...

y la comprensión es un objeto de la Libertad, sólo en el "Hombre".

En mi filosofía, pienso, como Idea, alrededor de la que se construye: al Sujeto del Sentido.

Hay tantos Mundos como Sujetos habremos. Cada hombre y cada mujer construye su mundo. Cada uno construye su camino para habitar. Con mundos "similares" hacemos "la Mundaneidad" donde habitamos: donde nos comprendemos, y de ahí la intersección de esos mundos, de cada uno.

Pero... el "Hombre" es incomprensible para el "Hombre".

Si no fuese así, habría "una Mundaneidad": como intersección, más o menos amplia, de todos los mundos. No habría, lo que conceptualizo ahora: una intersección de mundos similares, y que denomino "Mundaneidad". "Similares", sería inherente a la "construcción del camino para habitar", como dice Don Juan, el Chaman Yaki.

Todos los Mundos serian similares, al menos en sus "Territorios Públicos" y lo que denomino "Mundaneidad", sería: las intersecciones, más o menos amplias, variadas, desiguales... y similares. Pero en ellas estarían representados, como constituyentes, los derechos primitivos de los hombres y mujeres, la Propiedad Social, la vigorización de la Razón, como definición del Territorio Publico, la Comprensión, la satisfacción de las necesidades básicas, la Construcción de Sentidos, la Palabra que nos hace humanos... la Palabra asociada al Pensamiento, la Emoción, los Sueños…la Intersección poblada con los Objetos que nos son inherentes a la producción propia de una Subjetividad fuerte, Inteligente.

Entonces: sí, hablaríamos, con propiedad, de: "el Mundo". Y, "El Mundo" sería la Tierra de los hombres y mujeres. Sin amos y sin esclavos, sin desembarcos de migrantes, que migren por la desgracia. Sin hombres y mujeres que duerman en las calles. Sin niños que se mueran de hambre... En estos tres renglones, ¡que obviedad de mierda es la que escribo... si, mientras tanto, en mi cabeza y en mis manos sólo tengo humanidad... que se me anuda en la garganta!... ¡Que obviedad de mierda!

¡Que mierda que esto no sea una obviedad!...

Pero:

No habría "ciencias", si no "Humanidades". Sería un territorio de Ideas y de complejidades, para que lo habiten los que busquen explicar la Vida. Los que sueñan sus Vigilias... y los Poetas, que hablan de los hombres y mujeres en sus Poemas. 

"Nación" tendría un concepto temporal, no un concepto espacial como lo adecua el puto sistema de convivencia en el que estamos. Seriamos: los hombres y mujeres, transfiriéndonos lenguajes, gestos del cuerpo y del silencio, modos de mirar y de asombrarnos, no necesitaríamos: la idiota competencia del mercado, ni símbolos distintivos de la nada, ni himnos de guerra, ni la guerra…ni la puta guerra precursora de riquezas y soberbias.

Ni "clases", para la piel, y el Inconsciente, y los rostros, y el trabajo, y la Palabra, y el Deseo de los hombres y mujeres. Hombres, con su singular humanidad, y mujeres con su singular humanidad... Hombres y Mujeres "de la misma Humanidad".

En dos renglones Camus describe "el mundo".

Ese mundo, que es tu exterioridad y mi exterioridad, aunque hayamos decidido vivir a salvo. Pero no podemos evitar, eso de "tu exterioridad" y "mi exterioridad". Porque el dolor que provoca tanta mierda de "la incomprensión"- que cita Camus – de la soberbia, de la indiferencia, de la competencia, de la ignorancia que hace tanto daño en lo público, del dogma que invade las calles y atraviesa las paredes de lo público.

Aun, la exterioridad en la que no nos detenemos, porque hemos definido los límites de nuestro territorio público y de nuestro territorio privado, atraviesa nuestra "Mundaneidad". El sistema de convivencia en el que estamos, invade lo público, con el dogma. Con el más dañino de los dogmas, el de la religión, debilita la Subjetividad. La negación de la "Propiedad Social", esa propiedad que no se privatiza, debilita la Subjetividad. Y... : Por los mass media la permanente publicidad del miedo. Por los mass media, la permanencia de los estímulos de utilería para la fascinación.

La Escuela reproductora de la debilitación, desde su carácter de competencia a la negación del ejercicio de pensar. Es la iniciación en la producción de artificios como objeto de la denominada "excelencia". La Escuela Primaria, Secundaria y la Universidad preparan al individuo sólo como productor de artificios. No procuran la formación para la belleza, para la seguridad, para la libertad, para la felicidad del individuo. No procuran la formación para la construcción de un Mundo Mejor.

Esa repleción de artificios y sólo la procuración, vana, de relacionarse con los artificios, lo ahoga al Sujeto, le perturba el proceso de humanización, lo De-Subjetualiza.

Entonces: el atropello de aquella exterioridad, repletada con los señuelos del dolor y con las pócimas para el alivio.

Entonces: el atropello de aquella exterioridad, repletada con la multiplicidad de amenazas y con la oferta de los artificios para salvarlas. Así, es como, "aquel mundo" se publicita en las calles de nuestro mundo.

Amos y Esclavos. Una organización de hombres y mujeres, con constitución, leyes, decretos y protocolos para ignorar los escombros y las calles tumbadas boca abajo, tienen congresos y títulos nobiliarios, tienen el Aire y tienen el Agua, tienen las armas y las primeras páginas de los diarios.

Así, "aquel mundo" establece y ordena las calles de nuestro mundo.

Y... leí de Albert Camus: "Si los hombres no pueden referirse a un valor común, reconocido por todos en cada uno de ellos, entonces el hombre es incomprensible para el hombre".

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En alguna página de La náusea, Sartre dice: "Supongo que es por pereza que el mundo se asemeja de un día a otro. Parecía como si hoy quisiera cambiar..."

... si claro, en La náusea...

Y... aunque no lo ponga con negritas ni lo repita en voz alta... en mi Filosofía: "La Salubridad del Hombre es una sola: es la interioridad exterior y es lo exterior de nuestra interioridad".

... y culmino la página, callado, con la necesidad de repasar el texto, sin leerlo... pensando en mi Utopía... que la repito sin pronunciarla...

Y, bueno... las utopías sostienen o simulan lo inextenso del presente, son las que posibilitan ir al Devenir. Tienen que ver con la Voluntad.

"… en un Mundo agradable"

La mañana entraba fría por el tramo abierto de la ventana que da al sur. Y en, los vidrios de la ventana del este, entre las figuras en movimiento, que el sol armaba con las hojas de los árboles de la orilla de la pieza, se iba acentuando el amarillo, detrás de la cortina.

Yo pensé, que entonces, se iría templando el aire del Sur. La bulla moderada, aun, de los pájaros y el ruido, lejano, tenue, de algún tractor que trabajaría el campo, me conformaban una sensación de tranquilidad. Aun, era muy temprano.

Y mi tranquilidad se confirma cuando no espero que, a esa hora, esté por llegar alguien a la casa. Aun, era muy temprano, y los alrededores más próximos de mi mundo eran agradables. Por las noches, al acostarme, cuando me canso con la lectura que llevo desde lo anterior de la vigilia, suelo encender mi radio, y como en secreto, busco en los auriculares lo que dicen las emisoras de amplitud modulada, que son las que hablan.

También, puedo ir a una o dos radios de Uruguay... o, aún, más allá. Tal vez, como una sintonía nostálgica a la edad y a la Rebelión que nos dio tanta vitalidad... una sintonía "fina", "precisa", porque todavía funciona mi antigua "siete mares", la misma de mis últimos años de estudiante... la de tantos rincones, donde nos abrazábamos a nuestra celosa Libertad para protegerla y protegernos de la irracionalidad...

Como antes, tantas veces, escuchada hasta la madrugada, cuando las radios de aquí tartamudeaban, por orden de la dictadura criminal, para no decir lo que nos importaba, para no dar cuenta del horror que, en la vigilia y en los sueños, nos amenazaba.

Ahora, y a veces, la enciendo al despertarme, de madrugada, para cortar la ensoñación que está de cola, de una noche sin insomnio, o para salir de la continuidad de algún sueño, que se hubiese puesto fastidioso. Y también, digo: "ahora... la enciendo al despertarme" para señalar, pienso que desde lejos... sin acercarme, "el antes", cuando tuvimos el martirio de la amenaza, que nos provocaba "la presencia", "la cercanía", la proximidad del otro.

En ese entonces, las emisoras repetían las estadísticas de la peste, y renovaban diariamente el ranking de la desgracia en los países.  Entonces, no la encendía al despertarme.

Hoy sí, me dispuse a escuchar la radio, muy temprano y tuve la certeza que, el audio que había, era la continuación de los informativos nocturnos de la televisión.

En la duda, en la contingencia, en la creciente confusión de la cotidianeidad que habitamos, lejos de la nazi dictadura que aún se empeña atravesarnos con la mezquindad de la memoria de unos cuantos y, casi en el olvido de aquella puta peste.

Desde ayer, los noticieros multiplicaron imágenes de saqueos a los almacenes, y eso: por encima de las inseguridades cotidianas... y con eso: como acusando la ausencia del gobierno, la debilidad de sus discursos, el ruido ensordecedor de su silencio, supongo que un "remedo" de la nada, en oposición a la prepotencia de los a-gentes que abrevan en los apuntes del mercado, que imprimen su eficacia de la exclusión en las pancartas de campaña...

Y todo esto es, por aquí nomas, a la vuelta de tu casa y de la mía... en el vecindario, en las calles que cotidianamente caminamos. Porque más allá está la guerra, las invasiones, los desechados, los relatos de los viajes espaciales de los dueños "del espacio", los que se adueñan del aire, "la inteligencia artificial" para suplantar los sueños, "la inteligencia de mierda" conchabada en los laboratorios de los desiertos del capitalismo...

Pero hoy, casi de madrugada, sí encendí la radio... y, David Lebon, decía: "Quiero despertarme en un mundo agradable"... David Lebon: "Quiero despertarme en un mundo agradable"...

Me ajusté los dos auriculares y cerré los ojos... fui con la canción...

Cuando apagué la radio, casi sin darme cuenta repetí dos de los versos del estribillo: "Este es mi sueño y el de muchos más"...

"Esta es mi casa, donde quiero estar"... ¡la puta!... que comienzo que tiene ese Poema... "Quiero despertarme en un mundo agradable"...

Y eso no puede ser una petición, para quienes tenemos más de seis o siete años de edad. Aunque se diga suavemente, es un reclamo, es una repetición del Absurdo. Es un hombre parado frente al absurdo, que pone en voz alta el absurdo.

Dice Albert Camus, que el absurdo "surge de la comparación entre un estado de hecho y cierta realidad, entre una acción y el mundo que la supera".

Cada uno, entre otros tantos, queremos despertar en "un mundo agradable". Que, a nuestros mundos, al de cada uno, no le fastidien el silencio ni la soledad. Aunque, ni el silencio ni la soledad fastidian, cuando no son ajenos. Que "los otros tantos", no nos propongan ni nos dispongan.

"Que no, nos": señala objetos de la Libertad. Es el fastidio por lo que se cruza entre la Voluntad y la Belleza. Es lo que nos incomoda la mirada que hacemos de la Vida... Mi mundo es agradable, y en este sistema de adueñamiento y acumulación: "agradable", referido a mundo, que es referido a la cotidianeidad que nos dispone el sistema de convivencia, deriva de "privilegio".

No hay "el Mundo", "un Mundo". Hay tantos mundos como Sujetos habremos. Cada uno construye su Mundo Histórico y Hablante. Y después intersectamos, con distinta dimensión, nuestro Mundo con los Mundos de otros. Esa Intersección es lo que yo denomino: "Mundaneidad".

La dimensión de la Intersección, depende de la intimidad, de la similitud en la mirada de la Vida, de la similitud de caracteres, del amor… También. de cuanto llevamos con aquel otro, de común, en el hacer la Vida.

"Tu mundo", "su mundo", "mi mundo"... después: "La Mundaneidad".

Cuando yo hablo del Mundo de cada Sujeto, estoy haciendo una conceptualización del ateísmo, eso es: no hay un Mundo creado por dios, el Mundo es la acción de cada Sujeto, cada Mundo de cada Sujeto es la creación de su acción.

Pensé en lo que digo de mi Mundo: Mi Mundo tiene las dimensiones de mi Libertad, entonces: mi Libertad es vulnerable en las fronteras de mi Mundo.

Y en otros mundos que cruzo con mi mundo, hay hombres y mujeres que duermen en las calles y niños con hambre recostados en los umbrales. Calles, umbrales e infelices que habitan mundos que no atraviesan el mundo que habitan los "que gobiernan", que ignoran que ellos lo construyen, que suponen que lo llevan de herencia y que por eso lo certifican los domingos en la iglesia. Hombres y mujeres que caminan las calles, con la solapa del dogma levantada para que no les miremos los rostros, porque dejaron la sonrisa en los carteles de campaña. El mundo que está del otro lado de los médanos, el de los artificios, de los robots y las muñecas de cartón y silicona.

El mundo que no tiene Sur, es ese donde se invade a los Pueblos Palestinos, donde en el mar navegan los desplazados, donde viven los dueños de los remedios y las vacunas, donde viven los que lastiman la Tierra y envenenan el Agua y el Aire, los que deciden la invasión... Porque en el Sur: vive Pepe Mujica y Evo Morales. En el sur echaron a Batista y, los Poetas hicieron la Revolución Sandinista, y del Sur son las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Al sur Charly García compuso "Los dinosaurios" y Fito Páez canta "Ciudad de pobres corazones"... al sur leemos a Mario Benedetti, a Mauricio Rosencof, a Juan Gelman, a Roberto Fernández Retamar y a Ernesto Sábato... al Sur: David Lebon, dice: "Quiero despertarme en un mundo agradable".

Porque el mundo de cada uno se intersecta con otros mundos, y a esa intersección, yo la llamo "mundaneidad" y ahí está lo público invadido por el dogma, y la irracionalidad acuñada con "la razón del mercado"...

Una ráfaga de viento, sacudió la cortina de la ventana del sur, y abrí los ojos, una inquietud había roto mi ensoñación de madrugada, tenía puestos los auriculares de mi antigua radio, y sonaba una música, que terminaba... "Este es mi sueño y el de muchos más/ Esta es mi casa, donde quiero estar"... supuse que el Sol ya había subido por encima de las figuras que hacía en los vidrios de la ventana del este con las hojas de los árboles de la orilla de la pieza, las sombras, desfiguradas, ya estaban en la parte de abajo de la ventana.

Después de preparar el mate iría a continuar mi Poema, había escrito seis o siete versos... "No incomoden a los niños que duermen en los umbrales/ que no se mojen, cuando los dueños de la vigilia tiran las aguas servidas a la calle/que no los despierte el ruido de la ciudad que los ignora/ que a los niños que duermen en los umbrales no los entusiasme la soledad ni los adopte la desgracia, mejor/

que no haya niños durmiendo en los umbrales..."

Bajé el volumen de la radio y pensé: vivo en un sistema de convivencia, propio del capitalismo, entonces: "agradable" referido al mundo, es un derivado de "privilegio".

Yo... Quiero despertarme en un mundo agradable...

Busco gritarlo a dúo. Me saco los auriculares... he abierto la ventana "de par en par"... y subo el volumen...

Escucho decir a David Lebond:

"Quiero despertarme en un mundo agradable
Quiero darme libertad
Sólo quiero aquí estar

Todas las personas pueden mejorar
Si estás ahí, si lo deseas
Este es mi sueño y el de muchos más
Esta es mi casa, donde quiero estar

Este es mi sueño y el de muchos más
Esta es mi casa, donde quiero estar (Quiero estar)
"

Un Poema... y más

                              Poema Interior                                   

                              ¿A quién le importa?

Camino por las calles

observo, hombres y mujeres que van o vienen en la misma dirección que yo, en las esquinas cruzamos con otras calles

con hombres y mujeres, tal vez con gestos similares 

¿a quién le importa si las calles por donde vamos, son abscisas u ordenadas y de qué sistema?

Los hombres y mujeres cruzan la plaza por la diagonal y son indiferentes al Teorema de Pitágoras

¿A quién le importa la raíz cuadrada de la hipotenusa?

Ni a que es igual el cuadrado de un cateto

¿A quién le importa quien gira alrededor de quién, si

es el Sol o es la Tierra?

Para todos nosotros: ha salido el Sol

o, se ha puesto el Sol. En mi pueblo

sale por encima de los médanos y se pone detrás de la montaña

el Sol se pone cuando los hombres vuelven arrastrando su cansancio

¿a quién le importa si eso es una coincidencia astronómica, o es

una ley del Universo

o si es un maleficio

o si es el convenio que el puto sindicato firmó con el patrón? 

el Sol se pone

cuando los hombres vuelven arrastrando su cansancio

¿a quién le importa lo que dice Aristóteles o dice Marx sobre el Trabajo?

a los hombres y mujeres les importa el alivio del cansancio, y les importa

el valor de su salario. En la ciudad

no vemos cuando sale ni cuando se pone el Sol

El viejo pescador de Hemingway decía: “el Sol está a dos horas de altura”

mientras navegaba

lejos de las costas cubanas. Lejos

de las calles que camino 

A quién le importa cuando se nos caen las cosas, que hay la “Ley de Gravedad”

¿Quién piensa en Newton, en vez de decir “la puta madre”?

Me detengo en el café y hablo con algunos amigos. Puteamos

por las muertes de niños por desnutrición y por deshidratación, en el norte del país

¡porque nos importa!

¿Qué es el país? 

muchos hablan de eso que no saben qué es. Los políticos

usan ese vocablo, vacío, de cuatro letras

para no hablar de los hombres y mujeres que habitan eso que llaman “país”

¿a quién le importa “el riesgo país?

¿a quién le importa el nombre de los embajadores y en qué país embajan?

¿a quién le importa quien invento el “cero”?

Me importa que haya flores amarillas en la orilla del camino. Me importa

que las escuelas tengan bancos y maestros, que tengan

menos horas de matemáticas y más horas de Arte

¿A quién le importa que algunas de las estrellas que vemos brillar

hayan muerto hacen unos cuantos años?

Me entristecen otras muertes

Nos importan otras muertes cotidianas

Me importan los libros y los Poemas, porque me importa la Vida

¿A quién le importa que el agua tenga dos átomos de hidrogeno y uno de oxigeno? Me importa que se encargue el Estado de potabilizarla. Me importa

que no nos cobren el agua, que es un alimento básico como el aire, y

que debe ser Propiedad Social

¿A quién le importa si Freud leyó a Nietzsche, para hablar del Inconsciente? Pero todas las noches soñamos para no enfermar

¿A quién le importa que los polos se muevan y que le llamen Poloide al caminito que trazan?

me importa abrigar mi casa en los inviernos

Me importa la tranquilidad de mi familia. ¿A quién le importa si la Tierra es un Geoide o es plana?

Me importa despertarme y levantarme sano cada mañana

¿A quién le importa que la Fuerza sea la Masa multiplicada por la Aceleración? Si cada día

un hombre va por las calles de la ciudad empujando

un carro con cartones y botellas de vidrio que saca de los contenedores

para poder comer de vez en cuando

¿A quién le importa como es “el ciclo del carbono” en Marte, o

la Masa de las lunas de Plutón

si aquí, en la ruta, hombres, mujeres y niños del caserío

salen con un bidón a pedir agua a los camiones que pasan

¿A quién le importa la Latitud y la Longitud del lugar donde habita? ¿A quién le importa que es “la Latitud” y que es “la Longitud”?

¿A quién le importa la Ecuación Diferencial en Derivadas Parciales? ¿A quién le importa la puta vida de los reyes de España? Y en la televisión hablan de la madre patria

¿A quién le importa que es el Tiempo? Y los hombres y mujeres queremos durar

¿A quién le importa el precio de la soja? Sí, me importa que Bayer y Monsanto se vayan a la mierda.

Que nos importe Sábato y Julio Cortázar, que nos importe Borges y Mario Benedetti Que nos importe Charly García y Fito Páez

Que nos importe Astor Piazzolla y nos importe el Blues.  Que nos importen los artistas callejeros

Que nos importe Taty Almeida

¿A quien le importa el santoral del calendario? Que nos importe que en la plaza

cada jueves, hay una ronda de pañuelos blancos

Y que cada mañana nos importe como amanecieron: los nietos, los hijos, la compañera y los amigos que queremos

¿A quién le importa, si es tiempo verdadero o es tiempo civil el que marca el reloj de la catedral?

¿A quién le importa el nombre del obispo?

¿A quién le importa quien gira alrededor de quién, si es el Sol o es la Tierra?

¿A quién le importa?

Que nos importe que no hay carreras, ni hay metas, ni hay fines, que sólo hay un camino, que construimos, para habitar

y que debe ser un camino con corazón.

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Este “Poema Interior”, es “el paisaje” de nuestro tránsito por las calles, es la interioridad implícita de nuestra cotidianeidad. Es, el esbozo, la minimización la brevedad, de una respuesta “necesaria”. Que se hace necesaria, para armar la simulación, del dolor irremediable. Y desde ahí, es nuestra situación para conformar “el absurdo”. El Absurdo, es relación: el “Hombre” frente al “Mundo” que no le da respuestas.

El texto del Poema, es nuestro discurso con Sentido, para expresar el Sin-sentido que atraviesa nuestra cotidianeidad.

El Absurdo, es relación: el “Hombre” frente al “Mundo” que no le da respuestas.

Respuestas, a preguntas que nos conforman la humanidad, seguramente. Aunque sea una mayoría, la que: por la obnubilación del “pensamiento calculador”, por el “sistema de convivencia” que habitan, por el mercado, por estar perdidos en la inconclusa “Dialéctica del amo y el esclavo”, por la significación del “poder” dispuesta por el puto capitalismo,... porque conformamos el Imaginario Social y estos solo habitan el componente efectivo (que es el de lo instituido. Y: instituido por el poder económico y el poder político, que es su subordinado, su vocero, el que administra las limosnas). Esa mayoría, es una multitud que caminan las mismas calles, que caminamos, llevando a cuestas la “distraída” o “simulada” soledad. Aunque sean respuestas a nuestra cotidianeidad.

Los artificios de destrucción de ese mercado, como los dogmas con que invade la existencia de los hombres y mujeres para hacerlos fugar de su Existencia. Así, es: hombres y mujeres fugados de su Existencia, fascinados, en su carrera no-vidente, por donde no hay hombres ni mujeres ni niños durmiendo en los umbrales, en un mundo ajeno, que no tiene mares por donde navegan los desgraciados suplicando por un refugio, donde les sea posible la Vida... sí, eso: la Vida. En esos mundos no hay mares con infelices, ni ríos contaminados, ni aires que intoxiquen, porque su territorio está ocupado con fábricas de armas, con laboratorios de artificios que les alargue la vida, con edificaciones que les edifiquen la “propiedad” del mundo... del mundo, que otros hacemos con nuestras vigilias y con nuestros sueños. Aquel mundo donde están las ciudades que hacemos al levantarnos cada mañana, esas ciudades que tienen las calles que caminamos. Y que si reparamos en lo que apunto en el Poema, son calles tumbadas boca abajo, con el aire contaminado, porque tanta mierda se nos echa encima. Y también es, seguro, a pesar de tanto estímulo y de tanta publicidad, que por aquella cotidianeidad, preguntamos sin tener respuestas. Y eso es “el Absurdo que duele”... “el Absurdo que duele”, a lo largo de nuestra inmediatez.

Nuestra cotidianeidad se asienta, en ese “Absurdo” que duele.

Y... por encima de esa cotidianeidad o, en su reposo o, desde donde hacemos esa cotidianeidad, la mujer y el hombre, hacemos “la Pregunta Existencial”, en un grito original e interminable, desde lo que yo denomino “el Significante”.

El origen de la Palabra es el origen del Pensamiento, el origen del Pensamiento es el origen de la Palabra, ahí “es” lo que conocemos como “Significante”, ese “punto” es el Significante…….Significamos: Sujeto-haciéndose Sujeto.

Desde ahí, con la voz más extensa y colmada con toda la Angustia, va la pregunta primordial.

Desde ahí, la pregunta primordial, originaria, con la voz más extensa o sin voz, eso es: con el más fuerte de los silencios, va la pregunta Existencial, entonces: con Sentido y Racional...

Y mientras tanto: con la ignorada desesperación, algunos fugan de la Existencia, por “el camino” del dogma religioso, con “la necesidad”, de diluir el par contradictorio Finito-Infinito... y, otros fugaran por una Psicosis, para ignorarlo.

Pero, no se diluye, y se lleva a cuestas...

Dice Albert Camus: “¿Qué es, en efecto, el hombre absurdo? El que, sin negarlo, no hace nada por lo eterno. No es que le sea extraña la nostalgia, sino que prefiere a ella su coraje y su razonamiento. El primero le enseña a vivir sin apelación, y a contentarse con lo que tiene; y el segundo, le enseña sus límites. Seguro de su libertad a plazo, de su rebelión sin porvenir y de su conciencia perecedera, prosigue su aventura en el tiempo de su vida.”

El “Hombre” frente a un Mundo que no le da respuesta. El Absurdo Existencial.

En este grito que pregunta sin voz, con el Inconsciente y con el cuerpo, el texto del Poema se extiende. Lo que escribí se hace, el primer verso de un ensayo permanente escrito en el silencio... por la inextención del Presente.

El Presente es inextenso y es la Manifestación de la Vida.  “Tener una voluntad obstinada por la Vida”, como dice Nietzsche, es no distraerse de la estancia de ser-en-el-mundo. Es un Instante, frente al mundo y ese Instante tiene la Eternidad.

Entonces: Cada “Hombre” necesita aprender, necesita saber, necesita comprender... hace, hace... “para Situarse”.

Cada “Hombre” aprende, estudia, indaga, investiga, lleva permanente la curiosidad, necesita saber, necesita comprender, necesita descubrir, necesita desocultar. Inconscientemente sólo “para Situarse”.

... la mujer y el hombre... "Su aventura en el tiempo de su vida"... que sea:

Para hacer su Vida, para hacer su Mundo, e intersectar su Mundo con otros Mundos. Que escuche, lo que el Chaman Yaky le dice a su discípulo: Construir su camino para habitar, y que sea un camino con corazón.

Que pueda expresar:

Mi Mundo tiene las dimensiones de mi Libertad, entonces: mi Libertad es vulnerable en las fronteras de mi Mundo.

Entonces:

¿A quién le importa?...

pero: el “Pensamiento Calculador” obnubiló al “Hombre” y es el único que practica...

Y, entonces, mi Poema deja caer sus signos de pregunta... y suena como una interpelación... suena: como la multiplicación del eco, del grito interminable, inacallable de aquella pregunta sin respuesta.

Tata… "No hay vuelta atrás"

Un día viajaba con Máximo, mi nieto pequeño, que aún no cumplía los seis años de edad y había comenzado su formación primaria, volvíamos en auto desde su Escuela a su casa. Y en una conversación, inconstante, con trechos de observación y silencio, me dijo: "Tata, no hay vuelta atrás"...

Le pregunté: ¿cómo dices?, y de nuevo: "No hay vuelta atrás, Tata"...

Le pregunté de donde había sacado eso, y me dijo: "de mí nomás". Me sorprendió su sentencia, que pensé que la memorizó de algunas de las lecturas de su hermano mayor, o de uno de sus juegos "en la pantalla", y conversamos para que extendiera lo que dijo. Yo con interés en ver si construía sentido con su frase. Entonces, hablamos brevemente de mi vejez y de su niñez, me interesaba saber si él entendía lo que me había dicho. Y sí: entendía que "no hay vuelta atrás". Yo no podría ser más, un adolescente y él no podría ser más, un bebe. Dimos "vueltas" por lo que sentimos he hicimos al comienzo de ese viaje en el que estábamos... y no tendríamos, de nuevo, aquellas emociones.

Me quedé callado unas pocas cuadras, para él. Y para mí, pensé cuanto me seduce "el Tiempo", su concepto. Y en mi Filosofía, "Yo soy el Tiempo", "Tu eres el Tiempo", "mi nieto es el Tiempo".

En el silencio que hice, alivié la emoción, que me provocaba la charla con Máximo, y fui a uno de mis textos:

El Hombre es el Tiempo

 Sujeto:

Al concepto de “Sujeto” lo constituye “la in-conclusión”, el “haciéndose Sujeto”.

Contiene: “el Ser” y “el no-Ser” como lo uno y lo mismo.

El Sujeto es y no es (Heráclito: “el Ser es y no es”)

El concepto de Sujeto manifiesta el Devenir.

Sujeto es: Ser Sujeto haciéndose Sujeto.

Decir Sujeto, es proponer en la cotidianeidad una representación de la vida, que es devenir, puro devenir; que es: “el haciéndose”, que es: el ser-otro siendo el mismo, que es: voluntad como: “ir a lo que adviene”.

Todo esto expreso cuando digo Sujeto - por eso algunos dicen: que es una palabra pesada, claro: es una palabra de Filósofo, de quienes han logrado entrar con su pensamiento individual en el pensamiento colectivo.

Entonces: El Presente es Devenir

El ser del Hombre es el devenir, como bien lo dice Nietzsche.

El presente es devenir, y ahí está la dialéctica de la realidad. Esto determina la dialéctica de la realidad.

El Hombre es dialéctico porque su Ser es su no-Ser. Su Presente es Devenir.

En cuanto al Tiempo: 

Sólo hay Devenir y Pasado.

Esto es otro modo de decir que somos el Tiempo.

El Pasado es la consecuencia del Devenir, puedo decir: sólo somos Devenir.

Entonces: No hay Presente

                  El Presente no existe

                  El Presente no tiene extensión

Ser-ahí

¿Será eso, ese instante del pasaje y lo que queda en el pasado, el Hombre, la Vida humana?

Por otro lado: (puedo decir) Sólo hay Presente: el Ser-ahí (Sujeto) es el Presente.

(Presente: como la conversión de devenir en pasado)”

……………………………………………………………………..

Yo soy el Tiempo…

Y en cada Instante está la Eternidad

………………………………………………………………………

Dejé ahí mi pensamiento, y volvimos a la charla, Máximo me dio ejemplos, afirmó que yo no nunca más podría ser niño, ni adolescente, ni más joven que ahora.

Viajábamos despacio, para intensificar el encuentro. En una de las sentencias de mi Filosofía, digo:

"No podemos Extensificar la Vida. Pero si debemos y podemos Intensificar la Vida"... es lo que nos sucedía en ese viaje de regreso.

Mi nieto se quedó en su casa y yo seguí hacia la mía, con el asombro de la conversación, en dos direcciones: con entusiasmo y la emoción de comentarle a la Abuela. Y la otra, de ir por aquella charla hacia otras necesidades de alivio.

Sé, que lo que me dijo Máximo, es una sentencia primitiva... inherente... Inicial

Llegué a mi casa, y después de dar unas vueltas por la Incertidumbre. Bueno: la "Incertidumbre" nos hace humanos, como la Palabra. Me senté frente a mi máquina con la necesidad de escribir para calmar la continuidad del diálogo con mi nieto pequeño.

"No hay vuelta atrás"... Y… yo soy "un hombre Absurdo". El concepto de "Absurdo", de Albert Camus, es un divorcio, es una relación: el hombre y la mujer que preguntan y el mundo no les da respuesta… la vida no les da respuesta a la pregunta original.

Yo, sí pregunto en voz alta, a gritos, frente al mundo, frente a la Vida que no me da respuestas… pero no fugo de la Existencia.

Soy ateo. O sea, que llevo, exponiendo, en el consciente el par contradictorio: Finito- Infinito.

Ateo es: tener conciencia de la mayor contradicción: Finito-Infinito.

Vivir en la mayor contradicción, como ese "callejón sin salida" (ente-ser), mayor contradicción definida por la Infinitud y la Finitud.

Lo Finito es la Vida Humana y lo Infinito el Pensamiento, ambos son en el Hombre.

Algunos Individuos "fugan" de esta Contradicción, y uno de los caminos de la fuga, es la religión, la búsqueda del dios que rompe el par contradictorio. Buscan anular la Finitud.

Un camino de fuga puede ser una psicosis y otro, el más dañino, el de la religión.

Fugar de este par contradictorio es fugar de la Existencia.

Le puse comillas a: fugan, porque el Individuo queda anclado en la Angustia Existencial.

Voy consciente con el doloroso par contradictorio a cuesta. Amo y no resisto de ser amado, llevo mi coraje y mi razonamiento, pienso y hablo de mi mundo y hablo de mí, le construyo Sentido a mi cotidianeidad, sostengo al Arte y a la Filosofía como "Lugares" de habitar en oposición al propuesto Desarraigo. El Arte y la Filosofía son caminos seguros, de regreso de la enajenación y la alienación que nos procura el positivismo del mercado, del puto sistema de convivencia "en el que estamos".

Y con mi Filosofía, busco explicarme la Existencia, busco visualizar el límite… y me seduce el misterio de la Vida.

Nieto querido: sé que, frente a esto, a mi Vida en Rebelión Metafísica, "no hay vuelta atrás"... ahí: es como tú dices.

Pero: sí que es posible, sí que la Humanidad, sí que los hombres y mujeres podemos volver atrás, sí que hay vuelta atrás: del dolor del desarraigo, de la definición de amos y de esclavos, del dolor de la indiferencia, de la soberbia del poder y del poder. Hay "vuelta atrás" de la Ignorancia.

Hay vuelta atrás del daño que nos provoca el "pensamiento calculador".

El 30 de octubre de 1955, Martin Heidegger-filósofo en el que inspiro mi pensamiento, dijo: "De momento, sin embargo-no sabemos por cuanto tiempo-el hombre se encuentra en una situación peligrosa en esta tierra… Al iniciarse la era atómica es un peligro mucho mayor el que amenaza, precisamente tras haberse descartado la amenaza de una tercera guerra mundial… en cuanto que la revolución de la técnica que se avecina... pudiera fascinar al hombre, hechizarlo, deslumbrarlo y cegarlo de tal modo, que un día el pensar calculador pudiera llegar a ser el único válido y practicado".

El pensamiento calculador que en nuestra época obnubila, hechiza, deslumbra y ciega al Hombre… es el único practicado.

El cálculo que fascina al Hombre, y conforma el desarrollo de su cotidianeidad. Que determina su mirada tecnológica, la instrumentalidad de esa cotidianeidad, y hace que el Hombre consienta el monopolio del lenguaje por la máquina.

Dice Heidegger: "¿Qué gran peligro se avecinaría entonces? Entonces, junto a la más alta y eficiente sagacidad del cálculo que planifica e inventa, coincidiría la indiferencia hacia el pensar reflexivo, una total ausencia de pensamiento. ¿Y entonces? Entonces el hombre habría negado y arrojado de sí lo que tiene de más propio, a saber: que es un ser que reflexiona".

Máximo, nieto querido: entonces ¡Hay vuelta atrás!... de hombres, mujeres y niños, refugiados, migrantes del hambre, de la desesperación, que huyen de la intemperie del "Hombre", y que mueren en las costas de la desgracia y de tanta mierda que administra los límites y la propiedad.

Cada noche, hay hombres y mujeres que tienden su cama de cartón en los umbrales, hombres y mujeres que comen de los basurales, y los putos gobernantes los denominan "en situación de calle".

Hay niños que mueren por desnutrición. Hay hombres y mujeres "divididos" en "clases". Hay "vuelta atrás" de la Tierra cercada con fronteras, de los hombres y mujeres divididos en clases. Hay vuelta atrás de las guerras, y del negocio con las armas y las muertes. Hay vuelta atrás de cada uno de los desiertos del capitalismo...

Hay vuelta atrás de cada uno de los desiertos del capitalismo.

Desde ahí, hay vuelta atrás hacia el Pensamiento y la Palabra, hacia el Sentido, hacia el Reconocimiento del otro como Otro, hacia la cotidianeidad donde eso que llaman solidaridad, sea un significado que componga el concepto de Sociabilidad.

Y, esto es posible, esto sería posible... porque es del dominio de la Representación. Porque es, o debería ser de la Tierra de los hombres y mujeres.

Porque, esto que te digo, no es del dominio de la Imaginación- lo que imaginamos se sobrepone al humano desde el humano- … en este dominio están los juegos, que no debiera perderlo el "Hombre".

Lo que sí puedo imaginar, Nieto querido, es que conversamos de esto en un viaje en auto hasta tu casa, cuando yo te busque a la salida de tu Escuela Secundaria... seguramente que tendrías conceptos para mostrarme… Seguramente que me costaría, y me gustaría rumiarlos.

Si los que me leen en esta nota, ven algunas letras deformadas, con la tinta corrida… será porque la hoja estuvo humedecida… no sé, es el comienzo de agosto, hace frío en mi biblioteca, donde escribo… y tengo la estufa encendida…

El absurdo que amanece en los umbrales

El "no entiendo", cuando hemos puesto en palabras, la confusión de nuestra situación en lo público, el fastidio, el cansancio, el hartazgo por lo inexplicable.

Por lo colectivamente inexplicable. Porque lo que sucede y lo que nos sucede en lo público nos excluye de la racionalidad, con la que tenemos que construir Sentido a nuestra cotidianeidad. Somos, el hombre o la mujer que pregunta, sin obtener respuesta.

El "no entiendo", al escuchar los discursos y las promesas de los políticos que gobiernan. ¿Será porque a los discursos se los escribe otro y las promesas sólo son "validas" en el dominio del dogma religioso ya que son solidarias con la "esperanza", que es un artificio que fuga de lo humano?

Esperanza: es un artificio que fuga de lo humano (Humberto Maturana).

No se relaciona ni con la Voluntad, ni con la libertad.

No se relaciona ni con la Conciencia, ni con la Autoconciencia.

Tiene que ver con la seguridad de la nada. Reprime, desprecia, ignora la incertidumbre de algo. De un algo que adviene, puesto en, o desde un momento en la exterioridad, que es objeto de la existencia, que es lo que concluye la Expectativa. Lo concluye con la inquietud, con la incertidumbre, con la inseguridad, que son humanos.

Expectativa, en vez de esperanza.

El "no entiendo", con una expresión similar a una reflexión, con una expresión que no emite un reclamo, sino que se asimila a un repaso con el pensamiento, a un repaso de lo que hicimos en esa situación que nos puso la relación con el Estado.

Ese "no entiendo" es el absurdo que le duele en la cotidianeidad de cada uno de los que caminamos las calles. Es el absurdo que amanece en los umbrales, de cada hombre y de cada mujer que cada noche, tuvo que tender su cama de cartón a la intemperie de la indiferencia del Estado.

"No entiendo", con paciencia, repetido, consciente y puesto en palabras para aliviarnos e ir a otro y a otro y a otros "no entiendo".

Sísifo, condenado por los dioses, sube la pesada roca a la cima del monte, que enseguida rueda al llano, él baja paciente, consciente y vuelve a empujar la roca hacia arriba.

El hombre y la mujer, en la hechura de su camino, frente al Estado.

Lo absurdo es que el individuo, sienta "no entiendo", aunque no lo exclame. El individuo adentro de su cotidianeidad, en ese lugar que le pertenece, y siente "no entiendo".

Dice Albert Camus que lo Absurdo no está en el individuo ni en el mundo, sino en su presencia común.

En concepto de mi Filosofía, el hombre y la mujer construyen su mundo histórico y hablante, con una praxis adentro del sistema de convivencia (capitalismo, donde el individuo es obnubilado por el pensamiento calculador) El hombre y la mujer, en esa construcción, es puesto frente al sistema de convivencia, y en esa relación, en el vínculo está el absurdo... un absurdo en la Sociabilidad, que duele en esa Sociabilidad débil, no inteligente, precaria... un absurdo que ronda en las calles, en las noticias de los diarios y de la televisión.

La "presencia común" entre el hombre y la mujer con "lo que debe ser", que es: lo que no le perturbe la producción de su Subjetividad, lo que no le niegue la Tranquilidad como Propiedad Social que es, que no le dañe la dignidad ni le perturbe la construcción de sus Sujetos: Cognoscente, Deseante y Productivo.

Producir igual a Crear.

El Sujeto Social debe Conocer, Amar y Crear.

Para Camus, la sensación de absurdidad no nace del simple examen de un hecho o de una impresión, sino surge de la comparación entre un estado de hecho y cierta realidad, entre una acción y el mundo que la supera. Lo absurdo es esencialmente un divorcio.

Nace de su confrontación.

Para mí, "la esperanza" es un objeto de lo absurdo, como lo es la nominación de "sentido común", que recurrentemente nombran, no sé a qué.

Nuestro tránsito en este sistema de convivencia (poder económico, poder político e Imaginario Social) está repleto de Absurdo. Y es perverso aquel "absurdo-social que duele". En el norte del país mueren niños por desnutrición. Aparece la noticia en los diarios, como una traducción infame del "no entiendo".

En las ciudades hay hombres y mujeres que duermen en las calles. Hombres y mujeres excluidos de la construcción del escenario de la cultura, esto es: excluido de su proceso de humanización, esto es: hombres y mujeres sin trabajo. Y hombres y mujeres a los que el Estado, en un estado de gracia, les da una limosna, con nombre o tramite en armonía con la modernidad. Una limosna de mierda, que le denominan "subsidio" y como son muchos, y sería una figura que profundizaría el absurdo, una larguísima fila de indigentes con la mano haciendo un cuenco con la concavidad hacia el cielo, como lo recomienda la bondad de la iglesia, para que les pongan las monedas, han "bancarizado" la dadiva y les dan una tarjeta de plástico, como un remedo grotesco, de las que usan los ricos funcionarios del sistema.

Aquí hay "un divorcio". Aquí hay exclusión infame de hombres y mujeres, que no pueden sostener su alimentación y su abrigo, porque "no hay" trabajo. Y ese "no hay", como si fuese un acaecimiento, un suceder que no tiene responsables. Como si no hubiese los que acumulan y explotan. Este es un "absurdo-en la Sociabilidad, que duele". Y lo que se hace consciente es el dolor de la humillación.

Seguramente, que cada día que amanece estos hombres y mujeres excluidos de la construcción de su mundo, no se mueven con la paciencia que baja del monte Sísifo a empujar la roca.

Para Albert Camus, Un mundo que se puede explicar hasta con malas razones, es un mundo familiar. Pero, por el contrario, en un universo privado de ilusiones y de luces, el hombre se siente extraño. Para él, es un exilio sin remedio, pues está privado de la expectativa de una tierra prometida. Ese divorcio entre el hombre y su Vida, entre el actor y su decoración, es propiamente el sentimiento de lo absurdo.

Yo digo, que ese mundo cotidiano de la desgracia y la exclusión, que parece familiar, lo explican y con malas razones, los políticos que "gobiernan".

La escasez de alimento y de abrigo, aunque sea diaria, no conforma "un mundo familiar".

Y este exilio de los infelices de este sistema de convivencia, si tiene "remedio".

Si todos, escuchamos de todos "no entiendo", referido a la cotidianeidad, sería el comienzo de la sanación de la Sociabilidad.

Yo digo, que:

El "Hombre" se salva si vuelve a la Tierra.

Eso es: volver de la enajenación, de la alienación. Volver del desarraigo que nos procura el "pensamiento calculador", o sea: el positivismo, el mercado, el puto capitalismo. Eso es: producir nuestra Subjetividad. Para constituir una Intersubjetividad inteligente, fuerte. Y digo, que: un camino seguro de regreso es el Arte, y otro la Filosofía.

Para llevar el pensamiento a Pensamiento Meditativo, para constituirnos en Sujetos del Sentido. Para comprender lo que dice Don Juan, el Chamán Yaki: "Sólo hay un Camino a construir para habitar, y debe ser un Camino con corazón".

Niños que mueren por desnutrición, hombres y mujeres que duermen en las calles, hombres y mujeres que revuelven la basura en la calle buscando comida, hombres y mujeres sin trabajo, una salud pública sin médicos ni remedios, una educación pública sin maestros ni bancos. Es la acumulación de un absurdo social, cotidiano... de un absurdo que duele.

Esa exclusión es "un absurdo que cada día amanece en los umbrales".

El "no entiendo" de la cotidianeidad

Si algunos, escuchamos, solo, de algunos: "no entiendo", referido a la cotidianeidad, sería un síntoma de alivio. Si todos, escuchamos de todos "no entiendo", referido a la cotidianeidad, sería el comienzo de la sanación de la Sociabilidad.

Entonces, hubiésemos puesto en palabras, la confusión de nuestra situación en lo público, el fastidio, el cansancio, el hartazgo. Cada uno estaríamos yendo del Inconsciente al Consciente, con un "porqué" reprimido por la enajenación y la De-Subjetualidad (debilitación de la Subjetividad), provocada por el "Sistema de convivencia".

De ahí, estaríamos "a una reflexión" del comienzo de la construcción de Sentido de nuestra cotidianeidad. Nuestra cotidianeidad, es lo que en cada vigilia, nos atañe... o "creemos" que nos atañe, y la exterioridad, ajena, que nos atraviesa.

Y el "sentido común", esa absurdidad propuesta y repetida desde artificios ocultos del poder, rodaría por las cloacas, después de haber envuelto en él los discursos y promesas del gobernante, los comentarios y los dichos de sus ministros, sus políticas sobre educación pública que no atañen a la educación pública, sus políticas sobre la salud pública que no previenen la enfermedad de los hombres y mujeres y tampoco atienden con recursos y los médicos necesarios la enfermedad de los hombres y mujeres, y sus políticas que no atañen para el bien-estar de la vida de los que caminamos las calles.

Calles donde duermen hombres y mujeres, en sus camas de cartón de media-plaza. En el norte de este país mueren niños por desnutrición y las políticas de estos y de otros tipos nunca alcanzan.

Y en la proximidad, otros "no entiendo", residuos de lo inexplicable, por ejemplo, entre tantos, organizaciones de hombres y mujeres sin trabajo o con trabajos precarios y esporádicos y que, sínicamente, el estado les da una limosna, con la perversa intención de excluirlos del escenario de la construcción de la Cultura. Una limosna, una dádiva, una caridad para excluirlos de la construcción de su mundo histórico.

No hay trabajo que los haga Sujetos Productivos, que les produzca su humanización. Ese "sentido común", colmado de "colmos", entraría en los residuos del "no entiendo".

¿Cómo entender el concepto de la Otroriedad?... en una Sociabilidad tan destruida...

Para mí. El "Sistema de convivencia", es: Poder Político, Poder Económico e Imaginario Social. Nosotros aportamos al "no entender" desde el Imaginario Social.

Este es la creación de significaciones y la creación de imágenes o figuras para sostener esas significaciones. Tiene dos componentes: el Efectivo, que es el de lo instituido, y el Radical, que es el de lo instituyente.

Entonces, aquella sanación, sería: salir del componente Efectivo, pararnos en el componente Radical. Limpiar de "no entiendo" nuestra cotidianeidad que, en lo público de esta, está nuestra salud, nuestra formación y desarrollo, las leyes que determinan sus modos y posibilidades. Cotidianeidad atravesada por el dogma, que para uno de aquellos "colmos" se adorna con la fotito y los discursos del gobernante.

Con las últimas frases del "no entiendo" estaremos afuera, recuperando lo público, comenzando por las calles y por las plazas.